lunes, 26 de enero de 2026

Un mensaje para Óscar Puente

Esta es la vía que se rompió en Adamuz: Puente insiste en que eran del tramo renovado, no de 1989
"Hace más de 30 años que el primer AVE fue de Madrid a Sevilla, en un viaje de menos de tres horas que dejó al personal con la boca abierta"
Pedro Charro DN 26/01/2026
La víspera del accidente del tren en Adamuz viajé en el AVE de Madrid a Zaragoza, en una mañana gélida, atravesando a 300 por hora una estepa invernal, soñolienta, cubierta por una niebla espesa que lo velaba todo hasta Calatayud. 

Un trozo de la vía
No hace mucho que el ministro de transportes, Puente, que se había reído, con su habitual tono bravucón, de quienes criticaban el estado de la red ferroviaria, había anunciado, como prueba irrefutable de la salud del sistema, que la alta velocidad española estaba en condiciones de pasar a los 350 km hora, lo que nos convertiría en la envidia del mundo. Sin embargo, al día siguiente del accidente, ADIF decidió bajar el límite de velocidad en ese tramo, entre Mejorada del Campo y Alhama de Aragón, a 160 km por hora, casi a la mitad, una buena metáfora de lo que ocurre, el signo de un país desfondado que se encuentra en vía muerta. Hace más de 30 años que el primer AVE fue de Madrid a Sevilla, en un viaje de menos de tres horas que dejó al personal con la boca abierta.

La alta velocidad, que luego seguiría ampliándose, acercó ciudades, a Andalucía con el centro y luego con Cataluña, vertebró el país y nos hizo creer en una España dinámica y moderna que se había sacudido de una vez antiguos complejos. Ese primer AVE salió el año 1992, el de la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona, y fue la prueba de que aquella promesa con la que unos años antes Felipe González llegó al gobierno, la de que España funcionase, se había cumplido. 
Hoy el panorama es bien distinto. El objetivo principal del gobierno es mantenerse como sea en el poder y la mayoría de las instituciones están a cargo de gente cuyo único mérito es la lealtad al mando. El propio Koldo fue nombrado consejero de Renfe, las concesiones de obras de Adif están bajo sospecha y su presidenta, imputada. Todo esto no augura sino batallas y reproches. En Zaragoza tomé el tren a Pamplona, incómodo y atestado, que fue parando en todas las estaciones. Era un viejo tren de Rodalies (cercanías, alrededores), desterrado a Pamplona, y parecía llevarnos muy atrás en el tiempo.

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