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miércoles, 20 de enero de 2016

Con amigos así... ¿para qué quiero enemigos?

Koldo Itsasotínez: "Esta vez sí hemos llegado a la médula de la Navarra católica, foral y española"
LA VENTANA Germán Ulzurrun
Nuestra defensa, ¿sigue vacante? 
Una de las afirmaciones más solemnes de los últimos tiempos, cuando Yolanda Barcina terminaba su estancia en el Palacio de Navarra, corrió a cargo del filósofo bilbaíno Daniel Innerarity, también premio Príncipe de Viana, cuando aseguró que “la defensa de Navarra está vacante”. 
Como han pasado suficientes meses desde el advenimiento del cambio liderado por Geroa Bai, en cuya lista se presentó en diciembre, sería muy interesante, para no perdernos por la fronda de los sofismas y las entelequias epistemológicas, que, al modo de Aristóteles, nos explicase a los simples mortales las bondades del nuevo quehacer político. 
Es de suponer que esa vacante en la defensa que dejó Barcina la ha asumido Barcos de manera decidida. A ver. Sanidad, Educación, régimen fiscal propio, participación ciudadana y política, ¿en qué han mejorado desde que ha llegado el autodenominado gobierno de progreso? 
Lejos de buscar consensos amplios, al margen de las palabras bonitas, la realidad es que nos manejamos ante un autoritarismo puro y duro. 
Si la promoción en la enseñanza del euskera va a servir para machacar al inglés, ¿dónde está el beneficio general? 
La supresión del convenio de asistencia sanitaria con la Clínica Universidad de Navarra, ¿va a mejorar o a empeorar las listas de espera en el Servicio Navarro de Salud? 
Somos campeones en presión fiscal y pagamos más impuestos que nadie, ¿en qué favorece al contribuyente? 
Hombre, si por libertad de expresión se entiende que un presunto artista se mofe con dinero público de las creencias religiosas de una parte importante de la sociedad, pues entonces es que en esta vida todo es subvencionable. Incluida la Universidad de Navarra. A no, esa no; para nada. 
Pues mire usted, quien esto escribe pudo estudiar Periodismo gracias a dos factores: el esfuerzo laboral de sus padres, y que el denostado Opus Dei apostó por Navarra como sede de estudios superiores. Los tiempos cambian y el abanico de oportunidades es hoy muy superior, afortunadamente. 
La coz de Koldo Martínez, otro filósofo de la bioética, demuestra que lo que mejor sabe hacer el nacionalismo es descalificar y menospreciar. 
La defensa de Navarra sigue, sin duda, vacante.

Interesantísimos comentarios en Facebook

1 comentario:

Anónimo dijo...

Verdades como puños. Algunos, el señor Innerarity y muchos otros, dan lecciones de ética y coherencia, y quizá debieran comenzar por revisar sus actuaciones (Premio Principe de Viana bien remunerado…) Son los nuevos referentes éticos"del Kambio".