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sábado, 21 de noviembre de 2015

Contradicciones históricas del patriota vasco de Navarra


Defiende el autor, Pedro Muneta Irujo, que la Historia de Navarra da giros sorprendentes y es mucho más compleja de lo que sugieren los tebeos infantiles -de buenos y malos- de Asirón y similares, presentes, por desgracia, en todas las bibliotecas públicas de Navarra.
No hace mucho, tras leer algo que yo había publicado, un (¿qué pongo?) me decía:
Por suerte no leo estos blogs ...la de gilipolleces que escribe la gente...o te crees que la sociedad se ha quedado aislada y encerrada y se cree lo que le dice el médico,el so-cerdote el maestro, el terrateniente.... Realmente te piensas que la gente es estúpida? JAJAJAJA, QUE LEEMOS HISTORIA, POR CUENTA DE JOSEBA ASIRON!!!!

Contradicciones históricas  del patriota vasco de Navarra 
Sugiero al profesor Luis Landa el Busto, por aquello de  que libros sobre el tema tiene,  que nos deleite con algún artículo  sobre el rey Sancho III el  Mayor, el que gobernó sobre  toda la España cristiana en el siglo XI. El  mismo que por alguna razón extraña para  los secesionistas, quiso ser enterrado en el  monasterio de Oña, en Burgos. También  sobre Sancho VII el Fuerte. El último rey  autóctono de Navarra, el de la batalla de las  Navas de Tolosa en la provincia de Jaén.  Aquel año de 1212 marchó junto con otros  reyes cristianos contra el enemigo común  de aquella época. 
Como me parece importante en estos  tiempos de manipulación de la historia de Navarra que buscan servir a intereses partidistas,  glosaré algunas de esas contradicciones.  Durante la guerra incivil que asoló  a Navarra en el siglo XV se da la circunstancia  que para el ideario secesionista vasco,  los agramonteses son los auténticos depositarios  de la defensa de la libertad de  Navarra. Debemos recordar que este clan  nobiliario  defendía que fuera rey Juan II el  Grande, rey de Navarra, después lo fue de  Sicilia y de Aragón, nacido en Medina del  Campo, en Castilla, príncipe de la familia  real de los Trastámara, dinastía real de origen  castellano. Frente a ellos, los beamonteses  apoyaban a su hijo Carlos, el príncipe  de Viana, nacido del primer  matrimonio con  Blanca de Navarra. Ambos  se enfrentarán en  octubre de 1451 en la batalla  de Aibar, donde  Carlos, el hijo, fue derrotado  y hecho prisionero  por su padre. 
Juan II el Grande, el  rey de Navarra, el de los  agramonteses, hoy patriotas  vascos, viudo de  la reina Blanca de Navarra, se casó en segundas  nupcias con una noble castellana,  Juana Enríquez, que dio a luz en Sos ( Sos  del Rey Católico ) a Fernando II de Aragón,  Fernando el Católico
Fernando el Católico, rey de Aragón, fallecida su esposa la reina Isabel la Católica  un año antes, se vuelve a casar en 1505 con  Germana de Foix, prima hermana de la  reina navarra Catalina de Foix y sobrina  del rey francés Luis XII. 
El mismo que llegado 1512, en su guerra  contra Francia, manda invadir Navarra,  bajo el mando del II duque de Alba de Tormes,  Fadrique Alvarez de Toledo y Enríquez.  Y ya saben, que el ejército castellano  hablaba euskera, pues se componían también  de guipuzcoanos, alaveses y vizcaínos.  Además de los navarros beamonteses,  no se olviden. Así que acabó siendo  una guerra dinástica. Similar a lo acaecido  tres siglos después con las guerras carlistas.  La primera, entre los partidarios del  infante Carlos María Isidro de Borbón,  hermano de Fernando VII, y los liberales,  defensores de Isabel II de España y de la  regente, su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Con un año memorable  para los navarros, sean carlistas o liberales, 1841, con la firma de la Ley Paccionada,  tras la Ley de Confirmación de los Fueros  de Navarra, de dos años antes. 
Y los mismos guipuzcoanos, que pertenecían  a Castilla, fueron los que arrebataron  en 1515 los cañones en el puerto de Velate al ejército francés que apoyaban a los  reyes navarros Juan y Catalina. Cañones  que fueron llevados a su escudo hasta que  la mala conciencia por el agravio cometido  a Navarra les hizo quitarla ya en democracia. Conciencia mal entendida, porque la  historia se lee, se estudia y en ocasiones se  revisa permanentemente para condenarla  y no repetirla, pero no se manipula. 
Guipuzcoanos ilustres como Ignacio de  Loyola que cayó herido en Pamplona en  1521 defendiendo a las tropas del emperador  Carlos I deEspaña del asedio de los  franceses que querían recuperar Navarra. 
Guerras en las que el pueblo sufría las  consecuencias y donde en ocasiones la historia  da la vuelta 360 grados. En 1700 sube  al trono de España Felipe V, duque de Anjou,  de la casa de los Borbón. Hoy reina en  España, y por tanto en Navarra, Felipe VI,  descendiente de los reyes navarros Juan y  Catalina, a partir de su tío el rey francés  EnriqueIV (el de París bien vale una misa).  Imagino que dejando descolocados a los  patriotas vascos y secesionistas de Navarra.  O no, porque ni ese hecho ni ningún  otro les impide trabajar por lo que ellos llaman  Euskal Herria. 
Nos queda pedir desde estas líneas a todos  aquellos que saben la Historia de  nuestro viejo Reyno que la difundan. A las  organizaciones civiles y políticas en Navarra, que hagan lo propio. Ya les adelanto  que deberá ser bastante la pedagogía para darle la vuelta a tantos años de adoctrinamiento  de aquellos que creen en la otra  Navarra.  
Pedro Muneta Irujo es licenciado en Derecho

1 comentario:

Echenique dijo...

Los recortes son propios de los recortadores, que se juegan el tipo y hacen las delicias de espectadores y hasta de matemáticos, pero no de los historiadores, aunque, quien hace tebeos, no creo tenga mucho de historiador. Las sorpresas de Navarra son tan sorprendentes que hacen añicos los esquemas prefabricados por cierto nacionalismo con más devoción a la causa, tan mortífera, que rigor.