jueves, 9 de abril de 2026

Navarra, un irrelevante "herrialde" de la "Errepublika"

Navarra sería un irrelevante "herrialde" de la "Errepublika" vasca
"Abran los ojos", por Manuel Sarobe
COMO viene siendo habitual, los abertzales celebraron el Aberri Eguna en la capital de su Euskal Herria con la que el presunto comisionista Santos Cerdán trapicheó en beneficio de Bildu. Los socialistas traicionaban así, por enésima vez, las vehementes promesas a sus electores, los más pardillos del panorama foral, pues nunca terminan de saber para qué enjuagues acabarán sirviendo sus votos. Nos visitaron vascos, catalanes, madrileños, andaluces, gallegos, valencianos, baleares, cubanos, palestinos… Este año causaron baja los norirlandeses y el simpático canaco que, preocupado por nuestro futuro, recorría los 17.480 kilómetros que nos separan de Nueva Caledonia.

Todos estos foráneos se presentaron aquí para aleccionarnos sobre lo que solo al pueblo navarro corresponde decidir. Yo tenía una tía que se refería a una pariente suya como ‘la señora de debías’ por su afición a arreglar casas ajenas. De eso pecaron quienes se plantificaron en Pamplona el pasado domingo, ignorantes a buen seguro de nuestra historia y, más concretamente, de nuestra inveterada capacidad de autogobierno: desde el siglo VIII hasta 1512, como reino independiente; de 1512 a 1839, como reino unido a la Corona de Castilla; más tarde como Provincia Foral y actualmente como Comunidad foral. Ya ven, los descendientes de aquellos que nos anexionaron a sangre y fuego a la Corona de Castilla bajo las órdenes del Duque De Alba, se obstinan ahora en independizarnos del Reino de España… En la concentración se exhibieron multitud de banderas de la Comunidad Autónoma Vasca y de tapetes rojos con el juego del tres en raya. Ningún símbolo oficial de Navarra.
Se avergüenzan de la corona del "Viejo Reyno"
Hubo un tiempo, mucho más cercano que la Guerra Civil, aunque apenas merece la atención de los memorialistas, en el que defender determinadas ideas políticas se pagaba con la vida. ETA y HB nunca fueron partidarios de las vías democráticas, pues someterse a la decisión de la mayoría les resultaba fastidioso. Preferían solventar los temas por métodos más expeditivos, como el tiro en la nuca, donde no tenían rival. Disuelta la banda asesina, la izquierda abertzale parece querer abrazar los valores de la civilización occidental, aunque muy tímidamente, pues no muestran el menor arrepentimiento por tanto dolor como causaron.

Pero, tan perniciosos como sus antiguos procederes mafiosos son sus inalterados objetivos. Ningún orador se refirió al “Estado vasco de Navarra”, ocurrencia de Joseba Asiron, sino a la quimérica República Vasca. Otegi, ese lobo vestido de cordero, reincidió en las apolilladas ensoñaciones identitarias; patria, independencia, liberación nacional, antiimperialismo… aderezadas con unas gotitas de feminismo y ecologismo. Repitió frases hechas de mercadotecnia política básica, como “poner a la gente en el centro”, un “país para todos y todas”, e hizo vagas referencias a la búsqueda de la felicidad y de la justicia social. También a la honestidad, pretendiendo sacar rédito de la rampante podredumbre socialista. No profundizó en ninguno de los problemas que a usted, querido lector, le quitan el sueño.
Pello Ochandiano, candidato a lehendakari de la Errepublika, oscurecido ante Otegui
No habrá ninguna República Vasca de siete territorios, pero no por ello deberíamos subestimar la pujanza batasuna. Militantes muy comprometidos, viven por y para su causa. La calle es suya. Tienen visión estratégica. Son pacientes y disciplinados. Y cuentan con un inesperado aliado; un socialismo que acumula demasiados males. Su palmario fracaso en la gestión de los servicios públicos, a pesar de contar con ingentes recursos, merced a una fiscalidad abusiva; su política de pactos cortoplacista guiada por el “todo por el poder”, que les ha llevado a blanquear a unos abertzales que se los merendarán crudos en los próximos comicios, y, finalmente, el hedor a corrupción.

Así las cosas, ¿cómo hemos de afrontar este escenario? Toca actualizar los discursos. No debemos estancarnos denunciando el siniestro pasado batasuno, pues las nuevas generaciones no han sufrido el terrorismo. Urge, eso sí, desmontar las mentiras bildutarras. Y es muy fácil. ¿Pueden invocar la soberanía quienes pretenden acabar con nuestro autogobierno, relegándonos a un irrelevante herrialde de una República Vasca? ¿Pueden evocar el progreso unos cromañones alérgicos a toda modernidad? ¿Pueden prometer integración unos tipos que celebraban la muerte del rival y que propiciaron el exilio de decenas de miles de ciudadanos? ¿Qué justicia cabe esperar de quienes procesionan tras la foto de un asesino? ¿Creen de verdad que gobernarían para todos y todas los que están sometiendo a un apartheid a Juan sin miedo, el único concejal no bildutarra de Etxarri Aranatz?… Cuesta imaginar un futuro más desolador que el que Otegi y su banda tienen reservado para Navarra.

Los abertzales son unos hábiles ilusionistas que se aprovechan de nuestra desmemoria, nuestra ingenuidad, nuestra inacción y del derrumbe moral del socialismo para tratar de colarnos su mercancía averiada. Abran los ojos. Si quieren bajar voluntariamente a segunda división, voten a Bildu, pero no pretendan arrastrarnos a ello a quienes estamos orgullosos de siglos de un exitoso autogobierno al que no tenemos ninguna intención de renunciar.
Manuel Sarobe. Notario

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