miércoles, 13 de septiembre de 2017

A las aguas de Panticosa en diligencia


"Pronto cruzará la puerta de San Nicolás la diligencia de Panticosa tirada por cuatro caballos".
Así describe Iriberri una madrugada en la Pamplona de principios de siglo, en un artículo dedicado a Ángel Elizari, el padre de Juanito, el último de los cordeleros de Pamplona.
Sinceramente, yo no tenía ni idea de que en aquellos años saliera de Pamplona una diligencia camino de Panticosa. 
Sí he conocido -en vivo y en directo, pero medio siglo después- los autobuses que volvían de Candanchú los domingos a la noche repletos de esquiadores. "Qué bonito es Candanchú con nieveeeee", se cantaba entonces.
Pero, ¿a qué iban de Pamplona a Panticosa en esa diligencia tirada por cuatro caballos? Por supuesto que ni los Elizari ni el común de los pamploneses se podían permitir el lujo: 
"Ha llegado á Pamplona, procedente de Panticosa, doña Casimira Vega, viuda de Alzugaray"
"Aguas de Panticosa. El más eficaz remedio para las enfermedades del APARATO RESPIRATORIO, prototipo de las NITROGENADAS SULFUROSAS SÓDICAS, las de la fuente del Estómago... Único balneario de esta clase que en España tiene verdadero clima de altura (1636 metros)... Temporada Oficial, de 15 de Junio á 21 de Septiembre. Carruajes en Sabiñánigo desde el 10 de Junio. Habitaciones: desde 1,5 á 2,25 ptas. Precios ordinarios. De 1.° á 15 de Julio y de 16 al 31 de Agosto. 
En Sabiñánigo, diligencias, landaux y automóviles, desde el 10 de Junio. Con rebaje del 50 por 100."
Así se lee en las hemerotecas de principios de siglo.

Pero no penséis que fue entonces cuando se pusieron de moda las aguas de Panticosa. He encontrado un documento que promociona las aguas de Panticosa desde mediados del XIX. Y ya entonces acudía gente desde Pamplona.
A mediados del XIX éste era el trayecto:
"De Pamplona a Monreal 2 1/2; á Nardúes 2 1/2; á Liedena 1 1/2; á Yesa 1; a Tiermas 2 1|2; á las inmediaciones de Ruesta 1; al molino de Arrés 3; á Santa Cilia 2 1/2; á Jaca 2; á los baños 7 1/2. Total 26 leguas.
Este camino es de rueda hasta Monreal; y desde este punto es todo de herradura." Estamos hablando de mediados del XIX.
Las fuentes medicinales que se encuentran en el establecimiento son cuatro, conocidas con los nombres de Fuente de los Herpes, Fuente del Hígado, Fuente del Estómago y Fuente purgante del Ibon, o de la Laguna.
Dice el autor que "Deseoso de adquirir noticias acerca de la antigüedad del conocimiento de estas aguas, origen de sus nombres, y principio de su uso, he practicado detenidas y escrupulosas diligencias; pero todas han sido en vano y sin ningun resultado". Aclaremos que su existencia como balneario ya está documentada desde época romana.
Por supuesto que se cuenta algún caso de gente de Pamplona que había vuelto totalmente restablecida, pero el que más me ha impactado ha sido éste de una mujer del mismo Panticosa. Vamos, que ni en Lourdes:

Entenderéis ahora por qué había un servicio regular en diligencia desde Pamplona hasta las aguas milagrosas de Panticosa. Y más si los precios estaban bien ajustados:

Por si os habéis quedado con ganas de conocer más en detalle las aguas de Panticosa a mediados del XIX, aquí tenéis el enlace: 

martes, 12 de septiembre de 2017

1953, Callejón, el 'mozo del chaleco' (final)

En 1953 hubo dos montones:
el día 7 con los toros de Salvador Guardiola
el 12 con los de Francisco Ramírez de Ávila
He encontrado en las imágenes del NO-DO de los encierros del 53 un candidato a ser nuestro "mozo del chaleco". Si esto fuera cierto, las imágenes del no-do serían las del montón del día 7 y las imágenes de la cogida corresponderían lógicamente al final del montón del día 12:

¡Etarras, aprended!


Lo que sucede en Cataluña supone, sin duda, el mayor reto al Estado de Derecho. Pero no todo lo que está ocurriendo en estos momentos es negativo. Aunque eso del 'seny' catalán ya ha quedado en el olvido, creo -o al menos quiero creer- que el independentismo catalán le está dando a su homólogo de Euskadi sopas con honda, al menos en dos aspectos:

1. Las vías exclusivamente políticas son más eficaces
El nacionalismo vasco que vio en ETA el camino para lograr la independencia está recibiendo -aunque no lo reconozca- un severo correctivo.
Aquellos que, cuando llegó la Constitución, en vez de frenar, pisaron el acelerador del terror, hoy están viendo los resultados de su decisión, de su exclusiva, libre y terrible decisión.
Engañaron a la juventud con consignas: “borroka armatua da bide bakarra” (“la lucha armada es el único camino”); les señalaron a quiénes tenían que matar; les convencieron de que matar a su vecino era un paso adelante en la liberación de Euskadi (luego Euskal Herria), provocaron el exilio de quienes temían por su vida o de quienes no querían ceder al chantaje...
"Violencia de género. No es delito llamar zipaio a un zipaio"
 Pusieron en su punto de mira a todos los que no veían con malos ojos los avances democráticos, el desarrollo del Estatuto o del Amejoramiento. Ni siquiera aceptaron una policía vasca, la Ertzaintza, a la que llamaban ‘cipayos’.
Más de cuatro décadas de terror en democracia (no lo olvidemos: el verdadero enemigo de ETA no fue Franco, fue España, la España democrática) llenaron de muertos los cementerios, las cárceles de presos. Convirtieron a muchos de nuestros jóvenes en asesinos o en chivatos. Crearon -sobre todo en los pueblos pequeños- un ambiente irrespirable… 
Y todo ello en plena democracia, cuando sus reivindicaciones (más nacionalismo, independencia…) eran perfectamente legales.
¿Y qué consiguieron?
Cuando ven a sus homólogos catalanes que aplauden y jalean a los mossos d’esquadra, incluso cuando abaten (los mossos no matan, y menos asesinan; apenas detienen; sobre todo, abaten) tienen que alucinar. En Euskadi, en cambio, la Ertzaintza, además de estar en el punto de mira (15 asesinados), era mirada con lupa. Muchos ertzainas tenían que cambiar de domicilio y vivir en provincias limítrofes para poder sobrellevar el acoso al que se veían sometidos.
En este aspecto del terrorismo el independentismo catalán le está diciendo a Sortu, Bildu…: “cuando en el 78, con la Constitución, decidisteis seguir matando, además de estar manchados de sangre, vuestra trayectoria ha sido una enorme equivocación; ‘ellos’, aquellos a los que matasteis, tenían razón y ahora lo estáis reconociendo; os estáis integrando en el juego democrático que rechazasteis en la Transición. Tantos muertos, tantas vidas destrozadas... ¿para qué? Mirad en cambio nosotros: sin pegar un solo tiro, el día 1 de Octubre…".
Por supuesto que los testaferros de ETA no lo van a decir, pero sí que lo tienen que pensar (¡es tan evidente!). Y seguro que con lo de Cataluña ellos mismos les tapan la boca a las corrientes de ETA que quieren volver a la “lucha armada”.
De todos modos, claro que el independentismo catalán también está produciendo una tremenda fractura social, pero sin asesinatos siempre será menos fractura y será más fácil recomponerla.

2. Sin ti, Navarra, sin ti no soy nada 
Otra lección que el independentismo catalán le está dando al vasco. El nacionalismo independentista catalán no está esperando a que el resto de “Países Catalanes” (Valencia, Baleares..., según ellos) le acompañe en la travesía hacia la independencia. Ellos tiran p’alante y el que venga detrás, que arree.
Mientras que el independentismo del País Vasco está aquejado -y no les falta razón- de un tremendo complejo de inferioridad. Euskadi sola no va a ningún sitio. 
Y es que sin Navarra no son nada, sin Navarra no quieren… ni la independencia. Que tomen ejemplo de Cataluña, que tiren p’alante como los independentistas catalanes... y nos dejen en paz a los navarros. Que se estrellen solos.


Lo que todo independentista debe saber
Pero, eso sí, tanto el independentismo catalán como el vasco tienen que ser conscientes de que cuando unos quieren abandonar el barco (España), se van con todas las consecuencias (Liga incluida). Lo que no se les permite es llevarse el camarote (Cataluña, Euskadi), arrastrando -de paso- a los que quieren quedarse en España. A lo sumo pueden pedir -con educación- un bote, por si un día se arrepienten y deciden volver con las orejas gachas y la señera sin la estrellada (bueno, estelada, que es lo mismo)

lunes, 11 de septiembre de 2017

Identificado agresor del hincha del Sporting


"Ah, y un consejo al agresor: siempre será mejor -para todos, tú incluido- que te entregues a que te detengan.", le decíamos a A.P.G. tras la denuncia en las redes que hizo el agredido, Miguel, el pamplonés que iba con una camiseta del Sporting la madrugada después del Pobre de Mí.
Han pasado casi dos meses y A.P.G. no se ha entregado, pero ayer tuvimos la noticia de que ha sido identificado y citado ante el juez en próximas fechas.
Como luego vereís, el pluriagresor (el 7 ya la hizo) iba acompañado por otros tres miembros de Indar Gorri y tras la agresión se quedó tan relajado que se puso a orinar entre los contenedores a la salida de la peña Donibane, en la calle San Francisco.
Pluriagresor y guarro.

Identificado el supuesto agresor del aficionado del Sporting en Sanfermines
La Policía Foral imputa un delito leve de lesiones a A.P.G., de 27 años y vecino de Mutilva, quien fue denunciado por otro hecho parecido el 7 de julio
La Policía Foral ha identificado a un joven de Mutilva, A.P.G., de 27 años, como autor de la agresión sufrida por un aficionado del Sporting de Gijón durante las pasadas fiestas de San Fermín. El mismo varón, miembro de Indar Gorri y con antecedentes policiales, también ha sido imputado por golpear e insultar en los pasados Sanfermines a otra persona que denunció que le golpeó después de que gritara “viva España”.

Ya agredió el 7 de julio
Este último hecho ocurrió el día 7 de julio en el paseo de Sarasate de Pamplona, donde un joven sufrió lesiones y daños por la rotura de unas gafas, en una agresión en la que su A.P.G. perdió un teléfono móvil. Este terminal resultó decisivo para la investigación llevada a cabo por la Policía Foral, ya que el mismo estaba a nombre de la madre de A.P.G. y en él se localizó una foto de este último encapuchado, con el escudo de Osasuna y la inscripción “ultra”. El joven fue identificado en un reconocimiento fotográfico por el denunciante y por un testigo.

Agresión el 14 en Peña Donibane
La Policía Foral también imputa a la misma persona la agresión sufrida por un vecino de Pamplona en el local de la Peña Donibane en la madrugada del 15 de julio por llevar una camiseta del Sporting de Gijón, al que insultó y golpeó al grito de “puta Sporting” -sin mediar una previa discusión- en un momento en el iba acompañado por otros tres miembros de Indar Gorri. 
Dos testigos de la agresión reconocieron fotográficamente a A.P.G. como autor de las lesiones y, además, una cámara exterior grabó tras la paliza al joven a la salida de la peña en la calle San Francisco, orinando en los contenedores, lo que desmontaba su coartada.

La Policía Foral ya ha remitido los atestados policiales por estas dos agresiones al Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona por sendos delitos leves de lesiones, desde donde se citará al joven en próximas fechas. La Fiscalía valorará, además, si los hechos son constitutivos de un posible delito de odio.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cordeleros: los Elizari en 1933

(Fotos F. Gómez) 
Preguntaba en la entrada del viernes, "Cordeleros en la hemeroteca" por una foto que no sabía dónde se localizaba. Ayer sábado, de par de mañana, me vino la inspiración y estuve todo el día buscando (y encontrando) datos que lo corroboraran. 
Actualización 15.04.2021 Palacio Episcopal y convento de la Merced (trasera) junto al baluarte del Labrit Julio Cía 1931 AMP
La imagen, como ya dije, aparece en el Diario de Navarra del 4 de junio de 1933 -ahí es nada- y es, que yo sepa, el primer testimonio gráfico de la familia Elizari, saga de cordeleros, uno de cuyos miembros, Juan Ángel (Juanito), fue, 35 años después, el último cordelero de Pamplona.
Plano de 1900-1920 de Pamplona
La foto es lo suficientemente borrosa como para crear misterio y provocar, al menos en mí, desazón hasta no dar con la explicación. 
Los datos que daba el autor del artículo era que esa familia de cordeleros estaban cerca del alpargatero-poeta, ese que -en lo que hoy es la Ronda del Obispo Barbazán, a la altura del Palacio Episcopal- decía: "¿Y esto con que se paga? ¡Que esté cantando el ruiseñor mientras trabajo!". 
Como digo, se me encendió la bombilla y me di cuenta de que el edificio de la izquierda podía ser el antiguo convento de La Merced y el de la derecha el Palacio Episcopal. Os señalo con "C" donde están los cordeleros y con "F" donde podía estar el fotógrafo, un poco escondido tras la caseta (se ve la esquina en la imagen). Las dos líneas rojas delimitan el campo que entra en la imagen.
Pero ya me he quedado convencido del todo cuando he visto esta otra imagen, que Iriberri nos garantizaba el sábado que era de 1943ca. (corregido por Arazuri: 1937) y en la que Juan Ángel, en primer plano, tiene 16 años:
1937: Juan, Blanca Esther, Ángel (padre) y Martín (hermano de Ángel)
Como veis, están ocupando exactamente el mismo sitio que 10 años antes.
Enmarco con dos líneas rojas el senderillo ligeramente trazado en la yerba en ambas imágenes y señalo con un punto rojo el banco donde está sentada la chica (Blanca Esther), banco sobre el que, en la primera foto, pone el pie derecho algún hermano pequeño de Juan Ángel. 
1921-22 señalada en rojo, la zona en cuestión
El padre, en la 2ª foto, lo vemos tras Juan y Blanca Esther. Se trata de Ángel Elizari, nacido en Añorbe en 1890 y que falleció en 1948, cinco años después de esta 2ª foto. Se ve a alguien moviendo la rueda: es Martín, hermano de Ángel, y también cordelero. La señora que, según el periodista F. Gómez, estaba leyendo un libro, bien podría ser la esposa de Ángel, "podrá casarse con una moza de la Valdorba, guapa y limpia, Angela Armendáriz, con la que tendrá ocho hijos a los que no les faltará un plato en la mesa y un ejemplo de responsabilidad y reciedumbre", que dice Iriberri en la entrada de ayer. 
Como veis, todo un testimonio gráfico de la familia Elizari-Armendáriz. 
Y una pena que el periodista, quizás por no molestar (así lo confiesa en el reportaje), no les haya ni siquiera preguntado por su nombre.
De todos modos me parece un reportaje entrañable y las fotos que él mismo sacó han quedado incorporadas al album de Facebook.
De ese reportaje de F. Gómez entresaco lo que tiene más relación con los cordeleros y los Elizari:

… LOS CORDELEROS DEL REDÍN
La Ronda barbazana en toda su longitud
Antes de tender mi vista por la campiña extensa y varia, de arboleda espesa, con un río de aguas verde-azuladas, con serpentinas de carreteras y linderos, con valles, (todo vida), y montañas que limitan por lo alto el horizonte, tengo que detenerme en una franja larga sembrada de hierba, a lo largo de un muro secular tantas veces batido con máquinas de guerra y ahora con la piqueta destructora.
Lo primero que llamó mi atención fueron media docena de hombres que, cara al muro, aprovechando la sombra proyectada de los contrafuertes de una vieja iglesia, se dedicaban afanosos a sus tareas profesionales. Hablaban de sus preocupaciones, de fruslerías, de todo menos de política, porque ya se cansa de eso el humilde y sufrido ciudadano. Eran unos honrados trabajadores, que formando erpirales de trenza y asaeteándolos con mano diestra y no cansada, convertían el cáñamo en piso de alpargatas y con el piso y las cintas y las telas resistentes hacían pares y más pares de esta clase de calzado cómodo, barato, ligero y fresco, digno sucesor de la sandalia, según los investigadores de su origen. Era aquel rincón una sucursal de Azcoitia y de Azpeitia, donde sabemos que es industria establecida en plena calle y en todas las calles. Eran, según me han dicho, los antiguos cordeleros, seguramente sucesores estos de los que antes del derribo de la muralla para dar paso al nuevo Ensanche vivían de esta clase de trabajo.

¿Y ESTO CON QUE SE PAGA?
(Fotos F. Gómez) 
Y de los alpargateros que viven al amparo de las ruinas de la muralla, antes en la que ya no existente, y ahora a lo largo y en las esplanadas del baluarte de Redin, ahí pueden ver ustedes uno -en la foto que encabeza esta plana- inconsciente de que mi máquina le ha sorprendido en un momento crítico de su faena; que no sólo sabe atravesar cabos y agujas de un lado a otro con ligereza y perfección, sino que tiene alma de artista, que siente la emoción de la naturaleza y de lo (…) que mientras trabaja y parece que no atiende a otra cosa que a su obra, ha sabido elegir este montículo tapizado de verde, donde el sol le acaricia finamente; y dice a sus compañeros de trabajo, separados a la sombra antes  aludida de los contrafuertes:
---¿Y esto con que se paga? ¡Que esté cantando el ruiseñor mientras trabajo!

Comparando ambas imágenes, creo que se trata de las mismas personas y parecidos años. Se trata de Ángel Elizari y su hijo Juan Ángel. Fijaos cómo se remanga el hijo. La de arriba dcha es de 1937ca. Por tanto la grande de color sepia será de 1930ca., como dice Arazuri




COMO INDUSTRIAL ARAÑA QUE TEJE SEDAS...
Y no lejos de este hombre laborioso y poeta, ni tampoco de la media docena recogidos a la sombra, se desarrolla otra escena de trabajo (ver foto de portada) y alegría esta mañana de sol, en que vemos a la naturaleza saturarse de vida. Son los cordeleros auténticos, que van sacando de su cintura el vellón de cáñamo, mientras gira sin cesar la rueda que hace girar a las poleas pequeñas y, éstas a las cuerdas, que se tuercen y retuercen hasta engrosar su cuerpo, apretujándose los hilos para hacerse irrompibles con la unión, que hace la fuerza... Y mientras los hombres y los niños unen y tuercen las cuerdas, una mujer repasa tranquila, terminado el quehacer de la casa, las hojas de un libro instructivo o ameno, y el niño zascandilea por el suelo y el pajarillo, apenas visible en nuestra foto, canta también alegre en su prisión de alambre, formando parte del cuadro familiar y cual si unir quisiera a las actividades de sus dueños, la voz maravillosa y perfilada de que le dotó el que al hombre dió las manos y dotó de un entendimiento para conocer la verdad y de una voluntad para practicar el bien.
F. GOMEZ 

sábado, 9 de septiembre de 2017

Iriberri: Los cordeleros (1): Ángel Elizari

Cordeleros en el año 1902 trabajando en el foso del Portal de San Nicolás, aproximadamente al lado de lo que hoy es el Cine Carlos III. A comienzos de siglo había 50 ruedas y allí estuvieron hasta que en 1917 comienza el derribo de las murallas. La foto corresponde a la tercera edición de «Pamplona antaño», de J. J. Arazuri.
Hoy me siento muy orgulloso de presentaros este trabajo que Iriberri publicó en DN, en abril de 1984. Un retrato de la Pamplona que les tocó vivir a los Elizari, los últimos cordeleros de Pamplona. Y es que, además de las bellísimas descripciones que hace de la ciudad, José Miguel aporta un montón de datos sobre los cordeleros y, en concreto, sobre los Elizari que nos van a sorprender. Es la primera de tres entregas que iré publicando. 
No vendrá mal que complementéis esta entrada con las imágenes del álbum dedicado a los cordeleros de Pamplona

Pamplona 84 La ciudad, de ayer a hoy
Los cordeleros (I),                                                              por José Miguel IRIBERRI
20.02.16
El gremio se dispersa tras el derribo de las murallas
Dos de abril de 1910 en Pamplona. Es madrugada. La ciudad -de 29.000 habitantes- comienza a despertarse entre las murallas que aprietan su trama urbanística medieval. Suenan las campanas de San Cernin, San Lorenzo, San Nicolás, San Agustín, despertando al pueblo y llamando a misa a los más devotos. Es Primavera y retoñan los chopos de la Magdalena por donde el Arga discurre limpio y truchero hacia la playa de Caparroso y el Molino de Ciganda. Está limpio el cielo y se divisa en la cumbre de San Cristóbal el fuerte. Por la Ciudadela la tropa limpia el armamento y marca el paso.
Salida de Pamplona de la diligencia
de Panticosa. Año 1903. AMP
Pronto cruzará la puerta de San Nicolás la diligencia de Panticosa tirada por cuatro caballos.
Pasadas las cinco de la mañana un joven emprendedor cierra la puerta de su casa en el número 12 de la calle Curia. Se llama Ángel Elizari Egüés y tiene 20 años de edad. Nació en Añorbe en 1890 y dejó el pueblo con sus padres cuando el mal de la vid arrasó las viñas. El futuro estaba en la capital, en Pamplona, y a Pamplona se vinieron con las camas, las mantas y los ahorros. Eso era con el cambio de siglo. Ahora estaban ya instalados y para el joven Elizari Pamplona era su pueblo y Añorbe un recuerdo confuso.
Cordeleros Portal de San Nicolás,
Baluarte la Reina 1915 ca
Camina ligero. Lleva al hombro una carga de cáñamo. Saluda al paso por la calle. Cruza la Plaza del Castillo y enfila el Portal de San Nicolás. Allí, en el foso, trabaja para otro, de cordelero. Lo hace bien, con dureza, de sol a sol y casi sin descanso. Pronto trabajará él con su rueda y sus forjeles propios y podrá casarse con una moza de la Valdorba, guapa y limpia, Angela Armendáriz (Zuazu), con la que tendrá ocho hijos a los que no les faltará un plato en la mesa y un ejemplo de responsabilidad y reciedumbre.
- ¡Venga, a la rueda! Mira los forjeles, que el tercero anda torcido. Saca las tablas de los puentes...
Veintitantas ruedas de cordeleros empiezan a dar vueltas rutinariamente al pie del portal de San Nicolás mientras la vida discurre por encima, en el camino que se pierde por el Mochuelo y Cordovilla hacia las tierras bajas del Sur. Desde el puesto de guardia los centinelas se asoman al foso para entretener la vista.
Tras del derribo de las murallas, unos cordeleros se han ido a terrenos cercanos al cementerio. 
Otros a la carretera de Estella (hoy Pío XII). Y algunos más, entre ellos la familia Elizari, al Redin 
y las traseras de la Catedral. donde fue sacada esta fotografía hacia 1943 [corregido: es de 1937: Juan (16 años, Blanca Esther, Ángel (padre) y Martín]. En primer plano, Juan Ángel 
Elizari, el último cordelero. Entonces tenía 16 años y dejó las cuerdas en el Redín, en 1968. 
El gremio de los Cordeleros, antes unidos a los basteros (el que hace bastes, albardas, alforjas), cofrades de San Bernardo en el convento de San Agustín, habían encontrado en los fosos del Portal de San Nicolás un lugar adecuado para el trabajo. Estaban resguardados del Cierzo, cerca de casa y encontraban en los vanos del puente un refugio para la lluvia y un almacén para las herramientas. El Ramo de Guerra les cobraba muy poco por la ocupación del terreno. Ángel Elizari Egüés repasaba la rueda y los forjeles, se ataba el cáñamo deshilado a la cintura y echaba andar, de espaldas, soltando el hilo de sus diestras manos. Aquel chaval era listo como él sólo. Otros podían trabajar tanto como el. Pero ninguno más. Las 24 horas del día las distribuía así cuando la luz alargaba de cara al verano: 18 para hacer cuerdas y 6 para dormir. Tenía prisa por comprar su propia herramienta, la rueda, los forjeles, las tablas, y contratar directamente los pedidos con las casas de Larumbe, Aramburu, Garatea, suministradores del cáñamo y vendedoras de las cuerdas. No podía detenerse. Antes de morir en 1948, a los 58 años de edad, tenía que cambiarse a una casa más grande, primero en el Carmen y luego en Jarauta, buscando espacio para sus ocho hijos.
Camino de ronda de la muralla, junto al
baluarte de Labrit, 1919 / A. Gª Deán
José Joaquín Arazuri da noticia del trabajo de 50 maestros cordeleros en los fosos de San Nicolás, aproximadamente donde hoy confluyen las calles de Cortes de Navarra y San Ignacio, al lado del portal de San Nicolás, cuyo arco se conserva reconstruido en la Taconera, en la calle del Bosquecillo. Juan Ángel Elizari Armendáriz, hijo del cordelero de Añorbe, segundo de los 8 hijos, le tiene oído a su padre que se juntaban 20 en el foso. Cuando el siglo cumplía su primer cuarto, el oficio anunciaba un declive que tocaría fondo en los años sesenta, cuando Juan Ángel Elizari dejó de trabajar diariamente en el Redín. Los agricultores se iniciaron en el arte de las cuerdas y llegaron a Navarra cordeleros gallegos y alaveses, competidores de los pamploneses para labores de peor estilo.
Cordeleros en el Redín.
El botijo bien cerca (pincha)
La comida de alubias con chorizo y tocino, un trago largo de la bota. dos palabras bajo el puente y a seguir trabajando hasta la puesta del sol. Así vivieron los cordeleros de los fosos hasta que, en 1917, la ciudad rompe sus murallas desde el mal convencimiento de que la apertura al progreso pasaba inexorablemente por la demolición de las piedras que la encorsetaban.
La ciudad sigue necesitando cuerdas para botas, alpargatas, persianas, tendederos, guarnicioneros y hasta para atar los billetes, más adelante. Y sogas para el campo y las galeras. Los cordeleros se dispersan. Unos se van cerca del Cementerio, a trabajar para la tienda de Aramburu, en la calle Zapatería, que vendía mucho. Otros, trabajando para Lampreabe, seguirán el oficio en terrenos cercanos a la fábrica de la carretera de Estella, hoy Avenida de Pío XII. Las ruinas cayeron hace pocas semanas junto al cruce de Sancho el Fuerte. Y otro grupo, con la familia Elizari, se queda dentro, fíeles a la muralla, dándole a la rueda sobre las fortificaciones, donde hoy se levanta el frontón Labrit y, luego, detrás de la Catedral.
Es una segunda etapa de la historia que contaremos el próximo lunes siguiendo la «saga» de los Elizari. 
José Miguel IRIBERRI
Continúa en Iriberri: Los cordeleros (2) Juanito Elizari

viernes, 8 de septiembre de 2017

Cordeleros en la hemeroteca (I)

Portal de San Nicolás hacia 1906. Posible escala para bajar al foso
En muchas fotos del Portal de San Nicolás (hoy en el cruce entre San Ignacio y Cortes de Navarra) veía esa especie de escalera y me preguntaba si no bajarían por ella las decenas de oficiales y otros tantos aprendices de cordeleros para hacer su diaria faena en los fosos. Pues mirad lo que he encontrado en la hemeroteca de DN:
(Nota: podéis seguir las peripecias de los cordeleros en este álbum de Face)

1909 Marzo 10: Cordeleros y gimnastas
“Los cordeleros que trabajan en los fosos han dirigido al Ayuntamiento una instancia solicitando que, para facilitárseles la bajada á aquellos, se abra una puerta en la verja del puente ó puerta de San Nicolás. Muy razonable nos parece la pretensión de esos honrados trabajadores que para pasar hoy al foso tienen que estar haciendo una molestísima gimnasia. No dudamos que la comisión de Fomento encontrará también justa la solicitud, y que, si causas especiales que desconocemos no lo impiden, procurará se acceda a ella.”
En muchas fotos del Portal de San Nicolás se puede ver esa especie de escala que os he señalado. Creo que podría ser el sistema que utilizaban los cordeleros para bajar al foso. Pero para alcanzar la escala tenían que saltar la barandilla. Se entiende ahora la petición de que les abran una puerta en la verja.
1915 ca. Cordeleros junto a la Puerta de San Nicolás: 1. Plaza (de Toros) Vieja;
2. Baluarte de la Reina; 3. Acueducto aguas Subiza 
De todas formas yo no sería tan optimista con estos antecedentes:
1897 febrero 26: “De Gobierno: informando en sentido negativo la instancia presentada por varios cordeleros en solicitud de que se les devuelva parte de la cantidad que satisficieron por el perjuicio que en el ejercicio de su industria causan en las yerbas de los fosos”.
Como veis, ya entonces se cobraba el "impuesto de circulación".

1910 Junio 17 ¿Celebrando al patrono?
"Algunos atribuían esto a que debían celebrar los cordeleros la fiesta de su patrono, paro según se nos dijo, el motivo de ese paro se debía al cumplimiento de la Ley de protección de la infancia. Para que puedan trabajar los cordeleros es necesario que alguien imprima movimiento a las ruedas y hasta ahora actuaban de ruederos varios muchachos que con arreglo a la ley no pueden trabajar por no haber cumplido 16 años. Por lo tanto, fácil es comprender, que no se trabajó en los fosos por falta de muchachos"
Frente de Tejería. Camino de ronda de la muralla, junto al baluarte de Labrit,
antes de ser derruida para el ensanche de la ciudad. 1919  A. Gª Deán.
1917 Febrero 23: Traslado inminente al Baluarte de Labrit
"...Traslado de los cordeleros. Los cordeleros del foso del portal de San Nicolás iban a tener que dejar ese lugar abrigado de los vientos del Norte debido al derribo de la muralla... Algunos habían trasladado ya sus ruedas a las murallas de Tejería"

1933 Cordeleros escena familiar. Mismo sitio que la foto de 1943ca. A la dcha,
el Palacio Arzobispal; a la izda, el antiguo convento de la Merced, derruido en 1945

1933 Junio 04 Alpargateros y Cordeleros tras la Catedral
Estamos en los primeros años de la República. El autor del artículo, F. Gómez, ha cogido su cámara y da un romántico paseo desde el Baluarte del Labrit hasta el Redín.
Al comienzo de la, hoy, Ronda del Obispo Barbazán se encuentra con el alpargatero, que ha puesto su mesa de trabajo a la altura del Palacio Arzobispal, encima de la muralla. Cerca de él, a la sombra, otros seis compañeros afanados en su tarea escuchan el comentario: “¿Y esto con qué se paga? ¡Que esté cantando el ruiseñor mientras trabajo!”
No lejos del alpargatero poeta y de sus compañeros, están los cordeleros. Mientras los hombres sacan de su cintura el vellón de cáñamo y hacen girar sin cesar la rueda, hay unos niños que unen y tuercen las cuerdas. Otro zascandilea por el suelo, cerca de una jaula con un pajarillo. En la escena familiar sorprende una mujer atenta a la lectura de un libro.
Creo que pueden ser los Elizari. Y uno de los críos, Juan Ángel, el que fue el último cordelero de Pamplona