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| Agentes cierran la puerta de la bajera el 29 jueves pasado por la tarde, tras retirar el okupa, de 58 años, sus últimos enseres personales. Iván Benítez |
El okupa de la narcobajera en Pamplona saca sus enseres escoltado por la policía: “Ya podemos respirar tranquilos en el barrio”
El hombre regresó al local escoltado por agentes al quedar en libertad, tras años de conflictos en la calle Monasterio de Fitero, con el temor de que la actividad se traslade a otros puntos de la ciudad
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| 1. Ehuleak, local feminista que no se ha enterado de lo que pasaba a escasos 10 metros. 2. Narcobajera donde se prostituían quinceañeras a cambio de crack. |
Si ha quedado en libertad, es porque ninguna de las menores prostituidas a cambio de crack ha presentado denuncia. ¿Y las feministas subvencionadas de Ehuleak no tienen nada que decir?
Iván Benítez DN 01/02/2026
"Ya podemos respirar tranquilos en el barrio”. La frase se le escapó el jueves por la tarde a una vecina al ver cómo una furgoneta retiraba los enseres acumulados en la narcobajera del número 12 de la calle Monasterio de Fitero, en el barrio pamplonés de San Juan. Una escena aparentemente simple, pero cargada de simbolismo para unos residentes que ven así cerrarse una etapa de miedo, desgaste e inseguridad prolongada durante años, tal y como han denunciado en este periódico en las últimas semanas.
El hombre, que había okupado ilegalmente el local desde que la comunidad de vecinos le rescindió el contrato de alquiler en 2023, acudió al lugar acompañado por una joven que le ayudó a recoger los enseres personales del interior y escoltado por dos agentes de la Policía Municipal. Se trataba del mismo individuo, de 58 años (hace una semana tenía 54), que había sido detenido ocho días antes en una intervención conjunta de la Policía Municipal de Pamplona y la Policía Foral de Navarra como presunto autor de un delito contra la salud pública, y que quedó en libertad sin cargos 72 horas después del arresto.
La actuación policial que culminó con su última detención, autorizada por el juzgado, puso fin a meses de vigilancia sobre un local que se había convertido en un foco constante de problemas para el vecindario. Durante la entrada y registro realizada el miércoles 21 de enero, los agentes incautaron sustancia blanquecina y diverso material para la preparación y distribución de droga —recortes de plástico y bolsas—, además de dos básculas de precisión, una de ellas en funcionamiento, y una hoja con anotaciones manuscritas, según detallaron ambos cuerpos policiales en una nota de prensa. Asimismo, localizaron diversos objetos de receptación, entre ellos dos patinetes eléctricos, un teléfono móvil y un iPad valorado en unos 300 euros.
Horas antes de que quedara en libertad, el viernes 23 de enero, otras dos personas fueron detenidas cuando intentaban acceder al interior del local, que ya había sido parcialmente tapiado y clausurado. Un episodio más que evidenció hasta qué punto el inmueble seguía generando problemas incluso después de la intervención policial.
La investigación conjunta entre los dos cuerpos policiales se había iniciado a comienzos de diciembre de 2025 tras numerosas quejas vecinales que alertaban del consumo y la venta de drogas, del trasiego constante de personas y de reiteradas alteraciones del orden público. Durante los meses siguientes, Policía Foral y Policía Municipal desplegaron dispositivos de vigilancia y realizaron múltiples intervenciones. El detenido cuenta con antecedentes por delitos contra la salud pública y solo en 2025 fue arrestado en tres ocasiones por tráfico de drogas, según apunta una nota de prensa de la policía.
Pero la preocupación vecinal iba mucho más allá del menudeo. Desde hacía años, residentes del barrio advertían de la presencia reiterada de chicas menores de edad en el interior de la bajera. Episodios registrados el pasado mes de enero situaron el foco mediático y policial sobre una realidad enquistada que, según fuentes consultadas, había permanecido oculta por la falta de denuncias directas.
El 8 de enero, la Policía Foral localizó en el interior del local a una menor de 15 años. Era la tercera vez en apenas dos meses. Días antes, una joven de 19 años denunció una agresión sexual presuntamente ocurrida en el mismo inmueble, lo que motivó una detención que no tuvo continuidad judicial. En ese contexto, fuentes policiales han confirmado a este periódico de la existencia de “fiestas sexuales” en el interior de la bajera.
Estos hechos han sacado a la luz solo la punta de un iceberg que, lamentan las fuentes consultadas, permanece “muy oculto”. Porque la otra cara de este negocio sigue activa en otros puntos de la ciudad, en espacios clandestinos, en otras bajeras.
“Nunca pensé que algo así pudiera existir en Pamplona”, afirmaba J. en este periódico. Este joven de 20 años, con adicción a la cocaína, compró droga en esta bajera durante dos años. Su testimonio dibuja un escenario de consumo extremo, presencia de menores y explotación sexual ligada a la drogodependencia. “Las enganchaban a la droga para luego forzarlas a intercambios sexuales. Como no tienen dinero ni recursos, hacen con ellas lo que quieren”, relataba.
Durante los dos últimos años, los agentes tuvieron que intervenir en multitud de ocasiones para sacar del interior del inmueble a menores de edad, algunas afectadas por consumo de crack. Las vecinas del bloque lo recordaban hace días con angustia. “Veíamos entrar y salir a crías; algunas incluso sacaban al perro del hombre que ocupaba la bajera. Las hemos visto salir llorando y volver a entrar”, explicaban. “Tenían un código de aviso cuando aparecía la policía”.
Hoy, el sentimiento es otro. Donde antes había miedo e impotencia, ahora hay alivio. La bajera está clausurada y vacía. El silencio ha vuelto al portal y a la calle. Sin embargo, la pregunta sigue flotando entre vecinos y policías: ¿qué será ahora de ese negocio oculto de intercambio de droga por sexo? Todos coinciden en que el cierre del local es un paso decisivo, pero no el final del problema. “El negocio seguirá existiendo. Ha quedado libre. El problema se trasladará a otro lugar de la ciudad”.

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