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miércoles, 21 de agosto de 2019

Origen del Barrio San Juan (Pamplona)

A la izda, la Longaniza; a la dcha., la carretera de Barañáin y el Campo San Juan;
en el medio, el quiosco de Kyns y, detrás, la fabrica de hilados de Goñi y Mayo.
En esa bifurcación estuvo el antiquísimo barrio de San Juan de la Cadena
Los topónimos no se traducen
Cuando en 1968 vine a vivir a San Juan, yo creía que, tras las Casas de Eguaras, Martín Azpilicueta y San Alberto Magno, éramos los pioneros. Me acabo de enterar de que hace casi mil años, justo en donde señala la foto, ya vivían los primeros habitantes de San Juan -documentados, claro- y que el barrio se llamaba San Juan de la Cadena.
Hay en el San Juan actual una plaza y un colegio que recuerdan el nombre completo del antiguo barrio y término de San Juan de la Cadena.
Pero, a qué San Juan se refiere? ¿de qué cadena hablamos? ¿dónde está el núcleo original de aquel barrio?
La foto de portada y su pie de foto te da muchas pistas.

"San Juan",  y "de la Cadena"
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"San Juan", por San Juan Bautista, cuyo nacimiento se celebra el 24 de junio, y coincide con el solsticio de verano, con hogueras en la "Noche de San Juan", de tanta tradición en el folclore de hispano-américa. De ahí, que las fiestas del barrio sean por esas fechas.
Y "de la Cadena" porque hubo en la bifurcación entre el Camino de Barañáin y el de Acella (conocido popularmente como "la Longaniza"), ante la puerta del que fuera campo de Osasuna (fíjate bien en la foto de portada), una basílica -que no superaría las dimensiones de una modesta ermita- con esa advocación. Nos lo dice el Padre Moret, quien se refiere a «la casa e iglesia que, por estar dedicada a la memoria de las cadenas del Bienaventurado Precursor de Jesucristo, llaman San Juan de la Cadena»
El pequeño templo, situado a la vera del -entonces- Camino de Santiago, era punto de auxilio espiritual y corporal de los peregrinos. Según Jimeno Jurío, han aparecido conchas con orificios para ser cosidas al traje o hábito romero, lo que indica que también sirvió para enterramiento de los peregrinos.
No es, pues, aceptable que el sobrenombre "de la cadena" provenga, como en muchas ocasiones se ha dicho, de la cadena o portazgo situado hasta fines del siglo XIX en el punto de unión del camino llamado de la Longaniza con la carretera de Estella.

Extensión del término
0. Portal Taconera;  1. Camino Granja; 2. C. Cementerio;  3. C. Barañáin; 
4. C. Acella (Longaniza);  5. C. Estella  6. Berichitos; 7. Irunlarrea  (SITNA 1929) 
Según datos recogidos por don Ignacio Baleztena, en 1860 el término de San Juan de la Cadena —entonces ya despoblado— abarcaba (ver imagen) «el terreno que se halla desde la salida del Portal de la Taconera entre la carretera de Puente (Estella, Pío XII) y el camino del Cementerio (Av. Bayona-Irache) y siguiendo al frente viene a terminar por parte en el mojón divisorio con Echavacoiz, soto de Iruñlarrea y, siguiendo por Norte, va hasta el rincón de Berichitos» (E. Martínez de Lecea, foll. citado).

Nace, crece (poco) y muere
La primera noticia de esta ermita es de 1173, cuando el Obispo de Pamplona, y artajonés de nacimiento, don Pedro de París, cede la casa y ermita de San Juan a los frailes hospitalarios de San Juan de Jerusalén, imponiéndoles ciertas obligaciones para con los itinerantes, entre las que se cuenta la de dar sepultura a los fallecidos (Martínez de Lecea).
Eso significa que, antes de que casa y ermita fueran cedidas (hace casi 850 años), ya existían esas propiedades y serían gestionadas por alguna otra orden religiosa de la que no hay documentación. Por lo que no me parece nada descabellado hablar de "hace mil años".
1. S. Juan de la Cadena  2. Hornabeque proyectado
 3. Ciudadela  4. Fuerte del Príncipe  5. Pamplona
Anónimo 1726-27
Estos frailes hospitalarios sanjuanistas pertenecían a la Orden de Malta. Así se entiende que, bien cerca de la Plaza de San Juan de la Cadena y en el tramo de Mº de Urdax a Sancho el Fuerte por la antigua Longaniza, se encuentre una preciosa plazuela, con juegos infantiles, dedicada a dicha Orden de Malta.
Un par de siglos después, el nombre de la ermita se ha extendido a todo el término:
-En 1377, Guillén de San Germán vende entre otras propiedades «una viña en el término de San Juan de la Cadena» (Castro, José Ramón, Cat. Comptos, t. X, n.° 610).
-Don García de Elía, prior de San Blas —lo que equivale a decir vicario de San Nicolás—, el 29 de Agosto de 1384,  en unión de don Xemeno, abad de Zunzarren, y de don Yénego de Irure, mayorales de la cofradía, dió a censo perpetuo la viña del término de San Juan de la Cadena, a Martín, hijo de Marín Périz de Idoy y de Martina..."
Hilados Goñi y Mayo; a la dcha, El Huerto
A partir del XVI, empiezan las prohibiciones de construir  a menos de mil varas (835 m.) de las defensas fortificadas, con lo que el barrio extramuros, que entraba de lleno en esa distancia, era simplemente tolerado. Su crecimiento, necesariamente, tenía que ser raquítico.
Así, en 1786, el entonces secretario del Ayuntamiento, don Joaquín López Fernández de Medrano estampaba, de puño y letra, la siguiente nota: «En el barrio de San Juan de la Cadena, extramuros de Pamplona, hay 10 casas y en ellas habitan 14 familias con 85 individuos y hay una basílica con la advocación de San Juan de la Cadena».
Y Martínez de Lecea precisa: «todas ellas dedicadas a la labranza y al pastoreo, a excepción de una de las familias que estaba compuesta, aparte de las mujeres y niños por tres maestros tejedores y dos criados del mismo oficio que, a no dudar, tenían en el mismo barrio sus modestos telares». Casualidades de la vida, hacia 1960 se instaló allí mismo, en la bifurcación Barañáin-Longaniza, la fabrica de hilados Goñi y Mayo.
1756, se ve muy bien la disposición de las casas
La suerte de aquel pequeño barrio estaba echada. «Y así resultó que en el año 1795, estando Pamplona amenazada por las tropas francesas de la Convención y ocupando éstas el lugar de Erice de Iza en su avance hacia nuestra ciudad, acordose la demolición tajante y apresurada de los barrios extramurales para obviar todo refugio o defensa a los posibles sitiadores. (...) al barrio de San Juan le tocara la peor suerte probablemente por su situación tan próxima a las murallas, siendo asolado sin remedio, (...) llegando a constatar el secretario don Luis Serafín López, una treintena de años después, que «ya ni vestigios quedan de todo lo que se arruinó» (E. Martínez de Lecea, folleto publicado por la A. D. San Juan, Pamplona, 1969).

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