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sábado, 20 de enero de 2018

Sánchez de Muniáin: Vivir del euskera

Imagen original de Navarra Resiste
Como concluye Juan Luis, "sirvan estos datos (todos ellos veraces y recogidos en documentación oficial) para acreditar que, tras el repetido dogma nacionalista según el cual “cualquier cosa vale con tal de promover el euskera”, un colectivo de empresas y personas están engordando los bolsillos a cuenta de todos y sin el debido rigor.

¿Vivir en euskera o vivir del euskera?                                  por J.L. Sánchez de Muniáin
Hace algún tiempo, alerté sobre una práctica que el Gobierno de Uxue Barkos había emprendido, según la cual, bajo la repetida excusa del apoyo al euskera, se ocultaba un efectivo provecho para según qué empresas y según qué medios de comunicación.
Una suerte de “cuarto de atrás” donde algunas empresas de comunicación recibían una inyección económica extraordinaria y en unas condiciones más beneficiosas que el resto de la mayoría de las empresas, las cuales,  por no utilizar la lengua vasca, no tienen acceso a esta segunda oportunidad que requiere menores exigencias.
Ni un anuncio en euskera
La práctica totalidad de estos medios beneficiados con dinero público tanto en su línea editorial como en sus acciones de difusión, están alineados y próximos a las formaciones nacionalistas.
Pues bien, una vez conocida cómo se ha realizado la valoración, y qué aspectos se han recompensado para merecer la inyección económica, hay hechos y datos que ahondan más esa conclusión de favorecimiento de determinados negocios bajo la sombra de la promoción del euskera.
Merece la pena conocer esos hechos y datos que avalan esta afirmación que por grave que resulte, no han sido desmentidos por la consejera responsable cuando ha tenido la oportunidad de hacerlo:
Cualquier empresario o profesional autónomo conoce los ajustes que ha de contemplar en relación a costes y posible facturación para hacer viable su negocio y más aún si éste pertenece al sector editorial impreso. 
Pues sepamos por ejemplo que una empresa editorial que publica 6.000 ejemplares al año se puede permitir un presupuesto anual superior a 360.000 euros porque más de un 35 % de ese gasto está sufragado a fondo perdido por las arcas forales. ¿Cuántos negocios de comunicación emprenderían o se mantendrían en estas condiciones? 
Las condiciones dictadas por la consejera Ollo admiten que, bajo el pretexto de “difusión del euskera”, se abone prácticamente todo. A modo de botón de muestra baste comprobar que se han admitido como justificante tickets por compra de papel de baño como gastos de funcionamiento necesarios para la promoción del euskera o se han pagado eventos en salas de fiestas como gastos ordinarios de un medio de comunicación.
Pero, aun así, estas condiciones tan generosas han sido vulneradas por alguna empresa a la cual, según todos los indicios, se le ha subvencionado gastos expresamente excluidos, como son las inversiones ¿O no es inversión la adquisición de bienes de equipo tales como aparatos informáticos o dispositivos de radio si los realiza una emisora?
Así ha ocurrido con la empresa radiofónica de la cual fueron accionistas varios miembros del gobierno.

Se ha admitido como gasto subvencionable incluso los costes financieros (pago de deudas) de un grupo editorial al cual el Gobierno de Navarra no solo avaló como a otras empresas, sino que auxilió con operaciones prácticamente inéditas en la Administración Foral.
En otro orden de cosas, éste reparto de dinero público ha propiciado que se otorgue una subvención a la web que retransmite y difunde todos y cada uno de los homenajes a presos de ETA excarcelados, realizados en Navarra. Para más hipocresía, ese dinero público lo asigna el departamento de la consejera responsable de Paz y Convivencia.
En esta alegría de disposición de fondos públicos, el Gobierno ha ayudado a promover el euskera incluso a alguna entidad que se ha disculpado textualmente por no usar demasiado el euskera debido a que “incluso las entidades que promueven el euskera en la zona nos piden que publiquemos sus noticias en castellano para que se entere todo el mundo”. Y, aun así, ha sido obsequiada con subvención. Al parecer en este caso, ante tan abundante discrecionalidad, los cargos del gobierno han valorado más la sinceridad que la difusión del euskera.
En conclusión, sirvan estos datos (todos ellos veraces y recogidos en documentación oficial) para acreditar que, tras el repetido dogma nacionalista según el cual “cualquier cosa vale con tal de promover el euskera”, un colectivo de empresas y personas están engordando los bolsillos a cuenta de todos y sin el debido rigor.
Y luego dicen que no hay dinero y que debemos pagar más impuestos…  
Juan Luis Sánchez de Muniáin Lacasia es parlamentario Foral por UPN

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