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viernes, 22 de junio de 2018

Ecos guipuzcoanos (I) Harina y Gamborena


"Ecos Guipuzcoanos" (Harina-Gamborena) es un disco de 1943-44 con cuatro canciones que conocí desde niño.
Hoy vamos a ver dos que son muy divertidas, jocosas y simpáticas. Pero con una nota de tristeza: a pesar de lo populares que son, "...cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor".
Llévale la contraria a Manuel Machado y súmate al selecto club de los que sí saben quiénes hicieron esas entrañables canciones.

1. "Son Barrio Gros y Atocha"
El 14 de junio mi amigo Miguelo desolvidaba una canción que se cantaba en Pamplona por los años 50 y 60. Comienza así: "Por fiestas de Pamplona..."
Y termina:
"Después de quince vasos de buen vinículo, el portugués salió del tabernáculo. Dijo que no encontraba ningún obstáculo. Y se dio de cabeza contra un vehículo..."
Os pongo sólo el final, para que veáis mejor el parentesco:

Por su música y su surrealismo me recordó muchísimo a Había tomado quince que cantan los Xey. Fijaos qué letra:
"Había tomado quince copas de aguardiente, con los sabrosos churros, hincando el diente. Dijo en la madrugada, ebrio y caliente: "tengo en la Unión Minera cuenta corriente"; sobresaliente, más que valiente, desobediente; como buen cliente, se marchó sin pagar al dependiente"
Y escuchad ahora la música:

¡Clavadas! Está claro, pues, que la que se cantaba en Pamplona es hija de la que cantan los Xey.
Pero el árbol genealógico no termina ahí.
A su vez la de los Xey es una versión surrealista de una canción netamente donostiarra (realza algunos lugares y edificios emblemáticos de Gros y zona de Atocha), interpretada por Los Koskeros en 1944,  cuya letra es, con alguna duda (gracias, Jesusmari Astráin, gracias, José Antonio Salas, por la ayuda), ésta:
Son barrio Gros y Atocha, que no tienen rival; frontones y cuarteles, campos de football*; la gran Tabacalera, que nos mantiene a tal(?); teatros como el Trueba y como el del Kursaal; el gran Bar El Chaval, Garage* Continental; Matadero colosal, Plaza Monumental, el templo San Ignacio y el Santo Hospital. (ver la acerada crítica de José Ignacio Palacios)
* Hubo un tiempo en que los niños no escribíamos 'fútbol' ni 'garaje'. De aquella época nos queda el vestigio del 'Betis balompié'. Los Koskeros pronuncian 'Garage' en francés. También decíamos 'restaurán', aunque escribíamos 'restaurant'.

2. Somos cuatro amigos
Hay canciones con las que siempre me acuerdo de Manuel Machado:
Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son;
y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor.  
¿Quién no ha cantado esa simpática copla de...
Somos cuatro amigos que aquí hemos llegado; vamos a contarles dónde hemos estado: 
fuimos a París, por primera vez, y a éste de la guitarra le pegó un francés.  
Yo, cuando tengo dudas de si una canción es o no popular, se la pregunto a mi hermanico Nacho.
Y esto es lo que me ha contestado:

Como veis, Nacho la borda. Me ha sorprendido muchísimo por que yo pensaba que, con ayuda, la iría cantando. Pero él solito la ha cantado completa.
Es por tanto una canción popular, al máximo nivel de lo que es una canción que la canta el pueblo con cualquier excusa, cuya primera interpretación, de 1944, recogida en la BNE, es ésta que cantaron Los Koskeros con esta curiosa letra.
"Somos cuatro amigos que aquí hemos llegado; vamos a contarles dónde hemos estado: fuimos a París, por primera vez, y a éste de la guitarra le pegó un francés.
Somos profesores de mucho talento y, si no comemos, se nos lleva el viento; ganamos medallas de mucho valor y, si no, fijarse las que llevo yo.
Y cuando fuimos a Filipinas, nos regalaron cien mil sardinas, y cuando entramos en Nueva York, nos dio a todos dos duros el Gobernador. Trialala, trialala..."  

3. Los autores
Pero, sigamos con Machado:
y cuando las canta Nacho (el pueblo), ya nadie sabe el autor.
¿Cuánta gente -de los centenares de miles que las hemos cantado- conoce a los autores? La cruel contradicción es que cuanto más populares, más desconocidos son los autores.
Que se lo digan al aragonés Francisco de Val, al tudelano Ezequiel Endériz y, en el caso que hoy nos ocupa, a Gamborena y a José Harina.
Tan olvidados han estado que las letras -fieles a lo que cantan Los Koskeros- de estas canciones, es la primera vez que han subido a internet. Por otra parte, ni siquiera he conseguido una foto de ellos dos.
José Harina figura en la BNE como autor de 4 obras y participa en 3.  Es el autor de la música (me imagino que de las partituras) de las cuatro canciones de Ecos guipuzcoanos.
De Gamborena he encontrado algo más en la BNE:
Pseud. de Juan Álvarez Urresti, nace en 1915, muere en 1992; compositor, autor de 4 obras y participa en otras 11.
Y del Diario Vasco entresaco estos párrafos:
  • «Gamborena era.... un juglar, un trovador»
  • En complicidad con José Harina, Perico Ugalde (a veces me asusto de todo lo que he escrito sobre esta entrañable persona) y Josetxo Múgica escribió mil canciones. Sobre esta ciudad. Y los ciudadanos las cantaban y adaptaban a su día a día.
  • Tenía una habilidad asombrosa para crear canciones. Salía a pasear por la ciudad y te volvía con una habanera, un zortziko, un pasodoble. Escucha, escucha este tema titulado 'Un día en San Sebastián': «Se ven en la Avenida, lugar cosmopolita, pasar un lord inglés y un príncipe oriental. Los pollos elegantes, las damas sibaritas. El yanqui, millonario y el duque señorial».
    - Koskero a tope, por Dios.
    - Y tanto. Y no sólo porque anduvo con el famosísimo grupo musical de ese nombre, sino porque su primera entrada en el registro de la Sociedad General de Autores de España, por valor de 8 pesetas y con fecha de 11 de diciembre de 1943, se debe al tema 'Ecos Guipuzcoanos' escrito para Los Cosqueros por él y José Harina.

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