lunes, 13 de septiembre de 2021

Monumento a los "afusilados por los gabachos"

El monolito, en las cercanías de E.Leclerc, con unas flores de plástico colocadas a su pie
Cuando, hace unos días, fui a visitar el monumento a los fusilados en Cordovilla en la Guerra de la Independencia (1808-14), me pregunté: "todos estos separatistas que tenemos en Navarra, ¿qué partido habrían tomado? ¿Con Navarra y España o con Francia? ¿Con Espoz y Mina o con el bajonavarro Mendiry? Ahí lo dejo.
Pero, vayamos al grano. Me llamó la atención el mayor desgaste y deterioro de la lápida respecto al resto del monumento.
Y, efectivamente, en la hemeroteca de DN se encuentra la explicación:
04/08/1955
 A pocos metros, a la izquierda, colocada en un cerro pequeño, sobre base de piedra, y escoltada por un ciprés a falta de agua, se levanta la lápida que recuerda a los «boluntarios» navarros «afusilados» por los gabachos en la guerra de la independencia. Hasta hace poco tiempo la curiosa y patriótica inscripción estaba medio enterrada en un ribazo.
Entiendo que en origen (no conozco la fecha) sólo estaba la lápida con la inscripción y que en 1955 fue realzada con los cuatro escalones que la rodean, sobre la base cuadrada que aún vemos hoy.

Fecha del fusilamiento
Debido al desgaste de la lápida, hoy no es posible leer ni el día ni el año de la ejecución. No queda otra que recoger los diversos testimonios, en mi caso, en la hemeroteca:

21.04.1908 DN Hermilio de Olóriz
  En los anos nueve y diez vió la ciudad morir en vil horca o en infame garrote á 26 voluntarios: los días 5 de Marzo, 13 y 28 de Junio, 6, 11 y 13 de Julio y 10, 20, 25 y 28 de Agosto de 1811, fueron también días de horror para el vecindario, que asistió al fin doloroso de muchos hombres honrados, víctimas de su fervor patriótico: el 2 de Octubre del mismo año fueron fusilados nueve inocentes, cinco de ellos sacerdotes; el 4 de Diciembre sucumbieron á manos del verdugo veinte prisioneros, el 9 del mismo mes, día como pocos terrible, perdieron la vida á manos de los franceses cuarenta y dos paisanos y voluntarios, y once días más tarde otros treinta y cuatro infelices, conducidos desde la ciudad, perecieron en las inmediaciones de Cordovilla. (1) Allí fueron todos fusilados, sin habérseles permitido recibir los auxilios espirituales; y aun Mendiry, testigo presencial de la ejecución, no satisfecho con aquella hecatombe, mandó colgar do los próximos árboles los cadáveres de aquellos navarros infortunados, para escarmiento y terror de sus compatricios.  
(1) Una modesta lápida colocada junto a la carretera de Sangüesa, cerca del 4.° kilómetro, á mano izquierda yendo de Pamplona, recuerda esta terrible ejecución. La inscripción que contiene dice lo siguiente: "Aquí fueron afusilados 17 voluntarios y 17 padres de voluntarios por orden del Gobierno intruso el día 20 Diciembre de 1812".

Guerra Independencia. Fabricando balas
Explicado con tanto detalle, el testimonio de Olóriz parece indubitable. Pero a todo hay quien gane y, además, en el centenario:

05/12/1912 DN El día 9 del actual hará los cien años de unos terribles fusilamientos realizados por el gobernador militar francés de Pamplona en 84 navarros de la guerra contra Napoleón. A unos tres kilómetros 952 m. y 88 milímetros, en la carretera que parte de Pamplona para Tafalla, hay una piedra de 64 centímetros de ancho, por un metro y 48 de largo con la siguiente inscripción: «Aquí fueron fusilados 17 voluntarios y 17 padres de voluntarios por orden del Gobierno intruso el día 9 de Diciembre de 1812

El resto de testimonios -como éste que, además, nos regala un topónimo- son coincidentes en la fecha del 9 de Diciembre de 1812:

Fabricación de pólvora y cartuchos
03/05/1938 DN
...la lápida conmemorativa que cerca de Noáin, a la orilla izquierda de la carretera, en la cuesta de la Espelaña, reza así: «Aquí fueron afusilados 17 voluntarios y 17 padres de voluntarios por orden del Gobierno intruso, el día 9 de Diciembre de 1812.» ¡Cuando agonizaba su usurpación en España y los echábamos de nuestro suelo mancillado, a puntapies!

Queda pendiente cuándo se colocó esa lápida.
Sin olvidar el final de una carta al director, bien reciente, de ANDRÉS ENÉRIZ ZIZAURRE:
 
07/06/2021 En una de las últimas veces que me he acercado a dicho monumento he podido apreciar un acelerado deterioro de sus sencillas estructuras, hasta el punto de que, de no actuar con rapidez sobre él, sus bases se derrumbarán en muy poco tiempo. De modo que, preocupado por el sencillo monumento, desde estas líneas quiero hacer un llamamiento a quienes tengan la misión de preservar nuestro patrimonio cultural.
De I love Navarra

Sin más, os dejo con el artículo de Félix Monreal quien, basándose en el libro de difuntos de Cordovilla y el archivo parroquial de Noáin, reivindica para los fusilamientos de Cordovilla la fecha del 9 de Diciembre de 1811.

9 de diciembre de 1811
200 años de los fusilamientos de Cordovilla
UNA ESTELA, JUNTO A E.LECLERC, RECUERDA A LOS 34 EJECUTADOS, EL 9 DE DICIEMBRE DE 1811, "VOLUNTARIOS Y PADRES DE VOLUNTARIOS" QUE COMBATÍAN A NAPOLEÓN
PAMPLONA, FÉLIX MONREAL 9.12.2011

Las víctimas cuya memoria rememora son 34 personas fusiladas por rebelarse contra la invasión francesa que desató la Guerra de la Independencia (1808-1814); la piedra olvidada es esa estela que desde un pequeño montículo domina, por un lado, el acceso a Pamplona por carretera junto a Cordovilla; por otro, una gran superficie comercial de una empresa de origen francés. Paradojas de la historia.

A pesar del énfasis con que el periodista envolvió su artículo, siete décadas después solo las letras talladas sobre la piedra identifican el motivo por el que se levantó el monolito en ese lugar. Pero la inscripción, deteriorada y semiborrada en la parte derecha, induce a diferentes interpretaciones de la fecha del suceso: en la actualidad no es legible ni el día ni el año. Según dejó escrito en un artículo de prensa el historiador Hermilio de Olóriz en 1908, la inscripción rezaba así: "Aquí fueron afusilados 17 voluntarios y 17 padres de voluntarios por orden del gobierno intruso el día 20 de diciembre de 1812". Otros autores han fijado la fecha en el 9 de diciembre de 1812. Pero la documentación -en particular el libro de difuntos de Cordovilla y el archivo parroquial de Noáin- asiste a quienes aseguran que en la piedra quedó grabada una fecha equivocada. Que es hoy, 9 de diciembre, cuando se cumplen doscientos años de esas ejecuciones que engordaron la sanguinaria leyenda de Jean Pierre Mendiry, el jefe de la Policía francesa en Pamplona.
EL EJECUTOR Jean Pierre Mendiry
Conociendo el texto, se entiende bastante
Las tropas francesas tomaron Pamplona el 16 de febrero de 1808, cuando asaltaron la fortaleza de la Ciudadela en la celebre batalla de las bolas de nieve. Para el mes de junio, las primeras partidas de guerrilleros ya corrían por los montes navarros para combatir al invasor. No es hasta abril de 1810 cuando llega a Pamplona Mendiry para asumir el puesto de jefe de la policía de ocupación. Navarro de Saint Jean de Pied de Port, euscaldún, su actividad represiva sería recordada durante años. El Nerón de Navarra le llaman algunos autores. Cuentan que durante su estancia en Pamplona mandó fusilar a cerca de 300 personas, encarceló a unas 5.000 y deportó a medio millar. La historia de ese ejercicio de crueldad es paralela a la de su relación sentimental con una mujer de la ciudad, La Pepa, de quien dicen que ejercía una gran influencia sobre el militar en la toma de decisiones. Olóriz da cuenta de que el 2 de octubre de 1811 fueron fusiladas nueve personas (cinco sacerdotes); el 20 de diciembre hubo 20 ejecuciones; el 9 son 42 los paisanos y voluntarios ejecutados; y anota en el 20 de diciembre los 34 fusilados.
Andrés Martín, en Historia de la División de Navarra, describe que, el día de la ejecución, Mendiry "camina, lleno de furor, en medio de los mártires, y autoriza este acto con su presencia".

LAS VÍCTIMAS
Cadáveres sin identificar
Son el vicario de Noáin, Francisco Segura, y el de Cordovilla, Juan Pascual de Muruzábal, quienes dejan escrito el relato de los hechos.

Sencilla cruz sin texto
"Certifico, el infrascrito vicario (...), que hallándome de párroco perpetuo del lugar de Cordovilla, Cendea de Galar, el nueve de diciembre del año mil ochocientos y once fueron pasados por las armas, por las tropas de Napoleón, en la carretera que se dirige a Tafalla, entre Noáin y Cordovilla, treinta y cuatro infelices voluntarios, padres e interesados de los mismos". Según recoge José Antonio Marcellán en su obra El clero navarro en la Guerra de la Independencia, el precedente escrito está adosado al folio 21 del libro correspondiente de difuntos de Cordovilla, que abunda en datos sobre lo antes referido:

"Año 1811. A las once de la mañana del día nueve de diciembre sufrieron la pena de muerte en el camino que dirige a Tafalla, antes de llegar al lugar de Noáin, treinta y cuatro personas del género masculino, de las cuales diez y siete fueron sepultados parte en esta iglesia de Cordovilla debajo de las escaleras del coro, y parte en un pedazo de tierra que para este fin se bendijo, tocante a la pared de dicha iglesia por la parte que mira a Pamplona, cuyo sitio se conocerá por el cerco de piedra que alrededor se hizo para precaverlo de cualesquiera profanación".

Sobre las horas posteriores a la ejecución y la identificación de los cadáveres, el vicario de Cordovilla aporta lo siguiente:

Detalles sin explicación
"Que habiéndolos tenido a inclemencia una noche y parte del día, nos mandó el jefe francés Mendiry al vicario de Noáin y al de Cordovilla diésemos por mitades sepultura (...). Mandé a efecto a cuatro muchachos del pueblo abrir una zanja detrás de la Iglesia a la parte norte, donde sepulté catorce, y en la iglesia al padre de los oficiales de Mina, llamados los Sisonar, chocolatero de Pamplona, a un oficial gallego y a otro primo del general Cruchaga, don Vicente Marco, y recompensé a los caritativos jóvenes con cuatro pesetas. Como ignorase los nombres, apellidos y naturaleza de los mismos y no me fuera permitido por entonces descubrirlos sin inminente riesgo de la vida, estampé la partida de modo que se encuentra truncada y con vacíos ya con la intención de extenderla adquiriendo en secreto algunas nociones de los difuntos ya por esperar calmaren los continuos compromisos".

En el escrito adosado al folio 21, Bernardo Sorauren, que figura como vicario interior de Cordovilla desde 1841, añade tiempo después: "No pudo el párroco averiguar quiénes eran todos los que se enterraron en dicha iglesia y tan solo pudo los que siguen:

"Don Marcos Miguel, natural de Ustárroz, de edad de veinte y seis años; este es uno de los sepultados en el susodicho lugar de la Iglesia.
Don Celestino Chaves, natural de la misma Coruña, de edad de veinte y cuatro años; este se enterró fuera".

Mausoleo de Espoz y Mina. Claustro Catedral
Por su parte, el periodista Fernando Pérez Ollo identifica entre los fallecidos a Bernardo Linzoáin Idoate, vecino de la calle Tejería, y que tenía dos hijos combatiendo a las tropas de Napoleón.
El libro parroquial de Noáin recoge estos acontecimientos a posteriori. El utilizado en 1811 lo devoraron las llamas en uno de los numerosos asaltos que las tropas francesas realizaron en la localidad, en la que además de prender fuego a su iglesia, amedrentaron de tal manera a sus vecinos que el pueblo quedó abandonado en 1812. "Noáin, incendiado por el enemigo, se convirtió en escombros", escribe Olóriz.
Rehechos desde 1814 los documentos parroquiales a partir de testimonios recogidos, añade a lo anterior que los entierros se realizaron en Noáin el 11 de diciembre. "De entre los diez y siete que se enterraron en esta parroquia, solo se conoció a José Arrieta, natural y vecino de Pamplona, de cincuenta años de edad, poco más o menos, de oficio cordelero, marido de Catalina Ortigosa, natural de la villa de Espronceda. Consta por deposición verbal de Manuel Elizalde, Martín Antonio Ayanz y otros vecinos de este lugar de Noáin. Dicho cadáver fue enterrado en la sepultura que hoy es de Pedro Subiza".

Cuentan que como colofón a su matanza, Mendiry mandó colgar algunos cadáveres de los árboles próximos. Sin embargo, otros autores afirman que fue Espoz y Mina quien ahorcó a 18 franceses en un lugar próximo como venganza. Paradojas de la historia.
En los 70 se leía mejor


domingo, 12 de septiembre de 2021

Las 39 víctimas de Parot

La fiscal Carmen Tagle,  con su sobrino, en 1989, el año en que la mataron
Domingo 12.09.21 EL DIARIO VASCO
«Parot nos destrozó la vida y ahora nos sentimos humillados»
Polémica marcha. Víctimas del preso de ETA, condenado a casi 4.800 años de cárcel por 39 asesinatos, lamentan con dolor el acto convocado en Arrasate/Mondragón el próximo día 18
AIHHOA MUÑOZ
Sus voces suenan entrecortadas cuando recuerdan aquel día en que ETA rompió sus vidas. Vidas truncadas por la sinrazón terrorista del comando itinerante Argala que asesinó a 39 personas y dejó heridas a más de 200. Henri Parot, de 63 años. fue arrestado en 1990 y está sentenciado a casi 4.800 años de prisión. Hoy cumple su pena en León -lleva 31 años encarcelado- y está previsto que liquide su condena en julio de 2029. 

[La AVT homenajeará a las 39 víctimas de Parot para responder al acto de Arrasate
La asociación de víctimas convoca para el mismo día 18 de septiembre ofrendas florales en Donostia, Madrid, Zaragoza y Granada]
El próximo sábado día 18, Parot será el protagonista de una marcha organizada por Sare y el colectivo Elkartasun Eguna en Mondragón. Un acto "humillante" para quienes hoy siguen sufriendo las consecuencias de un dolor irreparable: las víctimas de Parot, que alzan su voz para denunciar este sinsentido que reabre viejas heridas.

Luis Legasa 
Legasa Ubiría
Hijo de José Luis Legasa. la primera víctima de Henri Parot, en 1978 
«Se me rompe el corazón; esto es un sinsentido...»  
Con él empezó la macabra lista de víctimas de Parot. El constructor José Luis Legasa fue asesinado el 2 de noviembre de 1978 en Irún. Tenia 49 años y cuatro hijos a los que ETA destrozó. Uno de ellos, Luis, ofrece por primera vez su testimonio, empujado por una circunstancia "vergonzosa". Que se celebre un acto así, dice. «no es ni medianamente razonable. Esto es un sinsentido total y absoluto...", se duele.
Entonces, cuando su padre recibió aquellos impactos de bala que «destrozaron» su vida para siempre, Luis era un adolescente de 17 años que ya era consciente del riesgo que corría su progenitor. Dos años antes había recibido "la carta". «Mi padre me llevó con él a despedirse de tres familiares porque sabia que lo iban a asesinar. Estuvimos en Barcelona. Zaragoza y Lesaca, rememora sin poder contener la emoción que le provocan los recuerdos. Un mal augurio que, desgraciadamente, se hizo realidad. "Mi vida ha sido un sufrir constante porque nadie se ha tomado a las víctimas en serio...», dice Luis. Por eso. creando recapacita sobre la marcha de este próximo sábado en Mondragón, lo tiene claro: «Intentaré no enterarme de qué va a pasar porque me voy a hacer daño a mí mismo. Si ver un cartel de "presoak etxera" me revuelve el estómago y me rompe el corazón, imagínese algo así...».
Luis, que reconoce no seguir la actualidad política ni noticias relacionadas con los presos de ETA porque no tiene «fuerzas» para soportarlo, pide que los reclusos contribuyan a esclarecer los más de 300 asesinatos de la banda sin resolver. Y también que "pidan perdón de corazón". «Si lo hacen, el resto tendremos que aguantar lo que nos toque. Pero mientras no se den todos esos pasos, cualquier otra cosa que se haga es una absoluta vergüenza y una humillación total. Eso es lo que siento hoy: humillación, vergüenza, hastío..».

Lucía Ruiz
Lucía Ruiz
Tenia 11 años cuando sufrió en 1987 el atentado del cuartel de Zaragoza 
«Siento indignación, mucha humillación, ira, rabia...»
Lucia Ruiz. hija de de guardia civil, estaba plácidamente soñando cuando a las 6,10 de la mañana parte de la pared de su cuarto se cayó sobre la cama donde dormía. Tenia 11 años cuando Henri Parot decidió colocar un vehículo con 250 kilos de explosivos que hizo saltar por los aires, el 11 de diciembre de 1987, la Casa Cuartel de Zaragoza. Hoy, Lucía aún arrastra un asma residual diagnosticado por estrés postraumático que ha ido agravándose con el paso del tiempo. «Cuando me enteré de lo que se pretende hacer en Mondragón sentí indignación, humillación. ira, rabia... ¿Cómo es posible? ¡Tiene 39 asesinatos a su espalda!». denuncia, sabedora de la fortuna que supone estar viva para poder contarlo. Parot provocó aquel día 11 muertos, seis de ellos menores de edad, y 40 heridos. Un atentado por el que fue condenado a 1.802 años de prisión.
Yo no decidí ser víctima; ellos sí, poner la bomba
Lucía Ruiz. delegada de la AVT en Aragón. formará parte de ese acto paralelo que la Asociación Víctimas del Terrorismo ha organizado para este sábado en las ciudades en las que Parot perpetró sus atentados. «Para poder realizar este acto he pasado por Seguridad Ciudadana, después por el registro, para dar fe de qué vamos a hacer y cuántas personas van a asistir. Y con ese papel me he presentado en la Delegación del Gobierno, que me ha dado autorización», dice. Y lo explica para dejar constancia del recorrido que le ha llevado a ella a organizar un acto y mostrar su perplejidad por la convocatoria en Mondragón. «Siento desamparo ante las instituciones, que se ponen de perfil y se pasan la pelota unas a otras... Es una sensación de desprotección», dice Lucía. «Es una injusticia. Me parece demencial pensar que se va a homenajear a un asesino. Esto es un paso atrás en la convivencia», asegura.

Dionisio Bolibar 
La casa tras la explosión del paquete bomba
Hijo de Conrada Muñoz, asesinada por un paquete bomba en 1989
«La sociedad tiene que parar esta insensatez injusta»
El 11 de agosto de 1989. ETA había situado en su diana a un funcionario de prisiones granadino: Dionisio Bolívar. Tenia 27 años cuando el comando itinerante Argala envió un paquete bomba a su nombre. Un arma mortal en forma de libro que acabó explotando en manos de su madre. Conrada Muñoz. «Nos destrozaron la vida y ahora vuelven a reabrir la herida. vuelven a hacernos daño...», lamenta Dionisio, entre suspiros y con la voz encogida.
Viudo de Conrada: "se ríen de nosotros"
Hoy, 32 anos después del asesinato de su madre, Dionisio vuelve a revivir aquel trágico episodio que destrozó a su familia sin llegar a comprender cómo es posible que se tolere tanta «insensatez». «No sé cuál es el objetivo de ese acto... Bastante daño nos hicieron como para que ahora se homenajee como a héroes a cualquier preso de ETA. Es incongruente», se duele. «A mi y a mi familia nos están haciendo polvo...», insiste Dionisio con un tono que roza la súplica para que Mondragón no acoja el acto por Henri Parot. quien fue sentenciado a 98 años y ocho meses de prisión por el atentado que acabó con la vida de Conrada Muñoz.
«Yo nunca he querido vivir con rencor. He intentado rehacer mi vida y que mi familia saliese adelante lo mejor posible. Sin olvidar, nunca he querido meter veneno dentro de la familia, pero esta situación que vivimos ahora me hace pensar que quizás lo que están buscando es que la normalidad que hemos tratado de buscar en nuestras vidas no llegue a ser efectiva», asegura Dionisio, que confiesa sentirse «revictimizado» con la marcha convocada para este próximo sábado. Por ello. considera que es la sociedad quien debe moverse en contra de este tipo de actos «injustos». «Nosotros tenemos la fuerza moral que podamos tener. pero es la sociedad, los políticos, los que tienen que parar esta insensatez».

Mercedes Tagle
Mercedes, ante un rerato de su hermana
Hermana de Carmen Tagle, asesinada a tiros en su coche en 1989
«¿Se pide derechos de quien asesina y no sale del error?»
«No es fácil acertar con las palabras cuando el alma duele tanto.. ¿Cómo se puede reivindicar los derechos de quien no ha respetado el derecho a la vida de los demás? ¿Cómo se puede pretender legitimar los derechos de quien ha acabado con la vida de tantas personas de una forma violenta, sangrienta, fría, calculada, soberbia y con tanta arrogancia?». Mercedes Tagle se hace una y otra vez estas mismas preguntas desde que conoció por la AVT que Henri Parot seria el protagonista de un acto convocado por Sare y el colectivo Elkartasun Eguna para pedir su excarcelación. Una concentración en apoyo de quien asesinó a tiros a su hermana Carmen Tagle, fiscal de la Audiencia Nacional, cuya tarea más frecuente era la de acusar a los implicados en casos de terrorismo. Hasta que el 12 de septiembre de 1989 ETA truncó su vida. La suya y la de toda su familia.
«¡Pero qué locura!». expresa Mercedes. «En cuanto supe del acto sentí una pena muy honda al recordar tantas y tantas familias rotas por la barbarie sin sentido de unos locos desalmados que no son capaces de salir de su error», lamenta Mercedes, aún con el dolor de haber perdido a su hermana de la manera más trágica y cruel. «Este acto quiere hacer ver a toda costa que los asesinos son las verdaderas víctimas, y es muy probable que el sábado se olvide aún más a las víctimas reales, las que perdieron la vida a manos de los asesinos, y a los familiares que siguen sufriendo su pérdida...». «Esto es un paso grande hacia atrás en la convivencia pacifica de toda la sociedad, vasca y española. porque -dice- una sociedad que no reconoce el mal y no lucha por la verdadera justicia no puede avanzar en el camino de la paz y la concordia. Siempre se atrasará y deteriorará en la convivencia».

sábado, 11 de septiembre de 2021

Mañeru: Milagro de San Miguel

Miguel de Errazquin, cabeza abajo en la oquedad
Mi amigo Miguel, de Mañeru, me ha facilitado un texto, escrito en 1774 por el capuchino Tomás de Burgui, en el que se narra con todo detalle cómo San Miguel libró de la muerte a un arriero asaltado por dos ladrones.
El relato es hoy conocido como "La Cruz del aceitero". Dicha cruz, que conmemora el milagro, fue retirada (para evitar su robo) de su emplazamiento, junto a la Cantera de yeso y hoy se encuentra olvidada en un almacén del Ayuntamiento mañeruco.
La zona de Chinchiturrieta es conocida hoy como Aizpea
La cruz del aceitero 
Más prodigiosa que en los antecedentes casos, se acreditó la beneficencia de este gran Príncipe de los Ángeles en este mismo año, librando de muchos peligros de muerte a su devoto Miguel de Errazquin, arriero vecino de Arruazu.

Consta de la verdad del suceso por la declaración jurada de este mismo, hecha inmediatamente ante la Justicia de la Villa de Mañeru, y puesta en los Autos del jurídico proceso, que se formó contra sus dos salteadores enemigos, y también por otra segunda, que el mismo hizo en la Villa de Huarte-Araquil en 17 de Julio del siguiente año, 1716, ante Pedro de Veregaña, Real Escribano, como consta de un Auto suyo, siendo testigos Don Esteban de Ijurco, Vicario de dicha Villa, y el Presbítero Don Bernardo de Escurra. El caso de muchos modos admirable, sucedió en la forma siguiente.

Salió de su casa el expresado Miguel de Errazquin con dos caballerías, el 27 de Diciembre del dicho año de 1715, Y habiendo llegado a las seis de la tarde al paraje llamado Bargota, entre las Villas de Puente la Reina y de Mañeru, le asaltaron dos ladrones, apoderándose de su persona y de sus dos caballerías con sus cargas.

En conflicto tan funesto, el afligido Miguel, a cuya devoción daba alientos su mismo nombre, clamó angustiado, fervoroso y humilde, implorando el auxilio del Excelso Arcángel. Bien necesario le fue el escudo de tan poderosa protección, y bien presto le valió la defensa de su poder, porque uno de sus agresores con toda su fuerza le tiró una estocada al pecho para derribarlo traspasado; pero, aunque el pecho sólo se cubría con la camisa, y dos débiles juboncillos, quedó preservado de la punta del acero de tal modo, y con prodigio tan singular, que la punta se dobló hacia la guarnición como si hubiese sido rechazada por la firmeza impenetrable de un peto diamantino, o torcida por milagrosa fuerza de invisible mano. No sólo se libró así Miguel de la muerte, sino que no recibió en su pecho señal alguna de herida o de golpe: primera maravilla del invocado Arcángel.

Con esta experiencia creció la confianza de su devoto y creció también la crueldad de sus enemigos. En lugar de arrepentirse de su iniquidad, reconociendo la Divina protección, ataron al pobre hombre las manos con una soga y arrastrándole con horrible violencia, le llevaron media legua a distancia de Bargota, hasta el sitio llamado Chinchiturrieta (1). Sin embargo , a pesar del furor con que le arrastraron por diversos barrancos y otros parajes escabrosos , y de los muchos golpes que le dieron, se halló el hombre allí sin lesión: segundo beneficio de su Protector San Miguel.


1ª página del libro de Casa Seminario
Repitieron en aquel sitio los ladrones los conatos de su codicia y fiereza, registrándole el vestido y la bolsa, y despojándole de todo el dinero y otras cosa que llevaba. Luego uno de ellos, para despojarle también de la vida con furor diabólico, le dio dos puñaladas sobre el hombro izquierdo. Mas también ahora, como antes la estocada tirada al pecho, quedaron estos golpes sin efecto alguno, cediendo el acero, como si fuese blanda cera, al escudo de la protección prodigiosa con que aquel cuerpo se defendía. Así nuevamente, con tercer prodigio preservó el Santo Arcángel a su devoto.
Proseguía éste con mayor confianza implorando nuevas defensas del Protector de su vida, y prosiguieron sus enemigos en el empeño de su cruel violencia. Hay en aquel sitio de Chinchiturrieta una altura a la que corresponde por el otro lado, un despeñadero escarpado como de ochenta varas hasta el Río Arga, cuya corriente allá es muy fuerte y caudalosa. Resolvieron pues los dos salteadores arrojar atado al Hombre por aquel despeño horrible para que destrozado y ahogado pereciese en el Río, y nunca se descubriese la maldad de ellos. Para asegurar más su perversa ejecución, le ligaron también con otra cuerda recia los pies.
Viéndose Miguel tan cerca de este último y mayor peligro, avivó su confianza en el Arcángel prodigioso, inflamó más su devoto afecto, solicitó con nuevos clamores su amparo, pidió con instancias su auxilio, y, para merecer mejor el socorro de su piedad, le prometió que, si le preservaba de la muerte, le haría una visita en su Santuario de Excelsis, haciendo celebrar una Misa delante de su Imagen en acción de gracias por tantos favores, confesándose y comulgando en ella, y ofreciendo una docena de aceite (¿de ahí lo de "Cruz del aceitero"?) para las lámparas de su santa Casa.

Junto al Santuario, Berasáin
Hecha esta oración y promesa a su Protector Celestial, comenzó a disponerse para el riesgo con un acto de contrición y pidió a los ladrones le concediesen un poco de tiempo para perfeccionar aquel acto sobrenatural tan meritorio. Mas ellos, tan crueles como impíos, sin atender a tan humilde piadoso ruego, teniéndole ya bien atado de pies y manos, y cogiéndole por la cabeza el uno, y por los pies el otro, lo arrojaron por aquel horrendo precipicio. Y, luego, suponiéndole despedazado, muerto, y arrebatado por el Río Arga, partieron de allí con el robo, protegidos por la lobreguez nocturna.

La Cruz del Aceitero, en un almacén municipal
Pero volvamos al despeño, para admirar las maravillas de Dios en el Hombre despeñado. Se verificó en él admirablemente aquélla Divina Providencia, cuyo acuerdo nos declaró así la Escritura: "El Señor te encomendó al cuidado y dirección de sus Angélicos Ministros para que te guarden en todos tus caminos. Ellos te llevarán en sus propias manos para que no tropieces y te hagas daño con las piedras". Así, practicando el orden de Dios, procedió en este lance San Miguel, defendiendo por sí mismo, o por medio de sus Ángeles Santos, la vida y salud de su despeñado devoto. En aquel gran despeñadero, como a veintisiete varas de altura desde el Río Arga, había una hoyada pequeña, en cuya parte superior sobresalía un trozo de peñasco y, en la parte inferior, se radicaba un débil arbolito de chopo. Por allí cayó rectamente el Hombre, y era connatural por consiguiente que, habiendo descendido hasta allí más de cincuenta varas con arrebatado ímpetu, se estrellase todo contra el sobresaliente peñasco y, desde allí se despeñase con más vuelo hasta el Río. Pero no fue así, y aquí se multiplicaron los prodigios de la Angélica protección.

Llegó allí el Hombre sin maltratarse en tan gran despeño. Se salvó del encuentro del sobresaliente peñasco y quedó metido en la pequeña hoyada sobre el tronco del tierno chopo, el cual, aunque no era más grueso que una muñeca de hombre, ni su elevación excedía de tres palmos, ni se quebrantó con el primer golpe del cuerpo, ni le faltó robustez para sostenerlo. Se halló allí asegurado con tan penosa postura que, sostenido del arbolito por la espalda, quedó con la cabeza abajo y los pies arriba, dándole el poder Divino en aquella débil planta protección más segura que la que preparó a Jonás en la yedra. No maltratarse con golpes en tan largo precipicio, preservarse del tropiezo del peñasco, colocarse debajo de él en tan pequeño hoyo y detenerse con tal postura sobre un tronco tan tierno, maravillas fueron tan superiores al orden natural cuanto propias de la Omnipotencia de Dios y dignas de la milagrosa protección de un San Miguel.

Insignes prodigios fueron estos; pero aún se añadieron otros. Viéndose el Hombre libre de la muerte, pero siempre en peligro formidable, redobló los clamores de su confianza y se animó a la tentativa de una diligencia. Sin atreverse al menor movimiento en su postura, comenzó a rozar con las uñas de las manos la cuerda con que estaban ligadas y, gastándolas de hilo en hilo con la lentitud que se deja suponer, logró romperla después de mucho tiempo. Y recobrada la soltura de sus manos, se aseguró más con ellas asiéndose del arbolito. Fue aquella noche una de las más inclementes de aquel invierno riguroso: era copiosa la nieve, fortísimo el hielo, intolerable el frío y contra tanto rigor del tiempo no tenía el Hombre más abrigo que el de los juboncillos desabrochados, que los ladrones le dejaron por inútiles y viejos.

1938 variante de Mañeru Galle
Sola la intensísima frialdad podía ser bastante causa para dejarle yerto, y aun difunto en pocas horas. Pero, no obstante eso, no faltó ni el movimiento a sus dedos, ni la firmeza a sus manos, ni el calor suficiente a sus miembros, y se mantuvo allí constante, sano, vivo, animoso en toda la noche, y en la mayor parte de la siguiente mañana, triunfando del frío y del continuo riesgo casi por dieciséis horas. Sólo el inextinguible fuego de la caridad omnipotente, que hace vivo incendio de gloriosas llamas a sus Ángeles y que, entre todos, dio a San Miguel la primacía en los Seráficos ardores, pudo y quiso, por medio de ellos, dar al afligido prodigiosa eficacia de vital fomento contra tanto frío.

Prosiguió así el Hombre toda la noche en aquella postura peligrosa, agradeciendo tantas maravillas, y repitiendo sus fervientes súplicas. En la mañana siguiente, dispuso la Providencia Divina que un pescador y dos cazadores, vecinos de Puente la Reina, llegasen a la opuesta ribera del Río Arga. Luego que con la claridad del día los descubrió Miguel, dirigió a ellos su clamorosa voz, suplicándoles buscasen algún arbitrio para libertarle de tan gran riesgo. Asustados y compadecidos aquellos hombres de verle y oírle, participaron la noticia a la Villa de Mañeru, a cuya jurisdicción pertenece aquel sitio. Y luego el Cura y la Justicia de aquel Pueblo, con muchos de sus vecinos, acudieron allá prevenidos de maromas para el socorro.

Ermita de Santa Bárbara GEN
Cuando llegaron a la cumbre y advirtieron la profundidad del despeñadero formidable, y el lugar en el que estaba el Hombre, todos se preocuparon de horror y susto, pareciéndoles casi imposible el libertarlo. Nadie tuvo valor para descender atado con cuerdas hasta allí y remediar al hombre en su aflicción. No bastaron para eso ni las exhortaciones del Cura, ni los premios prometidos por la Justicia. Tan grande y manifiesto les pareció a todos el peligro que, a vista de él, aun los más animosos perdieron el esfuerzo. Tanta arduidad se les representó en la empresa que no lo juzgaron practicable sin milagrosa intervención de la Omnipotencia Divina. Pero ésta, que por San Miguel , se había empeñado en salvar a aquella vida, perfeccionó la obra a la que no llegaron los fueros de la industria humana.

Confiados pues los concurrentes en la protección del Cielo, e implorando el Divino auxilio, unieron varias sogas fuertes, anudando unas con otras, y dirigieron la extremidad de ellas hasta donde el Hombre estaba, para que , si lograse la dicha de asirse de ella, pudiesen atraerle desde arriba. Atenta la mucha profundidad, la prominencia del peñasco, la pequeñez del inferior hueco, la penosa disposición del Hombre en aquel sitio, y la acerbidad del frío riguroso, contingente era el arbitrio, y daba muy débil esperanza del buen suceso. Pero se logró muy bien, porque todo es fácil al poder celestial. Pudo el Hombre asirse con sus manos a la soga, aunque no ceñírsela por la cintura, y al impulso atractivo de los que la tiraban de lo alto, salió del hueco y llegó felizmente arriba, sin rozadura, contusión, herida, ni daño alguno.

Quedaron todos grandemente admirados de verle después de dieciséis horas de continuo peligro, ya libre, seguro, vivo, sano y gozoso. Creció la admiración cuando le oyeron luego referir cuanta multitud de riesgos había sufrido en la invasión de los salteadores, en su robo, violencias, golpes y despeño. Y cómo San Miguel, a quien, después de Dios, atribuía toda su defensa, le había conservado multiplicando maravillas portentosas. La relación enterneció y excitó la piedad de todos los presentes a dar gracias al Señor y al clementísimo Arcángel, por tan admirable copia de favores.

Fue conducido el Hombre a Mañeru, en donde por orden de la Justicia, hizo en forma la jurada declaración de todo el caso, y con las luces, que de ella resultaron para el conocimiento de los ladrones, procedió la Justicia a la pesquisa y captura de ellos, dándoles después sus merecidos castigos. El favorecido Miguel de Errazquin, en cumplimiento de la promesa hecha entre sus peligros graves, visitó a su prodigioso Libertador en el Santuario de Excelsis, y obsequiándole con la celebración de una Misa, la percepción devota de los sacramentos de Penitencia y Comunión sagrada, y con la ofrenda de la docena de aceite para las lámparas de su iglesia, correspondió con ferviente acción de gracias a tantas maravillas.

Raro conjunto de ellas se representa en el suceso: notable serie de prodigios de nuestro Príncipe amoroso. Tantos fueron y tales, cuantas fueron las causas de muerte, que asaltaron a la vida de aquel Hombre ; vehementes sustos, terribles sobresaltos, estocada al pecho, puñaladas en el hombro, ligaduras fuertes en pies y manos, golpes violentos, horrendo precipicio , crudelísimo frío por largo tiempo. Pero todo cedió al poder de San Miguel: sobre tantas causas mortíferas prevaleció su protección: terrores, golpes, aceros, despeños, inclemencias, peligros, todos quedaron sin efecto alguno, y de todos sacó vivo, sano, libre y consolado a su devoto. Celebró entonces el Público maravillas tan grandes. 

Retablo dorado y esmaltado de San Miguel
Ojalá que esta relación en adelante aumente su devoción, confianza y culto en sus corazones. Vean todos en las experiencias de ese su devoto feliz, cuánta verdad es que "este prodigioso benigno Príncipe, a cuantos le alaban reverentes, saca victoriosos de los conflictos de varias necesidades, y a cuantos invocan piadosamente en todo lugar su santo Nombre, libra de todos los peligros visibles e invisibles.

(1) Chinchiturrieta "Fontaneda de la garganta". Ahí tenemos un topónimo a desolvidar. Del navarro "chinchur" (garganta); vasco "iturri":(fuente) y -eta (abundancial).

Origen ruso de Elurra mara-mara

Cuando, el otro día, publiqué Elurra mara-mara, me quedé con las ganas de conocer el original ruso del que procedía la melodía.
Guiándome por la letra, sospeché que el original podría titularse algo así como "Nieva suavemente". Pero no. Iba totalmente desencaminado. Más vale que Cruz Mari Martínez Larrea, director de Trasteando Taldea, me dio las palabras clave: "Dvenadtsat Razboynikov" (doce ladrones).
Con esas dos -para mí- extrañas palabras rusas, me planté en YouTube y encontré, entre otros, este vídeo (XXII ciclo coral internacional en Navarra) y, enseguida, la letra en ruso:
Legenda o 12 razboinikakh (floclore ruso)
1. Zhilo dvenadtsat' razboinikov,
Zhil Kudeyar-ataman.
Mnogo razboiniki prolili
Krovi chestnykh khristian.

2. Mnogo bogatstva nagrabili,
Zhili v dremuchem lesu.
Vozhd' Kudeyar iz-pod Kieva
Vykral devitsu-krasu.

3. Dnyom s polyubovnitsei teshilsya,
Noch'yu nabegi chinil.
Vdrug u razboinika lyutogo
Sovest' Gospod' probudil.
4. Brosil svoikh on tovarischei,
Brosil nabegi tvorit'.
Sam Kudeyar v monastyr' posh'ol
Bogu i lyudam sluzhit'.

Gospodu Bogu pomolimsya!
Budem Yemu my sluzhit',
Za Kudeyara-razboinika
Boga my budem molit'!

«Gospodu Bogu pomolimsya!
Drevnyuyu byl' vozvestim»,
Tak v Solovkakh i rasskazyval
Inok chestnoi Pitirim.

Doce ladrones asolan una comarca, cerca de Kiev. Su jefe es Kudeyar. Han derramado mucha sangre de cristianos honestos. Un día Kudeyar secuestró a la doncella más hermosa y mientras disfrutaba de ella y preparaba el próximo golpe, de repente se le despertó la conciencia de Dios, lo dejó todo y creó un monasterio al servicio de Dios y de los hombres, convirtiéndose en el honesto monje Pitirim.

Juan Urteaga director del coro "Easo".San Telmo 1950
Como veis, muy poco que ver con la letra del villancico vasco.
Hay que señalar también que, aunque,  en la BNE, aparece como autor Serge Jaroff, éste hizo un arreglo, una armonización de esta canción tradicional del folclore ruso y, con su coro de Cosacos del Don y sus grabaciones, la  difundió por Europa y EEUU .

Autor de la partitura en vasco
Teniendo en cuenta que el Coro Easo la grabó, ya, en 1951, ni Juantxo Zeberio Etxetxipia (Tolosa, 1968) ni Gotzon Aulestia (Ondárroa, 1940) pueden ser los autores de la primera partitura en vasco. 
A. Caballero subdirector del coro Easo José Larra-
mendi y Carlos Fagoaga, el 27 de mayo de 1960
Tampoco puede ser Joseph Maris (se la atribuye junto a Jaroff), quien, aunque nació en Aude, en 1934, "se hizo vasco" en 1963, cuando recaló en Saint Jean Pied de Port. "Desde entonces -dice él mismo- no ha cesado de poner al servicio de la villa y de su país de adopción, del que se ha enamorado, su saber y su persona".
Pienso que, si alguien no descubre una partitura anterior a 1951, esa partitura de "Eluŕa" (erre con tilde aranista) bien ha podido salir del propio Coro Easo. Concretamente de: 
Juan Urteaga, director del coro, quien grabó también "Los doce ladrones" y "Suena ya la campanita", canciones rusas.
Agustín Caballero (músico), también citado en "Eluŕa" 
Gerardo Echarri, intérprete, también citado en las tres canciones anteriores.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Coro Easo, villancicos en el viejo Napardi

Al final, la cena de confraternización de diciembre de 1989 entre el Coro Easo y Napardi no fue en San Sebastián sino en Pamplona, en la vieja sede que desde 1953 tenía Napardi en Mayor, 35. Si en la entrada anterior vimos la habanera del Guría, con alguna estrofa que hoy resulta políticamente incorrecta, hoy -de la misma velada de diciembre del 89- vamos a ver dos villancicos de una sensibilidad sublime. Casualmente, ambos fueron grabados hace ya 70 años -en 1951- por el Coro Easo.
Preparaos

Elurra mara-mara
Cae suavemente la nieve y el pastorcico recoge en la vieja cabaña ("txabol", chabola) a las ovejas. El Niño se nos (dativo ético, de interés: nos importa mucho) ha dormido. Y viene ahora el piropo más bonito que un pastor le puede decir al Niño: "¡Corderico, aún no ha nacido lobo que te devore, pero yo sí te comería a besos!".
Como no la he encontrado traducida en la Red, la traducción es mía. Así que, ya sabéis, no va a misa, pero tampoco la echéis en saco roto.
Elurra mara-mara (Serge Jaroff)
Elurra mara-mara ari da,
zuritu du mendia;
arditxoak sartu dira hotz, hotzez
txabol, txabol zaharrean.

Nik badaukat bildots txiki bat
hemen, seaskatxoan,
baina hau jango duen otsorik
ez da sortu munduan.

Haurtxoak loak hartu digu;
jango nuke musuka;
aingerurik baldin bada,
hemen gure Haurtxoa.

Está nevando suavemente,
(la nieve) ha blanqueado el monte;
las ovejicas han entrado heladas de frío
en la vieja chabola.

Tengo un Corderico
aquí, en la cunica,
pero aún no ha venido al mundo
un lobo que se lo pueda comer.

El Niño se nos ha dormido,
me lo comería a besos;
si hay algún angel,
ése es nuestro Niño
















Historia de Elurra
Para muchos este villancico será nuevo. Sin embargo he encontrado en la BNE que para el año 1951 ya lo grabó el propio Coro Easo, con Columbia y en San Sebastián.
Su autor -según la BNE- es Serge Jaroff, director y compositor ruso, fundador del Coro de los cosacos del Don.
No he encontrado en ningún sitio (ni siquiera en la BNE) ni la letra ni el título original.
Así pues, este villancico lo único que tiene de vasco es la traducción. Ni la letra original ni la música lo son. El título, traduciéndolo del vasco, podría ser Идет нежный снег (Nieva suavemente).
Es precioso. Y los del Easo lo interpretan que es una gloria escucharles.
Viejo Napardi en la calle Mayor, 35 de Pamplona. Galle 1953 AGN
QUE EL COMER OS APROVECHE Y EL BEBER NO OS HAGA DAÑO
Ator, ator, mutil
Jesus Guridi compone, entre 1910-30, gran parte de sus obras para coro, tanto música religiosa como profana, donde destacan las armonizaciones de canciones populares vascas como Boga, boga (1913), Goiko mendijan (1919) o Oñazez (1923). Entre 1913 y 1923 publica las tres series de la colección Cantos Populares Vascos que incluye piezas como Iru Errege, Txori Urretxindorra, Aldapeko, Akerra ikusi degu o Ator, ator mutil. sus composiciones basadas en el folclore vasco son, pues, muy importantes y gozan de mucha popularidad.
Con Elurra mara-mara, el Ator, ator, mutil también fue grabado por el Coro Easo en 1951.
Ator, ator, mutil etxera
gaztaina ximelak jatera,
Gabon gaua ospatutzeko
aitaren eta amaren ondoan.
Ikusiko duk aita barrezka
amaren poz ta atseginez.
Eragiok, mutil, aurreko danbolin hori.
Gaztainak erre artean,
gaztainak erre artean,
txipli txapla, pum!
Gabon gaua pozik igaro daigun.
Ven, ven a casa, chico,
a comer castañas asadas
para celebrar la Nochebuena,
junto al padre y a la madre.
Verás al padre reír
y a la madre también, llena de alegría.
Mueve, muchacho, el tambor (de asar) de delante,
mientras se asan las castañas,
Chipli, chapla, plun!
Que la noche de Navidad
la pasemos contentos.

martes, 7 de septiembre de 2021

Pablo Rada, de Caparroso

Pablo Rada Ustárroz nació en Caparroso, el 30 de junio de 1901. Hijo de Juan de Dios Rada Rodrigo y Raimunda Ustárroz Álvarez, tuvo ocho hermanos. Los padres se volcaron en su educación, en la medida de sus fuerzas, dada su condición de modestos artesanos de carpintería artística. Ambos murieron pronto, sobreviviéndoles cinco hijos: Tomás, carpintero; Pablo, mecánico; Teresa, que se hizo cargo de los más pequeños; Saturnino, mecánico y Pepe, sastre.
Los maestros del pueblo manifestaban que los hermanos Rada siempre se distinguían en la escuela por su aplicación y por su afición a las matemáticas. Pablo, desde pequeño mostró afición a la maquinaria trabajando en un taller de su pueblo desde los 11 años y posteriormente en los talleres de Múgica y Arellano de Pamplona, en las Industrias Electromecánicas de Bilbao, y en la Azucarera de Marcilla. Debido a la temprana edad en la que empezó a trabajar, sólo podía asistir a la escuela nacional nocturna.

En pleno vuelo...
A los 19 años se marchó a Valencia, matriculándose en la Academia Cervera que le permitió terminar sus estudios de perito mecánico, empezando a trabajar en una naviera mallorquina hasta que fue llamado al servicio militar y destinado, el 10 de febrero de 1924, al 11° Regimiento de Artillería Ligera en Burgos. Pocos meses más tarde solicitó su traslado a la Aviación Militar.

El 1 de julio de 1924 ingresó en la Escuela de Mecánicos de Aviación en Cuatro Vientos con la XI Promoción. Al terminar sus estudios hizo un breve curso en la Escuela de Tiro y Bombardeo Aéreo de Los Alcázares y fue destinado a la Base de Hidros de las Fuerzas Aéreas de Atalayón (Melilla).

Durante las operaciones de Alhucemas voló en el Dornier Wal con Ramón Franco y de estos vuelos surgió una amistad y compenetración que tendría gran trascendencia, tanto en el aspecto profesional como personal, para ambos.
A pesar de su corta experiencia, Ramón Franco se decantó entre otros muchos mecánicos por Rada para el vuelo del Plus Ultra por razones que él mismo justifica en su libro De Palos al Plata: "Podía haber encontrado mecánicos mejores que Rada, porque todo es susceptible de mejora, pero lo que yo necesitaba para mi vuelo lo tenía Rada: confianza ciega en mí, salud fuerte, inteligencia, peso reducido, desinterés, sacrificio, arrojo hasta la temeridad, hombre de pocas palabras como soy yo; y por otro lado, necesitaba recompensar a este muchacho, que conmigo había compartido los peligros de la guerra, a quien en vuelo muchas veces las balas contornearon su silueta; que otras veces, con grave peligro, se salía en vuelo por las alas y cubierta a evitar que una pequeña avería reparable pudiera convertirse en algo irreparable, sin preocuparse ni de quemaduras producidas por el escape, ni de que una hélice pudiera alcanzarle como le pasó en una pierna, que lo tuvo un mes sin poder volar".
De su actuación durante el vuelo del Plus Ultra, el periodista Alonso escribió: "Rada va pendiente de todo el mecanismo del motor, de trece depósitos de gasolina, de la temperatura de los motores, de los niveles. Aquello es un infierno, un infierno apestando a gasolina. Rada, que se puede decir pulsa al aparato como un médico al enfermo, avisa al piloto del funcionamiento de los motores. Esto en vuelo. En tierra prosigue su agotadora tarea. Revisa los mandos, petrolea los motores, limpia las bujías... ¡Para que luego digan que la misión de Rada es una cosa subalterna! ¡Si, si! ¡Cualquier cosa! De otra parte es un muchacho activísimo, de acero, incansable al trabajo".
Aquí podéis ver la letra
Cambiando la hélice
En cuanto a su actuación en tierra, ya conocemos el buen recuerdo que dejó entre las muchachas cariocas, comentadas por la incipiente prensa rosa del momento. En la ciudad porteña el acoso de sus admiradoras fue increíble, el diario La Razón de Buenos Aires decía: "Rada es, en efecto, la figura más popular de la expedición. Esta predilección del público argentino debe llamar un poco la atención de nuestros huéspedes, que vienen de un país que conserva, entre otras tradiciones las de jerarquía, privilegios y prejuicios de casta. Los argentinos hemos incorporado a nuestra vida otros usos y nuestro pueblo es particularmente sensible a las grandes acciones de los héroes modestos, hijos de su propia obra. Por eso Rada se ha convertido en un símbolo popular, que es el trabajo triunfante, la pericia obrera llevada a los resultados más espléndidos. De ahí que se perciba fácilmente un movimiento espontáneo en todos para premiar a este esforzado muchacho, que es un alto exponente de su raza, a la clase laboriosa del país que virtualmente representa entre nosotros".

Y si no es por la tripa de Rada se quema el avión
Muchos diarios, clubes o casas regionales organizaron comidas y abrieron suscripciones para obsequiar a los tripulantes, algunos exclusivamente para Rada como el diario La Libertad que recaudó 150.000 pesetas. De regreso a España los obreros de Huelva le regalaron "un martillo de oro como símbolo del trabajo"; la casa Ford le regaló un automóvil Lincoln valorado en 50.000 pesetas y lo nombró su representante para España; el diario El Liberal "una cantidad no despreciable"; el Diario de Navarra abrió una suscripción para comprarle la casa donde había nacido; y el diario ABC recaudó 1.082.530 pesetas para repartir entre todos los tripulantes.

Según el diario La Tradición Navarra del 15 de abril de 1926 "las cantidades que hasta ahora le han correspondido a Rada por suscripciones abiertas a su favor ascienden a 600.000 pesetas, más otro tanto por las abiertas para toda la tripulación".

En numerosas fotografías Rada aparece con figuras del toreo, como el matador de toros navarro Cándido Tiebas y Ángel Luis Bienvenida, con quien actuó en numerosos festivales. Según algunos testimonios de la prensa, posiblemente animados por la emoción del momento, afirmaban que Rada tenía grandes facultades y pudo ser figura del toreo de haberse dedicado a ello.

En 1928 inició una nueva aventura aérea con Ramón Franco, Ruiz de Alda y González Gallarza, al intentar dar la vuelta al mundo en un hidroavión cuatrimotor. Despegaron de Cádiz el 1 de agosto, pero debido a la rotura de una tubería de combustible se pararon dos motores, lo que les obligó a realizar un amerizaje de emergencia frente a las costas portuguesas. Una vez reparada la avería y cuando se disponían a despegar de nuevo observaron que, a través de un gran agujero del casco, había entrado gran cantidad de agua, lo que impedía continuar el vuelo a pesar del gran esfuerzo realizado por Rada achicando el agua que le llegaba hasta el pecho. Como consecuencia de este ímprobo trabajo cogió un reuma articular que le tuvo postrado en cama varios meses.
Banquete Centro Navarro de B.A. 18.02.1926

Al terminar esta fracasada aventura, Rada se licenció del ejército y regresó con su familia a Caparroso para recuperarse de su enfermedad; se había casado el año anterior.

Una vez recuperado regresó a Madrid, obteniendo el título de piloto privado, continuando con su taller de coches y la representación de Ford. Mantuvo su amistad con Ramón Franco y ambos participaron en política, afiliándose a partidos republicanos de izquierda, tomando parte en la sublevación de Cuatro Vientos cuyo fracaso les obligó a huir a Francia.

Al proclamarse la República, en 1931, regresaron a España y fueron recibidos como héroes. Se presentaron a las elecciones en una candidatura de izquierdas por la que Ramón Franco obtuvo su acta de diputado.

Iniciada la Guerra Civil, Rada realizó un curso de piloto militar y se incorporó a una escuadrilla de bombarderos Potez-54 en el bando republicano. Posiblemente afectado por el asesinato de Ruiz de Alda y el pase de Ramón Franco al bando sublevado, decidió exiliarse en Francia, Colombia y finalmente en Venezuela, donde montó un taller mecánico con su hermano Saturnino.

Aquejado de una grave enfermedad regresó a España y a su llegada fue ingresado en el sanatorio de la Armada en Los Molinos (Madrid), donde falleció el 18 de abril de 1969 (con casi 68 años), siendo enterrado en el Panteón de la Armada Española, cercano a dicho sanatorio.