A las 2 de la madrugada de un 15 de Agosto, día grande de la Semana Grande donostiarra, un sereno presentó ante su jefe la siguiente denuncia: «Denuncio á Vd. á un sugeto llamado Gayarre, por haber alborotado en el Boulevard con sus gritos.»
¿Por qué "sereno"?
Le podían haber llamado "lluvioso", "ventoso"... pero como el grito más habitual era "Las doce en punto y sereno", pues en "sereno" quedó.
En Pamplona
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| El Cuerpo de Serenos en posición de revista ante el alcalde, el secretario y el jefe de la Guardia Municipal, Enrique Gálvez Cañero. 1954, J. Cía. AMP |
"Perico el ministro era cabo jefe de municipales, con ocho o diez ministros con bicornio para toda la población.
Había otros ocho o diez serenos, que entonces cantaban la hora, llevándose la palma por su gran voz de contralto Juanagorría.
Tenían como celador nocturno un señor a quien llamaban El Pañero."
En este documento, recogido por Arazuri, el entrecomillado es lo único que aparece sobre los serenos.
Como veis, se distingue entre municipales, serenos y celador nocturno. Por tanto, afirmar que "el más popular por su gran voz era Juanagorría, como celador nocturno que le llamaban el Pañero" son ganas de liarla: Juanagorría ni era celador nocturno (era un sereno), ni le llamaban El Pañero (le llamaban "Juanagorría")
El grito del sereno
Qué Gayarre ni Gayarra (El Eco de Navarra, 15 Agosto 1897)
Ahora hace los años que á nuestro paisano el sinrival tenor Gayarre le aconteció en San Sebastian un lance curiosísimo.Serian las dos de la madrugada cuando atravesaba el Boulevard en compañía de varios amigos y de pronto, en la soledad, oscuridad y el silencio del paseo, entonó una romanza de La Favorita.
1897 agosto 15 El Eco de Navarra Al finalizarla, resonó un estruendo de aplausos, que llamaron la atención de un sereno, que, con su linterna encendida al pecho, llegaba corriendo de la calle de Hernani, donde prestaba servicio, en ocasion que la divina garganta del malogrado artista lanzaba nuevamente al aire la inspirada melodía de Los puritanos.El sereno trató de imponerle silencio: uno de los admiradores del tenor advirtió al agente de seguridad de que era Gayarre quien cantaba; pero no contaba con que, como Napoleon, no debia ser filarmónico el sereno, pues le replicó por única contestacion:—¡Qué Gayarre ni Gayarra! ¡A la inspeccion!Costó Dios y ayuda que Gayarre, que á todo esto se reía de la aventura, no fuera conducido á la inspeccion, contentándose el sereno con tomar su filiacion y denunciar el hecho al inspector en los siguientes términos:«Denuncio á Vd. á un sugeto llamado Gayarre, por haber alborotado en el Boulevard con sus gritos.»
| Esa raja... habrá que arreglarla |




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