jueves, 9 de enero de 2020

San Cristóbal (monte, ermita, castillo y fuerte)

"Pamplona, ciudad hermosa, entre Ribera y Montaña,
duerme al pie de San Cristóbal, arrullada por el Arga."
"Allí se elevó en el siglo XIII el castillo de San Cristóbal. Después de la destrucción de la Navarrería por el ejército francés, pasaron a tomar el dicho castillo. Los ocupantes estaban preparados, y aunque el ejército que contra ellos se dirigía era imponente, no por eso se intimidaron. 
Canal que forman los dos cerros o altos,
por donde pasa el camino de Azoz
Al día siguiente, (los atacantes) penetraron en el castillo y encontraron un ternero asado y otros víveres. Pero los perros, que se adelantaron a comerlos, murieron luego, librándose así de perecer los guerreros. 
El fuerte de San Cristóbal fue arrasado hasta los cimientos, según dice en su poema el trovador Guillermo Anelier." (J. Baleztena)
"Iglesia y castillo de ese título existían durante la Edad Media. El castillo, conquistado tras la guerra de la Navarrería (1276), fue "trastot derrocatz" (Anelier v. 4.917)". (Jimeno Jurío y Salaberri)

Carlos III el Noble y Leonor. Catedral Pamplona
Como veis, ya en el siglo XIII había, en la cumbre o cerca de ella, una fortificación, un castillo, llamado San Cristóbal ("Sant Cristofol", dice Anelier en provenzal). 
Todos los entendidos coinciden en que ese nombre de santo se debía a una ermita que hubo en el monte (y que perduró hasta el siglo XIX): la ermita de San Cristóbal.
"Perduró la iglesia o ermita. Carlos III ordenó pagos a las monjas de San Cristóbal de Pamplona (1406, CAGN, XXVI, 840). Este año los vecinos de Ezcaba, entre los que se contaba García Martíniz, fraile de San Cristóbal "en la bia de Ezcaua", cedieron al rey el patronato de esta iglesia, en vista de los escándalos, heridas y muertes acaecidas al nombrar abad (1406, CAGN, XL, 1.258)." (Jimeno Jurío y Salaberri).
Nombre oficial: Fuerte de Alfonso XII
Si esa ermita hubiera estado en la cumbre, habría sido arrasada en 1276, a una con el castillo. Pero esa ermita "no estuvo en la cumbre más alta del monte (Wikipedia debería corregirlo), sino más abajo, en la cima o espinazo, en jurisdición del lugar de Ezkaba, contigua al término de Pamplona". "Era visible desde el canal de Ezkaba" (1780)." (citas de Jimeno Jurío y Salaberri). "En los amojonamientos generales del año 1780 se colocó el mojón 12 «en dicho Canal por entre los dos cerros, frente a la ermita de San Cristóbal sobre el camino que de Capuchinos dirige a Orrio y Maquirrian». (Javier Baleztena).
Si un castillo, situado en la cumbre, lleva el nombre de una ermita, "situada en el camino de Capuchinos a Orrio...", eso nos indica dos cosas:
-que el castillo es posterior a esa ermita
-y que la ermita -ya para 1276 (Guerra de la Navarrería)- había extendido su nombre a todo el monte (incluidas las instalaciones militares de la cumbre). "Baleztena dedujo que el castillo de San Cristóbal, del que habla Anneliers en su poema, recibe el nombre, así como el monte, de la ermita" (Fernando Pérez Ollo).

En resumen
San Cristóbal y Garrués desde Maquirriain
El castillo, fortificación, fuerte.., se llamaba en 1276 San Cristóbal.
Ese nombre lo recibió de la ermita de San Cristóbal que existía previamente (Wikipedia debería corregirlo) y que, por lo que se ve, ya había extendido su nombre a todo el monte (incluidas las instalaciones militares de la cumbre).
Extensión debida, sin duda, a peregrinaciones ancestrales hasta ella de las gentes de Garrués, Orrio, Maquirriain, Ezcaba, Ansoáin, Berrioplano.., del barrio de la Magdalena...
Fueron esas gentes -la mayor parte de ellas, seguramente, vascoparlantes- las que extendieron a todo el monte el nombre de la ermita -San Cristóbal- a la que peregrinaban...
No tiene, pues, sentido sustituir -como se pretende desde hace unas décadas- el nombre de San Cristóbal por otro que no ha demostrado ser más antiguo, que nunca ha sido popular y del que nadie conoce su significado con seguridad.
En cambio, el nombre de Ezcaba-Ezkaba sí está perfectamente justificado para la loma de San Cristóbal más cercana a Villava, el camino y canal de Ezkaba, las viñas de chacolí ("chacolí de Ezcaba") y, por supuesto, el sub-barrio pamplonés de Ezcaba, el lugar de Ezkaba y el valle de Ezcabarte. Pero nunca para todo el monte San Cristóbal y menos para el Fuerte. Eso de "La fuga de Ezkaba", chirría (ver todos los enlaces al SITNA, que recoge la toponimia oficial de Navarra).

Nombre del Fuerte
"La Ilustración Española y Americana", Madrid, 1881
Por lo que respecta al nombre del Fuerte, en las Guerras Carlistas, estos sitiaron Pamplona y, aunque no llegaron a tomarla, la dominaron desde San Cristóbal. 
Finalizado el conflicto, el Gobierno Civil de Navarra solicitó al Rey el levantamiento de un fuerte en el monte San Cristóbal para completar las posibilidades defensivas de la ciudadela de Pamplona. Dirigió las obras el Comandante de Ingenieros José de Luna y Orfila. El propio Rey visitó personalmente el lugar. 
Así, a partir de 1884, el nombre oficial del fuerte será el del Rey: Fuerte Alfonso XII. 
Paseo Anelier. Rochapea, Pamplona
En 1931, el gobierno de la II República le puso el nombre de "Fuerte de San Cristóbal", nombre que duró lo que duró la República en Pamplona ("al amanecer del 19 de Julio de 1936 fue el Alzamiento en Navarra, un día después que en el resto de España, y con un carácter muy peculiar. Fue un levantamiento fundamentalmente popular y masivo a diferencia de una sublevación exclusivamente militar. Como se verá, los militares tuvieron que ir al ritmo de los voluntarios y no al revés. Premín de Iruña)

***

Documentación
Estos documentos no son para leerlos completos, sino sólo para consultarlos, si quieres comprobar lo que aquí se afirma o ampliar algún detalle

1. Poema de Anelier, por Pablo Ilarregui
Enlazo sólo las páginas que hacen referencia a Sant Cristofol (San Cristóbal, en provenzal)

2. Fernando Pérez Ollo "Ermitas de Navarra"
Fernando Pérez Ollo
"EZCABA  S. Cristóbal. En el monte Ezcaba, hoy conocido como S. Cristóbal. El DGH sitúa la ermita en la cumbre, a la vista de Pamplona. Pero la relación de amojonamiento de 1780 la pone frente al mojón 12, sobre el camino que desde Capuchinos va, por el portillo, a Orrio y Maquirriain, vía llamada antiguamente de Ezcaba. A ella se refirió Martín de Arlés, como lugar en que se practicaba una superstición contra las cefalalgias y Baleztena dedujo que el castillo de San Cristóbal, del que habla Anelier en su poema, recibe el nombre, así como el monte, de la ermita. Fue una de las sesenta autorizadas de 1585 y, como otras de la ciudad, hizo de lazareto en la peste de 1599. Allí murió, por ejemplo, un tal Joanes de Guindulayn. La visitaban muchos pamploneses, dada su proximidad a la ciudad; el barrio de la Magdalena, hasta 1796."

3. Javier Baleztena. "Términos del viejo Pamplona"
J. Baleztena San Saturnino 2013
"Detrás de este edificio se halla la Fuente del Canal, llamada así por hallarse al principio del boquete o canal que forman los dos cerros o altos de Ezcaba, por donde pasa el camino de Azoz. En los amojonamientos generales del año 1780 se colocó el mojón 12 «en dicho Canal por entre los dos cerros, frente a la ermita de San Cristóbal sobre el camino que de Capuchinos dirige a Orrio y Maquirrian». 
Esta ermita, que hoy no existe, era el punto de reunión de los diputados del barrio de la Magdalena cuando tomaban posesión de sus cargos. Allí se elevó en el siglo XIII el castillo de San Cristóbal que pertenecía a uno de los barones sublevados contra la autoridad del gobernador Eustaquio de Beaumarché. Después de la toma y destrucción de la Navarrería por el ejército francés, pasaron a tomar el dicho castillo. Los ocupantes estaban preparados, y aunque el ejército que contra ellos se dirigía era imponente, no por eso se intimidaron. Comenzó la lucha, y tan tenaz fue, que hubo muchos muertos y heridos por ambos bandos y continuó ruda la pelea hasta la noche, teniendo que retirarse los asaltantes sin haber podido conseguir su objetivo. 
Al día siguiente, el señor de Beaujea, que dirigía las tropas asaltantes, irritado, juró que se apoderaría del castillo o perecería en la demanda. Al llegar los ballesteros de la vanguardia a las proximidades de la muralla observaron que no había nadie en ella, convenciéndose de que sus defensores habían huido durante la noche. Penetraron en el castillo y tras ellos el resto de la tropa, y allí estuvieron expuestos a ser víctimas de una estratagema no muy noble, pues encontraron un ternero asado y otros víveres que habían sido envenenados. Pero los perros, que se adelantaron a comerlos, murieron luego, librándose así de perecer los guerreros. El fuerte de San Cristóbal fue arrasado hasta los cimientos, porque, según dice en su poema el trovador Guillermo Anelier, «el señor a quien pertenecía había sido insolente contra la noble Reina, niña huérfana».

José Mª Jimeno Jurío
4. J.M. Jimeno Jurío y Patxi Salaberri "Toponimia de la Cuenca de Pamplona"

6. 452. SAN CRISTÓBAL

DOC.: Sant Cristofol (1276, G. Anelier, Cap. C., vv.4.8824.917); San Cristóbal (Cita más antigua.: 1406, CAGN, XXVI, 840). 

NOT.: Iglesia y castillo de ese título existían durante la Edad Media. El castillo, conquistado tras la guerra de la Navarrería (1276), fue "trastot derrocatz" (Anelier v. 4.917). 

Perduró la iglesia o ermita. Carlos III ordenó pagos a las monjas de San Cristóbal de Pamplona (1406, CAGN, XXVI, 840). Este año los vecinos de Ezcaba, entre los que se contaba García Martíniz, fraile de San Cristóbal "en la bia de Ezcaua", cedieron al rey el patronato de esta iglesia, en vista de los escándalos, heridas y muertes acaecidas al nombrar abad (1406, CAGN, XL, 1.258). 

El canónigo Martín de Andosilla (c.1452-1521), en su tratado "De superstitionibus" (Lyon, 1510), denunció como supersticiosa la práctica de curar cefalalgias clavando alfileres en un árbol próximo a la iglesia del santo, sita en monte cercano a Pamplona. 

Sirvió de lazareto durante la peste de 1599 y allí murió Joanes de Guindulain (CEEN, 1974, 349-350). Era abad de la ermita don Juan de Sarasa en 1612 (ADP.: Car. 1.232, n.29). Autorizada para tener ermitaño (1586), lo era en 1726 fray Miguel de Oláiz, que ese año pasó a San Miguel de Ansoáin. En amojonamiento de 1780 consta colocado un mojón "en el canal, entre los dos cerros (de Ezkaba), frente a la hermita ele San Christóbal, sobre el camino que de Capuchinos dirige a Orrio y Maquirriain, vía llamada antiguamente de Ezcaba" (TVP, 25; EN, 95). 

Al parecer continuaba en pie a principios del XIX. Según el "Diccionario" de la Real Academia de la Historia, el monte Ezkaba "llámase por otro nombre San Cristóbal por la ermita del Santo que hay en la cumbre", y es de patronato de la Real Casa de Roncesvalles (RAH: Dic., I, 276). 

Patxi Salaberri
NAV.: El equivalente vasco suele ser Kostobaro, presente en localidades con ermitas al Santo desde el siglo XV: Lezáun (Deierri), Vidaurreta (Etxauri) (Jan Done Kostobaro en 1495, 1499, Pr Sal., Car.2, nn. 51, 161), Ororbia (Olza), Astráin (Cizur), Esparza, Subiza (Galar), Biurrun (Valdizarbe) (STHN, p.623-625), aunque existen otras variantes. 

PUB.: Según Baleztena, en la ermita se reunían los diputados del barrio de la Magdalena al tomar posesión de sus cargos (TVP, 25). Nombre de calle desde 1960. En el siglo XIV se citan "las horcas de San Cristóbal" y "la ermita de San Cristóbal". Ocupa la cumbre del monte el fuerte de Alfonso XII, construido entre 1878 y 1910 (PCB, III, 61-61). La ermita debía estar en jurisdicción de Ezcaba, cerca de la muga de Pamplona (CEEN, 1974, P.148). 

LEN.: Los hagiónimos romance y vasco tienen un mismo origen: Christophoro en última instancia. 

LOC.: No estuvo en la cumbre más alta del monte, sino más abajo, en la cima o espinazo, en jurisdición del lugar de Ezkaba, contigua al término de Pamplona (OV.Ans.). Era visible desde el canal de Ezkaba (1780).

5. Mapa inglés batalla Sorauren (1813)
Plano inglés sobre la batalla de Sorauren de 1813. Plasma con gran detalle la fisonomía topográfica de la cima antes de la construcción del Fuerte y, al parecer, señala el emplazamiento exacto de la ermita de San Cristóbal (círculo blanco). Fuente: The Napoleon Series 

 

Lámina del bloqueo de Pamplona (1874-75)
En esta lámina del bloqueo carlista de Pamplona se puede leer: "Cuspide de San Cristobal con su pequeño fuerte" (sin tildes), lo cual nos indica dos cosas:
- que el monte se llama San Cristóbal
- que en el siglo XVIII también había un fuerte
Hasta tal punto es una campaña eso de llamar "Ezkaba" al monte que desde hace 8 siglos es "San Cristóbal", que en alguna página cortan sin piedad su verdadero nombre.
Foto: “El Bloqueo de Pamplona” - Archivo Real y General de Navarra
6. Dibujo de Lagarde
En este dibujo de Nemesio Lagarde de los comienzos de la construcción del Fuerte, se llama al monte, "Cerro de San Cristóbal"
Se publicó en la revista "La Ilustración Española y Americana", Madrid, 1881
De Dionisio Casañal y Zapatero. "Incluye los nombres de todas las calles, las iglesias y edificios públicos y parte de los barrios de la Rochapea y la Magdalena. En el ángulo inferior derecho hay un pequeño recuadro, en escala 1:50.000, que comprende todo el término municipal de Pamplona, con la situación de San Cristóbal, Artica y Ansoain."

8Píspiris y monte San Cristóbal
A principios del siglo XX nuestros abuelos no llamaban Ezcaba (y menos Ezkaba) al monte que domina la ciudad, sino San Cristóbal.
Nos lo dice una de las muchas coplillas que surgieron alrededor del Píspiri:
"En el monte San Cristóbal, debajo del Polvorín, 
hay una casa ("una mierda", según otros) muy grande p'al autor del "Píspiri". 

9. Himno a Pamplona 
Y a principios de XXI, así dice la letra de Iñaki Lacunza, historiador y trovador de Pamplona:
"Pamplona, ciudad hermosa, entre Ribera y Montaña,
duerme al pie de San Cristóbal, arrullada por el Arga."
10. Hallazgo de la Ermita (Agosto 2021)
Descubierta la ermita que da nombre al monte de San Cristóbal (¡Y lo dice el Noticias!)
El hallazgo señala "con toda probabilidad" el lugar donde se levantó el Castillo de San Cristóbal, destruido tras la batalla de la Navarrería (1276)

miércoles, 8 de enero de 2020

El Fuerte del monte San Cristóbal

Se publicó en la revista "La Ilustración Española y Americana", Madrid, 1881
A quienes se empeñan en llamarle "Fuerte de Ezkaba", habrá que recordarles que fue la II República la que en 1931 rebautizó al "Fuerte Alfonso XII" como "Fuerte de San Cristóbal".

Fuerte 1962 Rectángulo derecha: "Cementerio de las botellas"
Fue en 1878 cuando comenzó la construcción de la carretera que conduce a la cumbre y que permitió iniciar la construcción del Fuerte. 
Sanatorio 1941-45. Gentileza de J. Zubero
El propio Rey visitó personalmente el lugar. Así, a partir de 1884, el nombre oficial del Fuerte será el del Rey: "Fuerte Alfonso XII".
Concluido en 1920, se convirtió en acuartelamiento de Artillería hasta el año 1929, cuando fue destinado a penitenciaría militar. 
En 1931, el gobierno de la II República le puso el nombre de "Fuerte de San Cristóbal" (nombre oficial que duró lo que duró la República) y se entregó al Ministerio de Gracia y Justicia, que en 1934 lo convirtió en prisión. 
Acogió durante la guerra a 2.478 presos, y en el año 1938 fue escenario de una fuga de 795 personas que fue “fuertemente reprimida” con más de 200 ejecuciones.
Entre 1941 y 1945, el Fuerte fue sanatorio penitenciario de enfermos de turberculosis.
El Fuerte fue declarado Bien de Interés cultural en el año 2001, con la categoría de monumento.

El Fuerte Alfonso XII, de puertas abiertas                                    PEDRO GÓMEZ Pamplona 
Estaba preparado para defender Pamplona y su cuenca con 1.100 soldados y 100 cañones, pero nunca se utilizó para tal fin. La Comandancia Militar de Navarra quiere dar a conocer el Fuerte Alfonso XII, una joya de ingeniería que este año cumple un siglo

El edificio principal del Fuerte, de 3 alturas y 
cubierto de tierra. A la dcha, el edificio que
albergaba capilla, horno y almacenes. GOÑI
MIGUEL tiene 73 años. el viernes 3, de par de mañana salió de su casa en el Segundo Ensanche con su mochila y su bastón. A pie y después de superar la niebla de la cuenca de Pamplona se presentó en la cima del monte San Cristóbal a las once de la mañana. Este veterano montañero ha subido cantidad de veces a este monte, pero nunca había tenido la oportunidad de recorrer las entrañas del Fuerte Alfonso XII. “Sólo en 1998 pude entrar al patio en un acto que hubo con aperitivo incluido cuando instalaron un buzón montañero en la cima”, recuerda. 
Casi un centenar de personas acudieron ayer a las visitas guiadas organizadas por la Comandancia Militar de Navarra al Fuerte, que este año cumple un siglo desde que terminó su construcción. Una decena de mandos, con el coronel Gabín a la cabeza, desgranaron los entresijos de esta joya de la ingeniería, que alberga historia y memoria entre sus muros camuflados bajo la tierra. 
Cuarenta años y 16 millones de pesetas costó construirlo. Unos 15.000 pamploneses trabajaron en su construcción, muchos de ellos como canteros. “Salían de casa a las cuatro de la madrugada para estar en el tajo a las siete. En invierno se suspendían las obras y se retomaban en primavera si había dotación presupuestaria”, explicó el suboficial mayor Guillermo Ramón a uno de los grupos.

Una obra obsoleta
La galería del frente sur con casamatas. En la
parte izquierda iban los cañones apuntando a
Pamplona. A la derecha, la habitación para 
que
 el artillero durmiera al pie del cañón. GOÑI
Fue la mayor construcción de ingeniería militar de su tiempo, pero cuando se terminaron las obras en 1920 se había quedado obsoleta. Los ejércitos empezaban a dotarse de aviones y el Fuerte no es inmune a los bombardeos. En su recorrido por las dependencias, los visitantes podían hacerse una idea de lo que pudo haber sido y no fue. Un fuerte preparado para albergar a 1.100 soldados, resistir un asedio de cuatro meses y defender la Cuenca de Pamplona por sus cuatro costados con un centenar de piezas de artillería.
Pero las largas galerías con casamatas del frente norte y sur nunca albergaron cañones ni hubo trasiego de mulos arrastrando morteros. Tampoco hubo artilleros durmiendo al pie del cañón en los habitáculos preparados con chimenea incluida para retranquear el humo y despistar al enemigo. Por los 300 metros de túnel a las caponeras tampoco ha habido nunca trasiego de soldados para defender posiciones desde los fosos. Sólo ha habido champiñones, cultivados en óptimas condiciones de luz y humedad. Los 16 almacenes nunca han estado llenos de víveres y el horno de pan apenas se ha utilizado. Los depósitos subterráneos para albergar 3,5 millones de litros de agua tampoco han sido de gran utilidad.

La fuga de 1938
Jacinto Ochoa , una leyenda (pincha)
En realidad, el Fuerte ha sido más utilizado como prisión que como fuerte defensivo. 
Así fue en la Segunda República, cuando albergó a presos comunes y a detenidos en la revolución de Asturias. 
En la Guerra Civil, los reclusos eran republicanos, algún nacionalista y también falangistas que se opusieron al Decreto de Unificación de 1937. 
Ayer, los visitantes pudieron contemplar la puerta por la que huyeron 795 presos en mayo de 1938 después de matar al centinela. “No se fugaron por ningún túnel. Tampoco existe ninguna galería que llegue hasta la Ciudadela”, aclaró el suboficial. Sólo tres presos lograron llegar a la frontera. Más de 200 murieron abatidos y el resto fueron detenidos. Catorce presuntos cabecillas fueron fusilados.
Entre 1914 y 1945, el Fuerte fue sanatorio penitenciario de enfermos de turberculosis “porque se pensaba que a esta altura evolucionaban mejor”. 
En 1945, el complejo retorna al Ministerio del Ejército y es utilizado como depósito de material de artillería. 
Hasta 1991 hubo una pequeña guarnición de soldados. Precisamente, algunos de los visitantes, como Patxi Paz, recordaban haber entrado en la cantina cuando eran críos “a pedir agua para la cantimplora”. 
El Fuerte es desde 2001 Bien de Interés Cultural. Ahora se pretende que la Unesco le otorgue un mayor grado de protección.
Actualmente, sus galerías las utiliza el Regimiento América 66 para ejercicios con equipos de visión nocturna.

Visitas guiadas
El suboficial mayor Guillermo Ramón (izq.)
explica los detalles de la fuga de mayo de 1938
junto a la puerta trasera del pabellón central
por la que huyeron los presos. GOÑI
En las visitas del viernes, día 3 de Enero, participaron varios vecinos de Berrioplano, incluido su alcalde, Raúl Julio Bator (NA+). También un grupo de la Asociación Cultural Pompaelo (ver imágenes). Muchos planteaban la necesidad de restaurar los edificios y abrirlos al público. Otros recordaban fracasados proyectos, como el teleférico y el parque de atracciones. 
Los primeros viernes de mes por la mañana. Con motivo del centenario del Fuerte Alfonso XII, la Comandancia Militar de Navarra organiza visitas guiadas los primeros viernes de mes a lo largo de todo 2020. El horario de las visitas es de 10.00 a 13.00 horas y se desarrollan en grupos de hasta 20 personas. Cada visita dura unos 90 minutos. Los interesados pueden inscribirse en el correo electrónico COMILNA@mde.es.
Escolares y asociaciones La Comandancia también organiza visitas especiales para colegios y asociaciones.

martes, 7 de enero de 2020

La Campana Gorda y la Campana María

Unas canciones infantiles -con las que mis hermanas jugaban al corro en los años 50- son la excusa perfecta para conocer como ha sido el traslado de las dos campanas más grandes de España, desde el taller donde se fundieron hasta su campanario actual.
Estas navidades mi hermana Esperanza nos sorprendió con una de esas canciones infantiles que todavía se cantaban en los años 50 en las calles de Pamplona: "Para campana grande, la de Toledo". Aquellas canciones de corro solían ir seguidas de otras, formando un popurrí en un orden preciso, y ésta vino seguida de "Yo me tiraría-ría". Por cierto, ninguna de las dos aparece en el precioso libro de Alejandro Ciarra ni cantadas en la Red, así que tenemos que agradecerle a Espe este desolvido. En la tesis doctoral de Rosario Guerra, dedicada al folclore de Piornal (Cáceres) viene exacta la letra que mi hermana canta de "Para campana grande...".
Aquí tenéis las dos:
Para campana grande,
la de Toledo,
que caben siete sastres
y un zapatero y un zapatero.
Cantar y brincar,
cantar y brincar
con garbo y con sal 
Yo me tiraría-ría,
yo me tiraría a un charco,
yo me tiraría-ría-ría y olé
por la del vestido blanco;
por la del vestido blanco
y la toquilla colorá,
es la novia de mi hermano y olé,
pronto será mi cuñá


De la fundición al campanario
La de Toledo es la más grande de España y la que menos ha sido tañida, ya que desde el principio apareció una grieta tremenda que le impide dar un buen sonido. 
Su nombre popular es la "Campana Gorda" y supongo que a ella se refiere este villancico -Noche divina- que escuchábamos en casa y que tanto le gustaba a mi madre:
“Dame el aguinaldo, carita de rosa, 
que no tienes la cara de ser tan roñosa.
La Campana Gorda de la Catedral 
se te caiga encima si no me lo das"
Siempre me ha intrigado cómo transportaban esas campanas gigantescas desde la fundición hasta el campanario y he tenido la suerte de encontrar esa información, en el caso de la Campana Gorda, con todo detalle

Instalación de la Campana Gorda
La campana se fundió no muy lejos de la Catedral, en la cuesta de San Justo, número 5, en una casa que todavía conserva la gran puerta por la que salió en carreta la campana camino de la torre. Desde allí fue arrastrada hasta la plaza del Ayuntamiento en siete días, llegando un 30 de septiembre de 1755. En cuatro horas, comenzando a las 6 de la mañana, la campana estaba en el lugar que ahora ocupa. Los encargados de subir tan tremendo peso hasta los más de 80 metros de altura fueron 22 marineros venidos desde Cartagena y ayudados por varios bueyes que mediante una gran rampa (y, encima de ella algo así como una vía por la que se deslizaba una plataforma sobre la que se montó la campana) y poleas arrastraron la campana hasta lo más alto de la torre. Para que pudiese entrar en el campanario, hubo que romper uno de los muros laterales y luego reconstruirlo.

La Campana María (transporte, instalación y traslado)
Para cuando se pintó este cuadro (h. 1640), la María ya llevaba 56 años en la torre
Pincha y comprueba lo que aquí se dice
La campana la hizo Pedro de Villanueva el 15 de Septiembre de 1584. Así lo señala el rótulo grabado en la propia campana: "Petrus Villanueva me fecit anno MDLXXXIV die XV Septembris".
La Campana grande se hizo "siendo Obispo Don Pedro de la Fuente, reinando Don Felipe 2º"

De Güemes a Pamplona
Pedro de Villanueva tenía el taller de fundición en Güemes (Bareyo, Cantabria), localidad que dista más de 225 km de Pamplona.
La campana no quedó instalada en la torre románica de la Catedral (iglesia y el claustro ya en estilo gótico en los siglos xiv al xvi) hasta el 27 de Octubre del mismo año, tras 42 días de traslado (en carreta tirada por bueyes, supongo), a una media de 5,36 km/d.
dos puertas, cada una con tres arquivoltas... 
se parecía mucho a la de Platerías de Santiago
Una vez al pie de la Catedral, "se subió en menos de tres horas, sin desgracia alguna el 27 de Octubre del referido año, á presencia del Señor Obispo, y Virrey, con otros muchos curiosos."
El sonido de la María lleva, pues, más de cuatro siglos (435 años) "meciendo en su abrazo" (gracias, Jesús Arraiza) a la cuenca de Pamplona.
En "Apuntes históricos sobre la catedral de Pamplona", donado a la Catedral por el bibliófilo Don José Antonio Mosquera en 1987, 206 p. no se dan más detalles técnicos de cómo se subió a la torre románica, pero me imagino que de forma muy parecida a la que -130 años después- se llevó a cabo en Toledo, : maromas, poleas, rampas, forzudos, bueyes, railes, muro lateral...

De portada románica a fachada neoclásica
La vieja portada románica de la catedral, conservada en la reedificación gótica del templo, sobrevivió hasta finales del siglo XVIII. A mediados del XVIII se menciona por primera vez la necesidad de sustituirla. Por fin el cabildo  aprobó su realización en 1782.
Ventura Rodríguez fue elegido para trazar el proyecto y Santos Ángel de Ochandátegui para ejecutarlo. Las obras se iniciaron en 1783 y se prolongaron hasta 1800.
Ventura Rodríguez se encontró con la dificultad de tener que acoplarse a un edificio preexistente que poseía un sistema constructivo radicalmente diferente, pero consiguió resolver el enlace entre la fachada y la edificación medieval mediante la ampliación de las naves en un tramo más en la zona de los pies, de forma que pasaron a contar seis en lugar de los cinco tramos iniciales, resultando esta ampliación una replica exacta del estilo y las formulas arquitectónicas y decorativas de la fábrica gótica.
Sin duda, el traslado de la campana María, con sus medidas (2,50 m de diámetro por 2,25 de altura) y sus más de 10 toneladas de peso  desde la torre románica en la que se ubicaba hasta la nueva torre fue un reto difícil, peligroso y sin precedentes conocidos. 
Cuando la torre norte neoclásica llegó a la altura de la románica -que albergaba a la María- Ochandátegui dirigió el peligroso traslado. Una vez instalada la María, se construyó  el tercer cuerpo de la torre con columnas de orden corintio que encuadran los arcos de medio punto destinados a las campanas y el remate campaniforme final, abrochando el conjunto.
Desde entonces la María no se ha movido de sus sitio y las reformas y arreglos se han efectuado in situ.

Iñaki Lacunza canta a la María
Como no podía ser menos, esta imponente campana, que en tan señaladas ocasiones nos ha cantado a pamploneses y cuencos durante más de cuatro siglos, se merecía que alguien la cantara a ella. Y "el Trovador de Pamplona", Iñaki Lacunza, se sacó de la chistera en 2012 una canción que... mejor escuchadla. ¡¡¡Y esa guitarra del "Chipi"!!!
Esta canción (me insiste Iñaki) quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi; a los amigos valencianos que, como si fueran suyas (que también lo son), han restaurado las campanas y, por supuesto, a quienes, sin darle mayor importancia, quitándose tiempo de donde no hay, suben al campanario y, repicando y bandeando (¡qué bonito! nunca lo vi de niño, pero lo he visto ahora) las imponentes campanas, "mecen en su abrazo" a toda Pamplona y su Cuenca.

sábado, 4 de enero de 2020

Arazuri J.J. "Pamplona antaño"

Nº 6 1919 Aquilino García Deán Programa Salón Novedades Casa Galdúroz
¿Te habías fijado alguna vez en el trampantojo de Casa Galdúroz? 
Hoy vas a disfrutar de 131 imágenes de la vieja Pamplona, que habrás visto a menudo, pero nunca comentadas con tanto detalle. Están extraídas de "Pamplona antaño" (1967), de José Joaquín Arazuri.
Pincha en este álbum, único en Facebook

PROLOGO a la segunda edición
N.° 108.- 10.09.1933. Asi amaneció
el «pino de la Diputación» aquella
mañana, después de haber sido herido por
 un rayo la noche anterior. (Foto Zaragüeta
Cuando esta segunda edición de PAMPLONA ANTAÑO salga a la luz pública, se van a helar las sonrisas desdeñosas y escépticas de los que pensaban que no había suficientes personas, amantes de Pamplona, para agotar aquella primera edición.
Los dueños de aquellas sonrisas no comprenden, pese a su opulento empaque napoleónico, que haya pamploneses que se entusiasmen con las cosas de su patria chica, hasta el extremo de gozar en la contemplación de la fotografía de una calle, de una plaza o de una calleja hoy desaparecida o transformada; o con el recuerdo de escenas locales de hace medio siglo o enterándose de anécdotas, curiosidades o historias de nuestra vieja Ciudad.
Este libro modesto, pero cordial, está escrito para que esos iruñshemes, —que cual padres y abuelos chochos se embelesan con las «gracias» de sus hijos y nietos—, se entusiasmen contemplando y leyendo las cosas del viejo Pamplona, tan sólo la mitad de lo que yo he disfrutado recopilándolas y escribiéndolas.
EL AUTOR

Poco a poco iré publicando los diferentes capítulos de esta entrañable obra de Arazuri:
N." 104.- Año 1922. Desde la calle de la Merced y viéndose
en primer término los restos del derribo de las murallas
de Tejería, destaca sobre las rampas -recién construidas-
la nueva Plaza de Toros. (Foto Vicente lstúriz).
  1. Pozos y Fuentes
  2. La Cuesta de la Estación
  3. Pamplona en la Guerra Carlista
  4. Nuestra Señora del Camino y su Centenario en 1887
  5. El Río de los Leños
  6. El Molino de Caparroso
  7. El Portal de San Nicolás
  8. La Calle de San Ignacio
  9. Del Convento de las Carmelitas Descalzas al pino de la Diputación
  10. Los orígenes del Paseo de Sarasate
Quiero agradecer a Pedro este inmenso regalo que, por supuesto, no va a quedarse a dormir, criando polvo, en mi librería 
De momento, lo dicho, pincha en este álbum:

viernes, 3 de enero de 2020

El Píspiri (popular pamplonesa), de "Olla"

Retrato de Olla, por Julio Briñol Maíz 
Cuando encontré en Pamplona, belle époque (J.J. Arazuri, 1974) la partitura del Píspiri, del célebre Olla, inmediatamente pensé en Jokin Idoate. Quería saber cómo sonaba esa canción que, justo ahora hace un siglo, divertía a nuestros abuelos.
"Inventada" por Ollaunos sanfermines la estrenó por las calles de Pamplona, dirigiendo un coro de unos mil críos. Llegó a ser tan popular que las "peñas" de mozos la cantaban y bailaban por las calles y La Pamplonesa la interpretaba en la Plaza del Castillo después del baile. "Olla", más de una vez, subió al quiosco a recibir la ovación del público.
A Jokin le encantan estas salsas y sabe hacerlas. Hace unos años ya compuso una "habanera jocosa": "Pamplona ya tiene mar", dedicada a Aniceto Petit quien, en los años 20 prometió traer el mar hasta San Lorenzo, si salía concejal.
Gracias, Jokin y Txus, por vuestra colaboración, sin otro interés que el cariño por nuestra Ciudad.
A la grabación de Jokin y Txus he añadido unas imágenes de los Sanfermines de las primeras décadas del siglo XX y ha quedado así:

Breve biografía
Ramón Ollacarizqueta, "Olla", nació en 1885, tuvo una hija (Blanca) en 1930 con Máxima Ayerri (Maxi "La Cutera"), a la que dejó viuda en 1938. Vivió, pues, 53 años.
***
Píspiris y Uno de enero
Según Javier Baleztena, el Uno de enero de Ignacio es de la 2ª década del silo XX.
Teniendo en cuenta todos los datos que voy obteniendo, el más concreto el del Alcalde don Demetrio Martínez de Azagra (junio-diciembre 1917), el Píspiri rondará esa fecha de 1917.
La letra de ambas es de lo más sencilla ("Viva San Fermín y también el chacolín"), incluso surrealista en el caso del Uno de enero ("A Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín").
Sin embargo, el Uno de Enero sigue perfectamente vivo y es conocido por todos los niños de Pamplona, mientras que el Píspirí desapareció con su autor.
Mucho me temo que el Uno de enero acabó con el breve éxito del Píspiris

Píspiris y monte San Cristóbal
A principios del siglo XX nuestros abuelos no llamaban Ezcaba al monte que domina la ciudad sino San Cristóbal.
Nos lo dice una de las muchas coplillas que surgieron alrededor del Píspiri:
"En el monte San Cristóbal, 
debajo del Polvorín, 
hay una casa ("una mierda", según otros) muy grande 
p'al autor del "Pispirí". 

A LA MEMORIA DE "OLLA"
Ripios al vuelo de Romedobal (Baldomero Barón, 02.1938)
Olla dirige a la juventud pamplonesa
(autor: Ricardo Tejedor)
No pueden faltar mis versos / ni mis oraciones santas  / a aquel popular "Olla"  / feliz autor de "La Olada"  / y del "Píspiri" gracioso  / que su ingenio imaginara  / y que un músico excelente (don Segundo Fraile) / trasladase al pentagrama.  / El pobre Ollacarizqueta / ha muerto en la blanca cama / del hospital, sin más ruido  / que el de las dulces plegarias  / del sacerdote y las monjas / que amorosas le cuidaban. / Aquel pamplonica bueno, / tan alegre y entusiasta / de las cosas de su tierra  / y de nuestras fiestas magnas, / que trazó esas melodías / para que fuesen cantadas / por las cuadrillas de mozos / en los días de jarana, / y que después quedó oculto / en la soledad amarga / de una bajera pequeña / donde construía jaulas, / saleros y escorrederas, / tableticas y carracas, / bien merece el homenaje / de nuestra piedad cristiana.  

"Olla" (por J.J. Arazuri, en "Pamplona, belle époque")
Su nombre completo era Ramón Ollacarizqueta. Bajo de estatura, rostro afilado, le destacaba una pronunciada nariz aguileña que daba sombra a un frondoso bigote. Desaseado en el vestir. Se decía que estaba un poco chalau.
Tenía instalado un modesto taller en la calle de San Agustín, frente al "Euskal-Jai"; más tarde lo trasladó a la Dormitalería. Artesano de hábiles manos, fabricaba en maderas baratas saleros, escurreplatos, tablas de lavar, camillas, tablillas para las tinieblas, etc.
Jugador de ventaja a la carteta y a las chapas, acudía a las fiestas de los pueblos de la Cuenca donde ganaba abundantes pesetas con sus malas artes. En Arazuri le cogieron haciendo trampas y se vengaron los mozos echándolo del pueblo después de afeitarle medio bigote. En Badostáin le pelaron la cabeza con una tijera de esquilar caballerías.
"La olada"
La faceta más característica de "Olla" era su desmesurada afición musical. Antes de las fiestas de San Fermín reunía en su taller a un grupo de mocetes para ensayar canciones. Con una modesta batuta y empaque de eminente director de orquesta, dirigía a aquellos minúsculos orfeones a quienes corregía sus fallos con frases cursis:
—"Las notas las quiero picaditas, como bolas de billar".
Si alguno persistía en su error, le gritaba:
—"Que te tiro el martillito".

El Píspiri
["pimienta", en caló. Noviembre de 1921, dos referencias claras a esta canción en la Hemeroteca de DN]
Una canción "inventada" por él (como decía la gente) llegó a ser tan popular que las "peñas" de mozos la cantaban y bailaban por las calles y la Pamplonesa la interpretaba en la Plaza del Castillo después del baile. "Olla", más de una vez, subió al quiosco a recibir la ovación del público.
Aquella canción famosa, que tanto cantaron y bailaron nuestros padres y abuelos, fue "EL PÍSPIRI". "Olla" posiblemente la imaginó (hizo la melodía básica), pero don Segundo Fraile la compuso musicalmente. Hemos conseguido su partitura, que publicamos por si alguna cuadrilla de castizos la quiere resucitar por fiestas.
"El Píspiri", consta de unos primeros compases de "olada" a los que sigue la canción:
Viva, viva San Fermín 
pirispispis pirispispis 
viva, viva San Fermín 
y también el chacolín. 
Vámonos, vámonos a divertir 
que es un día muy feliz, 
vámonos, vámonos a gozar, 
que es hoy día de bailar. 
Viva, viva San Fermín, 
pirispispis, pirispispis, 
viva, viva San Fermín 
y también el chacolín. 

Por San Fermín Chiquito se cantaba: 
Viva, viva San Fermín, 
pirispispís, pirispispís 
viva, viva San Fermín 
y también el Chiquitín. 
La música y la letra no pueden ser más ramplonas, pero los guasones y bromistas, que siempre abundaron en Pamplona, convencieron a "Olla" de que era un gran compositor y organizaron un homenaje en su honor. 
Comenzaría con un recibimiento popular al estilo de los que pocos años antes tributaba Pamplona a don Pablo Sarasate. La idea era llevarlo primero a Irurzun en un tren del Norte y de allí traerlo en el Plazaola (recientemente inaugurado, en 1914), en cuya estación le esperaría el pueblo con hachas de viento, charangas y coros cantando "El Píspiri". 
Enterado el señor Alcalde -don Demetrio Martínez de Azagra (1917)- de la farsa que preparaban, intervino activamente, junto con el jefe de la Policía Municipal señor Osés, para que todo quedase en caldo de borrajas.
El autor de "El Píspiri" gozó, medio en serio medio en broma, de una gran popularidad. 

jueves, 2 de enero de 2020

A Joxean Artze (letra de "Txoria, txori")

Txalaparta Hnos Artze Encuentros 1972. Museo de Navarra
No hace mucho tiempo encontré esta foto de los "Hermanos Artza" y me ha hecho recordar la deuda que tengo con Joxean, quien ha tenido una influencia muy positiva en momentos importantes de mi vida.
Dentro de unos días hará un año que murió (12 de enero) y quiero expresarle mi agradecimiento en estos tres detalles a él dedicados

1. Los Encuentros de Pamplona (26 junio - 3 julio, 1972)
Fue el festival de vanguardia internacional más amplio y significativo de los celebrados en nuestro país. La idea fundamental era disolver el arte en la vida y se vivieron como una oportunidad de subvertir el orden establecido en los años de final de la dictadura. 
La organización de este evento estuvo en manos de artistas, el Grupo ALEA, concretamente de Luis de Pablo y José Luis Alexanco (ver pie de foto portada) como responsables intelectuales, y su financiación fue en su práctica totalidad de carácter privado (Grupo Huarte), lo que favoreció que se tomaran decisiones de espaldas al mercado y a la institución del arte. Pero no impidió que, seis meses después de aquellos Encuentros, ETA secuestrara a Felipe Huarte, gerente de una de las empresas familiares.
Por aquellos años, los hermanos no tenían muy claro su apellido (al menos su nombre artístico) y en los discos figuran como "Arza", en el pie de foto como "Artza" y posterior -y definitivamente- como Artze.
Si nos fijamos en la foto de cabecera, comprobaremos que, en aquellos años, asistir a un concierto de txalaparta -y más, de los Hermanos Arza- no era algo solo musical, artístico... sino un ritual colectivo de subversión. Gracias, pues, por ello.
Me ha costado identificar el lugar del concierto, pero ahora estoy convencido de que fue en el lateral oeste del Museo de Navarra.

2. Una servilleta con un poema: Txoria, txori
pincha, si no lees bien
La historia es tan breve que casi cabe en una servilleta. Lo que en ella se decía siempre guió mis relaciones personales.
Sucedió una noche de 1968, cuatro años antes de los Encuentros. Mikel Laboa (1934-2008) fue a cenar a un restaurante de San Sebastián, cerca de la Parte Vieja donostiarra. Y le llamó la atención que las servilletas estuvieran decoradas con unos versos –casualidades de la vida- que su amigo Joxian Artze (1939-2018) había creado hacía 3 años, pero que aún no había publicado.
Conocido por ser el autor de las letras de canciones icónicas de Mikel Laboa, como 'Txoria, txori', 'Gure bazterrak' o 'Zaude lasai', J.A Artze esconde una obra poco conocida que ha desarrollado en diferentes campos artísticos.
Aquella servilleta no fue utilizada para limpiarse los labios, sino que Mikel la guardó con profunda emoción en el bolsillo.
Al llegar a casa, antes de acostarse, compuso para el poema de la servilleta una de las melodías más bellas y sin duda la más conocida de su repertorio.

3. J.A. Artze: "Una lengua no se pierde..."
"Hizkuntza bat ez da galtzen ez dakitenek ikasten ez dutelako, dakitenek hitz egiten ez dutelako baizik"
"Una lengua no se pierde porque los que no la saben no la aprenden, sino porque los que la saben no la hablan"
Cuando, a mediados de los 80, encontré esa frase en un letrero de una sidrería de Guipúzcoa, recuerdo que saqué mi libretica y, a lápiz, la apunté con esmero para estudiarla más despacio en casa. Estaba entonces empezando con el euskera, pero ya intuí que decía más de lo que a algunos les interesaba.
Cuando la miré con más detenimiento, me di cuenta de que este pensamiento de J.A. Artze decía, a la vez, dos cosas:
1. Que si una lengua no es usada por quienes la conocen, desaparece
2. Que no es necesario para su supervivencia que sea aprendida por quienes la desconocemos
Yo seguí con mi aprendizaje, saqué el EGA y empecé a impartir mi materia (Filosofía) en euskera.
Y por fin conseguí el traslado a Navarra.
Matías Múgica con el libro premiado (foto Calleja)
Pero, siguiendo el mensaje de Artze y completándolo con las aportaciones del filólogo Matías Múgica, Premio Euskadi de Literatura, en cuanto empecé a trabajar en Navarra, comprendí que:
3. Es un error brutal haber pasado el foco de las políticas lingüísticas de las comunidades tradicionales de hablantes (noroeste de Navarra) a la reimplantación en Tafalla o la implantación en Tudela, porque en la Ribera de Navarra no se ha hablado jamás.
En 27 años, dos décimas
4. Es un error el gasto en euskaldunización donde no se habla ni chufa de euskera
5. Creer que en Tafalla se va a volver a hablar vasco es un error.
6. Si alguien pensaba hace unos años que en Pamplona se iba a hablar euskera hasta por las esquinas, eso era puro delirio.
7. La zonificación responde perfectamente a la realidad. Ahora, cuando el objeto de la política no es respetar la realidad, sino crear a martillazos una realidad nueva, para eso no sirve la zonificación.
8. Si eres veterinario del ITG y tienes que ir a hacer saneamiento de ganado a los caseríos de Saldías pues más te vale saber vasco. Pero de ahí a que para ser administrativo en una oficina del Gobierno de Navarra en Tafalla te den méritos por saber euskera cuando eso es totalmente irrelevante...

Así pues, muchas gracias, Joxean Artze, por tu arte y tus pensamientos