lunes, 19 de enero de 2026

García Blanco, niño de hospicio y escultor pródigo

El puente de la Magdalena tiene un crucero precioso, admirado por los vecinos y por los muchos peregrinos que lo atraviesan. Desde enero de 2001 hay denuncias insistentes de que la imagen de Santiago, en el fuste esculpido por Fernando García Blanco ha sido vandalizada (en Pamplona, ya sabéis quiénes suelen ser los vándalos). Ese crucero es el primero que recibe en Pamplona a los peregrinos. ¿A qué espera el Ayuntamiento para arreglarla?
Cuando, hace unos días, hice la entrada dedicada al crucero, me interesé por su autor, García Blanco, y descubrí algunos detalles de su vida que me conmovieron. Fernando murió en 2008 y supo perfectamente del desaguisado que hicieron con su obra en Pamplona.

Biografía y Obra
Fernando García Blanco (Santiago, 1939-2008, 69 años) nació el 28 de marzo de 1939 en el Hospital Real de Santiago. A los cuatro años ingresa en el Hospicio de Santo Domingo de Bonaval, hecho que marcaría toda su vida, quedando ligado para siempre al entorno de Bonaval donde años después establecería su taller.

A la Tuna. Fernando a la izda.
En 1956, con 17 años, comienza a trabajar en el estudio del escultor Francisco Asorey González, que lo acogería en su casa durante cuatro años, «como si fuera un hijo suyo», en palabras del propio Fernando. Asorey no sólo fue el padre que nunca tuvo, sino que también ejercería una gran influencia artística durante sus primeros años.

Ese mismo año ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Santiago en la modalidades de modelado, dibujo y pintura, contando como profesores con, entre otros, el pintor Manuel López Garabal, el pintor Francisco López Carballo, el pintor Roberto González del Blanco o el propio Asorey.

Hay algún blog que pretende dar a conocer la figura de este escultor, tan presente en la vida e historia de Compostela y quizá, un poco olvidado por la ciudad a la que estuvo tan vinculado. Y añade: "Seguro que muchas de las obras  ya os sonarán, pero tal vez no supierais que eran suyas".

Y aquí se dice:

La lechera
"Fernando García Blanco fue un pródigo (pincha) escultor que realizó multitud de obras, tanto para organismos públicos como para colecciones privadas, durante casi 50 años, pero eran otros tiempos y los registros fotográficos no eran tan habituales como hoy en día.

Por otro lado, nunca fue demasiado organizado al respecto de registros y documentos, por lo que gran parte de esta documentación se ha perdido irremediablemente. El trabajo de identificación de obras y material sobre las mismas se basa, principalmente, en un currículum realizado por él en 1998 de las obras que recordaba (con poco mas que el nombre y la ciudad a la que fue) y en la memoria de su familia y las personas que lo conocieron."

Sus últimos años
El desalojo del artista hace un año desató una polémica que se saldó con su continuidad
El edificio pasará a la administración local para uso del departamento de Parques e Xardíns

Ese edificio fue el taller que tuvo que dejar en 2004, 4 años antes de morir. Allí pasó casi toda su vida

Una de las últimas esculturas que realizó Fernando García Blanco, protagonizada en la piedra por una madre y su hijo, se titula El último adiós. Es una inconsciente despedida a su vida artística, dictada por los años y por una grave dolencia que padece (+2008). 
Ha dicho adiós, junto a la piedra, a la huerta de San Domingos, en la que plasmó toda su carrera escultórica bajo la égida de su padre adoptivo Francisco Asorey. Anteayer entregó en el pazo de Raxoi las llaves del inmueble en el que vino ejerciendo su labor durante las últimas décadas, cedido por la administración municipal. 
Uno de los peores tragos de su vida fue cuando recibió el pasado año una orden de abandono del recinto de San Domingos, al que ha estado ligado durante sesenta años, primero como niño acogido en el hospicio y luego como artista. Incluso también como docente, ya que fue profesor de la escuela-taller de San Domingos dirigida por el arquitecto García Brañas. El Concello le daba de plazo hasta el 3 de marzo para abandonar la casa-taller y tenía las llaves preparadas para hacerlo y trasladarse a una nave en Castrofeito (O Pino), propiedad de un vecino de esta zona. 

Solidaridad 
Crucero Puente Magdalena
La orden de desalojo desató una polémica en la ciudad, y más de un centenar de compostelanos firmaron un escrito en contra de la decisión del Ayuntamiento y de solidaridad con el escultor «que pregoou en pedra o nome desta benquerida cidade dende un local municipal». 
Las autoridades municipales le permitieron entonces seguir desarrollando su tarea artística en San Domingos hasta el momento de su retirada, que se ha producido anteayer. 
El inmueble desalojado no tiene un destino concreto, aunque estará destinado probablemente al servicio de San Domingos, un parque atractivo y muy concurrido por el público, y del departamento municipal de Parques e Xardíns. 
En todo caso, la administración local decidirá en su momento su futuro concreto. El inmueble fue construido en los años veinte y alojó inicialmente un taller de carpintería para los niños del hospicio. Posteriormente daría cobijo a una bodega con lagar vinculada al edificio conventual. Finalmente le sería cedido por el Ayuntamiento a Fernando García Blanco como taller de escultura, tras haber pasado previamente el discípulo de Asorey por otras instalaciones dentro del recinto de San Domingos.

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