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| Hasta 2015-2018 fue farmacia |
Gracias a Diario de Navarra (8 artículos) y, en concreto, a Iván Benítez (6 artículos) por el seguimiento que, desde hace un año, han hecho de la narcobajera de M.º de Fitero 12. Sin DN, la narcobajera seguiría funcionando.
Pero lo que más miedo me da es esta frase: “No se va a tapiar del todo. Vamos a dejar preparada una puerta metálica, como nos han aconsejado, por si el ocupante reclama su derecho de morada o alega vulnerabilidad”
Cuando un chulo que prostituye a crías de 15 años puede reclamar su derecho a otra morada que no sea la cárcel, algo estamos haciendo mal.
La cara oculta de la narcobajera: "Nunca pensé que algo así pudiera existir en Pamplona"
Vecinos y dos testigos directos relatan lo que ocurría tras la puerta de este local ocupado desde 2023 en la calle Monasterio de Fitero 12, en el barrio de San Juan, unos hechos confirmados por fuentes policiales de diferentes cuerpos, obligadas a intervenir y vigilar este punto de la ciudad de forma constante. Este miércoles fue tapiado tras una intervención policial con un detenido
Vídeo de la actuación policial (pincha) en la narcobajera de Monasterio de Fitero
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Interior de la bajera, ayer por la mañana. Iván Benítez |
Iván Benítez DN 22/01/2026
Las quejas vecinales fueron la primera señal de alarma. Desde hace años, residentes del barrio pamplonés de San Juan advertían del trasiego constante de personas, del consumo y la venta de drogas y de la presencia habitual de chicas menores de edad en la bajera situada en el número 12 de la calle Monasterio de Fitero, un local ocupado ilegalmente desde 2023. Una realidad persistente que volvió a situarse en primer plano tras los episodios registrados el pasado mes de enero. Entonces, este periódico pudo confirmar, a través de fuentes policiales, que “la situación era insostenible ante la falta de denuncias directas”.
Pocos días antes de la clausura del local, que ha tenido lugar este miércoles después de una intervención policial, dos testigos presenciales de lo ocurrido en su interior durante años —un joven de 20 años que ha consumido droga allí y una mujer de 30— relataron a este periódico lo que habían presenciado en el interior. A sus testimonios se suman los de dos vecinas del barrio y la confirmación de fuentes policiales de distintos cuerpos.
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| Agentes del GIE de la Policía Foral llegan a Monasterio de Fitero, a las siete y media de la mañana. Iván Benítez |
El 8 de enero, la Policía Foral localizó en el interior de la bajera a una menor de 15 años. Era la tercera vez en apenas dos meses. Días antes, durante el fin de semana, una joven de 19 años había denunciado una agresión sexual presuntamente ocurrida en el mismo inmueble. Por estos hechos se produjo una detención, aunque el arrestado quedó en libertad al día siguiente. Entonces, según ha podido conocer este medio, se hablaba de “fiestas sexuales”.
Estos episodios, concentrados en apenas unos días, sacaron a la luz solo la punta de un iceberg que continúa “muy oculto”, lamentan las fuentes consultadas, pese a la clausura de la bajera de San Juan, ejecutada ayer. Porque la otra cara de este negocio sigue activa en otros puntos de la ciudad, en espacios clandestinos. Los testimonios que sustentan este reportaje fueron recabados la semana pasada.
"NUNCA PENSÉ QUE ALGO ASÍ PUDIERA EXISTIR EN PAMPLONA"
A J., un joven de 20 años con adicción a la cocaína y comprador habitual en la bajera durante dos años, no le sorprendió leer en este periódico que la Policía Foral había sacado a una menor de 15 años del interior del local. Tampoco le llamó la atención la denuncia por agresión sexual ni que, en una redada reciente, los agentes localizaran cocaína escondida en un saco de piensos. Lo que sí le sorprende, afirmaba, es que los responsables de lo ocurrido durante años sigan en libertad. “Pruebas tienen de sobra para estar en la cárcel”, sostenía, señalando directamente a quienes, según su testimonio, permitieron que más de una veintena de chicas menores consumieran droga en ese punto del barrio. “Por eso me extraña que no haya denuncias ni pruebas suficientes para cerrar el sitio y meter a gente en prisión”.
J. entró por primera vez en este local de San Juan con la intención de comprar cocaína. Le habían hablado de una narcobajera “muy conocida y frecuentada”. “Al principio pedían 50 o 60 euros por gramo”. Describe el espacio con precisión: una sala con sofá, cocina, baño y una habitación a la derecha. “Ahí, en esa habitación, es donde pasaban las cosas más graves”. Se queda en silencio antes de continuar. “Me encontré con gente muy colocada, fumando base (crack), y en la habitación había chicas que parecían menores con hombres mayores de 30 años. Todos consumían y hacían más cosas… Yo me negué”, denuncia. “Me llamó la atención lo jóvenes que eran ellas. Con el tiempo entendí que las enganchaban a la droga para luego forzarlas a intercambios sexuales. Como no tienen dinero ni recursos, hacen con ellas lo que quieren”.
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Agentes de la Policía Foral y Municipal registran la bajera del barrio de San Juan (Pamplona) este miércoles a las siete y media de la mañana IVÁN BENÍTEZ |
Durante los dos años que acudió a esta narcobajera, J. asegura haber presenciado escenas similares de forma recurrente. Afirma que no ha vuelto desde hace meses, aunque reconoce que sigue enganchado a la cocaína, que consume desde los 14 años. “Deberían informarnos mejor de las consecuencias reales de las drogas”, reflexiona. “Fumar base engancha todavía más, y eso es lo que atrapa a las menores”. Según su relato, muchas de ellas son chicas con problemas. “Abusan de ellas sin disimulo. Lo vemos quienes entramos. Nunca pensé que algo así pudiera existir en Pamplona, en pleno barrio de San Juan”. La venta, el consumo y las denominadas “fiestas sexuales” se producían y, según los testimonios, se seguían produciendo antes de la clausura, a cualquier hora del día y de la semana. “La bajera es como un polideportivo municipal: entra y sale gente continuamente. En dos años habré visto a más de veinte chicas distintas, todas menores. ¿Por qué no denuncié? Por miedo”.
Los dos últimos años los agentes han tenido que intervenir en más de una decena de ocasiones para sacar del interior del inmueble a menores de edad, algunas de ellas afectadas por el consumo de crack.
Vídeo del interior de la narcobajera de Monasterio de Fitero iván benítez
"SE INTERCAMBIA DROGA POR SEXO"
“El crack lo cambia todo”, explicaba la semana pasada S., una mujer de más de 20 años que conoce bien el interior de esta narcobajera. “Pruebas el crack y, tras cinco segundos de efecto, ya estás buscando más. Vendes el móvil, te quedas sin nada”. Ella asegura no haberlo probado; entraba a beber y a consumir cocaína, aunque afirma haber presenciado la preparación de la base y su consumo. “El olor es insoportable. Para mí, lo más grave es la presencia de chicas menores. Las he visto de 15 y 16 años quedarse a dormir allí, completamente enganchadas. No las obligan con violencia. Les ofrecen probar; luego ya no tienen dinero… y llegan las condiciones”.
El intercambio de droga por sexo, subraya, era habitual. Recuerda especialmente a una chica pamplonesa extremadamente delgada, “apenas 40 kilos”, que iba descalza y tenía los pies llenos de hongos. “Su padre no podía sacarla de allí y no denunció por miedo. Me la llevé a casa, le di de comer, le compré ropa. Hoy está fuera de todo”. S. describe violencia habitual, gritos, peleas... “Mucha violencia. Cuando se les va la cabeza, da miedo”. A pesar de las continuas intervenciones policiales, nunca ha habido consecuencias reales. “Piden el DNI y se van. Saben que hay menores, pero sin denuncias no pueden hacer nada”.
"HEMOS VISTO SALIR CRÍAS LLORANDO Y VOLVER A ENTRAR"
Las vecinas del Monasterio de Fitero hablan ahora desde el alivio. Antes del cierre de la bajera lo hacían desde la impotencia y el miedo; ayer, tras años de sufrimiento y desgaste, el sentimiento era muy distinto. “Veíamos entrar y salir a crías; algunas incluso sacaban al perro del hombre que ocupaba la bajera. Si las mirabas, se te encaraban. Las hemos visto salir llorando y volver a entrar”, relatan horas después de la intervención policial. “Entraban hombres con muy mal aspecto. Tenían un código de aviso cuando aparecía la policía”.
Durante años denunciaron una situación que, dicen, nadie quiso afrontar. “Somos madres y vivimos con miedo. Esto lleva así demasiado tiempo”. El desgaste fue tal que algunas llegaron incluso a plantearse abandonar el barrio. Con la bajera clausurada, la pregunta sigue en el aire: ¿qué será ahora de ese negocio oculto tras la droga? Vecinos y policía tienen claro que este local se cierra y que hay un detenido, pero también asumen que el problema con las menores no termina aquí. “Este negocio seguirá existiendo en otros puntos de la ciudad”.
"FUNCIONABA COMO UN SUPERMERCADO DE LA DROGA"
“No se va a tapiar del todo. Vamos a dejar preparada una puerta metálica, como nos han aconsejado, por si el ocupante reclama su derecho de morada o alega vulnerabilidad”, explica, junto a dos albañiles, un representante de la comunidad de vecinos. La actuación incluye además el refuerzo de varios puntos del inmueble. “Aunque pongas una puerta, ya la forzaron en el pasado y eso no da seguridad. Por eso se combina el tabique con una puerta nueva y se ha reforzado especialmente la parte trasera, que tiene una altura de cinco metros, para evitar accesos”.
La comunidad de vecinos subraya que el cierre de la bajera supone un alivio, sobre todo para las personas mayores. “Esto te quita la vida. La inseguridad aquí ha sido constante durante los últimos años: hemos tenido problemas de agresiones sexuales y un trasiego continuo vinculado a la droga. Funcionaba como un supermercado, con presencia incluso de menores, algo más que constatado. ¿Por qué no se hace nada? No sabemos”.
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| Los trabajos de tapiado comenzaron ayer a la una de la tarde.Iván Benítez |
Última hora (viernes 23, 19 h)
Acabo de pasar por ahí y me he llevado esta sorpresa:
Ehuleak y la narcobajera (recuadros amarillos) pertenecen al mismo portal, el 12 de M.º de FiteroLa farmacia se dividió en su día y el local se alquiló, por parte de una vecina, al actual detenido, que pronto dejó de pagar y se convirtió en casero, cobrando 300€ a cada inquilino. El recuadro pequeño corresponde a la foto de la izquierda, Ehuleak (abejas).
Ehuleak, (pincha y alucina) "es una organización feminista conformada por mujeres que lleva trabajando en Navarra desde finales de 2016. Trabajamos para erradicar la violencia hacia las mujeres en todas sus formas y manifestaciones, especialmente la violencia de pareja, la violencia sexual, la prostitución y la trata con fines de explotación sexual".
Teniendo al lado la narcobajera, con decenas de chicas menores de edad compartiendo sexo con adultos a cambio de crack, he pensado que algo habrán hecho como asociación, que para eso están subvencionadas. Y no he encontrado en la red absolutamente nada.
Creo, pues, que nos deben una explicación. Y si no la tienen, que devuelvan el local y las subvenciones.
Esta mañana del viernes, dos personas han sido detenidas al intentar acceder a la narcobajera tapiada en la calle Monasterio de Fitero, en Pamplona. La intervención ocurre días después de que Policía Foral y Policía Municipal detuvieran a un varón de 54 años por tráfico de drogas y receptación en el barrio de San Juan. Los vecinos muestran preocupación por la posibilidad de que este último quede en libertad tras pasar a disposición judicial hoy mismo.




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