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miércoles, 31 de octubre de 2018

Crimen de Unciti, otras versiones y valoraciones


Viene de

El crimen del cura de Unciti (1950)

Siempre me ha extrañado la cortina de silencio extendida sobre el crimen del párroco de Unciti, en 1950, en pleno nacionalcatolicismo. ¿Qué se pretendía ocultar? El silencio dio lugar a rumores, a veces malintencionados. En la entrada de hoy, tras escuchar dos versiones muy similares, descubriremos el motivo de esa losa de silencio.
***
El día uno de octubre, día siguiente a la publicación de la versión de mi tía María Jesús sobre el crimen del cura de Unciti, me fui al cementerio de este pueblo para sacar alguna foto de la tumba de Juan Iribarren Martínez, que sospechaba que tenía que estar enterrado allí, como así era.
Una vez allí, me encontré con una persona, familiar de quien mató a Juan Iribarren, el cura de Unciti, quien -sin que yo le forzara- me dio con toda naturalidad su nombre, apellidos, nombre de la casa, edad y grado de parentesco con el homicida. Y con la misma naturalidad, me dio su versión de lo sucedido.

Versión del familiar (01.10.18)
Nacido en 1916, XX fue a la guerra con 20 años. 
En Sigüenza, un mortero le abrió la cabeza y estuvo mucho tiempo en el hospital.
Cuando volvió, ya no era el mismo que había sido hasta entonces.
El padre sabía llevarlo bien y le decía que fuera a ayudar a tal familia en las labores agrícolas, pero a veces se equivocaba de campo.
El cura le chinchaba a veces por ese asunto y porque no iba a la iglesia: “estás más pirao que un grillo”, "estás como una cabra"...
El familiar era muy pequeño y le gustaba entrar en la habitación de XX para pedirle caramelos de café con leche, que siempre tenía en el cajón de la mesilla.
El primero que se dio cuenta de que el autor de la muerte del cura era XX fue el padre, que encontró sangre en la azada.
Cuando la Guardía Civil lo esposó, el padre les decía que no era necesario.
No fue a la cárcel, sino al manicomio. "Salió todo el pueblo a favor de él" (esta frase la repitió varias veces).
Iba con mi abuela todas las semanas a verle al Manicomio y allí, al principio, lo tenían atado, por considerarlo peligroso. La madre lo metió en primera clase. Luego, las monjas le cogieron mucho cariño y él les ayudaba en sus quehaceres, como hacer las camas.
Estuvo en el Manicomio (desde 1950, con 34 años) hasta su muerte (en 1978, con 62 años).
El Manicomio, a finales de los 50
En cuanto a lo de la novía, decían que tenía, pero no mató al cura por ese asunto, sino porque XX "le cogió celos" (manía?).
El familiar me enseñó el punto exacto donde lo mató: no fue en el atrio -como yo creía al principio- sino en el cruce del carretil con el caminito del cementerio. Allí fue donde le dio el azadazo y lo echó a la ezpuenda.  
En ese punto se colocó una cruz con la siguiente leyenda:
"Un padrenuestro por el alma de D. Juan Iribarren, párroco de Unciti, que murió en este lugar el día dos de junio de 1950, a los 42 años. R.I.P.".
Esa cruz se rompió y se trasladó a una especie de antigua sacristía.
Cuando le pregunté si a la gente del pueblo le caía bien Don Juan, me dijo que él no lo sabía, pero que le habían dicho que era un cura de los de antes, de los de mucho respeto.

Nada más publicar la primera entrada, me llegó un mensaje que me hablaba de una persona que sí había vivido consciente y muy de cerca el crimen del cura. Tras haber estado con ella, tengo que corroborar todo lo que me habían dicho:  muy buena cabeza, memoria prodigiosa y una mujer encantadora. La llamaremos "Vecina de Unciti"

Vecina de Unciti. 25.10.2018 12’10h
Lo primero que hizo fue desmentir que el cura y XX pelearan por la misma mujer. Ese odioso rumor no ha salido de Unciti.
Federico Soto
XX y M.ª Luisa sí eran novios. Pero en alguna ocasión que quedaron “a vistas”, algo debió de ocurrir -quizás algún motivo económico- pero lo dejaron. 
¿Por qué arremetió contra el cura? En Sigüenza fue herido por un cañonazo. El neurólogo avisó de que  había dañada una parte del cerebro. Cuando XX volvió al pueblo, le dio contra la religión. Le hizo quitar a su madre los cuadros de la virgen, santos... de su habitación. Todos creemos que fue por eso.
Antes de matar al cura, ya había estado en el manicomio. Soto (Federico Soto, Director 1934-76) le dio el alta. La madre le rogó que lo mantuviera interno hasta que se recuperara del todo.
XX salió del manicomio y nadie notaba nada especial, aparte de la animadversión hacia la religión. Y Maria Luisa, tampoco.
Tenía una cuadrilla muy maja que rondaba por el pueblo. Lo mismo que XX rompió con Mª Luisa, otro rompió con la novia. Ella se metió monja y él fraile. Éste fue de misionero a Ecuador y hoy hay en Quito (Ecuador) una calle dedicada a Fray Juan de Unciti: Juan Astráin, de Casa Nagore.
¿Carácter de XX?: normal, no; encantador. Después del accidente, alguna vez se escapó al monte y los mozos fueron a buscarle. Otro día se fue de casa, que su madre le había despachado. Los tres o cuatro de la cuadrilla eran todos igual de majos. ¡Cantaban cada una!: “a las orillas del Arga se ha encontrado un hombre completamente desnudo. Los médicos aseguran que no tenía nada en los bolsillos”. Así era XX; y sus amigos también (la grabación de esta parte me permite que la reproduzca):

¿El cura le chinchaba? Silencio.
Espacio ocupado por las eras y la Fuente Grande.
Al fondo el Juzgado y la cárcel de la villa de Aoiz
Fue un viernes y todo el mundo pensó: habrá sido XX. Donde el carretil llega al camino del cementerio encontraron sesos, reguero de sangre... Lo siguieron y encontraron el cadáver en la ezpuendica.
La vecina de Unciti me da todos los datos de la detención y la confesión: quién era el alcalde, quién el juez, quién ejerció de taquígrafa, que la GC vino de Monreal, pero su jefe, desde Aoiz. En qué estado se encontraba XX en esos momentos...
Una vez que confesó, se lo llevaron a Aoiz, luego a Pamplona y, de ahí, al Manicomio. Y allí vivió muchos años (28) hasta que murió (el día 19 de abril de 1978, a los 62).
¿Por qué ha habido tanto silencio?
Don Juan hacía las cosas bien, hablaba muy bien, homilías muy bonitas...
Cuando pasó lo que pasó, aquello fue horroroso. Echaron mucha culpa al pueblo. Nos cerraron la iglesia. Fue como un castigo. Venía un sacerdote de Zolina. Abría la puerta, hacía la misa, salíamos y la cerraba.
***
La iglesia fue abandonada. En pocos años quedó como si hubiera pasado un tornado, desapareciendo la mayor parte de las piedras. La nueva iglesia, ya en el pueblo (foto de portada), no habría empezado a funcionar hasta entrada la 2ª parte de la década. En la imagen del Sitna, de 1956-57, ya aparece construida.

Valoraciones finales
Esquela del Lauburu (pincha)
XX no pisó la cárcel. El juicio -que lo tuvo que haber- no trascendió en absoluto, hasta el punto de que la Vecina de Unciti -que conoce el caso, con pelos y señales- no sabe, siquiera, si hubo. Yo he mirado en la hemeroteca y ni rastro.
Me alucina la diferencia de alcance mediático con el caso de, por ejemplo, Toribio Eguía, del que tenemos en la prensa todas las crónicas del juicio. Pero Toribio, que también mató al cura y a su ama, fue condenado. ¡Y nada menos que a garrote vil! Algo muy aleccionador.
Pienso que ése puede ser el motivo de la trascendencia mediática: mirad lo que pasa si se mata a un cura.
En cambio, XX no pisó la cárcel, a pesar de haber matado al cura... Eso no es ejemplarizante, no es un buen escarmiento, no es algo que haya que propagar. Cuanta menos gente se entere mejor. Silencio.
En cuanto al 'castigo' al pueblo de Unciti, creo que puede ser debido a que durante el juicio los testigos llamados a declarar, lo hicieron -supongo- a favor de la no culpabilidad de XX. Recordemos lo que dijo el Familiar: "Salió todo el pueblo a favor de él". O lo que dice la Vecina de Unciti: "XX era encantador".
Si la Iglesia (entonces -desde 1946, hasta 1968- era Obispo Delgado Gómez) 'castigó' sin párroco a Unciti puede ser porque no quedó en absoluto satisfecha con una sentencia tan poco ejemplarizante.

6 comentarios:

Echenique dijo...

Hay que hacerse con la sentencia, que seguramente arrojará mucha luz. Así sabremos, por ejemplo, si la parte acusadora fué la familia del cura, la diócesis o ambas. También conoceremos los términos del dictamen pericial que lo libró de la cárcel. ¿ Sería del doctor Soto ? También conoceremos el móvil o los móviles y si fuera premeditado o fruto de un arrebato, con la consiguiente calificación de asesinato u homicidio.

Echenique dijo...

También sugiero contactar con el archivero de la diócesis, quien seguramente podrá aportar información al respecto y comprobar si la penalización del pueblo sin cura durante un tiempo fue una decisión oral o por algún decreto episcopal.

miguel dijo...

Para que sacar esto ahora? Por qué remover a estas alturas?

desolvidar dijo...

"La verdad, frente al rumor, aunque tarde, siempre mejor."
Como digo, me habría gustado haberlo sacado mucho antes, pero ha sido ahora cuando me han llegado las informaciones.
Y me he quedado bien agusto. Y quienes me han informado y familiares, también.
Quizás haya molestado a quienes lanzaron infundios sobre el Cura y Mª Luisa. Pues me alegro.

Garciae dijo...

Muchas gracias por ampliar tu investigación sobre la muerte del cura de Unciti, un hecho trágico e histórico sobre el que se ha pasado de puntillas. El conocimiento y la cultura deben ponerse siempre a disposición de todos, en lugar de ocultarlos y reservarlos para los gurús del saber. Enhorabuena.

Emilio

desolvidar dijo...

Muchas gracias, Emilio. La verdad es que he disfrutado, ccomo bien se puede ver en algún pasje. Y si, además, hemos aportado algo de luz, miel sobre hojuelas
Un navrazo,
Pachi