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domingo, 8 de noviembre de 2026

No fue un lance del juego (J.M. Romera)

Jesús de Miguel ("Demi") y Jesús Owono - Montaje
Silencio
"Como si no hubiera pasado nada, hoy y mañana se jugarán todos los partidos de liga programados para esta jornada. Pero no se preocupen: en todos se guardará un piadoso minuto de silencio"

Jose María Romera DN 07/11/2026
Si te quitas las gafas de ver fútbol y te pones las de andar por la calle quizá te des cuenta de que lo sucedido en el encuentro entre el Tenerife y el Andorra no fue un lance del juego, sino un episodio de violencia que acabó con la muerte de un hombre. No un accidente provocado por la mala suerte, sino un choque entre dos cuerpos con un desenlace irreversible. Estos días, la conmoción por la pérdida de Jesús de Miguel ha sido general y, en muchos aspectos, admirable. Se han visto muestras abundantes de solidaridad, camaradería, dolor compartido y pesar sincero. Pero tanta atención a la víctima contrasta con la escasa que se ha prestado al causante de su muerte. Quizá por no caer en esas dos abominaciones de la época que son el racismo y los linchamientos morales, hemos preferido pasar de puntillas por la responsabilidad del autor. Fuera de los fanáticos de turno, casi todo el mundo ha evitado entrar en la cuestión, pese a que las imágenes del suceso eran elocuentes y planteaban preguntas difíciles de esquivar. Llama la atención este ejemplo de comprensión y de cautela en una colectividad que no hace mucho se mostró tan implacable con un beso incorrecto.
Pero fútbol es fútbol, según dicen. “Lo que pasa en el campo se queda en el campo”, sostienen en el gremio como si predicaran una máxima moral definitiva. En el universo del balón rige un orden interno de las cosas que no debe ser perturbado por la intromisión de leyes ni valores del exterior. La excepción no afecta solo al reglamento deportivo: alcanza también a la economía, al derecho, a las normas de convivencia y hasta al lenguaje y al sentido común. Alguien ha debido de pensar que plantearse abiertamente la responsabilidad de Jesús Owono en la patada mortal a Jesús de Miguel supone atentar contra la sagrada autonomía del universo futbolístico, o abrir una vía de agua que haga naufragar la nave del negocio. Y por eso se piden cuentas al desfibrilador antes que al agresor, no vaya a ser que por ese camino acabemos poniendo al descubierto la cara siniestra de lo que nunca tendría que haber dejado de ser un amable y sano entretenimiento. Como si no hubiera pasado nada, hoy y mañana se jugarán todos los partidos de liga programados para esta jornada. Pero no se preocupen: en todos se guardará un piadoso minuto de silencio.