martes, 7 de abril de 2020

Majorettes (Arazuri Hª SF)

Las majorettes de Nimes, en la Plaza Consistorial. Foto Pepe Castells
Atención al mural de Casa Seminario
El espectáculo de las "majorettes" tuvo, en la Pamplona del 68, un éxito sensacional. El público abarrotaba calles, plazas y hasta el coso taurino. Y contra lo que alguno pueda suponer, los espectadores eran tanto hombres como mujeres. Fue una apertura de los sanfermines a Europa en el último tramo del franquismo.
***
El bonito espectáculo de las Majorettes se debe a los austriacos, aunque fueron los norteamericanos los que le dieron popularidad; raro era el festival público estadounidense, político o apolítico, en que no desfilasen las minifalderas. De Austria se extendió a Francia, donde en poco tiempo la mayoría de las ciudades, grandes o pequeñas, contaban con un grupo de bellas francesitas para alegrar con sus desfiles los boulevards y rúas más importantes. 

Majorettes de Nimes 
Las primeras "Majorettes" que visitaron nuestra ciudad fueron las de Nimes. Vemos su
desfile por la plaza del Príncipe de Viana el 8 de julio de 1968. (Foto Baltasar Soteras Elia)
8 de julio de 1968. Nuestro recordado amigo, condiscípulo, colega y teniente de Alcaldía
Agustín Latorre, colocando un pañuelo sanferminero a la primera "Majorette"
 de Nimes, en agradecimiento de la ciudad al estusiasmo despertado
en sus desfiles por tan atractivo grupo. (Foto Zubieta y Retegui)
En los Sanfermines no podían faltar las guapas vecinas. El Ayuntamiento contrató para que desfilasen por nuestras calles en las fiestas de 1968, a las Majorettes de Nimes. Ni que decir tiene, que las preciosas y elegantes pimpollos impresionaron a los pamploneses y forasteros, que en número incalculable cubrieron las calles, embobados y embelesados contemplando a tales monadas. 

Majorettes de Tarbes
Año 1969. "Las Majorettes" de Tarbes entran en la Plaza del Castillo.
El público las admira y ovaciona. (Foto Zubieta y Retegui)
Visto el éxito obtenido en 1968, nuestros sesudos ediles, gestionaron para el año siguiente la venida a Pamplona de las Majorettes de Tarbes para los días 10 y 11 de las fiestas. El grupo se componía de 59 gentiles mocetas que airosamente desfilaron con una varita en la mano evolucionando a las señales de un silbato. Aquella agrupación de Mayorettes se formó en 1965 gracias al matrimonio Saux de Tarbes que consiguió reclutar 160 chicas en edades comprendidas entre los 13 y los 22 años; sólo se les exigía para su admisión: disciplina, cortesía y saber sonreír. 

Majorettes de Toulouse
Las "Majorettes Toulousaines" exhiben sus habilidades en la Plaza del Castillo
ante el público que las contempla y aplaude. (Foto Zubieta y Retegui)
Año 1970. Tres "Violettes Toulousaines" desfilan detrás de 45 "jeunes filies", con la
"baterie-fanfarre" en la simpática parada de la Plaza de Toros. ( Foto Zubieta y Retegui)
Año 1970. La "Majorette" jefa del simpático conjunto de Toulouse, precediendo
a sus "tambours toulousaines," desfila garbosamente en la Plaza de Toros,
mostrando gracia y simpatía (Foto Zubieta y Retegui)
En 1970, también los días 10 y 11 de julio, exhibieron sus preciosas figuras un grupo de 45 Majorettes y Violettes Toulousaines con su «Baterie-Fanfare». La «Majorette» o jefa del conjunto, así como la segunda en jerarquía llamada «tambour-major», vestían de blanco; el resto de la formación (tambours a secas) llevaban blancas sólo las faldas y las botas. A estas señoritas de Toulouse se les exigía para su admisión: estatura elevada, buen tipo y sobre todo puntualidad (virtud poco conocida en la mayoría de las mujeres). La Violette-Toulousaine era la banda de música que acompañaba a las Majorettes. Se componía de dos sociedades independientes pero bien compenetradas. Las Majorettes-Toulousaines ejecutaban números más espectaculares, e incluso enseñaban algo más que los otros conjuntos. 

Majorettes du Sud Ouest 
Año 1971. Izda. Las "Majorettes du Sud Ouest" de Bordeaux en la Plaza de Toros (Foto Zubieta y Retegui). Dcha: por Chapitela, camino de la Plaza del Castillo. (Foto Mª  Cruz Castuera)
Año 1971. Bajo un ardiente sol evolucionan las "majorettes du Sud Ouest"
en el ruedo de la Plaza de Toros
Como aquel festejo agradaba al público, en 1971 se contrataron las Majorettes du Sud Ouest de Burdeos acompañadas por su «Baterie-Fanfare». 

Majorettes forales
Día 8 de julio de 1973. Las "Majorettes" de Tafalla por la calle Mercaderes emulando
 a sus homónimas del otro lado de los Pirineos. (Foto Zubieta y Retegui)
El 8 de julio de 1973, «Día de Bayona», se celebró un acto simpático: la apertura simbólica de la Avenida de Bayona con la presencia del doctor Grenet, alcalde de la ciudad francesa, autoridades locales, banda de cornetas y tambores de la Agrupación San Juan, grupos de baile de nuestro Ayuntamiento, los «Pomposhos» y las Majorettes de Tafalla, grupo que más tarde recorrió nuestras calles con la misma gracia que las minifalderas extranjeras. 
07. 1973 Arazuri PCyB. Leyenda, de abajo a arriba: A: Antoniutti: J23: Plaza
Juan XXIII; BAY: Av. Bayona; 3: Clínica San Miguel; trazo rojo: Mº Urdax;
CA: Casas de Avanco; AZ: Mº Azuelo; OI: Obispo Irurita; TH: Torre de Huarte.

lunes, 6 de abril de 2020

El letrero de Dormitalería, 54


Si hoy (bueno,cuando pase esta calamidad) vas por Dormitalería 54, verás -con otro rótulo, por supuesto- este mismo letrero. Yo creo que será el letrero más antiguo de Pamplona "en activo". Conozcamos su historia para protegerlo como lo que es: humilde, de andar por casa, pero auténtico patrimonio pamplonés.
Cuando hace unos días descubrí esta elegantísima imagen de Berasáin, me dio un vuelco el corazón. Y es que Dormitalería es la calle donde nací y viví mis 10 primeros años.
Sabía que el letrero era antiguo porque hace seis años pasé por el Archivo Municipal buscando fotos de Dormitalería y conseguí ésta de Aquilino García Deán, de 1916, en la que, aunque un poco lejos, se ve claramente ese mismo letrero. Ya entonces era centenario.

No estoy seguro de cuál de las dos fotos es más antigua. José Martínez Berasáin, nacido en 1886, es el 2º por la izquierda y pienso que puede tener más de 30 años. Pero sí sé que el negocio (y supongo que el letrero) ya estaba allí en 1908. ¡Gracias, bendita y divina hemeroteca de DN!
25-28/10/1908 ¡¡SACERDOTES!! En el comercio de ornamentos de Iglesia y sastrería, de Gómez y Santesteban, Dormitalería, 54, (frente al Seminario) encontrarán todo lo concerniente al culto divino y hábitos talares en géneros surtidos y condiciones ventajosísimas, bajo todos conceptos, desde lo más económico y sencillo a lo más selecto y superior. ¡¡Ocasión excepcional!! ¡¡Gran rebaja de precios!! Bonetes de merino superior, desde 1,75 ptas. en adelante, y de satén, desde una peseta.   
Martínez Berasáin en 1914-15, con su mujer,
Ramona Erro, y sus hijos, Luis y Margarita
Un anuncio que no tiene desperdicio.
Pero ahora, la misma hemeroteca de DN trae otro anuncio que me confunde:
22/06/1912 En la acreditada casa de ornamentos de iglesia, de Mariano Santesteban, se confeccionan toda clase de banderas para Ayuntamientos, desde los precios más módicos. Remite muestras y presupuestos á quien lo solicite. Dormitalería, 54, Pamplona.  
Como veis, para ese año ya ha cambiado la titularidad. Lo ha dejado el socio, Gómez, y sigue Mariano Santesteban, casado con Francisca, hermana de José Martínez Berasáin. Negocio que, en décadas sucesivas, llevará la titularidad de "Hijos de Mariano Santesteban", al fallecer éste el 15.02.1924.
Y me confunde porque en 1912 deberían haber cambiado el rotulo y en esa fecha Berasáin no tiene más que 26 años, edad que, a mi juicio, desmiente la foto.

Por estas viviendas parece que no ha pasado el tiempo: desde la hilera vertical de ladrillos de Dormitalería, 58; el hueco y la tapia (que hoy se ha decorado con rombos, como el antiguo y moderno nº 54); el arco, desplazado, del 52; el precioso balcón forjado del 50 (que hoy, curiosamente, luce el nº 10)... Al desaparecer la acera, parece, aún más, que estamos a comienzos del siglo XX. Por supuesto, no falta la figura humana (un niño con libros) que tanto le gustaba a García Deán, en este caso en el nº 52.
Esta parte se encuentra actualizada en Dormitalería 54 (Berasáin AGN)

Últimas décadas
La tienda (galería, estudio, lugar de encuentro...) que hubo desde 2014 hasta 2016, mantuvo el viejo letrero con el antiguo rótulo de "Pinturas Olave y Cía". Le dieron al cartel una mano de pintura y pusieron con "b" el apellido que en Pamplona tradicionalmente se ha escrito con "v" (basta ver el rótulo de "Calle Serafín Olave kalea").


Finalmente, en los últimos años, el viejo letrero luce un bonito rótulo "Trece golondrinas" y lo han dejado como nuevo.
Sería estupendo que los nuevos dueños conozcan la historia de este cartel, más que centenario, para que lo valoren y lo sigan conservando.
Y que el Ayuntamiento lo reconociera como "patrimonio municipal"

domingo, 5 de abril de 2020

Baluarte de la Reina desde Carlos III, 23 (J. M.Berasáin)

Tras esta entrada, 1914-15
En la presentación que de esta imagen hizo Jose Castells la calificó de espectacular. Y es que en pocas imágenes podemos visualizar con tanta claridad la extensión que ocupaban las murallas con sus fosos y glacis.
En esta foto, lo que vemos a la izquierda, delante del "pino" (secuoya) de Diputación es el caballero del baluarte de la Reina con sus cañoneras, y más cerca de nosotros, la línea oscura señala el foso que separa el baluarte del glacis en el que está el grupo de la madre con sus hijos.
Por un poco, no vemos -a la izda- la garita que fue volada el 25 de julio de 1915, en el acto inaugural del derribo de las murallas. Garita que sí vemos (pincha foto) sobre la esquina del baluarte en esta otra de los niños solos, sentados en el banco de piedra.
A la derecha, destaca sobremanera la omnipresente Casa Galdúroz, la última de los impares de Estafeta y que para 1924 ya había dado paso a la actual, donde está el Txirrintxa. Incluso, si bajamos al foso, seguimos viendo su caserón blanco y otros elementos de esa zona de la ciudad (pincha para comprobar todo lo que dice el pie de foto).
Restos de la garita sobre la conducción de aguas de Subiza
Arriba: Caballero del Baluarte de la Reina;
Fondo derecha: casa Galdúroz, esquina Estafeta -Tejería;
cruz Torre San Agustín; Chimenea Tejería; Torres Catedral
Y ahora vamos a ver si somos capaces de responder a estas dos preguntas:
-¿Desde dónde está sacada la foto de portada? ¿Donde estaría situado hoy ese banco de piedra en el que se sienta el grupo familiar?
-¿De qué fecha es la foto?

1. Dónde, desde dónde
Tenemos dos magníficas referencias:
- el "pino" de la Diputación está casi en línea con el vértice (paso de sol a sombra) del caballero del baluarte de la Reina
- vemos una gran profundidad de la calle Estafeta: su tramo final apunta hacia el fotógrafo.
Donde se crucen ambas rectas, allí estará el fotógrafo.
Y tenemos un estupendo mapa  en el que se superponen las murallas sobre el plano actual de la ciudad.
Si, además, acompañamos la visión cenital del Plano con la tridimensional de Google Earth, nos podemos hacer una idea cabal de dónde está el fotógrafo: en el 23-25 de Carlos III
El caballero del baluarte de la Reina coincidiría casi con la carpa blanca
2. Cuándo
 Entrada de un rebaño por la izda. (pincha)
La presencia de la garita (que no se ve en la foto de portada, pero sí en la 2ª) que fue volada el 25 de julio de 1915, en el acto inaugural del derribo de las murallas, nos garantiza que la foto fue hecha antes de esa fecha.
Pero es que además el Archivo General de Navarra (que, increíblemente, se da un margen de 21 años, de 1900 a 1921) nos facilita unos datos muy precisos:
-Título: Retrato de Ramona Erro, mujer de José Martínez Berasáin, con sus hijos Luis y Margarita. Plano medio de Ramona Erro con su hija Margarita sentada en su regazo y su hijo Luis, de pie, detrás de ella. 
El autor y su familia, entre Galdúroz y Seminario
-Lugar: Al fondo la muralla del baluarte de la Reina, hoy desaparecido, y las fachadas de las casas de la actual calle Labrit de Pamplona. El baluarte de la Reina se derribó antes de 1921
-Fechas: 1901.01.01 - 1921.01.01 (bueno, éste de preciso muy poco)
-Fotógrafo: Martínez Berasáin, José.
Si preguntamos a Google por "Ramona Erro" (entre comillas), la primera página nos asegura que:
-Luis, el hijo mayor, nació en 1912
-Margarita, la preciosa niña, lo hizo en 1913. Por cierto, esta deliciosa criatura murió muy joven, con 17-18 años, en Jaca.
-En 1915 nacerá María Mercedes
Así pues, estas fotos se hicieron entre 1914 (un año ya tendrá Margarita, ¿no?) y 25.07.15 (voladura de la garita). Y por la edad aparente de los niños, la ropa... apuesto por que se hizo una tarde de domingo, al comienzo de la primavera de 1915.

NOTA: no penséis que este tipo de bancos de piedra maciza han desaparecido. El amigo Óscar nos ha encontrado uno en la Calle Vergel (pincha).

viernes, 3 de abril de 2020

¡Ahí va! ¡Si están poniendo la Tómbola!

¡Ahora entiendo cómo se originó el gafe del 13!
La instalación, durante el mes de mayo, de los primeros andamios es el anuncio de que el verano y los Sanfermines están muy cerca. Y es muy frecuente el comentario de sorpresa, ¡¡Ahí va! ¡Si están montando la Tómbola…. Estamos en San Fermín!! (¡A ver este año si hay suerte!)

Por poco, no me tocó el coche 
Álbum boletos 1958
(y me tuve que conformar con la bici).
Ese año los boletos de la tómbola tenían cromos -quizás "240 vistas de la France"- y los hermanos los íbamos reuniendo y ya estábamos a punto de completar el álbum. La misión de los pequeños era recoger del suelo, del Paseo de Sarasate, los que la gente tiraba porque no tenían premio.
Así que esa mañana salí bien  temprano y a todo correr de casa -Dormitalería 18, entresuelo- para ver si era yo el que conseguía completar el álbum. 
Al llegar a la Plaza del Castillo -obcecado como iba- crucé sin mirar y... tuve la suerte de que quien me atropelló fuera un ciclista. Desde el suelo, me dio tiempo de ver que detrás venía un vehículo muy grande: un camión o una villavesa.
Para cuando el amable ciclista vino a ayudarme a levantar, yo ya me había escapado, asustado por el número que había montado.
Durante algunos días, en el muslo izquierdo -llevaba aún pantalón corto- me quedó un dibujo perfectamente dibujado de la cubierta de la bici.

Tómbola de Caridad (Arazuri)
Un festejo presanferminero muy esperado por muchos pamploneses, es la bendición y apertura de la Tómbola de Caridad, que se instala invariablemente en el salón central del Paseo de Sarasate, en las proximidades del monumento a los Fueros. Este número caritativo, del que no se puede prescindir, tuvo su origen en 1945, año en que el Secretariado Diocesano de Caridad organizó una gran tómbola a beneficio de los pobres de la Diócesis, con valiosos premios, sorteándose incluso un magnífico automóvil. 
La primera tómbola y las de los años siguientes no pudieron ser más afortunadas. Su éxito durante estos 37 años (hasta el 82, cuando se publicó el libro Hª de los SF) no ha descendido, aunque en algunos años la venta de boletos haya tardado algunos días más en agotarse. A partir de 1951 se aumentó el aliciente con el sorteo de un buen piso —el primero que se rifó estaba situado en la avenida de Carlos estímulo muy del gusto del público y que se prolongó durante varios años. 

Anécdotas reales
¡Cómo se parece a Jorge Javier Vázquez!
El alcohol, los sanfermines y los sofás de Tómbola
También ocurrió en San Fermín. En este caso, el protagonista había bebido más de la cuenta. De repente, se despertó al lado de un oso de peluche que le miraba sin pestañear, tumbado en un cómodo sofá y rodeado de sofás por todas partes. Pero, ¿dónde estaba? En un sofá sí, pero situado en el segundo piso de la Tómbola y a tres metros del suelo, mientras los transeúntes de aquella soleada mañana le cantaban “las mañanitas” y repetían con sorna y a coro: “despierta, mi bien, despierta, mira que ya amaneció”…
Está claro que el alcohol anula la memoria y nuestro protagonista no recordaba cómo había subido hasta allí. Bajar fue otra aventura. Pero una vez superada, le sirvió, a él, para terminar los sanfermines bebiendo agua, y a la Tómbola, para eliminar los sofás de entre sus premios… Por si acaso

Un piso por una peseta
Premios Gigantes
La protagonista de esta historia tenía entonces 16 años. Era modista y un buen día, durante los Sanfermines, camino del circo, hizo un alto en la Tómbola. Se gastó una peseta y compró un boleto. Al abrir el sobre comprobó con bastante desilusión que era para un sorteo… Siguió su camino hasta el circo, pero se hizo la promesa a sí misma de estar presente el último día de la Tómbola, porque tenía una corazonada.
Así fue, Don Luis Ortega, en aquel entonces presidente de Tómbola extrajo el número premiado con el piso. En este caso, situado en la Avenida Zaragoza y con 137 m. de superficie. El número sonó en sus oídos como música de violines. El 4.411. El piso fue para ella. Al día siguiente la prensa tituló: "Un piso por una peseta, gracias a Tómbola".

¡Bendita hemeroteca!
Estas anécdotas ha sido extraídas de la página de Cáritas y, picado por la curiosidad, he ido a la Hemeroteca de DN, a la búsqueda de más detalles.
Y esto es lo que he encontrado:

El tío Ramón
27/07/1946 La Tómbola de Caridad. En medio de gran expectación se celebró el sorteo del piso, siendo premiado el 4.411. Se invitó al público a participar en el sorteo, con cuatro de los asistentes, y habiéndose personado cuatro símpáticos vecinos, uno por cada rueda, hicieren funcionar sucesivamente la suya correspondiente, dando por resultado el número 4.411, acogido con verdadero clamor. Nadie se presentó en el momento a hacer valer su derecho, a pesar de la insistencia con que el locutor de Radio Requeté de Navarra, don Ramón Urrizalqui ("el tío Ramón"), reclamó la presencia del afortunado para felicitarle efusivamente, pues hay que ver lo que supone en estos tiempos la adquisición de un piso estupendo; y en vista de ello, se dió por terminado el acto.
27/07/1946 Celebrado en el día de ayer, 26, ante el Notario de este Ilustre Colegio Don Juan San Juan Otermin, ha correspondido el piso principal izquierda de la casa numero 15 de la Avenida de Zaragoza, en Pamplona, al número cuatro mil cuatrocientos once (4.411). Transcurridos SESENTA DIAS desde la publicación de este anuncio sin presentarse el poseedor del número premiado, caducará todo derecho y se procederá a nuevo sorteo en el día, hora y lugar que oportunamente será anunciado. Pamplona, 27 de Julio de 1946. Por el Comité, El Presidente.
28/07/1946 ...afortunados, el honrado y modesto matrimonio formado por Jesús Gilva y Gilva y Damiana Garijo Maclamn (?), residentes en la Avenida de Villava, letra D., 112, 2.° izquierda. Sus dos hijas adquirieron un billete cada una, y uno de ellos contenía el número 4.411, que ha sido agraciado con el susodicho estupendo piso. Nosotros nos alegramos muy de veras de que el mencionado piso haya "caído" a una familia humilde -son servidores laboriosos de "Villa Miranda"- y felicitamos a los afortunados.

Pero si todos estos datos son muy interesantes, lo mejor está, sin duda, en los Libros de Actas de la tómbola pamplonesa, todo un documento que nos permite reconstruir al detalle la historia menuda de aquellos sorteos.

Y para terminar...

jueves, 2 de abril de 2020

Forasteros (J.J. Arazuri Hª SF)

SF 1976 Impresionante imagen de la  acampada bajo de las murallas del Redín
A alguno quizás le parezcan fuertes algunos calificativos y expresiones que, en este capítulo, utiliza Arazuri, pero hay que tener en cuenta que le tocó vivir unos años de cambios muy bruscos. La imagen de portada nos puede dar una idea de lo que tuvo que aguantar en Sanfermines un pamplonés, amante de su ciudad, como él.

Forasteros 
Finales del siglo XIX.
(Foto Julio Altadill)
A medida que se aproximan los Sanfermines la ciudad va adquiriendo una inquietud inusitada: febrilmente se dan los últimos retoques a un sinfín de reformas, los escaparates de los comercios se llenan de prendas sanfermineras y los maniquís aparecen de la noche a la mañana vestidos de blanco y rojo, las amas de casa hacen limpieza general «pa fiestas», los pasos de cebra resurgen blancos y brillantes, las farolas, bancos y barandillas lucen nuevas pinturas, los jardincillos se embellecen con bonitas y olorosas flores -¡para lo que duran en fiestas!-, en la estación de Autobuses bulle la multitud de viajeros que por miles llegan a nuestra ciudad, los trenes -sobre todo los antiguos- llegaban a la estación del Norte, hoy de la Renfe, cada día más llenos, los ómnibus del Despacho Central -con su letrero: «Servicio al Ferrocarril»- subían repletos de la estación, en la actualidad el movimiento y actividad se centra en taxis y villavesas. 
A finales del pasado siglo y hasta muy avanzado el presente, las empresas de los ferrocarriles del Norte de España, de Bilbao a Durango y Zumárraga, así como los del Mediodía de Francia, establecían trenes especiales y combinados, con billetes económicos de ida y vuelta, para facilitar la concurrencia de forasteros. 
Desde hace unos años, nos aparecen en la ciudad a principios de julio una serie de tipos que contaminan el ambiente. Últimamente no llaman tanto la atención, ya que durante todo el año nos hemos acostumbrado a ver individuos locales tan mal aseados. 
Por las calles deambulan abundantes foranos, de los que vienen a pasar las fiestas a casa de los parientes con una pareja de pollos y media docena de latas de pimientos. En las escaleras y portales de las casas de vecindad, sus inquilinas comentan de la «pedregada» que les ha caído con los huéspedes llegados. En 1896 se publicó en un diario local la siguiente anécdota: 
«Diálogo en la puerta del Suizo: 
-¡Adiós! ¡me voy a matar!
-¡ Detente!
-¡Estoy arruinado! 
-¡Infeliz!. ¡Habrás jugado!
-Nadie me ha visto jugar
-¿Perdiste en negocios hueros? 
-Tampoco
-¿ Pues qué te pasa? 
-Que se me han metido en casa diez y siete forasteros»
Año 1903-1905. Ambiente presanferminero en la Plaza del Castillo. De izquier-
da a derecha: soldados en traje de diario; rodeando el coche, grupo de hombres 
y muchachos, todos cubiertos con amplias boinas y los mocetes vestidos con largas 
batas de rayadillo o de cuadros pequeños, evidenciando ser pamploneses; delante 
del automóvil dos individuos con trazas de riberos, con su inconfundible faja, boina 
y alpargatas de cáñamo; más a la derecha, en primer término, un grupo segura-
mente de valencianos, y más a la derecha y detrás de éstos una niña del brazo, 
posiblemente de su madre, hermosa mujer peinada con moño alto. A las que se 
peinaban así les decían: "La `moñocotero'  (último párrafo) duerme sentada 
"pa" que el `moñocotero' no se deshaga". (Foto José Ayala).
El número de automóviles rodantes, que ya durante el año han llegado a un número molesto, alcanza durante los presanfermines, y no digo nada en las fiestas, cifras verdaderamente astronómicas, invadiendo los terrenos más inverosímiles para aparcar. Otra cosa era hace ochenta años, que cuando llegaba un automóvil a la ciudad estaba todo el día rodeado de curiosos. De principios de siglo publicamos una bonita fotografía de un vehículo de estos, aparcado frente al Hotel la Perla. 
Entre los forasteros que pasaban por la ciudad, solos o en cuadrillas, estaban los segadores que generalmente por aquellas fechas venían de paso de segar en la Ribera (publicamos también la fotografía de uno de aquellos personajes). 
En los tiempos modernos se van haciendo imprescindibles los campings. En Pamplona se instaló el primero en 1959, de los de primera categoría, en el Estadio de Ruiz de Alda. En 1976 se montó otro debajo de las murallas del Redín, cerca del puente de la Magdalena. 

De los forasteros de otros tiempos echamos de menos a los valencianos, con sus gorrillas negras y blusas grises u oscuras, que compraban cientos de caballos de la tierra (3'28"), sobre todo de Burguete y Urbasa. También recordamos a los chinos vendiendo «colales» y juegos de café; por cierto todavía quedan en muchos vajilleros pamploneses restos de tazas, jícaras y platillos orientales.

Estadio Ruiz de Alda (hoy Larrabide), 1964 con el Fuerte del Príncipe
Tengo que conseguir esta imagen con mejor calidad. Me parece impresionante este "Segador de la  cuenca 1889 Altadill".
Actualización: algo ha ganado
Segador de la  cuenca 1889 Altadill

miércoles, 1 de abril de 2020

J.M. de Huarte y el "reloj de sangre" (Ciudadela)

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) pamplonesa, cuyo pie de foto me sorprendió tanto que -hace unos cinco años- me hizo iniciar un camino de investigación.
El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)

Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Pachi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable...
Puerta principal y cuerpo de guardia, desde el interior de la Ciudadela
Así que tuve que enfrentarme al problema sin ninguna ayuda (al principio). Primero, empecé con la pregunta básica:

¿Qué es un "reloj de sangre"?
De todas las acepciones que ofrece la RAE, la que mejor lo define es "reloj de campana"
En la Prensa Histórica encontré algunas respuestas. El ejemplo más claro, el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
"El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás."

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña:
"Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante."
¿Por qué se le llama "reloj de sangre"?
Un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, a músculo, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Así pues, el de reloj de sangre es una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"

¿Hubo en la Ciudadela un reloj de sangre?

Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisin, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela?
En estas cavilaciones estaba, cuando me llegó un correo que me decía que esa campana existe, pero que está... ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen que encabeza este apartado 
Hola, Pachi:
Pues a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600. Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena
Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Demasiada reforma para encontrar nada
Así pues, la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado él esa expresión tan sorprendente.
Parte interior de la techumbre del que
ya podemos llamar  "Reloj de Sangre"
Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.
Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. 

José María de Huarte lo confirma
Así de optimista concluía hace 4 años pero, en mi fuero interno, no las tenía todas conmigo ya que sólo contaba con un único testimonio, el de una única postal de un único editor: Roisin.
Pero ayer, cuando vi la maravillosa fotografía de Belzunce, sin mucha fe, volví a mirar a ver si aparecía algo. ¡Y vaya que sí apareció!
Os pongo una sucinta biografía para que veáis de quién se trata:
Retrato de José María de
Huarte pintado por Zuloaga

José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898-Madrid, 1969), hombre de gran formación intelectual que desempeñó el cargo de archivero-jefe del Archivo Real y General de Navarra y llegó a ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Su erudición abarcó diversas materias, especializándose en temas de genealogía y heráldica.

De él dice Juaristi en "Los caminos de Navarra":
"Para todos tiene Joshe María Huarte una indicación precisa, una respuesta que lo aclara todo: la palabra indescifrable, el vacío de cien años, el folio perdido y hallado en la carpeta número 1.475 de la estantería 36 de la segunda galería de la sala primera...".
No se puede dar en el clavo mejor.

Y en este documento de la hemeroteca de DN, de 1930, como la postal de Belzunce, José María de Huarte nos confirma lo que decía Roisin. Ésta es la frase de Huarte y Jáuregui, cuando habla de la Ciudadela:
el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias
O sea, que a la estancia que está sobre el túnel de entrada, en la puerta principal de la Ciudadela, al lado del Cuerpo de guardia, en 1930, se le llamaba "reloj de sangre".
Como, por la misma época, decía Roisin.

En la conferencia, Huarte no se detiene a explicar qué es un reloj de sangre, por qué se le llama así... Parece que sus oyentes, en el Casino Militar, lo dan por supuesto.
Os pongo el documento completo para que veáis la frase en su contexto:

José María de Huarte "Recuerdos Militares de Pamplona" 
Conferencia leída en el Casino Militar de Clases el día 28 de Noviembre de 1930 

"...finalmente, me producía verdadero placer trasponer los umbrales de la estratégica puerta de socorro que conduce a la llamada Vuelta del Castillo, para en sus avanzadas bajar o levantar el pesado y rechinante rastrillo, que todavía funciona como una supervivencia marcial de las edades que pasaron.
El color de las piedras; la maleza que al crecer por los fosos y por las plataformas prestaban a su hermoso conjunto cierto aire selvático, y las lápidas colgadas en los muros con los blasones y los nombres de los virreyes que intervinieron en su fábrica, era un constante motivo de inspiración que parecía inagotable, tanto más, cuanto no había paraje que no tuviera su leyenda o su historia. 
Sobre todos descollaba el hoy derrocado calabozo del fraile, donde un buen religioso, según se refería por tradición en las vigilias de las guardias, perdió completamente la cabeza a poco de ingresar en él en calidad de preso, víctima de las persecuciones que tanto ha cultivado la política para satisfacer las propias en los períodos de su auge...
Belzunce, 1930
Las vicisitudes militares de después nos congregaron de nuevo en la Ciudadela a los primitivos camaradas y a otros muchos, con motivo de las órdenes de concentración, dictadas a raíz de los dolorosos acontecimientos de la guerra de Africa Dobladas fueron entonces allí como en todos los regimientes, las actividades de instrucción y las obligaciones del servicio; la continuidad de las guardias y la frecuencia de las revistas militares, la compenetración entre nuestros pundonorosos jefes y nosotros sus subordinados, poseídos del afán, de atender cada cual a las obligaciones de su cargo. 
Ya me perdonareis que hable de mis personales recuerdos más de lo discreto, pero de ellos voy a deducir los que quedan por narrar de nuestra ciudad y que en más de una ocasión rememoré para entretener mis ocios de cabo, sargento y suboficial, cuando estaba de cuartel, de semana o de guardia. 
Ningún entretenimiento me producía más agrado que efectuar un rodeo por toda la muralla después del poético toque de oración o mejor aún del de silencio. Seguir el itinerario de las rondas de noche por aquellos lugares, era un poderoso incentivo para mi fantasía, que poblaba de actividad el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias, las plataformas de cañones, y de centinelas las garitas y puestos avanzados. Las murallas de la ciudad recuperaban entonces su oscurecida grandeza y la historia me refería, erguida sobre su ingente pedestal, todos sus secretos en la noche..."