lunes, 26 de octubre de 2020

México: horror junto a la Catedral

Los registros, hasta la fecha, indicaban que los aztecas solo sacrificaban a los guerreros que capturaban, por lo que los científicos no esperaban encontrar en el Templo Mayor de Tenochtitlán (Wikipedia, actualízate)  cráneos de mujeres y niños en esta torre.
Los niños y mujeres no iban a la guerra. Está pasando algo que no estaba registrado. Y esto es muy nuevo, una primicia

Las pruebas que confirman el Holocausto azteca,                              por Elvira Roca
La primera descripción de la torre de los cráneos de Tenochtitlan la hace en 1521 Andrés de Tapia, que acompañó a Hernán Cortés y a los totonacas, tlaxcaltecas y otras tribus en el asalto a la ciudad. Luego la repetirán Bernal Díaz del Castillo y Gomara. Después será mil veces negada, y con ella, aquel sistema de sacrificios humanos de los aztecas, porque el Imperio azteca tenía que pertenecer al edén indígena que los españoles bárbaros habían destruido cuando arrasaron América. En consecuencia, estas descripciones del terror azteca no podían ser más que "mentiras urdidas para justificar la conquista de México". Algunos mexicanos cuentan que su historia -y contra este disparate escribió Octavio Paz- comienza con la fundación del dios Quetzalcóatl, para verse luego interrumpida con la llegada destructiva de los españoles, y continuada por su cauce natural tras la independencia. Hace ya mucho tiempo que se sabe -si se quiere saber- que los cronistas españoles no mentían.
Pero, naturalmente, esto no era suficiente. Nunca es suficiente. Ahora tampoco lo será. El espectacular descubrimiento por varios arqueólogos de la torre de los cráneos de Tenochtitlán será olvidado y los mitos de la leyenda negra seguirán vivos porque "¿cómo vamos a explicar los problemas presentes de Hispanoamérica sin el horrible Imperio español? Todo lo que nos pasa ahora es porque fuimos entonces colonizados por los malos. ¿Y si no eran tan malos, qué hacemos?" ¿Autocrítica? Jamás.
Hace pocos días, una noticia de agencia desveló que en las excavaciones arqueológicas que desde 2015 se hacen junto a la catedral metropolitana de México se ha encontrado una torre de cráneos que responde punto por punto a la descripción de los cronistas españoles. La exactitud es asombrosa. Talmente se dibuja con palabras lo que los arqueólogos han encontrado ahora: «Un osario de cabezas de hombres, presos en guerra y sacrificados a cuchillo, el cual era a manera de teatro más largo que ancho, de cal y canto con sus gradas, en que estaban ingeridas entre piedra y piedra calaveras con los dientes hacia afuera». Cortés no mentía. Con el agravante de que no son sólo guerreros sacrificados, como dijeron los aztecas, sino también mujeres y niños.
Raul Barrera, arqueólogo del INAH
La negación de los sacrificios ha tenido distintas versiones, plenamente vigentes: 
  • El 25 de abril de este año Jason Suárez, del History Department de El Camino College de California, explica en su conferencia Questions of ritual human sacrifice que la idea de los sacrificios humanos es errónea y fruto de haber interpretado torticeramente las imágenes en que estos sacrificios se representan, para justificar la conquista. Arguye que cualquiera que viera a Cristo clavado en la cruz podría concluir que también los cristianos hacían sacrificios humanos, tergiversando una representación simbólica que no remite a esa realidad. 
  • Otro modo, más sofisticado, que no niega pero sí justifica, es el de la argumentación alimenticia. Para Marvin Harris es la falta de proteínas la que explica los sacrificios humanos. Todo ello va encaminado a reforzar la idea de que los españoles no llegaron a México y acabaron con un horror institucionalizado, porque el horror debía estar encarnado por ellos mismos, por Cortés y sus hombres -como canta con absoluto desconocimiento Neil Young en su Cortez the Killer- y, por tanto, nada beneficioso podía venir de ahí.
Pero ahora el descubrimiento de la torre de los cráneos de Tenochtitlán, tan verazmente descrita por los cronistas, obliga a mirar a Cortés y a su gente de otra manera. 
Si esto tendrá consecuencias en el futuro no lo sabemos, pero es poco probable. Pronto caerá otro manto de silencio sobre esta realidad como ha caído sobre tantas otras que no necesitaban de un equipo de arqueólogos: 
  • como, por ejemplo, que el gobernador nombrado por Cortés que tuvo México en el nuevo orden cristiano se llamó Andrés de Tapia Motelchiuh (1526-1530) y era un azteca que se bautizó tomando precisamente el nombre del cronista y conservando también el suyo, y que era un plebeyo, casi esclavo, a quien el anquilosado sistema social azteca nunca le hubiera permitido prosperar. Acompañó a Cortés durante tres años en sus expediciones. 
  • pero podríamos nombrar también a otro plebeyo, don Pablo Xochiquenzin, que también fue gobernador cinco años. 
  • o a don Diego de Alvarado Huanitzin, que acompañó a Cortés en la expedición a Honduras y fue nombrado gobernador de Ecatepec, cargo que ocupó 14 años. Después el virrey Antonio de Mendoza le nombró gobernador de Tenochtitlán. 
  • o a don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin, o a don Alonso Tezcatl Popocatzin, o a don Pedro Xiconocatzin...
¿Hay que seguir? Todos indios, todos gobernantes del virreinato de la Nueva España.
María Elvira Roca Barea es doctora en Filología Clásica, 
profesora de lengua y autora de Imperiofobia y leyenda negra...

No hace falta saber inglés. Las fotografías y gráficos hablan por sí mismos. Pero es muy bueno que, aunque sea cuatro siglos después, se cuente la verdad en el idioma que, en su mayor parte, creó la leyenda negra contra España:

sábado, 24 de octubre de 2020

¿De qué (no) hablas, habanera?

A pesar del viejo sabor de aquellas casetes, a pesar de sus ya 21 años de edad, creo que no soy el único que ignoraba la existencia de esta preciosa habanera de Marina Rossell. Para todas las personas con las que la he compartido ha sido, también, un descubrimiento.
La primera aparición del tema "¿De qué hablas, habanera?" fue en 1999, dentro del álbum "Y rodará el mundo", y ya con la participación de Carlos Cano.
¿Qué ha pasado para que haya estado tantos años a la sombra y, de repente, desde hace unos meses, esté triunfando?
Yo creo que gran parte de la "culpa" la tiene el vídeo: "Idea y Montaje: Geni Castro". Una obra de arte: fotografía, ritmo... Una gozada.
En cuanto al título, creo que sería más expresivo si fuera en negativo: "¿De qué no hablas, habanera?", ¿por qué no cuentas que naciste en tiempos de guerra? Habanera, ¿cómo te olvidaste de eso?
Marina Rossell, en twitter
¿De qué hablas, habanera,
cajita de la nostalgia,
canción de seda?
Los que un día te cantaron,
los que fueron y volvieron,
que trajeron aquí
y llevaron allá.
¿Dónde está el color,
la calor, el olor, el charol,
el vaivén de La Habana?

Habanera, la canción sencilla 
es buena
por lo que dice y lo que esconde.
Pero, ¿qué esconde la habanera?
Historias negras de entreguerras.
Nació la canción de seda
de historias tristes, amarradas a su vera.
Y un faro que en alta mar
iluminaba la pena,
se cruzaba con los barcos
que acunaban la pobreza.
Habanera, ¿por qué no cuentas
que naciste en tiempos de guerra?
Habanera, ¿de qué no hablas,
de qué no hablas?
¿Cómo te olvidaste de eso?















“Más se perdió en Cuba... y volvieron cantando”
Le echa en cara Marina Rossell a la habanera: "¿por qué no cuentas que naciste en tiempos de guerra? Habanera, ¿cómo te olvidaste de eso?"
Le diremos a Marina que los españoles que lograron salir de Cuba, de Filipinas -en el Desastre del 98- volvieron cantando... habaneras. Y los que -como Tomás Aparicio- no lo lograron y murieron allí, añorando volver a la tierra en la que nacieron, son recordados con habaneras: "Volver a Ejea", de José Luis Urbén.
La habanera canta a la nostalgia, al desamor, a la tristeza por lo que se ha perdido. Por eso, la habanera no rehúye la guerra ni la derrota.
Y para ejemplo, "Yo te diré",  habanera compuesta en 1945 para la película "Los últimos de Filipinas", con letra de Enrique Llovet y música de Jorge Halpern. 
No os imagináis quién la canta...   ¡Marina Rosell! Y lo hace en 1996, tres años antes que "¿De qué hablas, habanera?"
¡¡¡Átame esa mosca por el rabo!!!
Pero la belleza de la habanera supera todas las contradicciones

viernes, 23 de octubre de 2020

Casa Ortega, 120 años con la misma filosofía

Ortega, Mayor 1. Inge Morath SF 1954
Enfrente del edificio del Condestable, en el nº 1 podemos encontrar el centenario comercio de Ortega. Fundado en 1900 por Bonifacio Ortega, soriano de nacimiento, que trabajó de aprendiz en Casa Górriz. Mucha gente conocía popularmente a Ortega como Casa Boni. Posteriormente el fundador dejó el negocio a su hijo Pepito Ortega quien en 1965 cedería la tienda a sus dos dependientes: José Manuel Navarro y Daniel Cayuela. Con ellos Casa Ortega paso a denominarse Sucesores de Ortega, hoy Ortega a secas, con Eugenia Cayuela y José Manuel Navarro aun tras el mostrador (MVP). 
La historia de «Casa Boni» La franja de horas puntas antes de irse a comer transcurre entre las once y media y la una y cuarto, cuando las madres acuden y vuelven de recoger a los niños del colegio. Suelen ser caras conocidas. «Vienen hijos y nietos de los que eran clientes habituales». Esos que conocieron el arranque del negocio a principios de siglo y se referían a Casa Ortega como «Casa Boni» por su fundador, Bonifacio Ortega. La tienda pasó después a uno de sus hijos y en los años sesenta a dos dependientes, Daniel Cayuela Ortega y José Manuel Navarro Arasti, que directamente o por medio de familiares regentan actualmente la tienda. José Manuel Navarro, de 67 años, está jubilado, pero sólo su presencia sigue siendo el alma de la tienda. Todos escuchan cuando recuerda los tiempos en los que la Calle Mayor era una de las principales salidas de Pamplona (DN hemeroteca 23/02/2003)
Ortega, más de 100 años al servicio de generaciones de pamploneses y navarros, con el mismo estilo de siempre
Hablamos con María Eugenia Cayuela Ortega (2ª por la dcha), una de las propietarias del establecimiento
Por: Casco Antiguo
Aunque para este magazine digital todos sus comercios le son igualmente queridos le hacía particular ilusión hablar de uno de sus comercios centenarios más clásicos y conocidos, que se sigue manteniendo al pie del cañón como el primer día. Ortega es uno de esos raros exponentes del llamado comercio tradicional que pese a mantener la apariencia, el sabor, y el trato de siempre, o precisamente por eso, sigue provocando el interés, la atracción y la visita de un buen número de clientes al cabo del año.
Ortega, Casa Ortega nació en el nº 1 de la calle Mayor, a principios del siglo XX, en torno a 1905, aunque es probable que su antigüedad pudiera ser algo mayor. La fundó Bonifacio Ortega. Era pariente de mi padre y como él era soriano, nos confiesa María Eugenia Cayuela Ortega, que a la sazón comparte apellido con el fundador. Bonifacio Ortega regentó la tienda, que era conocida popularmente por la gente de la Cuenca, como Casa Boni, hasta 1935, año en que falleció de accidente. Boni Ortega empezó con pañería. Por entonces lo que más se vendía eran telas para trajes de caballero. Le dejó el negocio a uno de sus hijos, José Ortega, que tenía afición por la pintura aunque la salud un poco delicada. Los demás hijos cursaron carreras de ingeniería en Madrid. José Ortega, Pepe regento la tienda durante 30 años. Durante ese período se llamó Hijo de Bonifacio de Ortega. Con la entrada de José se empezó a vender, además, de las telas de traje de caballero, telas para vestidos y batas de señora, sabana, mantas, ropa de trabajo, géneros de punto y confección en general. Durante algún tiempo a Ortega le llegaron a llamar «la casa de las mantas», incluso aparecía tal denominación en las bolsas de plástico de aquellos años.
Ortega ha estado desde siempre muy vinculado a la gente de la Cuenca. En aquellos tiempos, le gente venía al Mercado y recalaba luego en Ortega. Todavía viene mucha gente de los pueblos, afirma María Eugenia. Mi padre que en aquel tiempo trabajaba de dependiente, iba los martes a la Feria de Ganado de Irurzun, con el de La Zapatillera, con dos maletas de género, colocaban su puesto y toda la gente les conocía.
En 1965, José Ortega les deja la tienda a dos de sus dependientes Daniel Cayuela Ortega y a José Manuel Navarro. A partir de ese momento la tienda se conoció como Sucesores de Ortega o más sencillamente como Ortega. En esa fecha se amplió la tienda con un escaparate exterior y una zona de probadores pero siempre manteniendo el interior del local y la fachada. Se hizo la ampliación incorporando el local de la antigua barbería que había al lado. Es entonces, en esa época, cuando sin perder la esencia de comercio tradicional, se empezó a vender trajes regionales (de caser@), blusas de fiesta y todo tipo de prendas confeccionadas. Se redujo el apartado de telas, -la gente ya no cosía tanto, ni se hacía sus trajes como en tiempos pasados cuando abundaban los sastres y las modistas-, y se aumentó mucho el de la prendas confeccionadas. La tienda ha ido evolucionando conforme ha ido evolucionando la moda y la sociedad. Como se puede comprobar, cada uno que ha cogido el establecimiento le ha dado un renovado impulso al negocio, incorporando nuevas gamas y productos.
Hoy nos dice María Eugenia, siguiendo el modelo de comercio tradicional, se pueden encontrar todo tipo de productos en las diferentes secciones. En hogar, ropas de cama, sabanas, edredones, mantas, toallas, telas, etc. En regional: trajes de casera, blusas de fiestas, regional blanco (sanfermines, dantzaris, pelotaris) que va a más y que se vende durante todo el año. En confección vendemos muchos polos, camisetas de señora y caballero, moda en general, camisas, pantalones, jerséis, batas, prendas de hombre para todas las edades, interiores de señora y caballero, calcetines. Vendemos también prendas para señoras de cierta edad.
Si hay algo que diferencia a Ortega de otras tiendas, según María Eugenia, es el precio ajustado y el buen trato a los clientes. Ortega es un comercio de los de antes en el Casco Viejo de Pamplona donde puedes comprar de casi todo, intentando dar respuesta a las necesidades de sus clientes con un trato personalizado, cercano y familiar. La gente quiere que les enseñes el género, les expliques y les aconsejes. Conoces el género perfectamente y eso nos sirve para asesorarles bien. De ahí que cuente con una clientela muy fiel, tal es así que hay muchos casos en los que ves como han ido viniendo abuelos, padres e hijos y otros que se van incorporando atraídos por la buena relación calidad-precio.
No hay un perfil concreto de clientes. El perfil del clientes es heterogéneo y variadísimo, como lo ha sido siempre. Sigue viniendo gente de los pueblos y de la ciudad, de diferentes barrios y de distinta edad y extracción socio-económica.
Tras el fallecimiento de Daniel Cayuela la titularidad de esa parte del negocio, que hoy cuenta con tres empleados, pasó a su madre y hoy en día la tienen las tres hermanas Cayuela Ortega junto a José Manuel Navarro que ha estado buena parte de su vida en el establecimiento, tiene actualmente 80 años y cuyas notas nos han ayudado junto con la entrevista a María Eugenia a reconstruir la historia y devenir de esta centenaria tienda. Ortega cuenta con tres empleados, hace poco se jubiló Jesús Chocarro que llevaba 55 años en el establecimiento.
Cuando le preguntamos por el futuro, María Eugenia, que sigue tan activa y dinámica como siempre, no tiene otro objetivo más inmediato que continuar en el día a día con el mismo estilo, manteniendo la apariencia, personalidad y filosofía de la tienda (y de esto Mª Eugenia sabe mucho: fue compañera mía en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra), esas señas de identidad que le han permitido a Ortega cumplir alrededor de 120 años.
(Fotos realizadas por Blumun)
Actualización 24.10.2020
He pasado esta tarde por Ortega y me han confirmado lo que un amigo me ha dicho. Eugenia Cayuela Ansa falleció de un cáncer hace dos años. Descanse en paz.

Párrocos de aldea y familias misioneras

Severino, Paco, Isidra, Narciso, Mª Jesús, Emilia, Benjamín, Prisci (mi padre) y Pepito
En la búsqueda del viejo párroco de Cemboráin que "fichó" a mis tíos Moisés y Benjamín para misiones, he encontrado en la hemeroteca este delicioso artículo de Javier Larráyoz, hermano de Martín, escrito en 1958. En él se habla de don Anastasio (Anastasio Labiano, párroco Cemboráin 1902-1920) y de la familia de mi padre: Mendiburu-Itoiz.

Anastasio Labiano en las hemerotecas
Tirando de hemeroteca, encuentro algunos datos sobre don Anastasio Labiano:
Debió de nacer hacia 1873, ya que hay una reseña de su defunción el 07-03-1953, a los 80 años.
El 29-04-1900 es nombrado ecónomo de Ardanaz
De 1902 a 1920, párroco de Cemboráin
1922-23 aparece como miembro de la Junta Escolar y presbítero de Pamplona
1923-26 visitas al Balneario de Belascoáin
1929 Capellán del Manicomio
1935 (22 de febrero) con su hermana Manuela en la muerte de su hermano Ángel ("en su casa de Iseo". Será Iso o, mejor, Izco).

Ocho religiosos y los padres

También en la hemeroteca he encontrado algo que no sabía sobre mi familia:
DN 27/11/1994 Las vocaciones religiosas en Navarra, tal como refrenda José Antonio Marcellán en el libro «Cierzo y bochorno», han sido amplias y generosas. Un buen ejemplo de esta afirmación es la familia Mendiburu Itoiz, de Cemboráin, con ocho hijos religiosos; 3 familias con siete hijos; 15 hogares con seis hijos; 36 familias con cinco hijos; 106 con cuatro hijos; 388 con tres hijos; y 1.338 familias con dos hijos.

Mi interés por el viejo párroco de Cemboráin comenzó con esta entrevista que le hicieron a mi tío Benjamín en la revista del colegio de Jesuitas de Tudela:

1936 Moisés y Benjamín Mendiburu, para China
¿Qué le movió a entrar en la Compañía de Jesús?
 
El ejemplo y las palabras del párroco de mi pueblo, Cemboráin (Navarra), nos facilitó la entrada en Javier a los dos gemelos. Durante los cuatro años que estuvimos allí conocimos a excelentes jesuitas y nos familiarizamos con la vida de S. F. Javier al que soñábamos con imitar un día. Nuestros padres no pusieron ninguna dificultad, sino todo lo contrario.

Veamos, pues, el artículo de Javier Larráyoz:
Tras las huellas de Javier 
Navarra aldeana y misionera 
Valdría el caso para argumento de un tema misionero. Han transcurrido ya seis lustros, pero lo simpático de la escena hace que la recordemos al detalle... Un anciano cura de pueblo, algo encorvado ya por el peso del tiempo, de paternal semblante y austera vestimenta. Le acompañan dos jovencitos de idénticas facciones, con esa figura un tanto desdibujada que aporta el crecimiento. 
El párroco y los gemelos no andarían lejos
A los que le saludamos nos manifiesta con gesto de amplia satisfacción que aquellos dos muchachos de dieciséis primaveras son mellizos, que él los bautizó y sigue siendo su párroco y que ahora, terminadas las vacaciones, se dispone a acompañarlos a la casa de formación misionera donde cursan sus estudios. Luego nos enteramos que él ha sido el propulsor de su vocación, que los visita con frecuencia y que los moradores del colegio, acostumbrados a las visitas de aquel venerable patriarca, dicen al verlo llegar: «Ya viene el cura de los mellizos».
Pasaron los años. La Providencia dispuso que ejerciéramos nuestro ministerio en la misma parroquia que aquel viejo párroco a quien conociéramos en nuestra adolescencia. Una aldea de doce casas escalonadas en una loma. Entonces tuve buena oportunidad para conocer a fondo aquel cristiano hogar, bendecido por Dios con la prole de dieciséis hijos, de los que once vivían a la sazón. 
Iz. a Dch: Simón Barrios, Benjamín, Isidra,
Emilia, Pepito, Felipa (m), Narciso y Mª Jesús
El padre, hombre sano de cuerpo y alma, ayudaba al párroco con el cargo de sacristán; la madre, con una extremada sencillez de carácter que corría pareja con su espíritu de heroína, criaba a sus hijos en el temor de Dios y en la rectitud de la conducta. Buena prueba de ello eran aquel rosario de gruesas cuentas, pendiente de la chimenea de la cocina, que no omitía día alguno de ser rezado en familia, y también —¿por qué no decirlo?— aquellos pequeños azotes que pendían del mismo clavo que el rosario y que, con aquél, eran legado de los abuelos, para corregir en forma demasiado contundente los defectos que pudieran brotar en los retoños del viejo tronco. (Ni que decir tiene que fueron rarísimas las ocasiones en que tuvieron que entrar en juego las mentadas disciplinas). 
Iglesia de Cemboráin, al fondo, la Higa
De los once vástagos sobrevivientes, media docena habían ingresado ya en congregaciones religiosas misioneras. Fueron los dos mellizos los que rompieron el fuego, dando el adiós postrero a su patria y familia para llevar a la remota China la luz redentora de JESUCRISTO. Resultaron habilísimos para el estudio de aquel difícil idioma, por lo que les destinaron a ser maestros de chino entre los PP. misioneros del Celeste Imperio, necesitados de comenzar por el aprendizaje de aquel complicado problema. Eran hermanos gemelos; juntos habían dejado su pueblo —el diminuto Cemboráin—, para marchar a la Escuela Apostólica; juntos habían ingresado en Religión; juntos estudian la carrera... Y no pudieron separarse cuando se trataba de ser misioneros. Y marcharon juntos...
Paco con su libro
Al poco tiempo seguía sus pasos Francisco, el primogénito de aquella abnegada dinastía. Es curiosa la génesis de su vocación. Era todo un mozo labrador hecho y derecho —veintinueve años de edad—, dispuesto para encargarse el día de mañana de la dirección de la casa y hacienda. Pero al contemplar la sectaria persecución que por aquel entonces sufría la Iglesia en nuestra Patria —la congregación a que pertenecían sus hermanos había sido expulsada de la nación— vibró su espíritu con reacción generosa. Y recordando las sencillas lecciones que sobre la defensa de la Religión oyera de niño en la catequesis de labios del viejo párroco -el bueno de don Anastasio-, juzgó que el mejor modo de laborar por Ella en aquellas circunstancias, era el de alistarse como ´misionero. 
Y como lo pensó, lo hizo. Y aunque los superiores de la Compañía de Jesús, en vista de su despejada inteligencia, deseaban fuese religioso "de Misa", la humilde sencillez del mozo se resistió a ello, ingresando como hermano coadjutor. ¡Siempre, en el fondo de todas estas vocaciones, la figura del párroco de las aldeas navarras! 
Paco, Prisci, Benjamín, Severino, Narciso y Pepito
Aún quedaban en la reserva de la preparación misional otros dos varones: Narciso, estudiante de Filosofía, y José —familiarmente llamado Pepito—, el benjamín de ellos, quien también cursaba sus estudios en la Escuela Apostólica de Javier y que era nuestro monaguillo durante sus vacaciones. ¡Los cinco en la misma Orden y los cinco con idénticos afanes misioneros! 
El sexo débil se hallaba asimismo dignamente representado en la apostólica empresa; una de ellas —Emilia— religiosa en el extranjero; otra —Felisa— novicia en congregación misionera, y finalmente, María Jesús, la que cerraba el número de la prole, con catorce años a la sazón, acudía a la escuela y a nuestra catequesis, soñando siempre en seguir la senda de sus hermanas. 
Han transcurrido cerca de una veintena de años. De los tres hermanos que —veteranos avanzados de Dios— trabajaban en la misión del Lejano Oriente —Francisco y los dos gemelos: Benjamín y Moisés—, éste consuma prematuramente su existencia terrena en los umbrales del Sacerdocio. Los dos restantes permanecen en la brecha hasta que la sacrílega persecución de los «sin Dios» les obliga, a viva fuerza, a salir de China. Los superiores les señalan nuevo campo de operaciones no lejos de la tierra que ocupó sus desvelos; Paco continúa su ministerio en Formosa, mientras Benjamín lo hace en Filipinas.
A la niña de esta foto, al enterarse su familia de que tenía 
lepra, su padre la echó al fuego para que muriera. Se quemó 
el brazo derecho (al lado de mi tía) y tuvieron que  
amputárselo. Fotos, gentileza de Manuel Belzunegui

Por fin, resentida su sa1ud, éste recibe orden de venir a España donde rige en la actualidad los destinos espirituales de un colegio de segunda enseñanza (Jesuitas de Tudela). 
Narciso, el penúltimo de los varones, se ofrece voluntario para cubrir la baja producida por la muerte de su hermano Moisés. 
La Providencia dispuso que fuese la India el teatro de sus correrías apostólicas, pero —¿qué importa el área geográfica en orden al apostolado?— en la misión de Ahmedabad aporta, entusiasta, su grano de arena para que de aquel colosal bloque del paganismo brote triunfadora la imagen del Cristo Redentor. 
De las tres hermanas religiosas, Emilia despliega su labor entre las Siervas de María, en Portugal; Felisa, Dominica Misionera, vuela al Cielo en olor de santidad, cuando soñaba en volar a lejanas tierras de infieles, y por fin, María Jesús, recogiendo también el Crucifijo de su difunta hermana, ingresa en la misma Congregación dominicana, y halla su felicidad en la tierra, aliviando las miserias humanas y espirituales de sus queridos leprosos, allá en el Congo Belga. 
Santuario de Loyola, 31.07.1958. 1ª comunión 
de Ramón y Javi y 1ª misa de Pepito.
Y resta el nuevo sacerdote jesuita, Padre José Mendiburu, que para nosotros sigue siendo «Pepito». El 31 de julio pasado tuvo lugar en la basílica de Loyola el feliz acontecimiento de su Primera Misa en un marco de emotividad y fervor maravilloso. ¡Qué momentos aquellos en que el misacantano dio la Sagrada Comunión a sus familiares y parientes, desde su madre hasta dos de sus sobrinitos que en dicho día recibían por vez primera el Pan de los Ángeles y que ya se ilusionan con la idea de ser el día de mañana, misioneros como sus tíos. Pero el nuevo sacerdote ha querido celebrar también su Misa en el venerable castillo donde cursó sus estudios, en la cuna de Javier, donde se reunirá el próximo domingo, día 14, con sus familiares y amigos. Que el Santo Apóstol le alcance la gracia de ser celoso cumplidor del apostólico mandato: «Id por todo el mundo predicando el Evangelio a todas las naciones». 
Javier LARRAYOZ ZARRANZ (Párroco de lrurozqui) 
Envío: Al nuevo sacerdote Padre José Mendiburu Itoiz, S. J, y a sus familiares, con mis mejores votos en el fausto acontecimiento de su Misa en Javier

jueves, 22 de octubre de 2020

Iruña-Veleia y Vasconización tardía

Óscar Escribano, Eliseo Gil y Rubén Cerdán, los tres condenados, en el juicio
Hace un par de años, en "Iruña-Veleia ya tiene fecha de juicio (act.)", todavía con precaución, anunciábamos que estábamos ante una de las presuntas mayores falsificaciones de la historia. 
Por fin se ha celebrado el juicio y tenemos que quitar ya lo de "presuntas".
La resolución judicial afirma que entre los meses de julio de 2005 y junio de 2006, Eliseo Gil "bien por sí [mismo] o bien por medio de terceras personas, realizó incisiones para dotar de diversas inscripciones en 36 piezas arqueológicas tardo-romanas auténticas de cerámica" que habían sido desenterradas en el yacimiento.
Por tanto, lo que Eliseo Gil y sus cómplices han pretendido hacer en Iruña-Veleia ha sido un engaño, una estafa, pagada con fondos públicos.
Eliseo Gil, blanco y en botella
Con ello Eliseo Gil "aspiraba a revolucionar la historia de la lingüística e incluso del cristianismo. Mostró Gil piezas de barro con la inscripción de un calvario del siglo III (RIP, en vez de INRI) que las convertía en la representación de la crucifixión de Cristo más antigua de la historia, y otras con referencias egipcias y en euskera que adelantaban 600 años a los primeros vocablos escritos que se conocen de este último idioma" (El País).
RIP (Descanse en paz) se aplica en el cristianismo
al muerto; jamás a quien se cree que  va a resucitar
Si los vocablos en euskera hubieran sido auténticos, del siglo III, Gil habría dado, de paso, la puntilla a la hipótesis de la Vasconización tardía que afirma que el euskera no llegó a Álava (y, posteriormente, a Guipúzcoa y Vizcaya)  hasta después del siglo VI d.C.
Tras la sentencia, Eliseo Gil dice: "Nadie ha declarado haberme visto realizando tales acciones sobre las citadas piezas". Pero, tiene en su contra que varios arqueólogos que trabajaron con él declararon que las piezas valiosas aparecían solo después de pasar por los lavados manuales, y los hallazgos sobre el terreno nunca revelaban incisiones reseñables. Cuando se colocaron cámaras de seguridad en el yacimiento, nunca más volvieron a aparecer restos con el empaque histórico que supuestamente tenían los que habían sido hallados hasta entonces.
Blanco y en botella.

División dentro del Nacionalismo
Recoge Julián Aliaga
"En julio de 2007 el tripartito (PNV, EA y Aralar) sustituyó al PP en el gobierno de la DFA. A primeros de 2008 la consejera de Cultura, Lorena López de Lacalle de EA, se puso al frente de una Comisión científico-asesora, compuesta por profesores de la UPV (arqueólogos, lingüistas, epigrafistas…). Meses más tarde, cuando algunos lingüistas ya habían confirmado el “fraude”, varios comisionados comparecieron en Juntas Generales evidenciando la falsificación. La DFA expulsó a Lurmen de las excavaciones y emprendió acciones judiciales."
Hubo pues la "suerte" de que no le tocara al PP la patata caliente. El nacionalismo, en bloque, se podía haber posicionado en contra de la Comisión, considerando la expulsión de Lurmen como un ataque al euskera.
Tal división en el nacionalismo se confirmó unos años más tarde:
El realizador del documental, Josu Venero, la directora
de EiTB, Maite Iturbe, y el historiador Alberto Santana
En el Festival de San Sebastián de 2014, ETB presentó 'Vasconiako (¡con "v"! todo un síntoma) historia bat: euskalduntze berantiarra' (Una historia de Vasconia: La Vasconización tardía), de la mano de Alberto Santana, Historiador, profesor universitario y también director y presentador de documentales relacionados con la historia de "Euskal Herria".
La hipótesis -explica Santana- dice algo aparentemente tan brutal y conflictivo como que hace tan solo 14 siglos no se hablaba vasco en Guipúzcoa, Vizcaya o Álava. Y que en Navarra justo entonces se empezaba a hablar. Pero que de Tafalla p'abajo no se habló nunca. Que el idioma vasco vino del Alto Garona, al noroeste del Valle de Arán.
¡La ETB presentando, con todos sus medios, la "hipótesis más antivasca" y, nada menos que en el Festival de San Sebastián!
Como señala Iñaki Iriarte, "eminencias de la cultura vasca” dirigieron una furiosa carta a la prensa abertzale denunciando la intolerable herejía:
“Los firmantes de este texto queremos elevar nuestra protesta a EITB, en la medida de que es un ente público, porque pensamos que no puede pagar hipótesis contrarias a casi todos nuestros historiadores y lingüistas, con más razón las contrarias a nuestro pueblo... Pedimos a la EITB  que no vuelva a emitir, al menos, el primer capítulo de la serie documental”.

Huelga de hambre tras la sentencia
Durante los trabajos de la Comisión científico-asesora el abertzalismo más fanático puso en práctica sus métodos habituales de coacción, intimidando a los miembros de la Comisión que señalaban el fraude; amenazaron a Salvador Cuesta y a su familia, por desvelar, desde su blog (que tuvo que cerrar), que un informe de Cerdán era una copia de un manual informático; injuriaron a los arqueólogos que han testificado en el juicio...
"En huelga de hambre porque
la Ciencia es la solución en I-V"

Y ahora casi todos los detractores del documental de ETB sobre la vasconización tardía se han aglutinado en torno a quienes apoyan y defienden la autenticidad de los hallazgos de Iruña-Veleia, a pesar de la sentencia.
Así lo anunciaron: "Este 23 de julio ha comenzado en la calle Aiztogile, en la Kutxi, la huelga de hambre por el esclarecimiento de Iruña-Veleia", "exigencia al Parlamento, medios de comunicación, lugar de referencia interpelante-Kutxi-73".
¡Como su afán de esclarecimiento sea equivalente al respeto por el nombre de la calle ("Cuchillería", popularmente "la Cuchi") donde tienen el local...! ¿Desde cuándo se traduce el nombre de las calles ("calle Aldapa", por ejemplo) o se escribe con grafía diferente?
¡Huelga de hambre, a pesar de que -según Patxi Aranguren- "algunos testigos declararon que fue el propio director de la excavación el que habría realizado en 2004 no sólo los dibujos (algo admitido por él ante el Juzgado), sino también los textos que los acompañaban"!

Conclusión
Ya ni la ETB defiende que en Tudela se hablara vasco
Vasconización tardía 23'10" (pincha para comprobarlo)
Como veis, el fanatismo abertzale apostó muy fuerte por Iruña-Veleia y ha perdido. La hipótesis de la Vasconización tardía, a la que pretendía dar la puntilla, ha quedado una vez más confirmada, camino de convertirse en teoría.
Y lo más sorprendente: el PNV y la ETB, con todo su poder, son los que más están reforzando la hipótesis de que el origen del euskera está fuera de su actual Euskal Herria. Hipótesis que tiene unas consecuencias que trastocan radicalmente el actual ideario nacionalista. 
Pero esas consecuencias ya las veremos en una próxima entrada.
Aquí tenéis ese primer capítulo que tanto ha dado que hablar. Largo, pero busca el momento adecuado y no te arrepentirás:

martes, 20 de octubre de 2020

Ricardo Visus, sobre Los Iruña'ko

Fue en 2006 cuando, coincidiendo con el 50º Aniversario de la formación de Los Iruña'ko, se publicó un libro con ese título. Entre las colaboraciones está la de Ricardo Visus que nos transmite sus recuerdos con ellos y la amistad que le unió, estando los dos en América, con Iñaki Astondoa.

Nunca se sabe... 
Conozco a Los Iruña´ko desde su fundación (1). Recuerdo muy bien cuando les escuchaba y envidiaba, antes de que yo probara fortuna en la difícil carrera del canto. Siempre me gustó la música folclórica de cada país y admiré a Los Iruña´ko por dedicarse a divulgarla. 
2006 Presentación del libro 50º Aniversario
Gentileza de Jesús Garatea (agachado)
Hacia los años 56-57 conocí en Pamplona a Iñaki Astondoa, con quien me sigue uniendo una buena amistad. Me contó sus proyectos de giras por América.Iñaki era entonces un veterano entre los ambientes musicales de Pamplona. Había estudiado violín y canto y yo era un “novato” en la música. Conocí también a Alberto Huarte y a Joaquín Zabalza y años después a Los Arcos y Abad. Incluso hablamos de una posibilidad de unirme a ellos...Creo que entonces es cuando Iñaki se unía al grupo. 
Poco después tomamos direcciones diferentes. Yo marché a Italia y ellos a actuar en Madrid, y de allí por todo el mundo, como querían. Seguí sus éxitos a través de los periódicos y también me enteré de la disolución del grupo hacia 1966. Lo sentí pues creo que debieron seguir muchos más años actuando. 
Enrique Abad, Iñaki y Joaquín
En 1967 fui a Estados Unidos mi primera vez y en un viaje a Nueva York encontré de nuevo a Iñaki en el Chateau Madrid y, más tarde, en El Rincón de España. Reanudamos nuestra vieja amistad y hablamos mucho de Los Iruña´ko. Él añoraba aquellos tiempos, aunque nunca dejó, con su inseparable guitarra, de seguir amenizando y deleitando con su gran voz a los clientes del Rincón de España. Con frecuencia le visité y cené con él, y terminábamos siempre cantando hasta el cierre del restaurante y recorriendo después Manhattan para acabar con un almuerzo-recena a altas horas de la noche. 
Los Iruña´ko era un grupo de músicos natos, cada uno en su sección. Voces muy buenas, naturales, excelente musicalidad, un gran carisma y, sobre todo, una gran profesionalidad. Tuvieron el privilegio de contar con un gran músico además de una gran persona: Joaquín Zabalza, alma musical del grupo, que con sus excelentes arreglos cuidaba de la “armonía musical”. Joaquín ha dejado un gran legado musical en Pamplona. Se marchó demasiado pronto... 
Los Iruña'ko, al completo
Después de tantos años en está profesión, admiro y aplaudo la decisión que tuvieron Los Iruña´ko de dedicarse a la promoción de nuestro folclore. Fue una agrupación de privilegiados que en aquellos momentos difíciles supieron lanzarse a una aventura que les llevó a cosechar éxitos en todo el mundo al mismo tiempo que hacían de excelentes embajadores de su tierra natal. Fueron muchos los elogios que escuché de Los Iruña´ko tanto en España como en América aún después de su disolución. ¿Se separaron demasiado pronto? (2) ¿O quizás fue lo mejor salir por la puerta grande en pleno éxito? Nunca se sabe... 

Ricardo Visus 
Profesor emérito de la Universidad de Minnesota. USA

(1) 
El recorte de prensa más antiguo que se conserva sobre Los Iruña´ko está fechado el 17 de septiembre de 1956. En la página 10, El Pensamiento Navarro titulaba: “Seis canciones de música pamplonesa han sido impresionadas por la Agrupación Iruña´ko”. En aquel momento, ese germen del exitoso grupo posterior estaba compuesto por Josecho García, Alberto Huarte, Joaquín Zabalza y Enrique Los Arcos.
El cronista, Fermín Orzanco, con gran clarividencia, se felicitaba por la suerte que había tenido de escuchar en las fiestas de Alcoz “a un grupo musical que está próximo a hacerse famoso”. Con un lenguaje repleto de adjetivos, muy propio del periodismo de aquella época, Orzanco hablaba de un grupo “maravillosamente empastado, con una justeza insuperable y unas melodías que nos hicieron entusiasmar”. Y subrayaba que los cien comensales “tuvieron que levantarse de sus asientos para exteriorizar su aprobación unánime ante seis u ocho canciones de sabor sanferminero ejecutadas con impecable técnica y gusto”.

Caíto con Dorota
(2) 
Joaquín Zabalza solía contar una anécdota que nos puede dar una idea de hasta qué punto Los Iruña'ko eran conocidos y, sobre todo, queridos en Pamplona. 
Un día, una vez disueltos Los Iruña'ko, entró Joaquín en una peluquería de Pamplona. Uno de los clientes lo reconoció y le empezó a reprochar que se hubiesen separado. "No tienen ustedes derecho a hacernos esto a los navarros", se quejó amargamente aquel hombre. 
Y no me extraña. La historia de Los Iruña'ko fue tan intensa y tan redonda que, muchos años después de haberse extinguido, todavía sigue alimentando vivencias y nostalgias de unas cuantas generaciones de pamploneses.

domingo, 18 de octubre de 2020

Ricardo Visus, por Óscar Salvoch

"Ricardo Visus, heredero de la gran escuela de canto italiana", por Óscar Salvoch
El autor repasa la figura del tenor Ricardo Visus, fallecido el pasado jueves, y destaca las características de su voz, de los papeles que interpretó en el escenario y hace referencias a las escasas grabaciones que dejó como legado

Con la muerte del tenor Ricardo Visus acaecida la pasada noche del 15 de octubre de este año fatídico, se va uno de los últimos exponentes de la escuela de canto italiana, uno de los últimos cantantes que bebió directamente de las mismas fuentes de las que se nutrió Julián Gayarre para asombrar al mundo con su voz; uno de los privilegiados que la historia debería poner junto a otros más conocidos a nivel mundial y que fueron sus acompañantes en aquella aventura de llegar a Milán con el sueño de ser cantantes. Fueron aquellos compañeros de clase, por citar a algunos, los hermanos Alfredo y Francisco Kraus y la soprano navarra Lina Huarte.
Coincidieron los cuatro en la capital lombarda y lo hicieron en la clase de la misma profesora: la valenciana Mercedes Llopart. Con ella aprendieron los secretos del más puro bel canto que ella aprendió, a su vez, de su maestro, el profesor Francesco Lamperti, afamado y requerido por todos los estudiantes que acudían a Milán a instruirse en el arte del canto. Cabe apuntar que Lamperti nunca fue profesor de Gayarre pero sí llegó a ejercer de una suerte de representante que le proporcionó no pocos contratos al roncalés.
Sin embargo, Ricardo Visus concluyó que aquella técnica no iba bien a su voz y abandonó las clases de la Llopart buscándose otros profesores. Búsqueda que le llevó a continuar sus estudios de la mano de Zita Fumagalli, Arnoldo Fornassari o Franco Patané.
Corría el año 1960 y el camino recorrido hasta Milán no había sido fácil. Atrás quedaban sus primeras nociones musicales en el Seminario pamplonés de la mano de Domingo Galarregui, sus años como clarinetista en la Banda de Música de los Salesianos y sus apenas seis meses como coralista en el Orfeón Pamplonés, cuando este lo dirigía Juan Eraso, allá por 1958. Y de ahí a Madrid donde, tras conocer providencialmente a la soprano Ángeles Chamorro, ésta le aconseja que estudie con Ángeles Ottein. Tampoco fue fácil conseguir la beca que aquel año convocaba por primera vez en su historia la Fundación Juan March, circunstancia esta que provocó una divertidísima, y a la vez entrañable anécdota ya que, faltos de una organización para tales menesteres, y ante la imposibilidad de reunir a los expertos elegidos como jurado, Visus tuvo que ir casa por casa de cada uno de los miembros evaluadores cantándoles en sus respectivos domicilios y acompañándose él mismo con un acordeón. Uno de estos maestros evaluadores era el compositor Jesús Guridi.
Pero tal esfuerzo tuvo su recompensa y le fue otorgada aquella beca, a la que sumó otra, otorgada, en esta ocasión, por la Diputación Foral de Navarra, y que le permitió permanecer en Milán tres años más.
La carrera de Ricardo Visus despegó definitivamente tras ganar la Medalla de oro en el Concurso Internacional Gian Battista Viotti, en la ciudad de Vercelli.
Tenor lírico, encontramos en su repertorio óperas como Rigoletto, La Traviata, Lucia di Lammermoor, “La Bohème” o “L´amico Fritz”. Tampoco dejó de lado la zarzuela, ya que al regresar a Madrid fue nombrado primer tenor en el Teatro de la Zarzuela y primer tenor en la compañía de César Mendoza-Lasalle con la que recorrió no sólo España (en el Teatro Gayarre de Pamplona cantaría un “Rigoletto”) sino que paseó su voz por Italia, Argentina, Brasil o Estados Unidos.
En oratorio encontramos en su repertorio Elías de Mendelsshon, Miserere de Eslava o Jesucristo en la cruz de Remacha, cuyo estreno en el Teatro Real protagonizó.
Sn embargo la seguridad de un contrato ofrecido por la Universidad de Minessotta, en Mooread, le alejó de los escenarios tras una carrera relativamente corta pero plagada de éxitos. En dicha universidad desarrolló su carrera docente durante más de veinte años.
Kraus y Visus se saludan
Tampoco se prodigó mucho por los estudios de grabación. Apenas cinco singles grabados con la desaparecida discográfica catalana BELTER nos dejan un retrato de la voz de Visus. Una voz no muy grande pero de timbre claro y de gran belleza, que sorteaba cualquier cualquier dificultad de la partitura con aparente facilidad. Una voz alabada y admirada por colegas, cuyos testimonios pude recoger personalmente, como Lina Huarte, Alfredo Kraus, Francisco Kraus, Vicente Sardinero, entre otros. Incluso se llegó a publicar en una revista, en abril de 1967, un comentario en el que Alfredo Kraus decía: “ya me gustaría tener la voz de Ricardo Visus para mí”, comentario cuya veracidad no he podido contrastar, aunque en la visita que el tenor canario realizó a Navarra en 1999 y que tuve el honor de organizar, recordó la voz de Visus. Días memorables en los que aquellos jóvenes soñadores en Milán se reencontraban en Pamplona cuarenta años después.
Recomendable escuchar aquellas citadas grabaciones de Visus para la casa BELTER en la que podemos escuchar una de las, para mí, mejores versiones que se han grabado del Yo no sé qué veo en Ana Mari, de El caserío, preparada con su autor, o las jotas de El trust de los tenorios y La Bruja en las que presenta un delicado lirismo aplicado a la popularidad de la jota exento de alardes innecesarios. Las canciones de Falla, uno de sus compositores preferidos, dejan de manifiesto que en este repertorio era especialista. 
Y no olvidar la “Plegaria al Pilar”, que si bien el propio Visus manifestó siempre su descontento con el resultado de aquella grabación, la ejecución de esa difícil obra es, simplemente, impecable. Poco más se dejó ver por los estudios de grabación. Acaso un disco grabado en Estados Unidos ya en plena madurez acompañado de guitarra.
El jueves nos dejó Ricardo Visus. Un artista cuya grandeza es equiparable a su grandeza como persona. Y se fue como lo hacen los grandes. De puntillas. Sin hacer ruido. Nos dejó el gran tenor Ricardo Visus y el inigualable amigo Caíto.
Óscar Salvoch es el autor de 'Julián Gayarre, la voz del paraíso'.

Un año antes de su muerte, el Archivo Real y General de Navarra, Música y Artes Escénicas, le hizo a Caíto esta entrañable entrevista. Vais a ver aquí a Ricardo en su estado más natural, sin prisas, contando su biografía con esa gracia con la que  solo personas como él sabían llegar al corazón de la gente.
En cuanto empecéis a escucharle, os atrapará