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miércoles, 5 de septiembre de 2018

'Blé' y 'pre', vocablos navarros


No hace un mes, Fidel Eguaras nos regalaba, en DN, una carta inolvidable: "El verano de los viejos tiempos", que despertaba en mí los recuerdos de aquel verano que pasé, con 12 añicos, en Cemboráin.
Y hace unos días, otra vez Fidel, nos hablaba de las fiestas de antaño de Lumbier. Y en su delicioso relato, aparecía una palabra ('pre'), desconocida para mí, y que, por su sonido parecido, me ha recordado a otra ('blé) que también aprendí en mi segunda juventud.

1. El "pre"
Vayamos, de la mano de Fidel, a la fiestas de Lumbier de los años 50:
En víspera de la Asunción (15 de agosto), la preciosa Salve cantada a todo pulmón por el disciplinado coro parroquial.
...y las “ruedas” de fuego en la plaza del kiosko... antes se ponían en unos postes los dispositivos incendiarios que, una vez prendidos, originaban destellos de varios colores mientras los mozos daban vueltas alrededor, protegidos con sacos de arpillera para rebajar el efecto de las chispas caídas.
También antaño muchos mozos “saqueaban” trigo de sus propias casas para venderlo al panadero y conseguir un dinero aparte de la paga.
Los “mocetes”, en cambio, nos lanzábamos al pillaje de grifos roñosos, tornillos olvidados, y retales de costurero para regatear todo al chatarrero y al trapero, comprar peladillas y pistolicas de agua con las que disparar a las parejas en el baile.
Había novilladas y vaquillas en la plaza de toros, cerrada con tablones a medida, donde las “Manolas” o reinas de las fiestas llegaban, en una carroza, para presidir la corrida junto al alcalde y concejales. Algunos teníamos la suerte de asistir gratis a los festejos taurinos con el pretexto de sostener, en mano, las partituras a los músicos de la banda. 
Por la noche, un buen número de mozos usaban los pajares como “dormideros”, pues solo volvían a casa para “mudarse”, comer, pedir el “pre” y salir pitando a la calle mayor detrás de un acordeonista o de unas voces “joteras” que provenían de las “cuatro esquinas”.
Aunque por el contexto ya intuimos su significado, el "Vocabulario navarro" de José María Iribarren, siempre al quite, hasta nos da el origen.
Pero fijaos en el gracejo de las expresiones y, muy especialmente, en la del mocete de Tafalla:
pré.
Prest o haber diario del soldado.
Por extensión llaman pré a la paga semanal que los padres dan a sus hijos los domingos. [Ribera.]
Una copla de Tafalla dice así:
¡Ay!, qué mala cara trae / el nublado por Ujué; / así la pone mi madre / cuando yo le pido el pré.
En Tafalla había un mocete que le pedía a su madre la paga del domingo, amenazándola desde el portal: —¡Madre!, ¡o me da usté el pré o le hinco la laya a la cuta! (La cuta era la cerda, que constituía la ilusión y la esperanza comestible de la buena mujer.)
II Estar a pré: estar en paz, no deberse nada. (De uso general.)
II Quedarse a pré: quedarse sin un cuarto, a dos velas. (Id.)  

2. El 'blé'
Conocí a Miguel Montoya a mediados de los 80 y un día me contó qué en Allo, de donde era él, al frontón le llamaban 'blé'.
En aquella época yo no tenía los medios que ahora tenemos con un par de clics, y nos pegamos unos cuantos meses indagando e intercambiando las hipótesis más peregrinas. Hasta que dimos con "Vocabulario navarro" de José María Iribarren:
blé. Variedad del juego de la pelota, que consiste en lanzarla contra una pared o frontón, a diferencia del juego a largo, donde no existe pared. Una variedad del juego a blé es el de rebote, donde existen dos paredes y una red fija en medio, como en el tennis. 
En el año 1818 un escritor anónimo se dirigió a las Cortes de Navarra protestando contra el juego de blé por tratarse de «un ejercicio tan violento que ocasiona innumerables enfermedades de vómitos de sangre y otros graves accidentes». Añade que como se juega, por lo regular, en las paredes y atrios de los templos y lugares sagrados, resuenan frecuentemente en ellos maldiciones, blasfemias, obscenidades, juramentos, etc. 
Lizarraga de Izagaondoa: "1864, Jugar y callar; perder y pagar"

El historiador guipuzcoano Gorosábel explica así el juego a blé: «Esta variedad del juego de la pelota tiene lugar entre dos solos o mayor número de jugadores, dirigiendo siempre la pelota contra una pared alta y de piedra labrada. En ésta hay una raya hecha a cierta altura del suelo, como de unos tres pies y medio, a la cual es necesario sobrepujar en todas las jugadas para que sean buenas. La anchura del terreno en que se juega al blé se halla igualmente circunscrita con las correspondientes marcas, fuera de las cuales no es lícito sacar la pelota». (Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa por Don Pablo de Gorosábel. Tomo 1.°, Tolosa, 1899.)


Pero Miguel, inquieto él, no se conformó y me preguntó de dónde vendría la palabra 'blé'. Le contesté que eso no lo sabría ni Iribarren, porque lo habría dicho.
La explicación -que me convence- la encontramos en el "Alliccionario no oficial":
BLÉ. Juego de pelota, curiosamente es un derivado de ple y éste del inglés play, jugar. Para nosotros el espacio entre la pared trasera de la Iglesia y las monjas, escenario de tantas infancias. ¿Qué sería de Allo sin el Blé?
Mil gracias. Miguel se habrá quedado también muy satisfecho.

1 comentario:

Unknown dijo...

Buenas tardes amigo ❤️