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miércoles, 18 de enero de 2017

Beaumont, por las paredes (...de la presa)


Dos artículos, dos estilos, pero una misma conclusión: más vale que  el embalse de Itoiz salió adelante y que el actual Gobierno de Navarra ha reconocido la necesidad del binomio Itoiz-Canal de Navarra. 
Es un enorme placer que lo que en su día no dejaron hacer desde la oposición, hoy se vean obligados a hacerlo, aunque sea a regañadientes, desde el gobierno.
La Beaumont tiene que estar que se sube por las paredes... ¡de la presa! 

BEAUMONT Y LAS TONTERÍAS

LA VENTANA Germán Ulzurrun
La consejera de Interior, María José Beaumont, se ha presentado como un auténtico perito en cualificar tonterías. 
Como responsable de la Policía Foral, no los tiene ni contentos porque no llegan siquiera a garantizar la seguridad de un partido de fútbol en El Sadar, le repatea que los jueces ordenen que el expresidente Del Burgo lleve escolta, porque la bobada -¡ay, si hubiese sido ella la amenazada!-, cuesta 128.000 euros, mientras que una contravigilancia queda en 15.000. 
Valoremos, pues, con la misma pauta de tan ilustre cargo, otros dispendios chorrones nada baratos. 
El gobierno de  Barcos dice ahora -“la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”…-, que Itoiz es la mejor opción para garantizar el suministro de agua. 
Porque la gente de hoy bebe, cocina, lava la ropa más de dos veces al año, sin bajar al río, y se ducha en casa con champú, lo cual hasta mediados del XX constituía una rareza, porque entonces restregarse los sobacos ante una jofaina y usar cepillo de dientes era propio de afeminados. 
De modo que, en conexión con las mejores tradiciones tardomedievales, en los años 70, cuando Beaumont estudiaba Derecho con beca pública en la Universidad del Opus -extravagancia impropia de una progre-, surgió un movimiento contra los embalses bajo el lema insolidario de “el agua, p’al que le llueve”, en el que un grifo quedaba cerrado ante una bandera roja y gualda tachada.
¿Que no llueve? Pues nada, a seguir al estilo de los pies negros americanos.  
Feaumont en 2003
Beaumont, colegiada con toga, en línea con tal planteamiento, representó a cuantos presentaron alegaciones contra Itoiz. Anunció catástrofes medioambientales, aunque la mayor la protagonizaron unos cuantos bestias de su cuerda que cortaron los blondines, chafaron el hormigonado y jodieron la obra porque el embalse jamás se podrá llenar al no ser uniforme la pared. Además la lámina de agua, decían, provocó sismicidad; y poco menos anunciaron el fin del mundo. 
¿Dónde invirtió Beaumont curiosamente las rentas del trabajo? En comprar una casita en su pueblo, Artieda, aguas abajo del Irati; en zona catastrófica si se cumplen sus pronósticos funestos. Menuda tontería gastar los ahorros en algo que la riada pueda arramplar. 
Desde luego que esta mujer es toda una experta en sandeces. Lo tiene acreditado 

Itoiz-Canal: el tiempo da y quita razones

Javier Esparza Abaurrea
Hemos conocido de manos del Gobierno de Navarra que van a continuar con el proyecto Itoiz-Canal de Navarra y van a desarrollar la segunda fase para que el agua llegue a la Ribera.
La decisión supone una muy buena noticia para el progreso de Navarra y para el futuro de la Ribera.
Supone también el reconocimiento a todas las personas que hemos apostado desde siempre por este proyecto, que lo hemos defendido e impulsado por considerarlo vital para esta tierra.
E implica, al mismo tiempo, el reconocimiento expreso de que estaban equivocados quienes se opusieron desde el minuto uno.
Poco a poco, el tiempo va poniendo a todo el mundo en su lugar.
Hoy, más allá de acordarme de los partidos políticos y organizaciones que lo apoyaron desde sus inicios, vienen a mi memoria aquellas personas, en ocasiones desconocidas para la inmensa mayoría de la sociedad, a quienes debemos nuestra gratitud por haber sido capaces de defender este proyecto en los momentos duros, en los más difíciles.
Puedo asegurar que los hubo. Muy duros.
Hicieron su trabajo bajo una presión feroz de la izquierda abertzale, con amenazas y riesgo de sus propias vidas.

Defendieron este proyecto bajo una enorme coacción social en las localidades afectadas por el embalse.
Lo hicieron entre pintadas, panfletos difamatorios, intentos de aislamiento social, insultos y agresiones.
Cada una de esas personas defendió a capa y espada el impulso de toda Navarra y de sus pueblos, por convicción, con una enorme responsabilidad, pensando en el futuro y el desarrollo de otras zonas de Navarra, con una tremenda generosidad personal.
La oposición a Itoiz-Canal de Navarra fue dura y constante desde sus inicios y a lo largo de todo el proceso.
Repleta de mentiras para lograr paralizar el proyecto. La viví muy de cerca durante la etapa en la que fui alcalde de Aoiz:
  • Recuerdo que en sus inicios decían que la población de buitres (especie protegida) iba a desaparecer por las obras del embalse. Y, sin embargo, creció.
  • Recuerdo que insistían en que el agua no era para los navarros. Y hoy en muchas localidades de Navarra regamos y bebemos de Itoiz.
  • Recuerdo que mantenían que el Canal no se iba a hacer. El Canal está hecho en una parte y la obra continúa.
  • Recuerdo que jugaron con el miedo de la gente afirmando que la presa se iba a caer en cuanto se llenara. Y ahí sigue, en pie y sin un solo problema.
  • Recuerdo que dijeron que no generaba actividad económica y desarrollo, que era una ruina. En la actualidad vemos cómo genera empleo y retornos económicos.
Bellaumont (¡cómo mejora el poder!)
en su baño nocturno en Itoiz
Pues bien, después de todo lo que se dijo, el Gobierno de Navarra del que forma parte la consejera Beaumont, portavoz de los opositores a Itoiz, ha reconocido que la única alternativa al abastecimiento de agua de boca de calidad y de riego para la Ribera es Itoiz-Canal de Navarra.
Después de todo lo que se dijo, el Gobierno admite que el desarrollo de Navarra y su futuro pasa por terminar el Canal.
Por eso, sería el momento de pedir responsabilidades. Responsabilidades políticas por los retrasos que algunos generaron, por los sobrecostos que forzaron y, lo más importante, responsabilidades éticas por todo lo que mintieron y difamaron.
Responsabilidades por su miserable actuación.
Hoy sería el momento de que pidieran perdón por todo el daño causado, por haber roto la convivencia en nuestros pueblos, por haber dividido a familias con mentiras y más mentiras.
Momentos de soledad, de incomprensión, de amenaza, de miedo, de tensión, pero siempre se supo estar defendiendo lo que se creía bueno para Navarra.
No voy a dar el nombre de todas esas personas, algunas han fallecido y desde el cielo sonreirán al leer estas líneas, otras se reconocerán en este artículo, pero sí quiero terminar diciéndoles que ha sido un honor haberlas conocido, haber trabajado con ellas, haber compartido todos esos momentos. Lo cierto es que lo pusieron muy difícil, a algunos nos hicieron pagar un peaje personal altísimo.
Representan la fortaleza, la valentía, las convicciones y los principios propios de esta tierra para defender lo que pensamos, la libertad y la apuesta por una Navarra mejor para todos.
La sociedad navarra está en deuda con todos vosotros. Una manera sencilla de saldarla, al menos en parte, es no olvidar y contar esta historia tal y como fue para colocaros donde os merecéis y que nadie lo olvide.
Desde UPN nos empeñaremos en ello. Y trabajaremos para que la decisión del Gobierno no quede en una mera declaración de intenciones y para que la llegada del agua del Canal de Navarra a la Ribera sea una realidad que veamos lo antes posible.
Javier Esparza Abaurrea es presidente de UPN 

1 comentario:

Ispán dijo...

!Que maravilla! Don Patxi, que no tendrá esa agua de Itoiz, capaz de convertir en bella a cualquier mortal femenina. Seguro que cuando llegue a la Ribera se alegrarán.
Lo de los que se oponían al pantano ,me recuerdan aquellos lugareños que se oponían a que el ferrocarril pasara por sus tierras porque morirían los animales, no decían nada de los buitres, o sus cultivos. Bueno, algunos no tan lugareños, es sorprendente que mentes consideradas privilegiadas lo creían un riesgo.