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miércoles, 22 de enero de 2020

La Cuesta de la Estación (y alrededores, por Arazuri)

N.° 25. Año 1879-80. Plaza de las Recoletas e iglesia de San Lorenzo, vistas desde los jardines de la Taconera.
En el año 1881 se colocaron en esta plaza jardincilios y se plantaron árboles (Foto Roldán).
CAPITULO II. LA CUESTA DE LA ESTACIÓN
El título se queda muy corto. Vamos a ver, además, la fachada de San Lorenzo, Plaza de Recoletas, Fuente del León y Portal Nuevo, con unas imágenes comentadas por Arazuri: la mejor manera de conocer y querer a nuestra Vieja Iruña.

FACHADA DE SAN LORENZO
San Lorenzo y capilla de San Fermín en 1841. La
torre-campanario,hasta bien entrado el siglo XVI
sirvió de baluarte a la muralla exterior de la ciudad.
Tras el bombardeo de 1841 hubo que rebajarle su
altura en un tercio el año 1852.
Acuarela de Sanz y Benito. AMP.
Retrocedemos con la imaginación 87 años, para situarnos en la barandilla de los Jardines de la Taconera, que da sobre la Cuesta de la Estación. En este invierno del 79 al 80 se colocó don José Roldán (padre) para conseguir, con una de aquellas máquinas gigantes con placas de 18 x 24, la magnífica fotografía —auténtico aguafuerte—que podemos contemplar en la reproducción. (Foto n.° 25).
Aunque la tarde era soleada e invitaba el paseo, únicamente cinco personas rompen la tranquilidad y el encanto de esta estampa del viejo Pamplona, en la que destaca la gran fachada de la Iglesia de San Lorenzo.
No negamos que nos impresiona esta fachada, pero no sólo a nosotros: también le impresionó a Víctor Hugo en el año 1843, cuando, acompañado de su amante Julieta Drouet, llegó a Pamplona en una mañana del mes de agosto, en la diligencia «La Coronilla de Aragón». Dijo de ella —la pluma más célebre de su época— «una torre magnífica, cuadrada, de ladrillos sin revoque (era de sillarejo, como apunta muy bien José M. Iribarren), de líneas sencillas y altaneras, domina el paseo plantado de árboles. Es el siglo XIII, modificado por el gusto árabe, como en Alemania o Lombardía, ha sido modificado por el gusto bizantino. 
Una portada, estilo Felipe IV, completa ricamente la parte inferior de esta torre, que sin ella quedaría un poco desnuda. Esta portada, que no tiene nada de chillona ni excesiva, ha sido una edición feliz. Es casi de estilo rococó, aunque todavía del Renacimiento.»
Más adelante continúa: «Esta torre magnífica es un campanario. La vieja iglesia, a la que estaba adherida, desapareció. ¿Quién la ha destruido? ¿Habrá sido incendiada en alguno de los numerosos sitios que ha sufrido Pamplona?»
N.° 28. Año 1900. Se acaba de construir el nuevo edificio de
Arbitrios Municipales, es decir, la Aduana Municipal, por eso
se llama a dicho lugar «Rincón de la Aduana». La fachada de
 San Lorenzo está ya sentenciada (Foto Archivo Municipal).
«Me estaba diciendo esto, y un ángulo del campanario, donde hay una brecha profunda que parece haber sido causada por las bombas, confirmaba en mi espíritu esta sospecha...»
Todo esto dijo, nada más ni nada menos, el genial escritor. El estilo no era Felipe IV, sino borrominesco, y la grieta que él vio en la torre no fue producida en ningún sitio de la ciudad, sino en el levantamiento de O'Donell, que desde la Ciudadela bombardeó Pamplona en el mes de Octubre de 1841.
Hacia 1850, fue rebajada la torre varios metros, quedando como se ve en la fotografía, y la piedra, vendida el día 27 de Agosto de 1853 al señor Insausti en 10.000 reales vellón para la construcción de la Casa de Baños del Paseo de Valencia.
N.° 26. Año 1890-95. Una galera arrastrada por una reata 
de seis mulas, aparca tranquilamente en el centro de la calle,
 junto a la iglesia de San Lorenzo, mientras el carretero toma 
 un «chiquito» en la taberna próxima (Foto Julio Altadill).
Bonita estampa, con recio sabor de antaño, se contempla en la foto n.° 26, donde junto a la antigua torre se ve una galera arrastrada por una reata de seis mulas. Por la acera de la plaza de Recoletas y al resguardo de la agradable sombra de los árboles, dos señoritas —talle de avispa, vestido talar y sombrilla en mano— se dirigen hacia los jardines de la Taconera.
En la foto siguiente podemos contemplar a placer la preciosa fachada de mármol, en cuya parte superior destaca la imagen de San Lorenzo dentro de una bonita hornacina. Esta imagen existe en la actualidad en la puerta del templo de la calle de San Francisco, y es lo único que se salvó del destrozo de aquella portada. Ahora bien, ¿de cuándo data, quién hizo esta fachada?
N.° 27. Año 1890-95. Así era de bonita la porta-
da de San Lorenzo, obra. del artista pamplonés
Juan Miguel de Goyeneta. (Foto Julio Altadill).

CONSTRUCCION DE LA PORTADA
Corría el día 4 de marzo del año de 1743; los regidores de la Ciudad, reunidos en consulta ordinaria y después de ver los asuntos del día, decidieron leer, ya para terminar, un memorial presentado por los componentes de la obrería de San Lorenzo, en el que, entre otras muchas y farragosas consideraciones, venían a solicitar —presentando el correspondiente proyecto— la construcción de una puerta con pórtico y fachada decente y hermosa que permitiese «...hacer decentemente la salida de las procesiones con el Inclito Martir, Patrón y protector de todos, el Glorioso San Fermín, dando de esta forma mayor lustre y esplendor a la capilla del Santo, pudiendo además que los estandartes de los gremios, Cruces y el simulacro de nuestro venerado Patrón, salgan perpendicularmente, sin los embarazos y agobiamientos que hoy se ofrecen por lo estrecho y bajo de la puerta por donde salen las procesiones...».
El proyecto era del maestro pamplonés Juan Miguel de Goyeneta, veedor de obras del obispado. El precio de la fachada ascendía a la cifra de 2.200 ducados. 
N.° 29. Año 1901 Atentado artístico
El Regimiento acordó por mayoría de votos, dar mil ducados de ayuda, liberándose de todo compromiso posterior. (Arch. Mun. Sección Patronato de San Fermín, leg. n.° 5).
Poco tiempo después, Juan Miguel de Goyeneta construyó aquella preciosa portada en la fachada de la iglesia, que persistió hasta el día 25 de febrero de 1901 en que comenzaron las obras de derribo de la fachada antigua y construcción de una nueva, la actual, que se terminó de construir, ¡cómo no!, el día 6 de julio de 1903, siendo el arquitecto don Florencio de Ansoleaga y el contratista don Benicio Waicimberg de Bilbao, alcanzando el precio de las obras la cifra de 77.000 pesetas.

PLAZA DE LAS RECOLETAS
En un primer plano, en la foto n.° 25, vemos la fuente que entonces estaba en el ángulo sudoeste de la Plaza de las Recoletas, y que fue trasladada al centro de la misma en el año de 1884, previo permiso de las Madres Recoletas al Ayuntamiento.
El lacero Aniceto Petit, en la Plaza de los Ajos
Esta plaza es propiedad de dicha Orden, de tal modo que cuando, el 12 de septiembre de 1940, acordó el Ayuntamiento —con el voto en contra del concejal don Antonio Ayestarán— cambiar el antiguo nombre por el de «Plaza del Emmo. Sr. Cardenal Ilundáin», la priora de las Recoletas solicitó: «...que al acuerdo anterior se agregue que el Municipio, al decretar la nueva denominación, lo hizo sin merma ni quebranto del derecho de propiedad que sobre el terreno de la plaza corresponde a la citada Comunidad...» y el Ayuntamiento «acordó de conformidad con lo solicitado».
En el siglo pasado, en esta plaza de las Recoletas, se efectuaba el mercado del carbón vegetal.
1902 Carbón vegetal (carreta) y circo. Gentileza de Santi Urra
En ella se situaban los montañeses con su negra carga elaborada en las famosas carboneras (por aquel entonces, tan abundantes en nuestra Montaña) para vender sus productos. A la sombra de estos carboneros, aparecieron los revendedores que encarecieron el producto, hasta tal extremo, que el Ayuntamiento en 1881 (Actas 109 — fol. 140 ) autorizó a éstos la reventa, con la condición de que el precio del carbón no excediese del que vendían los productores.
En las fotos n.° 30 al 35, se aprecia la Cuesta de la Estación desde diversas perspectivas, con el fin de darnos cuenta de cómo era esta entrada a Pamplona antes de las reformas de 1932.

FUENTE DEL LEON
Nota de Desolvidar: como de esta fuente no hay testimonio gráfico alguno, voy a poner alguna foto de la única Fuente del León que yo conocí en los años 50, bien cerca, por cierto, de la que habla Arazuri.
Un poco más abajo, y debajo del muro de contención de los Jardines, estaba la Fuente del León; aún se ve hoy claramente el nicho donde estuvo empotrada.
Esta fuente, como ya dijimos anteriormente, se alimentaba de las aguas de Iturrama, canalizadas hasta dicho lugar y hasta la fuente de la Taconera, que aproximadamente estaba donde hoy está la Delegación de Hacienda, ya que su situación coincidía enfrente de la puerta de la Ciudadela, antes del derribo de los baluartes de la Victoria y San Antón.
Situación de la fuente en el Sitna de 1945-46
La Fuente del León, según dice Fernando de Alvarado en su «Guía del Viajero en Pamplona», estaba ornamentada con una gran estatua de un león y tenía una verja de hierro.
El Padre Isla, en su «Día Grande de Navarra», al describir las fiestas que celebró Pamplona con motivo de la proclamación de Fernando VI (ario de 1746 ), dice: «La mañana del famoso día, estuvieron desamparadas y solas las fuentes de la Taconera y de Santa Cecilia, no concurriendo a ellas las muchas samaritanas que ordinariamente las rodean con el pozador».
Don Ignacio Baleztena me recitaba, no hace mucho, estos versos, que había oído en sus tiempos mozos:
«La gran Fuente del León se está muriendo de risa,
porque van las pamplonesas con sombrero y sin camisa.»

También en aquellos tiempos las había de las que por presumir suprimían lo más necesario.
Pamplona, como plaza fuerte, estaba siempre bien guarnecida, abundando los cuarteles y la tropa. Los roces del pueblo con la soldadesca debían ser frecuentes, tanto que en todas las fuentes públicas tuvieron que rotular un caño para uso de los militares. Así nos lo demuestra la carta que el día 26 de octubre de 1855 escribió el Gobernador Militar de la Plaza al Alcalde de la Ciudad, por su requerimiento, en la cual le dice: «...el Regimiento de Mallorca recogerá con el carro el agua de la Fuente del León, y los rancheros y aguadores en ollas o cubos en el caño rotulado para militares de cualquier fuente».
En su día el chorro salía por la boca de un león
Suponemos que la fuente del León, antiguamente, y antes de construirse el muro de contención de los Jardines, estaba aislada en la hondonada que formaban el recinto amurallado de San Lorenzo, que existió hasta el siglo XVI, y la elevación de los actuales Jardines de la Taconera. Así se explica qüe estuviese rodeada de una verja de hierro y adornada con una gran estatua de león. Posteriormente se colocó en la hornacina, que muchos pamploneses la recuerdan.
A principios del siglo XX, Fernando de Alvarado dice: «La fuente hoy termina en una corona bajo la cual hay un pequeño león. Sirve también de abrevadero».
Un señor me contó que él recordaba una copla que decía:
«La Fuente del León la hizo Nagusía. No la hizo mejor porque no lo sabía.»
Pero en fin, dejemos la fuente del León, que fue tapiada al instalarse el ferrocarril de «El Irati», y continuemos bajando la cuesta hasta llegar al Portal Nuevo o Puerta Nueva.

PORTAL NUEVO DE SANTA ENGRACIA
Interior del Portal Nuevo, cuerpo de guardia y
caseta de arbitrios. 1906 A. Gª Deán.
Este portal fue construido en la segunda mitad del siglo XVI, y abierto en el nuevo recinto amurallado de la ciudad. No sabemos con exactitud la fecha de su construcción, pero hemos encontrado varias libranzas de los gastos de edificación de la casilla de Arbitrios Municipales, es decir la caseta del portalero, que se ejecutó en 1583, lo que supone que aquel. año, o a lo más tarde al siguiente, aquella nueva puerta de la Ciudad, entraría en servicio.
N.° 35. Año 1906. Simultáneamente a las reformas del portal
Nuevo. se procedió a ensanchar la Cuesta de la Estación a  cos-
ta de una esquina del baluarte de Gonzaga. Foto José Ayala
En las libranzas de aquella época se le denomina indistintamente «Puerta de Santa Engracia» y «Puerta Nueva de Santa Engracia», para ir convirtiéndose poco a poco y por reducción, en «Puerta o Portal Nuevo», con cuyo título ha llegado hasta nuestros días, no sin haber creado algunas confusiones y dudas, hasta el extremo de que se ha pensado que existió una hipotética Puerta de Santa Engracia, en el primitivo recinto amurallado. (Arch. Mun. Libranzas, leg. de 1583-84, n.° 6, libranzas núms. 37, 39, 40, 41 y 42.)
En la zanja, los restos de la muralla original del baluarte 
de Gonzaga y el antiguo portal Nuevo. CALLEJA
En el sitio de Pamplona de 1823, a que hemos aludido antes, este Portal sufrió tal bombardeo y quedó tan derruido que se cerró al tránsito, hasta que, el 13 de febrero de 1826, los diputados de los Barrios de la Parroquia de San Lorenzo pidieron «la reapertura del Portal Nuevo, que está cerrado desde el año 1823, a causa de los deterioros que padeció en el bombardeo del sitio que sufrió esta Plaza».
El Ayuntamiento acordó pedir al Virrey y Capitán General de este Reino: «se abra dicha puerta, ofreciendo la Ciudad costear las obras indispensables para que pueda habilitarse».
El mismo año se autorizan las obras, tanto de la puerta, puente levadizo, muralla, así como del cuerpo de guardia.

REFORMAS DEL PORTAL NUEVO
N.° 36. Año 1927-30. Desde las reformas de 1907, así era la
entrada a Pamplona por el portal Nuevo. Foto Rafael Bozano
Por las gestiones del Alcalde don Daniel Irujo, el día 14 de junio de 1905, se dio una Real Orden, concediendo el permiso para ensanchar los portales de las murallas. El arquitecto municipal don Julián Arteaga proyectó la reforma de este Portal el día 29 de marzo de 1906. Las obras se adjudicaron a don Francisco Oreja, de Pamplona.
Dio comienzo la reforma el día 7 de mayo de 1906 y se terminó el 5 de marzo de 1907. En la foto n.° 35 se ve un aspecto de aquellas reformas. El costo de dicha reforma ascendió a 45.254 pesetas. ¡Lo que hoy hubiese costado asfaltar 50 metros de carretera!
Después de la reforma quedó transformado el Portal como puede apreciarse en la fotografía n.° 36.
Posteriormnete, en el año de 1950, se vuelve a reformar nuevamente el Portal, obra realizada por los Contratistas Salanueva Hermanos, quedando como está en la actualidad.
El Portal Nuevo, reconstruido en su forma actual por Víctor Eusa en 1950. Foto Julio Cía 1954 

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