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sábado, 3 de noviembre de 2018

Einstein por Edelstein. Un acertijo


En los años 80, trabajaba de profesor en San Sebastián y -quizás para desconectar de los años de plomo- me dio por la astronomía, la física y los problemas lógicos y matemáticos, que me venían muy bien para las clases. Fue entonces cuando me pusieron el problema más bonito que jamás he conocido y que más éxito tuvo luego en mis clases.
Se llamaba "El problema de Einstein", porque decían que se lo habían puesto a él y que lo resolvió en cinco minutos. A mí me costó algo más.
Era, más o menos, así:

El problema de Einstein
Dos matemáticos se encuentran en la calle después de mucho tiempo sin verse.
- ¿Qué, te casaste?
- Sí, y tengo tres hijas preciosas.
- ¿Qué edad tienen?
- Como somos matemáticos, te lo diré con este problema: si multiplicamos sus edades, sale 36; y la suma es el número de la casa que ves ahí.
El amigo saca papel y lápiz, hace unos cálculos y al rato exclama:
- Me faltan datos.
- Si, claro, la mayor toca el piano.

Sorprendente, ¿verdad? Si no lo sacas, ya sabes que en internet hoy tienes todo. Pero, tanto si lo sacas como si no, te habrá servido de calentamiento para entender lo que viene a continuación


José Edelstein, fotografiado esta semana en Pamplona. 
JESÚS CASO
JOSÉ EDELSTEIN FÍSICO Y DIVULGADOR CIENTÍFICO 
“De Einstein se suele destacar lo listo que era, pero sobre todo fue un valiente” 
Cuando Einstein descubrió que aquello en lo que confiaban todos era erróneo, no dudó en darle la vuelta, revolucionar la física y el mundo con ella. Eso le convirtió en el físico más importante de  la historia, aseguró en Pamplona José Edelstein, coautor de un libro sobre el genio alemán

JESÚS RUBIO Pamplona

En Madrid a Albert Einstein le ocurrió una anécdota que muestra lo poco que se conoce del científico más famoso de la historia. Cuentan que cuando el físico que desarrolló la teoría de la relatividad paseaba por la capital de España en 1923, una mujer mayor reconoció su rostro y exclamó: “Ahí está el inventor de automóvil”. “Todo el mundo sabe quién es Albert Einstein pero si preguntas qué hizo.... Es como si todo el mundo conociera la portada de Abbey Road de los Beatles, el del paso de cebra, pero nadie hubiera escuchado la música. Lo hermoso de Einstein es la idea, era un tipo con una forma de pensar brillante, limpia y en el fondo simple”. Lo dice José Edelstein (Buenos Aires, 1968), un físico teórico afincado desde hace años en Galicia y que junto con su colega Andrés Gomberoff ha escrito un libro para conocer mejor la figura del físico alemán, Einstein para perplejos. Edelstein viajó esta semana hasta Pamplona, para ofrecer una conferencia en el Planetario en la que habló de un personaje y de unas ideas que, según asegura, son más fáciles de lo que parece.  

¿Sería capaz de explicar la relatividad del tiempo y el espacio en no muchas palabras? 
Einstein inventó una forma de hacer física que era hacerse preguntas extremas. Y se preguntó cómo vería la luz si él mismo viajara a la velocidad de la luz. Si uno usa  la lógica de todos los días, debería ver esa luz quieta, igual que parece quieto un coche que circula a la misma velocidad por la carretera. Pero entonces resolvió las ecuaciones de Maxwell (las que describen los fenómenos electromagnéticos, que el científico escocés James Maxwell publicó en 1865) y llegó a la sorprendente conclusión de que debería ver la luz moverse a la velocidad de la luz, aunque él también esté moviéndose a esa velocidad. La vería igual que un observador que está quieto.  Y si no ocurría eso, significaba que las ecuaciones de Maxwell estaban mal, cuando ya había comprobación experimental creciente de que eran correctas. Así que Einstein tuvo que elegir entre Maxwell y la física de Newton. Decidirse por Maxwell significaba tirar toda la dinámica newtonana.  

Una decisión difícil. 
Tuvo una enorme valentía. De Einstein se suele destacar lo listo que era, pero fue sobre todo audaz. Hay que ponerse en su lugar. Tenía 26 años y trabajaba en una oficina de patentes. Hay que tener una personalidad muy especial para descubrir un error en Newton  y no tirar ese papel a la basura.  Si yo viera un fallo en algo fundamental de la física, desconfiaría de mí mismo. Pero Einstein era un cabeza dura. Se puede comparar con el deporte de élite. ¿Qué diferencia a Nadal del número 10, qué tiene para que gane siempre? Que cree que puede hacerlo y lo hace. Lo de Einstein fue una locura, pero una locura feliz, porque tenía razón. Se pudo comprobar más adelante,  cuando se pudo experimentar en los aceleradores con partículas elementales que se mueven a velocidades cercanas a la luz. Una partícula que vive un tiempo fuera del acelerador, dentro vive más.  

No resulta fácil de entender.  
Existe una partícula que se llama muón, un primo gordito del electrón que vive muy poquito, dos millonésimas de segundo. En ese tiempo la luz recorre 600 metros, por lo que deberíamos pensar que un muón no puede recorrer más de 600 metros. Sin embargo, todos los días,  llegan desde el espacio muones hasta aquí, hasta Pamplona. Para hacerlo tienen que atravesar 20 kilómetros de atmósfera. ¿Cómo puede ser? Porque el tiempo de un muón que viaja a velocidades cercanas a la luz corre más lento que el tiempo que medimos nosotros. Esas dos millonésimas de segundo de un muón pueden ser  60 o 70 millonésimas para alguien que está parado en la Tierra. El tiempo se multiplica por 30, y los 600 metros se convierten en 18 kilómetros. Desde nuestro punto de vista el tiempo del muón se dilató. Desde el punto de vista del muón la atmósfera se hace supercortita. Sé que es una locura, pero la naturaleza funciona así. Lo sabemos con un altísimo grado de precisión. En este momento no hay ninguna duda.  
¿Ni siquiera dudaron cuando  se dijo en 2011 que habían encontrado neutrinos que viajaban más rápido que la luz? 
Era inimaginable que algo así pudiera ocurrir.  Primero, porque ha habido  millones de experimentos en los cuales todo se portó bien. Y sobre todo porque si eso fuese verdad, la causalidad deja de estar preservada, que es algo gravísimo. Si algo que interactúa con nosotros supera la velocidad de la luz, deja de haber causa y efecto. Podría ocurrir que el gol de Messi entre antes de que chute el tiro libre. Es delirante. Por eso sabíamos que eso tenía que ser un error.  

Nadie duda de la importancia de Einstein y nadie  duda de que es el científico más famoso del mundo. ¿Están equilibradas su fama y su relevancia? 
Creo que Einstein es el científico más importante de la historia, solo Newton puede estar a la par. Newton hizo la increíble hazaña de crear de la nada casi toda la física. Einstein hizo la increíble hazaña de ver que todo estaba mal y darle la vuelta.  Merece la fama que tiene. Pero hubo circunstancias que aumentaron su popularidad.  Se involucró con los asuntos humanos, le preocupaba la paz del mundo, la cultura, las cosas de los hombres...  y fue un tipo original, que lo convirtió en un personaje público.  Paul Dirac fue probablemente el segundo físico más importante del siglo XX. Era un genio de vida apasionante, pero casi no hablaba, dicen que en las entrevistas respondía con monosílabos. Hoy casi nadie sabe quién es Paul Dirac. 

Si Einstein no hubiese existido,  ¿en qué sería diferente el mundo de hoy? 
Sus ideas las hubiera desarrollado otra gente pero más lentamente. Ya había quien trabajaba en ellas al mismo tiempo. La mecánica cuántica o la relatividad especial hubieran surgido también. Lo único que viene de la tozudez de Einstein puede ser la relatividad general, que nace de una sola observación no comprendida, y que era minúscula: una pequeña anomalía en la órbita de Mercurio, de 23 kilómetros entre 360 millones. Si Einstein no hubiese aparecido, igual hubiese continuado ahí, como otras anomalías que aún perviven. Él supo explicarla milimétricamente. Por otra parte, si no existiese nada de lo que Einstein descubrió, sin la mecánica cuántica por ejemplo, no tendríamos Internet, no tendríamos electrónica. Sólo habría electricidad. Estaríamos en la tecnología  del siglo XIX.  

¿Hasta qué punto es importante la confirmación de la existencia de las ondas gravitacionales que Einstein predijo un siglo atrás? 
Es una revolución de tal calado que en una entrevista llegué a decir que el 14 de septiembre (el día de 2015 en que se captaron) debería ser una celebración  mundial. Sabíamos que existían pero poder verlas fue toda una sorpresa. Al fin y al cabo, lo que trataban de captar es una vibración de unos espejos de una amplitud de una milésima del tamaño del protón. Los movimientos  sísmicos, la temperatura del espejo... miles de efectos podrían haber enmascarado esa medición. La revolución viene porque podremos observar toda una parte del Universo que hasta ahora era oscura. Por ejemplo, el mundo de los agujeros negros, de los que tenemos grandes evidencias pero también muchas limitaciones para verlos. Estamos en el momento  equivalente a cuando Galileo inventó el telescopio.  Después de eso vinieron cuatro siglos de exploración del espacio.   

Sus problemas para aceptar  la mecánica cuántica, ¿amargaron los últimos años de Einstein? 
Por lo que hemos hablado con gente que el conoció, en los últimos 20 años de su vida estaba bajo de ánimos. Lo estaba por tener que irse de Alemania de la manera en que se fue y por ver hecho trizas todo su mundo. Tuvo que ver el resultado de la Segunda Guerra Mundial, el holocausto y las bombas nucleares, de las que no tuvo ninguna responsabilidad. Como científico sintió que otros científicos, puestos a resolver un problema técnico con un trasfondo moral cuestionable, son capaces de apartar el juicio moral para resolver el problema por el simple afán de resolverlo.  Sobre la mecánica cuántica, lo que discutió fue la interpretación probabilística de su amigo Max Born, que se ha demostrado correcta. Es la que dice que no tiene sentido afirmar que un átomo se encuentra en un lugar salvo cuando intento verlo. Para Einstein esto era absurdo, y seguramente cualquier persona a la que se lo expliques estará de acuerdo con él. En 1983 hubo un experimento que demostró que Einstein no tenía razón. Si hubiera estado vivo, lo habría aceptado. Era un tipo conservador, y revolucionario al mismo tiempo. En todo caso, y aunque parezca duro, me gusta saber que cuando Einstein dijo cosas que no tenían sentido, nadie le hizo caso. No hay un culto a la personalidad y la autoridad, no se aceptaba todo porque fuera de Einstein… 

¿Por cierto, porque se le atribuyen tantas frases que no son suyas? 
Con Internet,  cuando la gente ve la foto de él cree que la frase de al lado es suya. Pero el 90% de esas frases de autoayuda o de superación que salen en Internet son falsas. 

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