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| Procesión de agotes en las cercanías de Lourdes |
El primero que nos habló de los agotes fue -allá por el 64- don Martín Larráyoz. Nos dijo que tenían el lóbulo de la oreja pegado (por cierto, como Sánchez), y todos, sin excepción, nos echamos mano a la zona y miramos al de al lado a ver cómo la tenía.
La discriminación oficial hacia los agotes terminó legalmente a principios del siglo XIX, pero el estigma social y las barreras invisibles en la vida cotidiana persistieron hasta mediados del siglo XX.
1954: Fue en este año, en pleno franquismo, cuando finalmente se tabicó y clausuró de forma definitiva la puerta especial para los agotes en la parroquia de San Juan Bautista de Arizcun y se retiraron las divisiones internas. Al mismo tiempo, se unificó el cementerio, acabando de forma definitiva con el último rastro material de la segregación.
Un estudio genético señala a los cátaros como principal hipótesis del origen de los agotes
El origen cátaro y su persecución en una cruzada religiosa en el siglo XIII es una de las hipótesis que manejan los investigadores como origen del grupo.
El trabajo, liderado por la Universidad Complutense y realizado con muestras de 125 vecinos de Bozate (Arizcun), pretende desvelar un misterio oculto durante ocho siglos
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Investigadores con las muestras recogidas en el valle de Baztan en 2020.j.c. cordovilla |
Natxo Gutiérrez DN 07/10/2026
Los agotes de Bozate, en Arizkun tienen origen genético local, de acuerdo a las conclusiones de un primer estudio genómico completo "de este grupo marginado durante ocho siglos realizado por un equipo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)".
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| Bozate, barrio de Arizcun |
Hasta la fecha, los agotes solo habían sido estudiados desde perspectivas etnográficas, históricas o mediante análisis serológicos muy limitados en la década de 1950, tal y como señala la Universidad Complutense en un comunicado difundido esta mañana El trabajo, publicado en iScience (CellPress), revela su afinidad ancestral con las poblaciones vasco-navarras y del suroeste de Francia.
“Este es el primer análisis de sus genomas completos, aportando una resolución científica definitiva a un debate de siglos”, destaca Antonio González Martín, director del departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la UCM.
A pesar de ser de 2017, el vídeo ya habla de los cátaros
CONEXIÓN CON LOS CÁTAROS
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| Iglesia de Arizcun |
“Las curvas demográficas proyectadas mediante simulaciones, y basadas en el genoma, sitúan la separación de los agotes respecto al resto de poblaciones del entorno alrededor del siglo XII, fecha que coincide con la persecución de la herejía cátara. Esto sugiere que el grupo original pudo estar compuesto por comunidades locales conversas al catarismo que quedaron aisladas tras la cruzada religiosa albigense”, explica su teoría el investigador de la UCM.
En la elaboración del estudio, los investigadores partieron de la toma de muestras de frotis bucal realizadas "a 125 individuos del barrio de Bozate, en Arizkun, el único núcleo donde persiste esta comunidad".
"Tras la extracción de ADN y un estricto filtrado para evitar sesgos por parentesco cercano, los investigadores compararon los perfiles genéticos de los agotes con los de otras poblaciones para estudiar sus semejanzas, diferencias y posibles vínculos históricos mediante distintas herramientas bioinformáticas. El análisis se completó estudiando también el ADN mitocondrial y el cromosoma Y, que permiten seguir determinadas líneas de ascendencia materna y paterna", según el comunicado difundido hoy por la Universidad Complutense.
El proyecto, concluye González Martín, “devuelve la visibilidad y dignifica la memoria de un grupo históricamente denigrado, sustituyendo los mitos discriminatorios por certezas científicas aplicables a la divulgación, la educación y el patrimonio cultural de Navarra”.
Además de la UCM, en el trabajo participan la Universitat de Barcelona, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), la Universidad de Uppsala (Suecia) y la empresa Pharma Mar, entre otros.
Relación entre agote, cagot y cátaro
La palabra cátaro proviene del griego katharós («puros»). Cuando la Inquisición perseguía a los sospechosos de catarismo, muchos de ellos fingían una devoción católica extrema de cara al público para salvar la vida. De ahí que la palabra cagot (asociada popularmente a los restos del catarismo) terminara significando en francés «falso devoto», dando nacimiento al concepto de cagoterie como sinónimo de hipocresía religiosa
Texto de Navarro Villoslada. "Doña Blanca de Navarra, crónica del siglo XV" (1846)
- ¡Atrás, atrás, hombres del demonio! -gritaban a una voz hombres y mujeres, ancianos y niños.
- ¡El agote! ¡el agote!
- ¡El agote! ¡Aquí, aquí un agote! -exclamó el fraile asustado, haciendo recular a su mula muy buen trecho.
- ¡El leproso! -dijo el caballero, y levantando un poco la visera, que le impedía ver los objetos demasiado próximos, reparó en un bulto que tendido a sus pies, medio enterrado en la nieve, envuelto en harapos y con las hinchadas piernas descubiertas, parecía el cadáver de un ahogado, con todos los livores y tumefacciones de la asfixia.
Pero el que parecía cadáver lanzó un hondo y tristísimo gemido, diciendo luego con lastimera voz, apenas perceptible:
- ¡Huid de mí, señor caballero, y si tenéis entrañas compasivas, matadme de lejos con la punta de la lanza!
El desdichado que por especial favor pedía la muerte, pertenecía a una clase de agotes, gafos o leprosos, que desde muy antiguo existía en Navarra, y de la cual hoy mismo se encuentran vestigios en el valle de Bastan...
Los gafos mezquinos, según el fuero, tenían que pedir limosna sin entrar jamás por las puertas de poblaciones amuralladas, vagando por los campos, corrales, chozas y caseríos apartados. Tocar a un agote bastaba para ser reputado por tal: no se les daba a la mano la limosna, después de besada con humildad, como a cristianos; arrojábaseles con horror y desprecio, como a los animales inmundos; y ellos para no exponerse nunca a tocar a los que no fuesen de su casta, tenían que llevar unas tablas donde recogían el pan amargo de la caridad, decimos mal, del aborrecimiento.
Al pasar un agote por los arrabales era de ver a las madres llamar a sus hijos para que no se contaminasen con su contacto, y con su aliento: los amos a los perros para que mordiéndole no contrajesen la lepra: era de ver como todos retiraban de las puertas cántaros y vasijas para que el gafo calenturiento no bebiese de ellos; y como le abrían paso, y se apartaban, y le tiraban pronto la limosna antes que se acercase a pedirla, y le cerraban las puertas, y le maldecían, y de lejos, ¡siempre de lejos! con piedras y palos le maltrataban.
El odio a semejante raza reputada por maldita del cielo, llevábase a tal extremo en aquella época de superstición y de ignorancia, que los mismos eclesiásticos se negaban a conferir los sacramentos y auxilios espirituales a los agotes, que morían abandonados de Dios y de los hombres; hasta que en el año de 1517 acudieron a Su Santidad quejándose de los rectores y vicarios de las iglesias en cuya jurisdicción vivían.

























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