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lunes, 4 de enero de 2016

Los polis también hacen reír

DNI tramitado con Marcos. ¿Se nota?
Si reír viene del latín ridere, sonreír viene de subridere. Sonreír es, pues, reírse sub, "por lo bajini"
Este artículo de Gracia Armendáriz se lee con la sonrisa en los labios y trata de un policía nacional, Telesforo Marcos, que "tramita los deneí y pasaportes" aquí, en Pamplona, y consigue que la gente salga con su documento en la mano y la mejor de las sonrisas, como la de Mireia Belmonte.
Comprueba si tus documentos están a punto de caducar y acude rápido a renovarlos. Marcos se jubila esta semana.
La ventana 
Juan Gracia Armendáriz
Sonrisa uniforme
Sospecho que la buena educación es tomada como signo de debilidad. Así, hosteleros y dependientas mal encaradas, vecinos que se te quedan mirando con gesto fosco y no responden a tu saludo aunque te lo encuentres en el descansillo de las escaleras todos los días… Ustedes me entienden. 
Pues bien, por fortuna, también hay personas dispuestas a llevar la contraria a tanto cuenco con gesto de acelga. Realizan su labor bajo una premisa muy simple: “Me cuesta menos trabajo atender bien que mal, y quiero que la gente se vaya bien de aquí.” 
Es la inteligente táctica con la cual el policía nacional Telesforo Marcos realiza su trabajo en la oficina de Pamplona donde se tramita los deneí y pasaportes. 
A su padre, de convicciones comunistas, debió de darle un síncope cuando allá, en Cantimpalo, le comunicó que quería ser policía nacional. 
Lo destinaron a Navarra durante los tiempos duros, cuando el terrorismo asesinaba a sus compañeros. Hizo labores de escolta. 
Casado con una navarra, a la que galanteó con tenacidad de sabueso, se quedó a vivir en Pamplona, aunque ama su tierra. Es padre y abuelo. 
Alto, moreno, debió de ser un hombre nervudo a quien lo vivido durante “los años de plomo” no le ha quitado la sonrisa, dispuesta a jugar siempre con su interlocutor. El trato directo con el ciudadano le permitió poner en práctica su filosofía de la sonrisa. He sido testigo de las bromas que gasta al público y de las risas arrancadas a quienes esperan su turno. 
La periodista de Diario de Navarra Pilar Fernández Larrea escribió un reportaje sobre él titulado, acertadamente, “400 sonrisas al día.” Marcos es ese tipo de persona que siempre tiene un quiebro de humor e inteligencia, que es un signo de bondad. Donde está tomándose una cerveza salta la espuma de las risas que no hiere. Con esa eficacia de la ética –“Hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal”- ha atendido a ciudadanos que le han agradecido su labor, basada en hacer la vida más agradable a los demás. 
Esta semana Marcos se jubila. Y con él miles de sonrisas. 
opinion@diariodenavarra.es 

2 comentarios:

Echenique dijo...

En una ocasión tuve que ir con 5 hijos menores de edad. Tuve que multiplicarme. Aún recuerdo cómo me facilitó la multiplicación de deneis. Se lo agradecí de mil amores. Personas así son las que te sacan de dentro un " Vale la pena vivir " y te hacen olvidar a los de la cáscara amarga.

Patxi Mendiburu dijo...

He oído muchos comentarios sobre Marcos, pero tb en general por la buena actitud de todo el personal. Cuando le hicimos el DNI a Nacho, nos hicieron pensar que Nacho era un enchufado: aparcamiento protegido, atendido con simpatía y el primero por ser él. Y nos desolvidó a todos que sabía poner su firma