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lunes, 2 de octubre de 2017

2 de Octubre: ¿y ahora qué?

A este balcón saldrá Puigdemont a proclamar la República catalana
Nos han querido robar nuestra soberanía a todos los españoles. La parte ha intentado pasar por encima del todo. Quien quiera abandonar el barco, que se vaya, pero que no se lleve nada. ¿Diálogo? Todo el que haga falta. ¿Concesiones? Ninguna a costa del resto de españoles, de los menos favorecidos. Y, antes, los responsables de esta locura que ha fanatizado a media Cataluña, tendrán que pagar por lo que han hecho. Por supuesto que la actuación de los mossos ('nadar y guardar la ropa') debe ser investigada por la justicia.

2-O: ¿y ahora qué?                                                                                            Luis M. Sanz
Hoy (por ayer), domingo, 1 de octubre, no se va a celebrar un referéndum en Cataluña. En todo caso, habrá otra cosa. Pero, ¿y mañana (por hoy) qué? Puede que el presidente Puigdemont, en su huida hacia delante, salga al balcón del Palau de la Generalitat y proclame la República de Cataluña. O no. Y el Gobierno de España puede que aplique el famoso artículo 155 de la Constitución, por el que se suspende la autonomía catalana. O puede que Gobierno central y Gobierno de la Generalitat decidan frenar este sinsentido y se sienten a hablar del modelo territorial, del sistema de financiación o de una reforma constitucional. 
La única certeza es que el llamado proces ha generado una fractura social en Cataluña que va a tardar mucho tiempo en restañar. Y que la irresponsabilidad de unos políticos nacionalistas está conduciendo al enfrentamiento de media Cataluña contra la otra media. Cuando la mitad de la población no se siente protegida, no puede expresar sus ideas, no puede exhibir los símbolos que le representan, cuando la mitad de la población tiene miedo... empieza a parecerse mucho a aquellos ambientes irrespirables que durante decenas de años hemos sufrido por estos lares. Se parece mucho al fascismo. 
A partir de mañana, lunes 2 de octubre, cualquier solución pasa por la unidad entre las fuerzas políticas mayoritarias. De momento, PP, PSOE y Ciudadanos están demostrando su responsabilidad en un asunto de Estado, dejando a un lado las disputas partidistas y respondiendo al unísono a cada una de las tropelías e ilegalidades que jalonan el proces independentista. 
El desafío soberanista acaba en pucherazo 
Hubiera sido deseable que Podemos se sumara a quienes están con el Estado de derecho, pero a nadie puede sorprender que Iglesias, Garzón y compañía se hayan aliado con ese nacionalismo que pisotea la Constitución, el Estatuto, los órganos judiciales y la democracia. Podemos está a otra cosa. Su objetivo es echar al presidente Rajoy de la Moncloa utilizando el problema catalán como excusa. Lo que no le dieron las urnas quiere conseguirlo utilizando el problema catalán, pero salvo que el PSOE de Sánchez caiga en la trampa Iglesias tendrá que esperar a las próximas elecciones y para entonces muchos de los que le votaron en los últimos comicios ya le habrán visto el plumero. 
Porque no todo vale para contentar a esa parte de la población catalana que repudia cualquier vínculo con lo español. En un momento como éste, de una crisis de Estado sin parangón en los últimos cuarenta años de democracia, los dirigentes políticos pueden tener la tentación de querer solucionar el problema catalán como sea, y ese como sea suponga más agravios, más injusticia y más desigualdad con el resto de los territorios de España. La solución de la cuestión catalana requiere diálogo y la participación y el consenso del resto de las comunidades, porque cualquier reforma constitucional, territorial o de financiación repercute en todos los ciudadanos de este país, no sólo en los de Cataluña. 
El hecho de que unos pocos pongan en jaque al Estado de las autonomías, cincelado no sin dificultades tras el franquismo, no significa que han de ser favorecidos respecto a los andaluces, los extremeños, los asturianos o los navarros. Habrá que hacer las reformas necesarias, pero sin perder el horizonte de la justicia y la solidaridad entre los territorios y las personas. 
Tiene que haber diálogo y espíritu de consenso, pero será un brindis al sol si los independentistas catalanes persisten en la idea de una República independiente de Cataluña. 
Qué decir del apoyo del cuatripartito navarro al referéndum ilegal, que califica la actuación del Gobierno central de “autoritaria y represiva”; que afirma que está impidiendo “el ejercicio de libertades democráticas”; y le acusa de ejercer “coacciones contra cargos públicos y alcaldes catalanes” que se pasan por el forro las leyes aprobadas por la mayoría. Luego, la presidenta Barkos precisa que ella “nunca” ha dicho que saltarse la ley sea acertado, aunque es la única presidenta de comunidad que se manifiesta en contra de la “excepcionalidad democrática que se vive en Cataluña”.

2 comentarios:

Ispán dijo...

Lo del apoyo cuatripartido navarro es lógico, responde por una lado a la posicion de sus conmilitones, digamosle estatales: Peneuveros y podemitas unidos y por otro que cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pues eso.
Y los unidos,con la bandera del morado , los herederos en definitiva del casi liquidado viejo PCE,estos con los que se podía y estabamos en profundo desacuerdo muchos, eran gente seria como demostraron en la Transición hasta para aceptar en actos oficiales la bandera rojigualda. Ese P. C. de España cuyas ideas de reconciliacion se encontraban en las de aquel navarro acusado de desviacionista por los de obediencia soviética ,Jesus Monzón.
En cuanto al dialogo y espiritu de consenso nunca puede ser con los dirigentes de los que han ideado y estan en la secesión y recibiendo a personas como Otegui y los bilduanos. Y el dialogo empezará por cambios en educación y orden público , máxime a la vista de la actuacion de los mozos, sino el problema seguirá.

Maite Ibañez dijo...

Si Puigdemont se salta las leyes, tendrá que pagarlo. No le va a salir gratis. Que aplique el cuento, que Artur Más tiene que pagar 5,2 mill.