domingo, 18 de octubre de 2020

Carmen Morell y Pepe Blanco

Nacida en Barcelona el 13 de febrero de 1923, se llamaba Rosa Ferrando Galiana, hija de un albaceteño que trabajaba de descargador en el puerto de la Ciudad Condal, y de una valenciana. Comenzó a cantar con dieciséis años, imitando a Concha Piquer. Tenía una bella y potente voz, de resonancias líricas; de ahí que en su repertorio llevara números de zarzuela. Un agente de espectáculos la bautizó artísticamente con el sobrenombre definitivo de Carmen Morell. 
De gira por Andalucía con uno de aquellos espectáculos de variedades que tanto abundaron durante la postguerra un avispado empresario la instó a formar pareja con un cancionero que por entonces, año 1946, ya empezaba a destacar con algunas coplas, como El farolero y El gitano señorito. Se trataba del riojano Pepe Blanco. 
José Blanco Ruiz, más conocido como Pepe Blanco, nació en Logroño (La Rioja), en la típica calle de la Rúa Vieja, el 19 de marzo de 1911. 
En su juventud fue carretero, y más adelante taxista en la localidad riojana de Cenicero, donde se casa en 1935. En los años posteriores a la Guerra Civil Española se hizo popular imitando a Pepe Marchena en el Café Ibiza, popular establecimiento logroñés, hoy en día aún existente, lo que le hizo ganarse el apodo de Marchenita.

Cafetería Ibiza, hoy
No hay que olvidar que en aquella época triunfaba un dúo flamenco formado por Lola Flores y Manolo Caracol. Luego la idea de aquel promotor de espectáculos llamado Manuel Taramona no andaba desencaminada. Cierto es que la primera función que estrenaron Carmen Morell y Pepe Blanco titulada Alegrías 1946, con libreto de Antonio Quintero y Rafael de León musicado por el maestro Manuel Quiroga no tuvo el éxito apetecido en su estreno en el madrileño teatro Infanta Isabel. Tampoco les fue bien la gira por provincias. Debían ocho mil pesetas a la compañía, constituidos ambos en empresa, cuando a punto de concluir la desastrosa tournée alcanzaron un éxito inesperado en Vigo. 
Amortizadas las pérdidas, a partir de entonces y hasta 1960 fueron una pareja popularísima en toda España, rivalizando con la ya mentada líneas atrás, y ganando una fortuna. Más él que ella, pues así constaba en los contratos. Algo injusto, sin duda.
Los espectáculos de Carmen Morell y Pepe Blanco eran presentados con un gusto exquisito por los mejores teatros de España, aunque dada su enorme notoriedad tenían también que acudir a pueblos, a veces sin tener un escenario debidamente acondicionado e incluso sin camerinos, teniéndose que cambiar de vestuario en lugares poco propicios, llámense corrales o malolientes retretes. 
Pero esa era la España de la postguerra. Y ellos ganaban mucho dinero. Carmen exhibía lujosos modelos de primeras firmas. Y Pepe, de etiqueta, demostraba con su voz recia, varonil, que era uno de los mejores cantantes del género. Si él entusiasmaba a las féminas, ella resultaba atractiva y elegante. Así es que a sus espectáculos acudían matrimonios felices de escucharlos. 
Por problemas anteriores con sus respectivas casas de discos no pudieron grabar al alimón ninguna de sus canciones hasta 1949. A partir de entonces sonaban en la radio a todas horas. Era natural que fueran captados por el cine. Su primera película, de 1950, fue La mujer, el torero y el toro, basada en la novela de igual título de Alberto Insúa. La segunda fue la más taquillera de las tres que protagonizaron: Amor sobre ruedas. Pepe Blanco era un castizo taxista, que canturreaba amenizando los trayectos por las calles de Madrid, y Carmen Morell una afamada estrella de la canción triunfadora en América que regresaba a España. Eso sucedía en 1954 y tres años más tarde rodaron su último filme juntos, Maravilla, donde él interpretaba un airoso pasacalle, "Madrid tiene seis letras".
Hasta entonces la pareja procuraba llevarse bien, dentro y fuera del teatro. Se les ocurrió incluir en sus espectáculos unas jotas de picadillo, en las que uno y otra se echaban en cara algunas divergencias, lo que era muy del agrado del respetable. 
Aunque él estaba casado y tenía dos hijos, dado que las giras eran muy prolongadas y tardaba en volver a su hogar, teniendo asimismo en cuenta su aire de chuleta y seductor, no parece extraño que fuera conquistando poco a poco a su compañera de trabajo. Y Carmen Morell cayó en las redes amorosas que le iba tendiendo el tunante. 
Creyó ella en algún momento que él podría dejar a su mujer, Rosa Sistiaga, para siquiera vivir juntos, que no casados, habida en cuenta que en ese tiempo no existía en España el divorcio. Pero el riojano le hizo ver que nunca se separaría de su legítima. 
Coincidió ello, tras varios años de convivencia, en que él bebía más de la cuenta, lo que trascendía en el escenario pero es que, además, llegó a levantarle el brazo, a maltratarla, según me confesó la artista catalana. Y en 1960 se dijeron adiós para siempre: 
"En realidad Pepe y yo nunca nos llevábamos bien, no nos entendíamos. Nos hicieron después muchas ofertas. Contratos millonarios si aceptábamos volver. Pero ninguno de los dos aceptó, sobre todo yo. Ni nos volvimos a ver, ni nos llamamos por teléfono ni nos escribimos carta alguna".

A Pepe Blanco, cantando ya en solitario, le fue mejor que a ella. Tras su separación como pareja artística, actuó con gente tan destacada como Juanito ValderramaRafael Farina o Antonio Molina.
En 1980 se le dedicó una calle en Logroño, falleciendo al año siguiente, el 17 de diciembre de 1981 en Madrid y siendo enterrado en su ciudad natal.

Carmen Morell actuó en otros espectáculos y grabó discos, pero sin la resonancia de antes. Encontró en 1961 a un antiguo militar, Gustavo Gutiérrez Quiñones, que se convirtió no sólo en su representante sino en su marido. Enviudó en 1994. Y su voz se fue apagando, hasta retirarse a las puertas del nuevo siglo. Fue una gran intérprete de la canción española y una gran dama en todos los sentidos. Probablemente amargada desde que dejó de cantar con Pepe Blanco, sintiéndose engañada por él así como injustamente tratada y valorada, según nos pareció apreciar la última vez que nos vimos en Valencia, donde residió desde su matrimonio.
Carmen Morell, murió el 27 de enero de 2015, en la residencia Ballesol, de Valencia, donde llevaba ingresada cinco años. Padecía demencia senil. Aun así, algunas tardes alegraba a sus compañeros con alguna de las coplas que le hicieron muy popular, allá por los años 50. Caso de "Me debes un beso", "Amor que viene cantando", "Pregonera de España", "Bombón", "No me lo quites, hermano", "La lumbre de tu cigarro"…

Todas las referencias al autor y la mayor parte del artículo son de Manuel Román

viernes, 16 de octubre de 2020

Adiós a Ricardo Visus, "Caíto". Biografía

Caíto toma café con Dorota. Gentileza de Ángel Inda

La voz del tenor navarro Ricardo Visus se apaga a los 89 años
El cantante nacido en Carcastillo desarrolló una larga carrera docente en la Universidad de Minnesota
DN Pamplona
¡Así cantaba Ricardo!
La voz del tenor navarro Ricardo Visus, que desarrolló una carrera lírica en los años sesenta y dedicó la mayor parte de su vida a la docencia, primero en Estados Unidos y después en Pamplona, se apagó ayer en la capital navarra, donde residía.
Ricardo Visus Antoñanzas nació en Carcastillo el 11 de agosto de 1931. Su gusto por la música comenzó a través del canto gregoriano en la abadía de la Oliva, con la que mantuvo una vinculación toda su vida. De hecho, el pasado día 7 asistió a la bendición del nuevo abad, Javier Urós.
Visus estuvo interno en los Salesianos, en cuyos coro y banda participó, así como en la escolanía del Seminario, y, en 1958, comenzó sus estudios en el conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona y en el Orfeón Pamplonés con Juan Eraso, que le dio su primer solo el 29 de noviembre de 1959. Poco después pone rumbo a Madrid, donde recibe lecciones de Ángeles Ottein. “Para vivir de la música no puedes quedarte esperando. Hay que salir a triunfar”, decía en una entrevista.
En 1960, becado por la Fundación Juan March, se traslada a Milán, estancia que se prolonga gracias a una beca de la Diputación de Navarra obtenida por concurso y que le fue prorrogada un segundo año. En 1962 obtiene en Vercelli su primer gran reconocimiento al conseguir la medalla de oro del XIII Concurso Internacional G. B. Viotti. De regreso a Madrid, actúa como primer tenor en la compañía Mendoza Lasalle y más tarde en el Teatro de la Zarzuela, así como en los festivales de España. Su inquietud como intérprete le lleva a cantar, a lo largo de su trayectoria profesional, en multitud de escenarios repartidos por Italia, Estados Unidos, Brasil, Argentina y España.
En 1967 tiene la primera oportunidad de dar clases en la Universidad de Minnesota, donde es artista en residencia durante dos años. Después, entre 1969 y 1972 actuó en España y Argentina. Pero ese año, ya casado con María Victoria Eguizábal y con una hija, Mª Carmen (después llegó otro hijo, Juanjo), volvió a la Universidad de Minnesota como full professor (equivalente a Catedrático de Universidad) de canto y director de ópera. En Estados Unidos desarrolló su carrera docente hasta su regreso a España en 1996.
Visus tenía una pequeña academia en Pamplona y formó parte como vocal de la junta directiva de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera. Recomendaba a los padres de hijos con vocación musical que les dejaran “estudiar solo música, no como un aprendizaje secundario junto a una carrera de la universidad”.
Ricardo Visus actuó como solista de ópera, oratorio y música de cámara, además de concierto con orquesta, ámbito en el que ha interpretado con formaciones de prestigio entre las que figuran la RAI en Italia o la Orquesta Nacional de España, la ORTVE, la Santa Cecilia de Pamplona o la Sinfónica de Bilbao, en España.
A lo largo de su dilatada actividad como tenor, Ricardo Visus cantó bajo la batuta de directores de la talla de Igor Markevitch, Antoni Ros Marbá, Jesús López Cobos, Carlos Chávez, Odón Alonso, o Theo Alcántara.


Sola: “Un padre musical y un maestro de vida”
José Luis Sola recuerda que Ricardo Visus fue quien le animó e impulsó a la hora de desarrollar una carrera en el mundo del bel canto
NEREA ALEJOS Pamplona
Ricardo Visus, con José Luis Sola en la
Casa Museo de Gayarre. CEDIDA
“Ricardo hizo todo lo posible para que yo saliera adelante y pudiera dedicarme al canto. Conmigo se involucró al máximo”, recuerda el tenor pamplonés José Luis Sola, que hoy es una de las voces navarras más destacadas de su generación, junto a Sabina Puértolas y Maite Beaumont. “Siempre le estaré agradecido a Ricardo de que me apoyara de esa manera en mis comienzos”.
Su primer encuentro con Visus se produjo hace más de veinte años gracias a una sorpresa que le prepararon su mujer, Pilar Arellano, y una amiga. “Era mi cumpleaños y el regalo fue audicionar para Ricardo”, recuerda.
“Yo todavía no me dedicaba al canto, pero él fue quien me animó e impulsó. Me dedicó todo el tiempo que tenía para darme clases”. Maestro y discípulo pasaban juntos prácticamente todo el día. “Para mí fue mi padre musical, y además teníamos una relación muy familiar, de ir a su casa a comer, a cenar...”.
Dos años después de comenzar sus clases con Visus, Sola debutó en Italia, concretamente en el Teatro Alessandro Bonci de la ciudad de Cesena, en mayo de 2002. Lo hizo interpretando el papel de Ernesto en Don Pasquale de Donizetti, uno de los títulos que Visus le recomendó, junto a Rigoletto de Verdi. “Son dos óperas que he cantado mucho”, señala.
Para él, Visus fue mucho más que un profesor de canto: “Te enseñaba todo lo que sabía y se dedicaba a pulirte para sacar el máximo de ti. Te enseñaba a vivir la música y a entenderla. No solo te daba consejos musicales, también era un referente como persona, porque era realmente noble. Para mí también fue un maestro de vida”, asegura.
Todas estas enseñanzas que recibió son un bagaje que Sola sigue transmitiendo cuando imparte clases de canto: “Ahora yo también intento enseñar todos aquellos trucos que él me inculcó, como los ejercicios de vocalización que hacíamos. Además, él convivió con todos los grandes, era íntimo amigo de Alfredo Kraus. Simplemente el hecho de escuchar sus vivencias ya te servía de mucho”.

TESTIMONIO Dorota Grzeskowiak
ENSEÑAR A CANTAR Y A VIVIR
Ricardo Visus, ante un piano del antiguo Conser-
vatorio de la calle Aoiz de Pamplona. (DN)
Ricardo Visus, además de un entusiasta de su profesión, ejercida cerca de 60 años, sobre todo era un entusiasta de la vida. Siempre rodeado de gente, contando anécdotas y chistes, con toda su persona enviaba al mundo un mensaje claro de optimismo, de fortaleza y de sincera y generosa bondad.
Y con esto no digo que no tenía genio, pues tenía y mucho, como ribero que era, de Carcastillo.
Se enfadaba cuando a su entender no se trataba dignamente a la música o a los músicos.
Fue un extraordinario cantante que destacó por su bella voz y su manera cálida y sincera de interpretar. Entabló una entrañable amistad y contaba con la admiración de Jesús Guridi, Alfredo y Paco Kraus o Alicia de Larrocha.
Sus conocimientos adquiridos durante años sobre los escenarios los supo trasmitir a sus alumnos, entre los que me incluyo. Más que un maestro fue un padre para muchos de nosotros, y creo que no me equivoco si digo que hoy nos quedamos huérfanos de algún modo. Pues además de todos los misterios de la voz y de la interpretación, además de las pautas para saber estar sobre un escenario, Ricardo nos enseñaba cómo vivir. Cómo vivir la profesión de cantante con humild,ad y un fuerte sentido de compañerismo. Nos enseñaba con su propio ejemplo de una larga carrera hecha a base de trabajo, plagada de éxitos y abundante en amistades.
Era asombrosa su vitalidad, con la que afrontaba nuevos proyectos siempre con el fin de darle visibilidad a la lírica y hacer que se oigan las voces de sus alumnos en los que creía y a los que apoyaba incondicionalmente.
Y también su forma de enseñar era como él mismo, espontanea y directa, sin la pomposidad de los tecnicismos ni la gradilocuencia de los italianismos. Él decía que cantando hay que hablar, comunicar, trasmitir y emocionarse y si eso sucede la técnica va a ser la mejor de todas pues la naturaleza misma se ocupara de una emisión correcta. Durante sus clases nos hacía cantar a pata coja, levantando los brazos, pelando habas, haciendo café, y... funcionaba. La voz salía libre, el agudo dejaba de costar esfuerzo, la frase cobraba sentido, la música habla como por arte de magia,.
Él sabía obrar esa magia....
Por la magia de la voz, por la magia de tu amistad que nos brindaste y tu entusiasmo, te queremos y te damos las gracias infinitas Ricardo

Biografía de Ricardo Visus
Ricardo, a la derecha, en una fiesta familiar
Nota: esta biografía ha sido corregida y completada por el propio Ricardo Visus, quien ha tenido la amabilidad de aceptar el borrador que yo le envié. Este gesto muestra  que don Ricardo, además de un gran tenor y un buen profesor, es una persona amable y cercana, como me han corroborado quienes lo conocen.

Ricardo Visus Antoñanzas nació en Carcastillo (más exactamente en una finca de Figarol), Navarra, el 11 de agosto de 1931. En este pueblo se le conoce cariñosamente por el apelativo de Caíto (de Ricardito, para distinguirlo de su padre, que también se llamaba Ricardo).
Ingresó en el Seminario de Pamplona a los 10 años, donde dio sus primeros pasos musicales con don Domingo Galarregui (director de la Schola y organista de la parroquia pamplonesa de San Saturnino), cantando de tiple en la Schola Cantorum y como solista con un grupo de cámara. 
A los dos años, con doce, dejó el seminario e ingresó en el internado del Colegio de los Salesianos, donde pasó tres años, siguiendo sus aficiones musicales, cantando y tocando el clarinete en la banda del colegio con “don Ale”.
En 1958, con 27 años, le escuchó Juan Eraso, entonces director del Orfeón. Le invitó a ingresar en el Orfeón y tomar clases privadas, animándole a seguir la carrera de canto.
Estudió en los conservatorios de Pamplona y Madrid. En esta capital estudió con Ángeles Ottein, comenzando a cantar en Colegios mayores, embajadas...
Visus con Kraus (izda)
En 1960 fue a Milán con una Beca de la Fundación Juan March y pudo continuar sus estudios en Italia, bajo la dirección de Mercedes Llopart y Zita FumagalliFranco Patané y Arnoldo Fornassari, (siguiendo un consejo de Alfredo Kraus, con quien tuvo una gran amistad, así como con su hermano Francisco, con quien todavía la conserva) y con Marcello Cortis en arte dramático.
Siguió estudiando en Italia tres años más, al ganar el Concurso especial de la entonces Diputación de Navarra para la ampliación de estudios de Bellas Artes en el extranjero para jóvenes navarros.
Fue galardonado con la Medalla de Oro en el Concurso internacional de canto Gian Battista Viotti, en Vercelli (Italia), en 1962, compitiendo con más de un centenar de artistas de veintidós países. 
Ricardo Visus ha cantado las principales óperas del repertorio italiano y español en las más renombradas ciudades de Italia, España, Brasil, EEUU, Argentina… 
Como miembro de la Compañía Lírica del Maestro Mendoza Lasalle y, más tarde, con el Teatro de la Zarzuela de Madrid, fue primer tenor con notable éxito, con artistas como Mirna LacambraTrinidad PaniaguaMonserrat CaballéÁngeles Chamorro y Corinne Petit, bajo directores como Odón AlonsoIgor MarkevitchAntoni Ros-Marbà y Carlos Chávez.  
Caíto, de pie a la derecha
En septiembre de 1967 Ricardo Visus fue a los Estados Unidos y durante 24 años ejerció de 
profesor de canto y director del taller de ópera en la universidad estatal de Moorhead, Minnesota.
En 1969 viajó a Argentina contratado para cantar varias funciones de Rigoletto y un concierto con la prestigiosa Asociación Wagneriana de Buenos Aires
Durante 1970 y 1971, actuó con la Orquesta Nacional y la Orquesta de TVE en España, cantando la Novena Sinfonía de Beethoven, la Misa en Do Mayor del mismo compositor, Misa en Do de Mozart, el oratorio “Elías” de Mendelssohn y las “Vísperas de la Virgen” de Monteverdi, además de muchos recitales con piano y guitarra.
Fue cinco veces jurado en la Metropolitan Opera. Tiene varias grabaciones discográficas y ha dado clases magistrales en España, EE.UU. y Argentina. 
Regresó a USA, Universidad de Minnesota,  en 1970, donde se quedó hasta 1995.
En la actualidad el Maestro Visus sigue cincelando las voces de los jóvenes cantantes y colabora con  AGAO, a cuya junta directiva pertenece:

Ahí lo tenéis (4º x la dcha), el 26.09.13, diseñando el futuro de la AGAO
Ricardo Visus, Caíto, falleció en Pamplona el 15 de Octubre de 2020, a los 89 años.
Un año antes de su muerte, el Archivo Real y General de Navarra, Música y Artes Escénicas, le hizo a Caíto esta entrañable entrevista. Vais a ver aquí a Ricardo en su estado más natural, sin prisas, contando su biografía con esa gracia con la que  solo personas como él sabían llegar al corazón de la gente.
En cuanto empecéis a escucharle, os atrapará

Rosa Oteiza (estatua Fueros) y José Martínez de Ubago

José y Rosa vivieron una pasión en la Pamplona de 1903
1916 ca Escuelas de Compañía AMP
Aunque quedan puntos tan oscuros como el apellido de José Mtnez. de Ubago -el otro protagonista-, la historia de Rosa Oteiza, la modelo de la estatua de los Fueros, mujer cuya vida es digna de una novela de misterio en la Pamplona de comienzos del XX, sucedió aproximadamente así:

1883, 13 de Agosto
Nace Rosa en la calle San Antón, 22, cuarto. Es la segunda de los siete hijos que entre 1878 y 1899 tuvieron Miguel Oteiza Alonso (1855-1899), natural de Allo (Navarra), y Francisca Armona Olite, (1859-1945) de Urroz, si bien su padre procedía de la Magdalena pamplonesa. Miguel aparece como carpintero. Se casaron el 10 de diciembre de 1877 en Urroz, aunque ambos residían en Pamplona. Miguel murió de ataxia cerebral, tres días después de nacer su última hija. En ese momento Francisca, viuda, obtiene el puesto de portera en las escuelas de Compañía.

1893-1895 Gamazada y proyecto de Monumento
Tras la cimentación, el cuerpo inferior
Cuando Germán Gamazo, pretendió suprimir el régimen fiscal foral de Navarra, que se había establecido mediante la Ley Paccionada de 1841, se produjo una alta movilización por parte del pueblo navarro y sus instituciones, con manifestaciones y recogida de firmas.
Para conmemorar este hecho muchos pueblos y ciudades de Navarra pusieron a las calles y plazas más importantes el nombre de «Fueros».
En Pamplona, y por suscripción popular, se levantó el Monumento a los Fueros. Lo diseñó el arquitecto Manuel Martínez de Ubago, hermano mayor (8 años más) de José (Pamplona, 1877-San Sebastián, 1953).
Las labores de cimentación finalizaron en diciembre de 1895, momento a partir del cual las obras de construcción del monumento avanzaron con mucha lentitud debido a dificultades económicas. Este es el principal motivo por el que en 1895 el arquitecto pamplonés se vio obligado a modificar el proyecto original sobre todo en su culminación, donde el grupo escultórico de dos guerreros –uno anciano protegido por otro joven– que mostraba inicialmente, fue sustituido por la figura femenina final.
Esculturas de Ramón Carmona
En 1895 Rosa, la futura modelo, aún tiene 12 años y José, 18. O sea, que su relación es posterior a la modificación del proyecto.

1900ca-1905ca
No tengo ni idea de cuándo y cómo se conocieron José -hermano de Manuel Martínez de Ubago- y Rosa, pero calculo que su relación -profesional y sentimental- tuvo que desarrollarse entre 1900 (cuando ella tenía 17 años)  y la marcha de él a Zaragoza, hacia 1905.
Dice F. Pérez Ollo: "La estupenda moza —dieciochoañera (1901) cuando posó para la estatua de bronce— se enzarzó en amores con José"
Cuenta una biznieta, Lara, que antes de cumplir 20 años, en 1903, Rosa había sido ya madre dos veces de hijos de José Martínez de Ubago, en aquel año concejal del Ayuntamiento pamplonés. El primero recibió no sólo los apellidos, sino también el nombre de su padre. El segundo de los hijos fue Julio, el abuelo de Lara, nacido en 1903. Posteriormente, Luis. Los tres recibieron del padre los dos apellidos: Martínez de Ubago y Lizarraga, desapareciendo así el Oteiza de la madre.
Roldán 1903-4 Faltan las placas 
Fue también en 1903, el 7 de abril, cuando la estatua de bronce, fundida en Barcelona por la casa Masriera y Campius, quedó colocada en el pedestal. La pieza, de 5,5 m. de altura, pesa cinco toneladas. Un par de semanas antes: 
21/03/1903 DN "El reputado arquitecto D. Manuel Martínez de Ubago continúa mejorado en su enfermedad de lo cual nos alegramos muchísimo".  
Fue José, en persona, quien tuvo que dirigir la operación de elevar y posar la estatua (a su hermano Manuel le había dado un soponcio al ver a la matrona). En la prensa no hay alusiones a la modelo. Dicen que la estatua la había modelado el propio José Mtnez. de Ubago. ¿Quién mejor que él?
A pesar del susto, un año después.., 
16/07/1904 DN Hoy a las nueve de la mañana contraerán matrimonio en la capilla de las Hermanitas de los Pobres el arquitecto don Manuel Martínez de Ubago con doña Genara Chango.

1905-1908 Adiós a Rosa y a Pamplona
José Carlos Marco Foz, bajo la dirección de José Luis Pano defendió su tesis: Manuel Martínez de Ubago. Arquitecto en Zaragoza. (1905-1928), en mayo de 2002.
20/07/1906 DN En Lodosa fué pedida la mano de la bella y distinguida señorita Consuelo Gil Peralta para nuestro querido amigo el joven (29 años) D. José Martínez de Ubago. Nuestra enhorabuena. (dato comprobado que no tiene relación con nuestro José)
07/10/1908 DN Después de pasar una temporada en Deva han regresado á Zaragoza don José Martínez de Ubago y su distinguida familia.
Por lo visto, hacia 1905 los dos hermanos -Manuel con su familia oficial- se trasladan a Zaragoza y allí ejercieron su profesión. Manuel se estableció allí, fue uno de los principales arquitectos de la Exposición Hispano-Francesa de 1908 y en Zaragoza continuó hasta su muerte, en 1928. Pero no así José.

1908 ca Ceremonia suspendida
José Martínez de Ubago
Las fuentes que he consultado coinciden, pero ninguno aporta fecha, lugar exacto ni documentación. Pudo ser hacia 1908, cuando Rosa -según dicen esas fuentes- irrumpió con sus tres retoños en la iglesia de Zaragoza (parece ser que en la iglesia de Santa Engracia) en la que el padre de las criaturas se iba a casar con otra.
Según Lara, "después de aquello, el escultor se trasladó a San Sebastián, probablemente llevándose consigo a los tres hijos que tuvo con Rosa, ya que estos crecieron en una pensión donostiarra que seguramente pagaría su padre. Ahí se pierde de nuevo el rastro de Rosa. Además, y por lo que se sabe, el propio José, (que llegó a ser alcalde de San Sebastián en 1935 por el Partido Radical) evitó el contacto con sus hijos ilegítimos pues no llegó a conocer a los nietos que le dieron.
Mientras tanto, volvió a casarse (Lara: con su joven secretaria) y tuvo cinco hijos, dando inicio así a otra saga de Martínez de Ubago, cuyos descendientes se han criado también en San Sebastián, pero en paralelo a los procedentes de la relación con Rosa Oteiza y sin contacto entre ambas ramas."
Desde 1920 hasta la guerra civil fue arquitecto diocesano de Pamplona, lo que le obligaba a constantes viajes entre Pamplona y San Sebastián, al principio "con su bella esposa" (28/12/1923) y luego "con su familia" (07/07/1934). Y después de la guerra, continúan (hemeroteca de DN) esos viajes desde el 41 hasta 1945, ya con 68 años.
En 1932 sus correligionarios donostiarras le ofrecieron un homenaje al que se sumó el Centro Republicano Radical de Pamplona. 
Ángel G. Sanz Marcotegui
En las elecciones generales de noviembre de 1933 concurrió por Navarra en la candidatura del Partido Radical. 
Del 9 abril de 1935 al 4 de enero de 1936 fue alcalde de San Sebastián. 
En agosto de 1935 todos los concejales del Ayuntamiento y los gestores provinciales pidieron que se le concediera la Orden de la República.
García Sanz: "Sobre sus vicisitudes posteriores hasta su muerte en 1953 véase la obra citada en la nota 2".Nota 2 García Sanz: "Comencé a hacerlo en El exilio republicano navarro de 1939,  pp. 501-509", libro del que es Coordinador. De momento no he conseguido acceder a dichas páginas.
Pierdo su pista a partir de esas fechas, pero he encontrado un dato muy inquietante en El comienzo de la Guerra Civil en Euskadi:

DOCUMENTO Nº 24
Telegrama de salida. Por cable (Francia). Diplomacia París. Nº 872-873. 26 de julio de 1936. (CADN, Madrid. Ambassade, serie B, legajo 167).
Según me han dicho durante estas últimas noches se han llevado a cabo “ejecuciones” clandestinas en San Sebastián47. Individuos que se dice pertenecen a los medios anarcosindicalistas (¿) se habrían presentado en las domicilios de diversas personalidades españolas, entre ellas un nacionalista vasco conocido, y las habrían asesinado. Parece ser que en estos momentos el mismo peligro amenaza a un antiguo alcalde y a un antiguo teniente de alcalde, ambos republicanos dicho sea de paso, el arquitecto Martínez Ubago y el escritor Melgarejo, ambos grandes amigos de nuestro país. Desgraciadamente tengo la impresión de que los poderes públicos siguen sin ser capaces de prevenir estos asesinatos.
Jean Herbette 1924
Está claro que si estos crímenes (que recuerdan singularmente la muerte de Calvo Sotelo) continúan, la causa del Frente Popular español sufrirá muy graves perjuicios ante la opinión pública del mundo entero y que particularmente se elevarán numerosas voces en Francia para denunciar la impotencia del Gobierno español, la anarquía de las regiones que le son fieles y la catástrofe a la que –se dirá– es inevitablemente conducido por sus complicidades con los terroristas.
Me permito pues pensar que sería urgente llamar la atención de la embajada de España en París y sobre todo la de los dos enviados españoles que han debido de llegar de San Sebastián, el señor Liceaga y García Larrache, sobre la imposibilidad en la que se encontraría el Gobierno francés para facilitar o incluso tolerar ningún abastecimiento ni crédito a las autoridades españolas en el caso de que crímenes análogos a los que acabo de mencionar se vuelvan a producir como consecuencia de la pasividad o impotencia de los poderes públicos. Los nombres de las dos personas que he señalado como amenazadas actualmente podrían ser citadas en los contactos y podríamos aconsejar a las autoridades españolas que permitiesen a los interesados –que no desarrollan ninguna actividad política- pasar a Francia con sus familias. Pero al margen de estos dos casos que conozco, hay probablemente muchos otros y no solamente en San Sebastián. Sería igualmente urgente dar una vigorosa advertencia que no dejará de tener eco en los medios donde se organizan los crímenes.
Jean Herbette (1878-1960, periodista y embajador en España 1931-37)

Es razonable pensar que José pasara a Francia con su familia. Cuando en septiembre de 1936 los requetés tomaron San Sebastián, de estar allí José, habría tenido problemas (anticlerical, ex alcalde...). Al terminar la guerra, desde Francia habría tanteado las posibilidades de volver y cuando le aseguraron que no habría represalias, habría vuelto.
Pero todo esto es una hipótesis sin documentación. Me falta confirmarlo.

Efectivamente, desde julio del 41 hasta diciembre del 44 hay varias referencias en la hemeroteca de DN de sus viajes de ida o vuelta  de San Sebastián:
22/07/1941 A San Sebastián el arquitecto don José Martínez de Ubago con su esposa e hijos.
Fallece en San Sebastián, en 1953, con 76 años.

Mientras tanto, Rosa...
1912 Matrimonio?
08/10/1912  El Eco de Navarra Pedro Moreno, de Astudillo (Palencia) con Rosa Oteiza, de Pamplona (a confirmar)
1913 se presenta a comadrona municipal
Pero no logra un solo voto ¿Sabían ya algo los concejales?
03/04/1913 DN A la comisión de Hacienda. Doña Victorina Ozcoidi e Irigoyen, doña María Goñi Astueta, doña Isabel Sarasa y doña Rosa Oteiza y Armona, solicitan la plaza de comadrona de la Beneficencia municipal. Varios señores concejales se ausentan y vuelven luego como poseyendo una fórmula conciliadora de cierta tirantez que parece existe respecto á este asunto. El señor de Luis propone que se aplace el nombramiento. El señor Baleztena propone que se resuelva en el acto. En votación nominal y por nueve votos contra siete se acuerda resolver en el acto. Procédese á nueva votación cuyo resultado es el siguiente: Votan por doña Isabel Sarasa los señores Arbilla, Baleztena, Arraiza, Nagore, Astrain, Lubelza y el presidente. Por doña Victorina Ozcoidi los señores Pascual, Aldaz y Alfaro, Por doña María Gofli los señores Ochoa de Olza, Gofli Izura y Temio. Queda nombrada comadrona doña Isabel Sarasa. 
A pesar del fracaso, ella lo debió de seguir intentando ya que en años sucesivos aparecerá como comadrona tanto en los padrones como en las relaciones del Igualatorio Médico (1957, 1959). Lara ha sabido que trabajó -también como comadrona- en Rentería, entre los años 1932 y 1942 (dato a comprobar. Contradice a Pérez Ollo).

1918 Se casa (2º matrimonio?) con José Julián Ozcoidi
El matrimonio en 1918 con José Julián Ozcoidi Errea (02/03/1917 DN "INSTRUCCION_PUBLICA Al Alcalde de la cendea de Galar se le ha remitido el titulo administrativo y nombramiento de maestro interino a favor de don José Julián Ozcoidi. para la escuela de Subiza") en San Juan Bautista, no parece que cambiara mucho la vida de Rosa Oteiza. En los padrones municipales no aparecen domiciliados juntos más que en 1940. Es más, él no figura como residente en Pamplona, ni está enterrado en el cementerio de la ciudad, y a ella la encontramos, año tras año, a veces como soltera, siempre en compañía de su madre —hasta que ésta murió en 1945— y de su hermana Benita, en la calle Compañía (cuando se casó en 1918, el párroco de San Juan Bautista dijo que ella era feligresa suya, es decir había vuelto al piso que la madre ocupaba en la calle Compañía) y luego, en Pozoblanco.
1936- 39 y... hasta su muerte?
Rosa Oteiza Hospital Alfonso Carlos
Durante la Guerra Civil, Rosa Oteiza figura como enfermera voluntaria en el Hospital carlista Alfonso Carlos, según cuenta Juan Cruz Alli en su comentario. Y según él, da la impresión de que continuó viviendo en Pamplona hasta su muerte (leer importantísimo comentario de Juan Cruz Alli). Alli me manda la foto que figura en la Memoria del Hospital.



17. 10. 1970 Muere Rosa
Ni siquiera aparecen los hijos
18/10/1970 DN
Consignamos con verdadera pena el fallecimiento, ocurrido ayer en nuestra ciudad, de doña Rosa Oteiza Armona, bondadosa señora que contaba con muy extensas amistades que supo alcanzar con su trato afectuoso y con las bellas prendas personales que le adornaban. Había alcanzado la edad de 87 años en constante ejemplo de acendrada piedad, teniendo las mayores complacencias en la práctica de sus devociones. Acompañamos en su sentimiento, a sus hermanos don Luis, doña Pilar (viuda de don Nicolás Picaza) y doña Concepción, hermana política doña Tomasa Eguaras y demás parientes.
Cementerio de Pamplona San Pedro-Sto. Tomás 14

Epílogo de F. Pérez Ollo
Cuenta Fernando Pérez Ollo que, "alguna vez, un periodista joven (él mismo: 31 años cuando murió Rosa y vecino de ella) intentó arrancarle algunos secretos, pero ella no desveló nada de su verdadera vida, ni siquiera de la alta dama foral, a cuyos pies pasaba a diario en su camino a San Nicolás, sin elevar la vista".
Y termina su relato: "Doña Rosita, para los que sabíamos algo, nada a ciencia cierta, era una pamplonesa diferente, con el atractivo de quien guarda algo que nos gustaría poder desentrañar." 

Actualización 25.10.2020
He dado últimamente con estas imágenes cuya veracidad habrá que comprobar. Las dos primeras, en conmemoración de una inauguración del Monumento que, como sabemos, nunca llegó a darse. Me imagino que se acuñaron cuando se dio la propuesta de trasladarlo al centro de la Plaza del Castillo, propuesta que, por suerte, tampoco se llevó a cabo.
La tercera se atribuye a Rosa Oteiza, pero no se da ninguna explicación de su origen.
Continuaremos a la espera.
Actualización 07.11.20
Me llega el siguiente comentario de un lector:
Está confusa la relación y actividad de ambos hermanos Manuel y José. Qué hizo cada cual. Seria de interés relacionarlos con Luis Martínez de Ubago medico subdelegado de sanidad y alcalde que falleció en 1890. Fue su padre.
Una hija de Rosa vive en San Sebastián. Pedro Sáez Martínez de Ubago, pariente, puede localizarla

miércoles, 14 de octubre de 2020

Banda de Muel: "Sierra de Luna" (Fco. de Val)

El Ebro guarda silencio, al pasar por el Pilar
Estamos ante la canción, sin duda, más conocida de Francisco de Val. Cualquiera, al menos por estas tierras lindantes con Aragón, es capaz de cantar tres o cuatro estrofas de la misma. Pero no mucha gente conoce el título de la canción y, desgraciadamente, todavía pocos conocen al autor de su música y letra.

martes, 13 de octubre de 2020

Quim Torra, que lo sepas: Yo sí te creo

Mucho lacito amarillo, pero Sánchez ya lo tiene hipnotizado
Quim Torra en una entrevista concedida a la cabecera digital, VilaWeb, ha definido cómo es "realmente" el presidente de España, Pedro Sánchez. 
Torra, un hombre de "ideales"
Según Torra, Sánchez "no tiene ningún problema para aliarse con quien sea, cambiar las políticas que sea, incluso hacer desaparecer una mesa de negociación por aquí o una reforma de sedición por allá con tal de continuar siendo presidente". 
El presidente de la Generalitat y el del Gobierno son personajes totalmente antagonistas según el propio Torra. El catalán se define como un hombre de "ideales" y que va "en línea recta", antítesis de lo que opina sobre su homólogo, "nunca me he encontrado con una persona con tantas curvas como el presidente Sánchez". 
También utiliza la analogía para describir al presidente, dice que es "como un prestidigitador que hace aparecer pequeños juegos de manos delante de nosotros para poder continuar siendo presidente".
Sabino Arana: "del enemigo, el consejo"
Este sujeto fue fundador del PNV y sigue siendo presidente del mismo. Sabino Arana quien,  a fecha de hoy, tiene un partido, un premio, una fundación, múltiples calles y plazas y... una estatua.
Escuchemos esta perla del nutrido joyero del mayor racista del planeta:
"¿Conque es anti-español el Euzkera? Es la primera vez que lo oímos de labios maquetos. ¡Ya lo sabéis, euzkaldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España! Así lo pensábamos nosotros; pero ahora es un español el que lo dice"...y del enemigo el consejo."
Cambiemos español por catalán: "pero ahora es un catalán el que lo dice...y del enemigo el consejo."
Quim Torra, que lo sepas: Yo sí te creo.

Ocaña, torbellino en las Ramblas (años 70)

José Pérez Ocaña fue uno de los primeros en reivindicar públicamente su homosexualidad, todavía en la dictadura. Y lo hizo de una manera divertida y sin perder sus raíces andaluzas. Su trágico final a los 36 años truncó su faceta de pintor autodidacta e ingenuo.
Sus gestas han sido cantadas por Carlos Cano (autor de "Romance a Ocaña"), Miguel Ríos y Mª Dolores Pradera, principalmente.

Autorretrato con bombín
Durante mi militancia en el PCE, a principios de los 70 conocí al Ocaña y a Carlos Cano.
Al Ocaña, a través de su hermano gemelo, el Sevilla, militante del PSUC (el PC de Cataluña) en visitas mutuas a Pamplona y Barcelona, Gallipienzo y Cantillana. Por cierto, tenían otro hermano guardiacivil, al que -con cariño- llamaban "la mancha verde".
Conocí a Carlos Cano, por los mítines a los que venía, invitado por el PCE y la oposición antifranquista. Guardo un recuerdo muy especial del mitin de Mayo del 78, celebrado en el Anaitasuna, disfrazado de Festival musical con el título: "Festival de la Solidaridad de los Pueblos Montejurra 78". Lo recoge Diario de Navarra:

DN Hemeroteca 07/05/1978 Con el pabellón Anaitasuna lleno hasta la bandera dio comienzo a las siete de la tarde de ayer (sábado) el Festival musical organizado por el Partido Carlista y en el que entre otros cantantes de las distintas regiones de España actuaron Imanol, Ana Belén, Carlos Cano y al que asistieron María Teresa de Borbón (la princesa roja, recientemente fallecida de coronavirus) y sus hermanas María de las Nieves y María Cecilia. A las ocho y cuarto de la tarde, justo en el momento en que el cantante andaluz Carlos Cano interpretaba su tercera canción apareció, por uno de los laterales que dan a la pista, Carlos Hugo, acompañado de la princesa Irene y los señores Zavala y Tajadura. El público asistente, al reconocerle, prorrumpió en gritos de "Carlos Hugo, Libertad". El líder carlista se dirigió por los micrófonos a los asistentes y en breves palabras expuso el significado del Montejurra 78 del que dijo "debe ser la fiesta del carlismo y todo el pueblo navarro y vasco", siendo silbado por un reducido grupo del público cuando pronunció esta frase.

Carlos Cano resucitó la copla
Y es que en el País Vasco y Navarra el partido de Carlos Hugo pasó a denominarse Partido Carlista de Euskadi (EKA, con Navarra dentro). 
Como para olvidarlo.

LA DIOSA OCAÑA (por Tono Cano)
«Esta canción es la historia de un mariquita andaluz, a mediados de los 70, en Barcelona; se solía pasear por las Ramblas vestido de flamenca, pero no llevaba ropa interior (pincha); entonces si veía un guardia civil, pum, se levantaba la falda; si veía una monja, se levantaba la falda; si veía, yo qué sé, lo que viera… si, al final, lo que él quería conseguir es que la gente dejara de estar triste; pintaba las vírgenes, decía que en Andalucía las vírgenes eran muy tristes; es verdad, siempre están dramáticas, las vírgenes del hijo doliente, y él las pintaba con castañuelas, con abanicos, con peinetas… y se disfrazó una vez de Sol, o sea, de bengala, en el carnaval de Cantillana, que era su pueblo, en Sevilla y se quemó. Y se murió. Y es un poco el romance que les voy a cantar»
Con estas palabras presentaba Carlos Cano el Romance a Ocaña, canción que le dedicó a la diosa Ocaña en Cuaderno de Coplas, aquel disco que prologó Antonio Gala con unas palabras que no pierden vigencia con el paso del tiempo. "si no se avanza recordando, se tropieza…".
José Pérez Ocaña nació en Cantillana, un pueblo cercano a Sevilla, en 1947. Creció en plena postguerra, un tiempo muy duro, sobre todo en Andalucía y su entorno rural, lo cual le hizo ponerse a trabajar desde muy joven, primero en el campo, y algunos años más tarde, entrando en la veintena, blanqueando, no como la Pantoja y su circo de horteras, sino con la brocha gorda que le dio su tío. Ya por entonces empezaba a desarrollar su creatividad pintando en lienzos y paredes de manera autodidacta.
Ocaña nunca escondió su homosexualidad, ni siquiera en el pudor de la adolescencia, y aunque entonces era un tema problemático en algunas familias, cuando hay hambre estos conflictos se diluyen.
Era una persona muy observadora, tenía fijación con el protocolo y amaba la imaginería grandilocuente, tal vez por eso, se fascinaba con los entierros a la antigua usanza, con unos velatorios repletos de plañideras y las reuniones de viudas y viejas de pueblo. Cuentan los que le conocieron que se animaba notablemente al llegar la primavera, por aquello de las flores, y le duraba la alegría hasta el final del verano, sobre todo el 25 de agosto, cuando celebraban en Cantillana las fiestas de la Asunción Gloriosa.
Pintor Ocaña 24 3 1947 18 9 1983
Amaba el teatro, seguidor incondicional de la obra de Lorca y los hermanos Álvarez Quintero. Su hermana mayor, María, participaba por entonces en un grupo de teatro local y él solía acompañarla quedándose embobado viéndola actuar. A principios de los 70, cansado de tanta hipocresía emigra a Barcelona buscando libertad y ampliar su actividad artística. Allí alternó su trabajo de pintor con su labor artística. Fueron años duros pero pronto, gracias a su personalidad, fue muy conocido. Organizó varias exposiciones y teatrillos, llegó a pintar más de 500 obras, salía a la calle travestido provocando escándalos repletos de folclore con su puntito transgresor, ya fuera vestido de faralaes por Las Ramblas o en la Plaza Real cantando por Juanita Reina,… Fue su época dorada en la que junto a los artistas Camilo y Nazario, los tres paisanos que fueron un día hacia Barcelona para despertar a golpe de pintura, abanicos y maquillaje a un país que todavía seguía inmerso en el letargo en blanco y negro del régimen franquista.
Una de las primeras manifestaciones a favor de los derechos de los gais y lesbianas fue motivada por su arresto en 1976 por «escandalo público».
Día del accidente
En 1983 un accidente en las fiestas de Cantillana le provocó la muerte. Según la versión oficial, en una fiesta infantil, una de las bengalas que llevaba su traje de Sol prendió su disfraz, ocasionándole graves quemaduras de las que no pudo recuperarse, muriendo días después, el 18 de septiembre. Otra versión cuenta que Ocaña iba vestido de Dama de las Camelias y fue un niño quien le arrojó una bengala… Lo mismo da, murió demasiado joven, entrando por la puerta grande en el mundo de los mitos.
«Mientras otros intrigaban, manipulaban y se destrozaban buscando acomodo junto al nuevo poder -dejó escrito Nazario-, nosotros nos dedicábamos a pasarlo bien. Bebíamos, ocupábamos la calle, follábamos… Pero, además, buscábamos nuevas formas de expresión, nuevas músicas, nuevas revistas, nuevo cine».
Ay, se fue.. Se fue vestida de día…

Romance a Ocaña (Carlos Cano)
Era Malvaloca, loca de querer. Cerveza, la boca; los ojos, café.
Y qué bonita pintaba la ilusión. Y qué bonita cantando en su balcón.
Regaba la rosa, regaba el clavel. Y, entre copla y copla, soñaba con él.
Era alegría de las Ramblas, corazón. Armaba el taco, era la revolución.
Virgen de peineta y de mantilla, pluma de abanico, torbellino,
¡ay, virgen! como Carmen de Lirio.

Estribillo
¡Ay! Se fue, se fue vestida de día. Se fue, se fue vestida de sol.
Se fue, las malas lenguas decían que el fuego la prendería,
el fuego del corazón.
Feria en Cantillana, cometa de fuego, que en la primavera subió para el cielo.
Un ángel malo le estará cantando a Dios “Ojos verdes”, “María de la O”.
Fue libre en la duda, libre en el te quiero, libre libre, libre como el viento.
Y pagó el precio de vivir, y la alegría la pagó, con la moneda amarga del limón.
¡Ay!, de quien no sienta la cabeza y entre nubes de sueños se pierde.
Dios los salve de la clase media (a Estribillo).