Hasta hace poco, era esto lo poco que conocía sobre la relación de Paco Val con el cine. Y así apareció en el libro Francisco de Val. Vida poesía y música, recientemente publicado:
El tango Pégame en El último día de Pompeyo (1932), de Francisco Elías:
El vals Mercedes, Alma del tango y El tornado en la película Mercedes, de Josep María Castellví, estrenada el 4 de enero de 1933. En la Enciclopedia del Cine la adelantan a 1932.
Campanitas de la aldea en la película Paz, de José Díaz Morales, estrenada en noviembre de 1949:
Será una rosa en Historias de la radio (1955), de José Luis Sáenz de Heredia.
Caminito del olvido en Malagueña (1956).
Viajera en Vampiresas 1930 (1962), de Jesús Franco (que no aparece citada en el libro)
Otra vez Viajera en Tiovivo c1950, de José Luis Garci, estrenada en 2004.
Pero tengo que daros una muy buena noticia: hay novedades. Y muy buenas.
No siempre la felicidad se expresa con una sonrisa
Actualización 14.06.19
Desgraciadamente... Cobo pierde La Vuelta
de 2011 por dopaje
● El ciclista español recurrió
a una sustancia prohibida
entre 2009 y 2011. La general
pasaría a Chris Froome
Colpisa. Madrid
Ocho años después de su victoria en la Vuelta a España 2011 el
ciclista cántabro Juan José Cobo, ya retirado, ha sido descalificado por dopaje, con lo que el
triunfo en la general se le concederá al británico Chris Froome.
El Tribunal Antidopaje de la
Unión Ciclista Internacional
(UCI) anunció ayer que Juanjo
Cobo, “culpable de una violación de la regla antidopaje”, recurrió a “una sustancia prohibida entre 2009 y 2011, basándose
en anomalías detectadas en su
pasaporte biológico”. El excorredor ha sido sancionado por
el máximo organismo con tres
años de inhabilitación.
Juanjo Cobo puede recurrir
la descalificación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo
(TAS) en el plazo de un mes desde ayer. El corredor nacido hace
38 años en Torrelavega sorprendió en la Vuelta de 2011,
donde además de la victoria final se adjudicó también la etapa
con meta en el Angliru con el
equipo Geox. En aquella etapa,
el cilcista español hizo un demoledor ataque durante el acenso
al Angliru que, según ha dictaminado la UCI, realizó apoyado
en sustancias prohibidas aún
sin desvelar.
Cobo se enfundó entonces el
maillot rojo de líder que defendió hasta Madrid ante Chris
Froome, que seis años después
consiguió ganar la Vuelta a España en 2017, aunque tres meses más tarde la UCI reveló que
el británico dio positivo en la
etapa de Santo Toribio de Liébana por Ventolín.
Este broncodilatador, al igual
que los corticoides, es un producto que figura en las páginas
grises de la lista prohibida de la
Agencia Mundial Antidopaje
(AMA).
***
Ayer domingo vivimos en la Vuelta ciclista a España una jornada épica, de esas que, como en la época de Miguel Induráin, no te dejan echar esa deliciosa cabezadita que tanto nos gusta. La etapa terminaba en el Alto del Angliru, que tiene desniveles de alrededor del 23% (de 10 metros que recorres, subes 2'3 m.). Un corredor, hasta ahora escondido, pero al acecho para dar un hachazo en la etapa y en la clasificación general, puso patas arriba la Vuelta: Juanjo Cobo, cántabro, 30 años. Con un historial que miraba más al pasado que al futuro, con unas últimas nefastas y deprimentes temporadas que le empujaron casi a colgar la bici, hubo un hombre que le animó a seguir: Joxean Fernández 'Matxin'.
Hoy es jornada de descanso para saborear lo conseguido. Queda una semana en la que puede pasar de todo. Pero, ocurra lo que ocurra, nadie podrá borrar de nuestra retina la imagen de un hombre que ha sabido resurgir de sus cenizas: Juanjo Cobo, "El AVE Fénix". [Actualización 18.09.11: Como todos sabéis de sobra, Juanjo Cobo ganó la vuelta. Pero lo mejor es que venció a la depresión. Y aún mejor: ayudó a alguien a superar su problema.] En este vídeo he intentado recoger lo mejor de la etapa y lo más humano de su vida ciclista:
Leed lo que dice El País:
Juanjo Cobo
Juan José Cobo, el líder de la Vuelta, era hace unos meses un ciclista en plena depresión. Agotado tras dos años malos, sin golpe de pedal, sin ambición, se metió en sí mismo y no veía la luz. Tanto se agobió que pensó en colgar la bicicleta. "Fue un año muy difícil porque estaba inmerso en una depresión y, ciertamente, pensé en dejar la bici, pero el equipo me apoyó. Me dijo que siguiera, que disfrutase... Ahora tengo que darle las gracias", afirmó en la meta de El Angliru.Hoy, aquel ciclista deprimido es el líder de la carrera y ha comprado muchas papeletas para adjudicarse una Vuelta que parecía reservada para otros. "No conocía el puerto. Intenté venir para estudiar el trazado, pero no encontré el día. Me preocupaban los desarrollos que debía utilizar", reconoció. Pero del desconocimiento surgió la alegría.En el ciclismo, la cabeza y las piernas no siempre funcionan al unísono. "Había pensado atacar más cerca de la meta, pero sentía bien las piernas y en la parte más dura decidí tirar para adelante", confesó. Por el pinganillo le iban dando referencias: "Me decían que calculase el esfuerzo. El objetivo era no desfallecer". Y así alcanzó la meta haciendo honor a su apodo: "Hice el gesto de los cuernos del bisonte porque es lo primero que se me ocurrió". La depresión quedó atrás. Ahora sabe que puede ganar la Vuelta, algo que quizás nunca soñó, pero que ayer adivinó entre la niebla de El Angliru.
Y este otro buenísimo artículo:
Joxean Fernández, 'Matxin'
Era Cobo. Juanjo. El Bisonte de la Pesa. El treintañero de Cabezón de la Sal que hace poco se planteaba colgar la bicicleta en la pared del garaje. El que brilló en 2008, y estaba missing desde entonces. El tapado. El que parecía que solo iba y venía por el grupo de los elegidos, suponiendo que se conformaba con el top ten. Era Cobo el elegido de El Angliru el que iba a dinamitar la carrera al viejo estilo, atacando a siete kilómetros de meta cuando la mítica montaña asturiana eleva su espinazo y propone sus rampas más duras. Era Cobo después de que todos, o muchos, lo intentaran. De lejos, tres gregarios, Champion, Geschke y Talansky. Para nada. Después, Bruseghin, Moncoutié, Sastre y Daniel Martin. Para nada. Después Sastre, Barredo, Antón, de uno en uno en uno, a pecho descubierto, como el asturiano del Rabobanck, maillot abierto en canal. También Intxausti. Para nada.El Angliru devora con una facilidad pasmosa a sus colonizadores. Era Cobo. El día de Cobo, para resolver la partida de mus que había propuesto su director Matxín en La Farrapona, el sábado, frenando a De la Fuente y apostando por la general de Cobo que también le enseñó el dorsal a Wiggins, como primer aviso. Ciertamente, Cobo tenía jugada en las manos. Ni él ni Matxín iban de farol y El Angliru era el tapete ideal para ponerlas boca arriba. "Hor dago", en euskera, significa "Ahí está", en castellano. Y ahí estaba Cobo, el cántabro de Cabezón de la Sal, empeñado en coger el último tren, el más largo, el más duro, el que te curva por El Angliru, donde la carretera agarra y las cuestas cuestan más de lo normal. Las moscas fueron cayendo como si las derritiera el calor que no hacía.En el Alto del Cordal -allí donde se cayó Igor Antón, cuando ganó Contador en 2008- se avistaron las primeras flaquezas. Primero, Kessiakoff, que a pesar del apellido, es sueco, reculó y se quedó, Ya no se le volvió a ver. Ni siquiera figura entre los 60 primeros de la general. Asturias lo borró del mapa. Lo fundió. Después, flaqueó Nibali, a pesar del magnífico trabajo de Sagan que le enfiló la subida de El Angliru por si al tiburón le daba por sentirse bien y encaminar un ataque final. Al final cedió dos minutos en un acto de autoestima. A Mollema, el escalador holandés, también le temblaron las piernas antes de tiempo. Y Purito Rodríguez, que se quedó clavado poco después de que Cobo lanzara su puñal a siete kilómetros de la meta, llegó a minuto y medio.Aquello ya era una cosa de dos. El Bisonte sin mirar atrás, mucho tiempo sentado en el sillín, emitiendo señales de seguridad, de confianza en sí mismo y por detrás un pequeño grupo encabezado por Wiggins, Froome (su leal escudero), Poels y el renacido Denis Menchov.Era un mano a mano desigual, mientras el pelotón se deshilachaba por las curvas de El Angliru bajo la pancarta imaginaria de Sálvese quien pueda. El trabajo de Froome era espectacular, demoledor, tirando de un Wiggins que cada centímetro de la carretera se le antojaba un mundo. La impresión que transmitían era que el fuerte llevaba al débil, que si el Sky quería buscar el éxito final quizás debería cambiar de gallo y apostar por el keniano-británico, en vez de por el inglés. Al final tuvo que hacerlo, y Froome dejó a un extenuado Wiggins, sin un aliento más, sin saliva, y marcharse para reducir la diferencia que Cobo, constante y cabezón, les iba metiendo, poco a poco, sin cambiar de marcha, como si llevara un "router" en el manillar.Era Cobo y es el nuevo líder de la carrera. El noveno desde que el pelotón salió de Benidorm, pero en un momento determinante, cuando apenas queda la etapa que acaba en Peña Cabarga, el miércoles, y en la de Bilbao con pequeñas emboscadas. No son etapas que debieran decidir una Vuelta, pero la distancia es tan corta que cualquier despiste o cualquier bonificación voltean la clasificación el día menos pensado. Cobo, el solomillo de Matxín en el Geox, aventaja en 20 segundos a Froome y en 46 a Wiggins, los dos guerrilleros del Sky. El cuarto, Mollema, está ya a 1m 35s, una diferencia que en esta Vuelta parece sideral.
Si le daba por hacer boleros, como "Viajera" ninguno. A veces le salían un poco ñoños, como "Campanitas de la aldea".
Pero, ¡ay como hiciera un tango! ¡Ojo con Francisco de Val!
Más vale que se le pasaba pronto
"Me importa nada lo que piensen algunos Tangueros sobre la letra de este Tango que veo tan asqueroso, tan maldito, tan inhumano que realmente.. me resulta hasta una porquería escribirlo ..pero es necesario saber cuando el autor y los que levantan esta letra como galardón de la idiotéz total piensan así de una mujer.Mi repudio total."
Tere, "gliSina"
A continuación presentaba la letra de Maldición (Que camine sola). Y remataba:
"ESCUPO ESTA LETRA. Tere"
De esta forma tan contundente se expresaba el 11 de agosto de 2007 una "vieja milonguera" bonaerense, de apodo gliSina en un foro sobre "tangos de la bronca" que ella misma había propuesto.
Tan enojada debió de verla el administrador del Foro que salió al paso diciéndole:
"Como muy bien decís en el título de este aporte... lo que evidencian estas letras es, ni más ni menos, !bronca! y en el medio de la bronca se dicen cosas que luego daríamos lo que fuere por no haber dicho... ".
Argumento que no convenció demasiado a Tere, quien remató de este modo:
"Cualquiera que tenga esos pensamientos, no los veo de bronca, los veo de una persona mala, muy mala, ¡ma que bronca! si la mina se le piantó con otro, ¡ajo y agua!, no mandarle tantas maldiciones a la pobre.. ¡pts!".
Aquella aguerrida mujer tenía 91 años cuando escribió lo que antecede y su verdadero nombre era Amalia Teresa Gómez. Y digo "era", porque falleció el 5 de junio del año 2011.
Tere, gliSina, ¡descansa en paz!
Y me gustaría que desde tu cielo de milongas pudieras ver, escuchar y leer lo que sigue:
Mil lobos hambrientos rodeen su casa, una noche fría sin luna en los cielos; por haber mentido, se quede sin habla; sus ojos traidores que se queden ciegos.
Que ella quiera tanto como la he querido; como fui engañado, que engañada sea; que no tenga lumbre, cuando tenga frío; que no tenga nada de lo que ella quiera.
Que camine sola, como yo camino; que vaya vestida de luto hasta el fin; que sea tan negro desde hoy su destino, que ya nunca sepa lo que es sonreir.
Buscando una fuente, que caiga extenuada; que seca la encuentre, al ir a beber; que sólo zarzales vean sus miradas; ni un arbol encuentre que sombra le dé.
Que un día su mano golpee mi puerta y que una limosna me pida llorando; que sobre una acera nevada y desierta la encuentre caída, sin nadie a su lado.
Que, al verla, se asusten y corran los niños, le ladren los perros, que nadie la quiera, que ya nunca sepa lo que es un cariño, que junto a mi puerta un día se muera.
1. Imaginaos, con esa edad y esa afición, la de tangos de todo tipo que habría escuchado Tere. Y siendo el tango un género propicio para expresar las penas del amor, estaría curada de espanto. Pues no; Tere se escandalizó de la letra de Francisco de Val.
Yo creo que, al menos fuera del tango, hay letras mucho más fuertes que la de Francisco de Val, algunas, incluso, repugnantes. A vuelapluma:
Ésta, auténtico himno al maltrato, siempre me ha producido escalofríos:
Si la ven, quémenla en leña verde; si la ven, mátenla por traición...
Parece más graciosilla, pero es más cínica:
adiós, amor, que te vaya bien, que te mate un carro, que te parta un rayo, que te pase un tren
Aquí, en la Pamplona de España, tenemos un par de ejemplos que tampoco desmerecen. Como ésta de la Chulapotra, dirigida a la exalcaldesa de Pamplona:
Una bofetada para partirte el útero...
Y no digamos nada de la del Drogas en "No hay tregua", en plena democracia y sufriendo el azote de ETA:
pero alguien debe tirar de gatillo
2. Aunque la versión de Maldición que ha trascendido es la que despotrica contra la mujer traidora, Fco. de Val tenía previsto un título para el varón traidor. Nos lo dice la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE):
3. Aunque en la letra de F. de Val, no hay ninguna amenaza ("te voy a matar"), sino que todo el texto está lleno de expresiones desiderativas ("...que junto a mi puerta un día se muera"), a mí también me extrañó, cuando descubrí Maldición, que Paco Val hiciera semejante letra. Por mucho que la canción no siga la letra original en el último verso, ¿cómo es posible, me decía, que el autor de letras tan nostálgicas como Campanitas de la aldea, Las palomas del Pilar, Viajera, Me pedías un beso, Qué bonita es mi niña.., canciones que contienen pasajes que hasta podríamos calificar de ñoños, saque de repente a relucir, como dice Tere, una mala leche tan refinada?
4. Aunque Maldición fue interpretada por Héctor Mauré en 1956 (con la orquesta de Héctor Varela) y en el 69 (con la de Jorge Dragone), su origen es muy anterior. Aparece por primera vez en el libro "Angelus" (principios de 1948), de Francisco de Val, que recoge poemas y canciones del compositor aragonés. Pues bien, justo después de Maldición viene "Te perdono" (1944), poema bellísimo que hace constante referencia al anterior y en el que se muestra el rostro más humano de Paco Val:
(Pincha para leer mejor)
TE PERDONO (Musicada)
Como ayer te maldecía hoy te perdono,
ya no guardo para ti ningún rencor,
que en la vida que te queda sólo
encuentres,
quien te quiera como ayer te quise yo.
Te perdono todo el daño que me
hiciste,
que es de hombres el querer y el
perdonar;
si defensa necesitas algún día,
quien te quiso, también te defenderá.
Perdónala, corazón mío, perdónala, y si la ves por los suelos
dale tu mano y levántala.
Perdón para su mentira innoble
le pide a mi alma;
perdón para su traición,
perdón, perdón.
Que la vida te sonría yo deseo,
que se inclinen los rosales ante ti,
que te acuerdes de la noche que mi vida
y mi alma en un beso yo te di.
Canción son 1944
5. En otro libro suyo, Cantables y Poesías, de cerca de 1930 hay un poema llamado, también, Maldición, en el que vuelven a aparecer los dos sentimientos ante una traición: el afán de venganza y el deseo de perdonar. Y vuelve a vencer el segundo:
¡Si supieras, viejo amigo, las angustias que pasé..!
¡Pero la quería tanto, que venganza no encontré!
En resumen, creo yo que "Maldición" fue un calentón de Francisco que inmediatamente se enfrió en "Te perdono".
Y espero, gliSina, que te hayas quedado más tranquila con estas aclaraciones.
Aunque, seguramente, en ese cielo de tangos, boleros... ¡y jotas! ya te habrás encontrado con Francisco y habrás comprobado que, como tú, también es buena gente. Un beso. ¡Y que se inclinen los rosales ante ti!
De izda. a dcha. Patxi, Vicente y Josemari. Oñate, curso 77-78
Hoy José María Romera ha escrito en su columna de La ventana un artículo que me ha conmovido. Me ha gustado especialmente su afán por desolvidar a dos grandes músicos, recientemente fallecidos, cuyas melodías nos han tocado muchas veces el corazón.
Y, como ejemplo, nos trae Josemari dos canciones muy representativas de cada uno de ellos que bien pudieran formar un triplete con el "Ne me quitte pas" de Jacques Brel.
Cuando he leído el artículo de Romera, me he dado cuenta de las limitaciones de la prensa escrita ya que no he podido escuchar las creaciones de esos tres aristas. Para que nadie más se quede frustrado, ahí va el artículo añadiendo los "epitafios sonoros":
Con pocas horas de diferencia han muerto esta semana dos músicos formidables. Uno se llamaba Jerry Leiber y el otro Enrique Cáceres.
Quizá los nombres no digan mucho, pero si hubiera epitafios sonoros poca gente dejaría de sentir un escalofrío de emoción familiar al oírlos.
Cáceres fue el vocalista principal de Los Panchos, aquel trío que cantaba boleros tan conmovedores como “Sin ti”. La canción habla del miedo a la ausencia del ser querido, uno de los universales poéticos de todos los tiempos, que en las guitarras y las voces de Los Panchos suena como un desgarrón afectivo de dimensiones cósmicas.
Leiber compuso una balada que viene a expresar lo mismo: “Stand by Me”, que se podría traducir como “No me dejes”. Hay un puñado de canciones mágicas que han hecho compañía a personas de todas las partes del mundo y se han instalado en las grietas de su biografía sentimental sin distinción de edades, culturas, gustos y geografías, y “Stand by Me” es una de ellas.
Lieber y Cáceres eran dos hombres mayores sobre quienes la ley del tiempo no se ha mostrado especialmente injusta. Se han ido tal vez cuando les tocaba, ni antes ni después. De hecho, esa forma anticipada de la muerte que es el olvido ya había empezado a hacer su trabajo sobre ellos desde hace unos años.
Pero dejan aquí un rastro de eternidad. Mientras haya hombres y mujeres que vibren de dulce melancolía o de honda tristeza al oír cualquiera de esas composiciones, su música ocupará un lugar tal vez más cierto que el de la existencia o el de la fama. Es la gloria de los grandes bardos populares, de los juglares modernos dotados de talento para sintonizar con las emociones comunes.
Tal vez, quién sabe, Cáceres y Lieber hayan ido al Olimpo de los músicos para hacer trío con Jacques Brel, el autor de la imprescindible “Ne me quitte pas”, instalada también en el espacio sentimental de “Stand by Me” y “Sin ti”.
Aquí quedan las notas de sus piezas flotando suspendidas en el aire, destinadas a perdurar al menos mientras los humanos conservemos una brizna de sensibilidad.
En la entrada anterior vimos en Alma del tango y El tornado la sorprendente capacidad de Francisco de Val de componer en estilos propios de sudamérica, a pesar de no haber estado allí (no cruzó el charco hasta mediados de los sesenta).
En la de hoy seguimos en la misma línea resaltando la plasticidad de Paco Val para adaptarse al tango y a los valses de sudamérica.
En 1932 Francisco de Val crea tres canciones para la película "Mercedes", de Josep María Castellví, estrenada el 4 de enero de 1933. Se trata de "Alma del tango", "El tornado" y "Mercedes" (vals de la película homónima). En las tres aparece como autor de la letra, figurando como autores de la música Planas, Betoret y Murillo.
En esta entrada, además de presentaros un disco de jotas, de cerca de 1930, con la voz de Francisco de Val, quiero hacer una síntesis de lo que he encontrado sobre la relación de éste con la jota.