Páginas vistas en el último mes

viernes, 5 de enero de 2018

¡Aquellos inviernos!

No es tan antigua como parece. Enero, 1971. Los 2 coches que cruzan el Puente San Pedro la delatan
Tenía un vecino que, cuando nos juntábamos en el ascensor, se solía poner filósofo y decía: "¡qué tiempo tan variable! ¡siempre igual!". Le llamábamos 'el paradojas'. 
Lucía Baquedano cree en la primera parte, pero no en la segunda. Cree que variamos, sí, pero hacia un calentamiento global.

Diario del recuerdo Diario de Navarra Sábado, 30 de diciembre de 2017
HACE 100 AÑOS LUNES 1917 Pamplona alcanzó los 20 grados bajo cero
Desde el Palacio de Guenduláin, la Plaza del Consejo. 1890
■ Veinte grados bajo cero marcaron los termómetros en Pamplona a las 6 de la mañana. “Hemos de convenir que no hemos conocido temperatura tan baja”. A las 8,30 de la mañana, el mercurio se situó en 13 bajo cero; a las 10, en los 12 negativos; a la una de la tarde, subió hasta los 7 bajo cero. Por la tarde, volvió a descender la temperatura. El hielo había convertido el cauce del río Arga en una “inmensa pista”; en algunos puntos, había alcanzado tal espesor que ni tirando piedras de “enorme tamaño” se conseguía perforarlo. Por culpa del hielo, se habían reventado cañerías y tuberías en muchas casas de Pamplona, se habían registrado algunos desvanecimientos en la calle y no pocos transeúntes se habían caído en las aceras. En algún pueblo de Navarra, como en Burguete, los vecinos llevaban tres días sin salir de sus casas.

LA NIEVE, por Lucía Baquedano (DN 04.01.18)

Servidora cree en lo del cambio climático, y no solo porque parece que los Polos empiezan a descongelarse sino porque ya se nota aquí mismo. 
No hay más que ver que ahora sólo nieva en Roncesvalles o en San Miguel, por lo que el que un día cuaje un par de centímetros, es noticia en periódicos, radio y TV, que envían al blanco lugar periodistas y fotógrafos para que nos informen del fenómeno invernal. 
Lecheras en la calle Mayor nevada. Ca. 1945
Y ocurre lo mismo con el frío. La primera noticia que tuve de la existencia de otros termómetros diferentes al que me ponían cuando estaba enferma, fue cuando oí comentar a dos mujeres el extraordinario frío que hacía ese día. Es que estamos a catorce bajo cero, dijo una de ellas. Y, como me sorprendió, mi hermana mayor, que iba conmigo, me explicó lo del bajo cero. Pero la verdad es que no he conocido en toda mi larga vida una temperatura tan baja como la que marcaron los termómetros aquel día. 
Arazuri 02.63 estanque los Caídos helado
Esta foto tiene su pequeña historia
Y, sin embargo, hubo un tiempo en que descendieron más todavía. Hasta veinte bajo cero marcaron hace cien años, con el Arga tan congelado que podía cruzarse a pie enjuto, como los israelitas el Mar Rojo, pero aquí sin necesidad de un Moisés que separara las aguas, puesto que el hielo era tan grueso y sólido que se podía caminar sobre él. 
Hasta las tuberías de la calefacción de la Diputación se congelaron, y como daban compasión los empleados, en un interior, a dos bajo cero, les dijeron que se fueran a buscar lugar menos inclemente para refugiarse, ya que ni oficinas ni pasillos, resultaban habitables. 
Tal vez fue un invierno especial el de hace cien años, con pueblos incomunicados por la nieve y familias que llevaban días al amor del fuego y sin salir de casa, pero fuera o no especialmente crudo, los inviernos de ahora no pueden compararse con los de nuestros abuelos. 
El martes anunciaron los del Tiempo que nevaría el domingo, pero, como otras veces, parece una falsa alarma, porque desde que empezaron a descongelarse los Polos ya nada es como antes. 
Para que luego digan que es una idiotez lo del cambio climático.

1 comentario:

Echenique dijo...

Si la tierra tiene 5000 millones de años ¿ cuántos siglos, milenios o millones de años hay que tomar en consideración para poder hablar de cambio climático ? ¿ Es bueno o malo el cambio climático ? Se habla de calentamiento global, que tantos científicos niegan, pero me pregunto ¿ queremos glaciaciones ? ¿ queremos congelarnos ? Yo, personalmente, después de los 47 grados de Córdoba el pasado julio, no me importaría algún grado más en Pamplona y algo más de sol, tan escaso por estas latitudes.