lunes, 7 de octubre de 2019

Dos grabados de 1887-88 sobre Pamplona

Este grabado del Puente de la Magdalena lo habréis podido ver, incluso, en el portal de alguna casa elegante. Pero hoy tenemos la oportunidad de descargárnoslo con una resolución total, para apreciar con todo detalle los comentarios  de Pilar Andueza.
Tiene la particularidad -al menos para mí- de que es la primera representación de una lavandera en el Arga pamplonés.

"PAMPELUNA: RETURNING FROM THE FAIR" ("Regresando de la Feria") Y "A HILL TOWN IN NAVARRE" ("Una ciudad de colina en Navarra"), DOS GRABADOS DE AXEL HERMAN HEIG SOBRE PAMPLONA

Pilar Andueza Unanua
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


El grabador Axel Herman Heig
Axel Herman Heig nació en la isla sueca de Gotland, en el Báltico, en 1835. Su habilidad con el lápiz le llevó a estudiar arquitectura naval en el gran astillero que el gobierno sueco tenía en la ciudad de Karlskrona, desde donde pasó a Gran Bretaña para completar su formación. En Glasgow trabajó en el diseño y construcción de barcos, mientras su afición por el dibujo le llevaba a desarrollar temáticas diversas. Las amistades cultivadas en la ciudad escocesa le sirvieron para introducirse en Londres, donde colaboró con diversos arquitectos, muy demandados en aquella pujante Inglaterra victoriana, lo que le permitió adentrarse en el conocimiento de la arquitectura, especialmente medieval, tan en boga por entonces. Entre ellos cabe mencionar a Mr. Burges, miembro de la Royal Academy, un arquitecto y restaurador que le inculcó el gusto por la observación y le recomendó un viaje a Italia. Siguiendo sus consejos recorrió Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, Pisa, Bolonia, Verona y Venecia, ciudades que quedarían plasmadas a lo largo del tiempo en sus dibujos, acuarelas y grabados.  
Axel Herman Heig
Su incursión en el mundo del grabado vino, tras su regreso de Italia en 1879, de de la mano de Sir Rowand Anderson, quien, deseando escribir un libro sobre arquitectura medieval escocesa, pensó en Heig para ilustrarlo a través de estampas con las que comenzó a experimentar. La publicación del grabado titulado The Vesper Bell, caracterizado por su pintoresquismo, y su exposición en la Dudley Gallery de Londres en 1879 supusieron un gran espaldarazo para la carrera de Heig como grabador. No solo obtuvo grandes alabanzas de Tom Tayor, crítico de arte del Times, sino también el favor del público. A partir de entonces se centró en el grabado, rescatando apuntes de su primer periplo por el continente a los que unió otros tomados en nuevos viajes, que encontraron en España uno de sus destinos más destacados e inspiradores. En sus obras, que comenzaron a ser publicados en revistas como Etcher o Art Journal, optó en gran medida por paisajes y vistas con construcciones góticas, tan propias del Romanticismo inglés, sin que faltaran interiores medievales. Realizó algunas series de edificios como la catedral de Chartres o la abadía de Wetsminster, siendo la ciudad de Venecia una fuente de inspiración constante. No faltaron estampas de tierras belgas, alemanas y suecas e incluso incluyó algunas de El Cairo. Su viaje a España aportó a su obra numerosas imágenes, entre las que destacan las realizadas de León, Palencia, Burgos, Sevilla, Segovia, Cuenca, Barcelona, Tarragona y Pamplona, ciudad donde realizó dos grabados. Con todo ello Haig fue llamado el “Pinaresi del revival gótico”.
1887 Pamplona, desde la ripa de Beloso (J. Velasco)
Pampeluna: Returning from the fair
Pampeluna: Returning from the fair, de Axel Herman Haig, 1887
En el Archivo Real y General de Navarra se conserva un grabado al aguafuerte que fue realizado por Haig en 1887 bajo el título "Pampeluna: Returning from the fair". Su traducción podría ser: Pamplona: volviendo de la feria. Puede verse con buena resolución en la página web del mencionado archivo (Sección Archivo Abierto; Título "Vista del puente de la Magdalena de Pamplona"; ¡ahí lo tienes!). Dos ejemplares más se custodian en el Archivo Municipal de Pamplona, uno de ellos procedente del legado Sarasate. Con unas medidas de 68 x 96 cm., se trata del grabado más grande realizado por el artista sueco, levemente mayor que el que ejecutó en 1891 con una vista de Segovia. Presenta el monograma del autor y la fecha de ejecución en la parte inferior derecha. Heig muestra el puente de la Magdalena de Pamplona sobre el río Arga ocupando gran parte de la composición. La cabecera de la catedral y la capilla Barbazana, junto con otras dependencias catedralicias y otras construcciones civiles que se alzan sobre el lienzo de muralla que transcurre entre los baluartes del Labrit y del Redín actúan como telón de fondo. 
El puente, de piedra de sillería, con cuatro ojos -los dos centrales de igual tamaño-, tres aliviaderos entre ellos y tajamares triangulares reforzando los pilares, ofrece en su arranque un crucero constituido por un pedestal prismático en el que se incrusta un escudo con los cuarteles de Castilla y León y una columna corintia sobre la que se alza la cruz y una imagen de la Virgen con el Niño. Otra labra heráldica, en la que se distinguen las columnas de Hércules y una corona como timbre, se ubica en el centro del puente.
En este escenario Heig nos muestra una estampa costumbrista. Un carro tirado por dos bueyes avanza por el puente hacia el espectador. Varias personas, hombres y mujeres, viajan en él, seguidos por otros individuos entre las que sobresalen un hombre con sombrero que lleva una vara en su mano y otro montado sobre un burro que toca la guitarra, detalle que, tal y como nos indica el título de la obra, informa de que todos ellos vienen de una feria o de una jornada festiva, dejando el núcleo urbano de Pamplona atrás.
Pero no son los únicos individuos que transitan por el puente. En primer término se sitúan ocho personas agrupadas por parejas en diversas actitudes: dos niños aparecen sentados sobre el petril del puente, dos damas vestidas elegantemente con corpiño, polisón y mantilla hablan entre ellas mientras se abanican. También conversan a su lado una mujer ataviada con indumentaria popular (basquiña, delantal y pañoleta sobre los hombros), que porta cesta y abanico, y un hombre que, apoyado sobre la columna del crucero, da la espalda al espectador. Dos frailes, que por su hábito podrían ser franciscanos o capuchinos, caminan en dirección a la ciudad. La escena se completa con la esquina de una casa que asoma tímidamente cerrando el lado derecho de la composición. En ella destaca el arranque de un arco de medio punto en la planta baja y un balcón con balaustres de madera torneados en el primer piso apoyado sobre ménsulas.
En la parte inferior unos escalones pétreos conducen a la orilla del río donde se halla una mujer lavando acompañada de otra que, de frente a nosotros, parece charlar con un hombre y una mujer, ambos apoyados sobre un muro pétreo.

Un grabado romántico
Aunque fechado en 1887, este aguafuerte fue realizado todavía bajo la estética romántica que invadió Europa durante buena parte del siglo XIX y que convirtió a España en uno de los destinos más deseados por viajeros y artistas extranjeros que reflejaron en sus libros de viajes y en sus dibujos, pinturas y grabados un país pintoresco, desconocido y singular, al margen en gran medida de la civilización europea moderna. Franceses, ingleses y alemanes fundamentalmente plasmaron paisajes, tipos, formas de vida y costumbres, folclore y espectáculos, sin que faltaran monumentos medievales, tanto cristianos como hispano-musulmanes. El proceso de convertir a España en un mito romántico se inició después de la guerra de la Independencia, para alcanzar su punto álgido entre los años treinta y los cincuenta. No obstante, en las décadas finales del siglo XIX todavía algunos extranjeros, aunque en menor número, recorrían el país. Y es aquí donde debemos ubicar a Haig, quien optó en esta estampa costumbrista pamplonesa por plasmar lo castizo, lo amable y lo colorista del país, frente a otra corriente romántica que prefería mostrar una imagen trágica, crítica e incluso desgarradora de lo popular. 

A hill town in Navarre
“Un pueblo de montaña en Navarra”. 1888
Dadas las características de la escena, Haig tuvo que realizar apuntes al aire libre del puente de la Magdalena y de su entorno, pero al ejecutar el grabado final se tomó diversas licencias, inventándose elementos como los escudos de armas del puente o la casa que aparece a la derecha. Frente a ello, el perfil de la catedral y de la capilla Barbazana muestran un gran realismo. Cabe mencionar que E. A. Armstrong, en el libro que escribió sobre Axel Herman Heig en 1905, señalaba que el artista fue detenido durante su jornada de trabajo junto al Arga por las autoridades militares locales, pues creyeron que podía tratarse de un espía extranjero que tomaba notas sobre el recinto amurallado de la ciudad. Conducido a la ciudadela ante el gobernador militar, el detallismo de sus anotaciones aumentó las sospechas, si bien finalmente fue puesto en libertad. Con el tiempo el artista señalaría que había sido tratado con gran cortesía y que había pasado una tarde mucho más placentera que si hubiera continuado su camino. Sin embargo, frente a lo que indica Armstrong, creemos que Heig no debió de ser arrestado cuando realizaba esta obra, sino cuando preparaba otra estampa de Pamplona.
Se trata de una obra totalmente inédita, titulada A hill town in Navarre (“Un pueblo de montaña en Navarra”), fechada en 1888, que ahora hemos podido localizar e identificar con una vista de la cuesta de Santo Domingo de Pamplona con la iglesia del hospital de Nuestra Señora de la Misericordia a la izquierda ocupando buena parte de la composición. Nuestra idea viene dada porque, según indicaba Heig, el gobernador militar se fijó en lo pormenorizado del dibujo y especialmente en la ubicación de una garita de la muralla. Pues bien, en el grabado del puente de la Magdalena no figura este elemento de la arquitectura militar, pero sí aparece, por el contrario, en el segundo grabado, donde se ve, además, el portal que cerraba la muralla en este acceso a la ciudad desde la Rochapea.
Pilar Andueza no debe preocuparse. La acuarela, de la misma 
época, de Petit de Meurville garantiza que así era la fachada
Esta segunda obra de Heig resulta también de gran interés, pues permite acercarnos a la desaparecida fachada de la capilla del antiguo hospital fundado por el canónigo don Remiro de Goñi, hoy Museo de Navarra. Así descubrimos que, a pesar de tratarse de una recreación romántica, el edificio pudo tener -antes de que se le implantara la fachada actual en 1934, traída del convento de la Soledad de Puente la Reina- un pórtico entre contrafuertes, abierto por medio de un gran arco ojival y cubierto con una bóveda estrellada. Desconocemos si el artista recurrió a la invención para reflejar esta fachada o si, por el contrario, fue fiel a la realidad (lo fue: ver pie de foto, comparación). 
Delante y encima del burro se ve, respectivamente,
 el asca y la farola "tipo Pamplona"
El toque costumbrista lo aporta Heig con las gentes que transitan por la cuesta al pie del edificio: desde un clérigo que viste sotana y teja hasta una mujer que, acompañada de un niño, porta un fardo sobre la cabeza. Tres damas en primer plano charlan refugiadas del sol bajo sus sombrillas. Una carreta, un burro con sus alforjas llenas y diversos individuos al fondo completan la composición.

BIBLIOGRAFÍA
-ARMSTRONG, E. A., Axel Herman Haig and his work, London, The Fine Art Society, 1905.
-CALVO SERRALLER, F., La imagen romántica de España. Arte y arquitectura del siglo XIX, Madrid, Alianza, 1995.
-Imagen romántica de España, Madrid, Ministerio de Cultura, 1981.
-MORDAUNT CROOK, J. y LENNOX-BOYD, C., Axel Haig and the Victorian vision of the Middle Age, London, George Allen and Unwin, 1984

domingo, 6 de octubre de 2019

Hoy en Tudela, batalla contra el cáncer


Me ha emocionado el recuerdo para mi tío Benjamín de José Luis, luchador contra el cáncer, y el de mi amigo Alfredo, también alumno suyo en Tudela:
"El padre Mendiburu, de hablar dulce y risueño, era el P. espiritual de los pequeños. Dado a contar historias de sus más que dilatadas vivencias. Siempre conservó un acento peculiar, como si todavía tradujese del mandarín sus intrincados vocablos. Era amable y, en el mejor de los sentidos, bueno."

Contra el cáncer: próxima batalla el 6 de octubre en Tudela          José Luis Pérez Lizar
A las 07:45, en la parada de autobús del Hospital Reina Sofía, espera un grupo de personas. Todos tienen el rostro marcado por el cansancio de semanas viajando en el Autobús de la Vida. Josecho es puntual, él es un hombre de una empatía desbordante, es el conductor de este “carro de combate” que lleva a los “soldados” a luchar por la vida. A las 07:55 pasa lista y vamos a nuestros asientos y, si no hay muchos “soldados”, ocupamos el mismo cada día.
El viaje comienza a las 08:00. Destino, el Pabellón J del Hospital de Navarra, donde cada uno tenemos un horario de tratamiento de radioterapia o quimioterapia. Todos somos “soldados” en lucha contra el mismo enemigo, el cáncer, un enemigo con muchas caras. La ida es silenciosa, momento de pensar… “cuantas sesiones me quedan”, “tengo consulta de oncología”... y tantas íntimas preocupaciones.
Alfredo y mi tío, los dos del centro de la foto
Yo, como todos, pienso mucho. Hace unos días recordé una historia que nos contaba el Padre Mendiburu (jesuita misionero, que me dio clase de Religión en el colegio de Tudela). La historia era sobre otro misionero, jesuita, que cuidaba a los leprosos en Formosa. Los domingos durante la misa comenzaba su homilía diciendo: “Vosotros los leprosos…”, para después continuar con su sermón. Tras varios años, un domingo, al comenzar la homilía, dijo: “Nosotros los leprosos…”, y guardó silencio. Todos entendieron que se había contagiado y que había compartido con ellos su enfermedad de forma sincera y pública.
Este recuerdo me ha hecho comprender que yo lucho contra una enfermedad, que miles y miles de personas han vivido antes que yo. Yo era una de esas miles que, aunque conscientes de que esta enfermedad es global, no comprenden su dimensión. Ahora viajo en un autobús buscando la curación, con mis compañeras y compañeros, con Mari Carmen, Facundo, Celedonio, Antonio, José Luis, mi tocayo. He encontrado en el Autobús de la Vida a una amiga de mi madre que lucha por su vida por segunda vez en veinte años, a compañeros de antiguas luchas sindicales por nuestros derechos... Con otro de mis compañeros de viaje, hace años organizamos Gesto por la Paz de Tudela para hacer frente al terrorismo de ETA. Ahora comparto con todos ellos la lucha contra el cáncer. La vida nos une a las personas en circunstancias diferentes.
Van pasando los días de mi tratamiento, he visto el cansancio acumulado de mis compañeros y el mío propio. He comprendido que no hay otra forma de vencer a esta enfermedad que con la investigación continua, apoyando a la Asociación Española Contra el Cáncer y exigiendo a los gobiernos que apuesten por la medicina preventiva, buscando métodos de detección precoz y tratamientos que acaben con esta lacra. No hay otro camino, y qué mejor que remover conciencias contando la experiencia de quienes estamos luchando en estos momentos.
Navarra es una comunidad donde la sanidad pública está a un nivel privilegiado en la batalla contra el cáncer, con mujeres y hombres en el Pabellón J de Oncología y Radioterapia, cuya humanidad, sonrisa y profesionalidad hacen llevadera nuestra lucha diaria; son gente de un valor incalculable.
El cáncer, durante años era un estigma; cuando un familiar lo tenía, se ocultaba. Lo viví en mi casa, mi padre murió hace 39 años de cáncer, era una época con un índice de supervivencia muy negativo. Sin embargo, mi hermana, otra “soldado”, venció hace dos años al cáncer. Visualizar la enfermedad comenzando por cada uno de nosotros es el paso para convertirla en compromiso social.
Este 6 de octubre será la primera vez que participe en una marcha contra el cáncer, en la IV Marcha contra el Cáncer de Tudela. No podré hacer el recorrido completo, mi tratamiento termina el 3 de octubre, pero no faltaré. Voy conociendo a las personas de la Asociación contra el Cáncer de nuestra ciudad, merecen nuestra presencia, ese día debemos ser una marea verde en Tudela.
La nueva Corporación del Ayuntamiento de Tudela decidió ceder el lanzamiento del chupinazo 2019 a la Asociación contra el Cáncer, fue un acierto de una dimensión todavía sin cuantificar socialmente. El pasado 24 de julio, a las 12 horas, tres miembros de la Asociación lanzaron el chupinazo y gritaron al cielo, “por ellos”. Yo estaba allí -como mi esposa- expectante; mis hijos estaban en la plaza disfrutando, es lo que tiene ser joven. Confieso que el corazón se me encogió más que cualquier año en el chupinazo de mi ciudad, y me acordé de la historia del Padre Mendiburu y de lo importante que es la gramática: vosotros, nosotros, por ellos por todos nosotros, por todos los que viajan cada día para vencer al cáncer...
José Luis Pérez Lizar 
Ex dirigente de UGT en Navarra

sábado, 5 de octubre de 2019

Las Pasarelas de nuestro corazón

1944 2ª pasarela casi terminada; arriba, dcha: 1ª pasarela
Gentileza de Juan José López Gea
De la mano de Iriberri vamos a saber por qué llamamos, siempre en plural, "Las Pasarelas" a las del Molino de Caparroso. Y es que, desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad, ahora cruzamos por la 3ª de ellas.
Al final, hay un bonito recuerdo para quienes brindáis como en Secretos del Corazón
1820. En primer plano el molino de Caparroso, el río Arga a la altura de las futuras pasarelas y en segundo 
plano el frente de la Magdalena de las fortificaciones de la plaza, con los baluartes de Labrit y del Redín, 
el palacio episcopal, la capilla Barbazana, las traseras de la Catedral y algunas dependencias capitulares

EL VADO DE TEJERÍA  (08.08.2013)    PLAZA CONSISTORIAL José Miguel Iriberri
José Miguel Iriberri
DIARIO en el recuerdo. Diecinueve de julio de 1913. Este periódico, que por entonces cumple diez años, recoge una petición de varias mujeres del barrio de la Magdalena que cada día, de par de mañana, suben al centro de la ciudad con sus grandes marmitas a cuestas para vender la leche. Lo que quieren es que el ayuntamiento coloque unas piedras para poder vadear el río, aguas abajo del molino de Caparroso, sin tener que dar la vuelta por el puente. Lo van a conseguir. Dicen las lecheras que es un trabajo fácil. Tienen razón. Al menos en verano, las fotos de aquel tiempo, cuando Pamplona estrenaba siglo, dejan ver un Arga al descubierto. El vado de Tejería era el lugar para atender la petición. Si lo sabrían las lecheras. 
Pasarían unos años, pero el ayuntamiento había tomado nota y pondría en el río unas piedras como las de los bancos de los caminos (quedan algunas, por ejemplo, en la Vuelta del Castillo), en las que los canteros tallaron una especie de proa frente a la corriente. Las Pasarelas. Las piedras que marcaron los pasos de la infancia de generaciones de pamploneses -como la del chaval de Montxo Armendáriz en Secretos del corazón-, hasta que el ayuntamiento de finales del otro siglo las reemplazó por el zigzag de cemento. 
Casa de las Conchas (pronto hablaremos de ella)
Las Pasarelas. Maritxu Osácar, viuda de Cirilo Goñi, cuenta que ella fue a vivir a la Magdalena cuando se casó y que ha conocido las Pasarelas ‘de toda la vida‘. Su vida en el barrio comienza en los años 50. A sus 85, sigue al frente dela carnicería de carne caballar de Calderería y tiene las piernas tan ágiles como la cabeza ‘gracias a haber comido siempre carne de buen potro‘. Esta mujer no se extraña de la petición de las lecheras en 1913, porque recuerda que ella llegó a conocer en la Magdalena varias vaquerías, como las de Barbería, Echaide y otra de la Casa de Las Conchas. 
¿Tantas vaquerías había en Pamplona hace un siglo? Tantas y más. Hoy cuesta creer el resultado de la inspección municipal de aquel año, 1913, llevada a cabo por los guardas de campo en los barrios de fuerapuertas: 428 vacas en la Rochapea y la Magdalena, 175 terneras, 750 ovejas. 
Qué bien se ven aquí la 1ª pasarela (1903-55) y la 2ª,
la que cruzamos con Moncho Armendáriz (1944-2000)
Las Pasarelas serían un alivio para las lecheras, que cruzaban el río por el vado y entraban en la ciudad amurallada por el portal de Tejería.

HACE 100 AÑOS SÁBADO 1913 Las lecheras pidieron poder vadear el río Arga 
■Varias lecheras pidieron al periódico que hiciesen pública una nota para que se les facilitase cruzar el río Arga por la zona de Tejería poniendo en el cauce las piedras que fuesen necesarias y a una distancia prudencial entre ellas para poder vadearlo con una cierta facilidad, es decir, “sin gran exposición a sufrir un remojón”. Añadían que en el mismo río estaban las piedras necesarias, por lo que no iba a resultar muy costoso atender la petición. Con este arreglo en el río, se les alcorzaría mucho el camino que tenían que recorrer todos los días muy de mañana.
Rouzaut h. 1920 Presa y Molino de Caparroso. Lavanderas. 1ª pasarela. Barrio Magdalena
1ª Pasarela (Hemeroteca DN)
Para la más antigua de las tres pasarelas, he encontrado estas dos fechas (tres, con la aportación de Iriberri):
28/07/1903 "...pasarela detrás del lavadero del señor conde de la Rosa, con lo cual se abreviaría bastante camino á todos los que vienen ó se dirijan por la parte de Burlada y Villava".
Como veis, en estas líneas se habla hipotéticamente de lo bien que vendría hacer una pasarela detrás del lavadero del conde de la Rosa.
28/07/1908 "...pasarela de costumbre en el paso de piedras que sobre el río hay, frente al Portal de Tejería con objeto de hacer más fácil el paso de una á otra orilla y acortar el trayecto que separa á Pamplona de Burlada y Villava".
La 2ª pasarela, 1951, al límite
Ahora ya no se habla hipotéticamente, sino realmente. Ya hay (y "de costumbre") un paso de piedras (el que vemos en las dos primeras fotos, paralelo a la 2ª de las pasarelas)
Y ahora tenemos que añadir la aportación de Iriberri:
19/07/1913 Varias lecheras pidieron al periódico el arreglo de la pasarela preexistente

2ª Pasarela (Hemeroteca DN)
05/09/1944 "...una pasarela sobre el rio Arga en término de la Magdalena.-Se aprobó, al mismo tiempo que el presupuesto, que asciende a 30.000 pesetas. 
27/10/1944 "...PASARELA DE LA MAGDALENA Nos dió cuenta especialmente el señor Alcalde de que había quedado terminada la pasarela sobre el río de la Magdalena".
En el año 2000 quedó instalada la  zigzagueante 3ª de las pasarelas (pincha)
Para terminar, un bonito recuerdo para quienes brindáis como en Secretos del Corazón

viernes, 4 de octubre de 2019

Doble 12 y la sentencia sobre el euskera

El 6,7% del conjunto de los navarros utiliza el euskera de modo cotidiano. Respecto a Pamplona, el estudio cifra el uso en un 2,9%. Así se desprende del último estudio publicado por Klusterra Soziolingüístika 'VII medición del uso de las lenguas en la calle'. 

La realidad es terca: 1993: 7,5; 2016: 6,7
El 2 de Junio de 2018, Doble 12, Vecinos de Paz, Desolvidar y decenas de miles de ciudadanos salimos a la calle para defender ideas tan básicas como éstas que tan bien expresó Matías Múgica
  1. Es un error el gasto en euskaldunización donde no se habla ni chufa de euskera 
  2. Si alguien pensaba hace unos años que en Pamplona se iba a hablar euskera hasta por las esquinas, eso era puro delirio. 
  3. Yo repito que me parece un error brutal haber pasado el foco de las políticas lingüísticas de las comunidades tradicionales de hablantes a la reimplantación en Tafalla o la implantación en Tudela, porque en la Ribera de Navarra no se ha hablado jamás. 
  4. Yo creo que se puede decir que la zonificación responde perfectamente a la realidad. Ahora, cuando el objeto de la política no es respetar la realidad, sino crear a martillazos una realidad nueva, para eso no sirve la zonificación. 
  5. Yo soy de CC OO y cuando veo que mi sindicato no se ha plantado ante lo que parece un atropello a la igualdad de los derechos de los trabajadores, me indigno. Me indigna que los recursos que tenía que estar poniendo CC OO los estén presentando UGT, AFAPNA y el Sindicato Médico. 
Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Navarra nos ha dado la razón.

Ésta es la reflexión que hace Doble 12 sobre dicha sentencia:

Sobre la sentencia 216/2019 del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN)

 Oct 2019 Doble Doce
Desde la Asociación Cultural Doble12 deseamos hacernos eco, con la presente nota, de la sentencia 216/2019 del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), en la que anula el Decreto Foral 103/2017, “por el que se regula el uso del Euskera en las administraciones públicas de Navarra, sus organismos públicos y entidades de derecho público dependientes”, en lo concerniente a los artículos 20.1, 20.2, 21.2, 21.3, 21.4, 31, 35, 39, así como una parte de su disposición transitoria 4ª.

La anulación referida supondrá para la ciudadanía navarra, en primer lugar, un ahorro en el gasto público —y, por tanto, una mejor utilización de los recursos que la sociedad pone a disposición de la administración a través de los impuestos— y, lo que es sin duda de mucha mayor trascendencia, impedirá que se erosione más la igualdad de oportunidades para todas las personas de nuestra Comunidad Foral. No en vano, en la sentencia del TSJN se menciona explícitamente la “discriminación” que supone una parte del contenido de los artículos anulados, y que “no se corresponde con los principios de racionalidad y proporcionalidad en la valoración del idioma”, en los supuestos a los que esos artículos hacen referencia.
Matías Múgica, Premio Euskadi de Literatura 2017

Nuestra asociación, junto con otras personas, convocó a la ciudadanía para manifestarse en Pamplona el 2 de junio de 2018, por un futuro en igualdad, por un futuro en libertad, y para rechazar las imposiciones lingüísticas. A raíz de la citada sentencia del TSJN, queremos felicitar a quienes respondieron a nuestra convocatoria y participaron en la que fue una manifestación alegre y festiva, plural y representativa de un amplísimo espectro social de Navarra. Nos alegra, asimismo, que el recurso contra el Decreto Foral 103/2017 haya sido interpuesto por UGT y SPA, dos de los cinco sindicatos que, junto con muchas otras personas, partidos políticos y asociaciones, apoyaron la convocatoria de junio de 2018.


Como ya comunicamos entonces, reiteramos nuestro convencimiento de que en Navarra, una sociedad muy mayoritariamente castellanohablante, abierta y democrática, el euskera no debe convertirse en un permiso de trabajo o en un requisito para el acceso a ayudas públicas, que era el objetivo hacia el que se movía el anterior Gobierno de Navarra con el Decreto Foral 103/2017 y que suponía dar carta de naturaleza, de manera intolerable, a una diferenciación entre ciudadanos de primera y de segunda categoría.
Aprovechamos esta nota para recordar a todas las personas de Navarra la necesidad de seguir manifestándonos, pública y privadamente, a favor de la igualdad de oportunidades según derecho, y contra todo lo que suponga imposición y sectarismo.

Deseamos, asimismo, denunciar el daño que el nacionalismo vasco hace al euskera, politizándolo y utilizándolo así de forma partidista y sectaria, y haciéndolo antipático para una amplia mayoría de nuestra ciudadanía. El verbo “amar” no admite el imperativo: nadie ama una lengua que le viene impuesta, por decreto gubernamental o por presión social; la reacción a la imposición es, antes bien, de rechazo. Creemos en la lengua como vehículo de comunicación y entendimiento, no como herramienta de división.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Chivite, poca vergüenza!


Parque de Antonniuti, desfile de la Policía Nacional con motivo de la Fiesta de sus Patronos, los Santos Ángeles Custodios.
El Delegado del Gobierno acompaña a María Chivite en el saludo a la Bandera.
Cuando vuelven, pasando cerca del público, una voz firme de señora le dice a Chivite:
-¡Poca vergüenza!
Y unos momentos después:
- Yo no me callo, es que a mí me pone mala
Queremos mostrar en su día a la Policía Nacional nuestro cariño y reconocimiento a su labor.
Un abrazo
¡VIVA LA POLICIA NACIONAL!

Pop-Tops, encerrona en Larraina, SF 1969


Hubo una época en la que San Fermín no se entendía sin verbena. En los 60, la fiesta se concentraba en las galas que organizaban Larraina, el Club Natación o el Club Tenis. Artistas de la talla de Rocío Jurado, Bertín Osborne, Azúcar Moreno, Martes y trece, Mecano, Ágata Lys, Los Pecos o Massiel protagonizaron las noches sanfermineras de aquellos años, dejando por el camino varias anécdotas que quedaron en el recuerdo de muchos.
El Club Natación aprovechaba (pincha)
el tirón de las fotos del Encierro
Atención especial merece la encerrona a los Pop-Tops en Larraina. Una agresión en toda la regla que, para más inri, acabó con una sanción de 25000 pts. (abajo dcha) a los agredidos y en la que el club organizador (que conocía su atuendo) se lavó las manos.
Recordemos que en el 69 faltaban aún unos años para que acabara la Dictadura.
El relato de Pablo Larrañeta, no exento de humor, es estremecedor y constituye todo un documento. Para ser completo, sólo falta -lógicamente- la sanción, que llegó el 21 de julio.

Escandalo en Larraina
Los Pop-Tops salieron a actuar semidesnudos, promoviendo insultos, golpes y apagones de luz
El publico asaltó el escenario y tuvo que intervenir la Fuerza Publica
Uno de los cantantes estuvo media hora escondido debajo del escenario, envuelto en un toldo
"Nuestro manager nos obliga a actuar así durante todo el verano"

DN: "LOS 7 MACHOS. — Así quisieron
actuar Los Pop-Tops en Pamplona en
una de las últimas noches de sanfermines.
El conjunto vestía taparrabos e iba pinta-
rrajeado por todo el cuerpo de una manera
sicodélica y contatuajes pacifistas. La
reacción del público fue inmediata, y mucho
menos sicodéllca y pacifista que las pinturas
  que llevaban los artistas. Y por supuesto
que el respetable  público les grito a coro
todo lo contrario que a Diego Puerta.
Camino, Matías Prats... "
Con ellos llegó el escándalo. Miles de gargantas enronquecidas por siete días de Sanfermines, comenzaron a gritar acompasadas. Las luces del escenario improvisado del Club Larraina dejaron de guiñar. Algo terrible se aproximaba. Abajo, miles de jóvenes enardecidos. Arriba, sobre el estrado, seis jóvenes músicos con un escasísimo taparrabos por todo atuendo y los cuerpos pintarrajeados. Habían sido anunciados dos minutos antes y allí estaban: eran los Pop-Tops. 
La tempestad de gritos arreció cuando subió a la tarima el cantante negro, Phill, con su correspondiente bikini, sus tatuajes pacifistas y pañuelo y boina sanfermineros para arreglar la fiesta. La marea no se contuvo ni medio segundo más. La sintonía de comienzo de la actuación no se llegó a concluir. Los micrófonos fueron cayendo uno a uno. Jerseys y chaquetas tapaban la boca de trompetas y saxos, los grandes altavoces amplificadores comenzaron a tambalearse. Y se apagó la luz. Y los Pop-Tops, con caras sombrías, se arrimaron a la pared, junto a las escaleras.

De los gritos, a los golpes
Todo el público se les echó encima, Dos números de la policía armada tuvieron que luchar a brazo partido con los espectadores más enardecidos. Arrinconados, de pie sobre las escaleras, los Pop-Tops oían corear insultos y palabras no publicables. La indignación se iba haciendo peligrosa. Comenzaban ya los puñetazos, las patadas, las amenazas. No había fuerza pública para hacer un cordón hasta los vestuarios, y en el Club Larraina, para ir del escenario a los camerinos es preciso atravesar por entre miles de personas. Los dos policías hicieron de guías. La carrera hacia los vestuarios daba la vuelta a todo el frontón-pista de baile. Delante, los policías. En medio, los Pop-Tops. Detrás, cientos de jóvenes acalorados, soltando patadas al aire. La consigna era: ¡a la piscina con ellos! No se llegó a consumar la "aguadilla". Pero, en la puerta misma de los vestuarios, Phill fue alcanzado por un joven, rojo de furor. Hicieron falta dos policías, los dos únicos que había, para soltarle. 
Larraina 1969. Gentileza de Juan Apesteguía:
"Marro, con sombrero de bombero.
Mi esposa  a la derecha y
en el centro  Pedro Vidaurre Hualde
y su esposa Tere Lorenzo."
Durante dos horas la puerta de los vestuarios siguió repleta de público que gritaba. Comenzaron a volar zapatos y la puerta de cristales quedó hecha trizas. Una alpargata arrebató violentamente la gorra de plato de un policía. Fue un momento de pánico y muchos de los presentes recularon. Pero hubo serenidad. A los cinco segundos se reanudaron los gritos. Junto a la puerta, existía la secreta esperanza de que los Pop-Tops reaparecieran.

¡Qué falta uno!
Un cuarto de hora más tarde, sobre las dos y media de la madrugada, llegaron refuerzos de policía armada y secreta. Junto a la piscina se estableció una especie de cuartel general al que llegaban las noticias y del que salían las órdenes. Pero había un problema mayor que el modo de salida de los cantantes. Arriba, en los vestuarios del segundo piso, sólo estaban seis de los siete músicos pop. Faltaba Santi, el trompeta, al que nadie había visto desde que se apagaron las luces. 
Arazuri: "... en honor a la verdad hemos de reconocer
que el topónimo es «la Reina», y lo es desde 1560...
El rumor se extendió aunque con cautelas. Dos policías secretas se dedicaron a recorrer el recinto. Nada. Alguien avisó a uno de los porteros del club que había visto a Santi meterse debajo del escenario. Pero debajo del tablado sólo había cajones, amplificadores y tablas con toldos enrollados. El empleado del club entró para hacer un reconocimiento a conciencia. No vio ni sintió nada. En los vestuarios subía la alarma. 
Media hora más tarde pude ver a Santi sentado debajo del escenario. El empleado entró.
¿Pero dónde se había metido?
Me enrollé en este toldo. Cuando usted entró me pisó. Pero preferí callarme, porque no sabía si sería algún mozo enfurecido. 
El empleado corrió a los vestuarios Cogió un buzo blanco de los jardineros y lo llevó debajo de la americana hasta el estrado. Santi, el trompeta. se lo vistió. En quince segundos estaba él también con sus compañeros sin haber sido reconocido. Todo el mundo bailaba ya jotas sanfermineras en la pista. Detrás, el empleado del club llevaba la trompeta debajo del brazo.

Nosotros no tenemos la culpa
Una hora antes de la actuación, en los vestuarios, los Pop-Tops comenzaron a desvestirse. Alguien les avisó:
Larraina, piscina, h. 1930
—No se os ocurrirá actuar desnudos en San Fermín.
Phill, con cara de pillo ingenuo, contestó:
—¿Por qué no? Y además nos pondremos el pañuelo de San Fermín y yo la boina roja. Es una manera. como otra, de caer simpáticos.
—Cuidado, que os tirarán a la piscina.
—Hace una buena noche.
Diez minutos después del escándalo. había pasado el peligro para los Pop-Tops. En su vestuario del segundo piso, estaban sentados, algunos todavía sin vestirse; otros dándose crema desmaquilladora por todo el cuerpo. No se les había pasado el susto. Antes de llamar a la puerta me encomendé a todos los santos. Temía que los jóvenes músicos se lanzaran contra mí en represalia. Pero me encontré con siete jóvenes temblando de miedo. Caras largas, cansancio, alguna mueca de asco. La habitación olía desagradablemente a pintura.
Hacía un calor de tormenta recién pasada.
—¿Vais a actuar esta noche otra vez?
—No, ni hablar. Ya nos estamos despintando. No queremos saber nada de actuar
—Os podéis despintar. Creo que será mejor. Pero, ¿vais a actuar vestidos? El público grita que ha pagado una entrada cara para veros.
—Pues que grite. Nosotros no actuaremos ya.
Tres del conjunto estaban ya vestidos. Con casaca azul y pantalones negros, Phill, con pantalones de terciopelo rojo y amarillo, se despintaba la espalda.
—Todo esto ha sido muy triste. Estamos muy arrepentidos de haber salido así a actuar. Pero nosotros no teníamos la culpa. Y nos la han echado y nos han tratado a golpes y con palabras muy fuertes. Pero estamos muy arrepentidos de haberlo hecho.
—¿Habíais actuado alguna vez con este "atuendo"?
—Llevamos todo el verano haciéndolo y nunca ha pasado nada. Es más, el éxito ha sido mayor. Pero esto se acaba aquí. Ya puedes decirlo. Esto se acaba aquí.

Una orden de su manager
El origen de todo el asunto está en Madrid. Alain Milhaud, su manager y productor les había ordenado: "Actuaréis así durante todo el verano". Los Pop-Tops cuentan que se opusieron. No querían aparecer en público desnudos. Y menos en ciertos lugares. Pero se habían confiada Hace unos días dieron un recital desnudos en la plaza de toros de Málaga y no pasó nada. Hubo niñas que se desmayaron de tanto gritar. Pero no hubo escándalo. Todo el mundo se calló. Habían actuado en un festival en Francia. Y nadie dijo nada. Los Pop-Tops se habían confiado demasiado. Ahora les pena.
—Estamos muy arrepentidos de haberlo hecho. Pero esto se acaba aquí. Se acaba aqui. Le vamos a decir a Milhaud que ya no nos pintamos nunca. Ya estamos hartos de pintarnos y despintarnos y exponernos a lo que ha pasado aquí.
Es Phlll el cantante negro. el que habla. Está apesadumbrado y sigue limpiándose la espalda. Me dice que nunca han tenido queja del público de Pamplona.
—Hemos actuado ya varias veces aquí y siempre nos hemos llevado éxitos. Nuestros discos se venden muy bien en esta ciudad. Por eso no nos quejamos. Sabemos que se aprecia nuestra música.
Abajo, en la pista, en las terrazas, en los jardines, todo el mundo se pregunta si la directiva del club Larraina conocía el atuendo con el que los Pop-Tops iban a actuar. Yo subo la pregunta hasta el segundo piso.
—Lo sabían de sobra. Toda la propaganda y los carteles que les hemos mandado nos muestran vestidos así. Lo sabían de sobra. Claro que lo sabían.


No quisieron pedir perdón

Ha vuelto ya Santi, el trompeta, y todos están ya más tranquilos. Una de las paredes de la habitación es toda de cristal y tiene las persianas echadas, Durante una hora los Pop-Tops han temido que atravesara el cristal alguna piedra. Pero ya pasó el susto. 
Llega un joven sudoroso.
—Mirad. Yo he sido el primero que ha saltado al escenario para echaros. Pero os digo una cosa. Si bajáis bien vestidos y uno de vosotros pide perdón por el micrófono, os metéis a la gente en el bolsillo. Yo mismo subiría a daros la mano. Vosotros no conocéis al público de Pamplona. 
Pablo Larrañeta
La sugerencia no cuaja, Yo me voy, pero antes de cerrar la puerta me grita uno de los Pop-Tops, riéndose de su propia gracia.
—Diles que beban un poquito menos. Aunque sean fiestas.
En la puerta de los vestuarios sigue habiendo gente que espera. Ya no gritan. Simplemente esperan a la salida. La función termina media hora antes de lo programado. A las cuatro y media de la madrugada. Seis policías armados invitan a salir a los rezagados y los conducen hasta la puerta. Fuera, un Jeep gris espera. Hacia las cinco y cuarto, los Pop-Tops abandonaron el club Larraina, ya riendo, después de su noche triste.

martes, 1 de octubre de 2019

Visita al Arcedianato con Galle

A la izquierda, la puerta del Arcedianato, nº 3 de Dormitalería. Galle h. 1964 
Hace unos meses dediqué una entrada al Arcedianato con las fotografías y pinturas que entonces tenía a mi alcance. Y eché en falta alguna imagen de la entrada desde Dormitalería con algunos detalles que apenas si se sostenían en mi recuerdo infantil.
Navarrería nº 35; Galle, 1944
Ahora he encontrado en las imágenes de Galle el punto de apoyo de aquellos recuerdos. Por eso, quiero agradecer a José Castells que nos haya facilitado estas soberbias fotografías.
Hoy la mayoría de los pamploneses nacidos a partir de 1965 desconocen que en la calle Dormitalería, nº 3, hubo una entrada a la Catedral por el Claustro, entrada que utilizaban habitualmente todos los que accedían al Cardo (4ª línea) por la Bajada de Javier. Esa entrada tenía un zaguán y un patio que fue un lugar muy grato para pintores, fotógrafos y cuantos tuvimos la suerte de disfrutarlo. Fue injusta e innecesariamente destruido a finales de los años 60, hace medio siglo. Se llamaba el Arcedianato.
He añadido al álbum de Facebook "Arcedianato: pintura y fotografía" las correspondientes a esta visita de Galle.

1. Navarrería 35
Hoy nosotros vamos a hacer una excepción y saliendo de ese portal de la calle Navarrería, vamos a dejar a la izquierda el atrio de la Catedral -entrada habitual desde Curia y Navarrería- y coger Dormitalería hasta la Puerta del Arcedianato, ocultada por el carruaje (quizás de Martín el lechero o Martinicorena que vivía cerca, o el padre de la Amézqueta que vivía justamente ahí, o.....).
Si nosotros nos desplazamos con la cámara a la puerta del Arcedianato, veremos que desde allí la Dormitalería apunta exactamente al nº 35 de Navarrería.

2. Dormitalería, nº 3
Hacemos ahora un pequeño viaje en el espacio y un trayecto bastante más largo -20 años- en el tiempo. Veinte años en los que lo único que ha cambiado ha sido el letrero de "Museo Diocesano" (lo leemos mejor en la foto de portada)  que mandó poner don Juan Ollo. Comentario de J.J. Martinena: "El letrero indicador del Museo Diocesano en la puerta del arcedianato -letras negras sobre fondo amarillo- lo mandó poner don Juan Ollo, vicario general de la diócesis y director -e impulsor- del museo, creo que sería en 1961 o 1962")

Pincha para ver mejor las fotos de Pregón 
Además del letrero, podemos observar -no sin dificultad- (ver ambas fotos de la puerta) el arco gótico de amplias dovelas y en la central -la clave- hay un escudo (el de los Beaumont) bajo el que se puso el nº 3.
Encima vemos una hornacina en cuyo interior estaba una imagen de un San Francisco Javier que mira hacia abajo y que, por supuesto, no es el que se encuentra cerca de la salida a la plazuela de San José.
A ambos lados de la hornacina se ven dos huecos rectangulares.
El conjunto está rematado por un breve frontón circular.

3. Julio Cía 1933
Aunque no sea de Galle, sino de Julio Cía (1933) esta imagen nos viene de maravilla para darnos cuenta de que esta entrada del Arcedianato nos llevaba al Claustro, desde el que girando 90 grados a la izquierda- se accedía a la Catedral por la Puerta del Amparo.
Por cierto, esta de 1933 es la única en la que el zaguán aparece empedrado de cantos rodados, cantos que yo sólo recordaba en las galerías laterales:
Julio Cía 1933: desde Dormitalería al Claustro, pasando por el Arcedianato
4. Galle 1964 ca.

Galle, colocándose en la parte más izquierda del zaguán, consigue alinearse con el andén central. La línea derecha del zaguán le delata.
Ahora, hacia el 64, desgraciadamente ya no hay verja sino una puerta que no deja ver el claustro. 
Vemos, a la izda, alguna estela. La altura del seto y las columnas impiden ver otras que hay a la derecha.
Las catalpas, sin hojas, nos sugieren el invierno 
Vamos a girar -como hacíamos los días de intensa lluvia- por la galería de la derecha

5. Galle 1964 ca.
Giramos la vista hacia la entrada de donde veníamos. 
Vemos el magnífico empedrado y un par de estelas antes invisibles.
Ese patio creaba un grato espacio entre las viviendas en las que residían los canónigos.
Antes de los años 60, el patio estaba cerrado totalmente, pero ahora, h. el 64, ya está abierto hacia el ángulo que mira al Gran Pináculo de la Catedral (pincha para comprobarlo), lo que hace posible la última foto que vais a ver.
En aquellos años -y más en un patio- era normal ver ropa colgada. Hasta el punto de que el lenguaje acuñó expresiones como "¡callad, que hay ropa tendida!" cuando se quería que alguien no oyera la conversación.
Seguimos por la galería cubierta hasta el otro extremo del andén central y apuntamos la cámara hacia Dormitalería

6. Galle 1964 Febrero
Vemos la puerta entreabierta, con la poca luz que llega desde la calle. Un par de personas se interponen cerca de la puerta. Llueve.
Esta foto siempre he pensado que era de Arazuri, quien en "Pamplona, calles y barrios" la fecha con precisión en febrero de 1964. Pero Castells nos garantiza que es de Galle.

7. Galle 1964 ca.

Como os avisaba en la foto nº 5, con el enlace que apuntaba hacia el Gran Pináculo, esta foto habría sido imposible con la construcción que cerraba el ángulo nordeste del Arcedianato.
La alineación de las catalpas nos señala que hacia la izda. entramos al claustro y hacia la derecha salimos a Dormitalería

8. Injusto e innecesario
Las líneas amarillas y la alineación de las catalpas nos ayudan a entender por dónde iba el paso del Arcedianato y por qué fue absolutamente innecesaria su destrucción. 
Las aspas rojas nos señalan la injusticia de la construcción de las casas de los canónigos en vez de dejar una hermosa Plaza Gótica desde la que poder admirar todo el conjunto de la Catedral.
Es una herencia de la Dictadura y del caciquismo del Arzobispo y los Canónigos de entonces.
¿Se atreverá alguien a arreglar el desaguisado? ¿O tendrá que resucitar Urmeneta?