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martes, 15 de noviembre de 2016

Mañana en un frágil barco (Actualización)


Fue mi primera entrada, hace casi 8 años. La hice por tradición familiar y porque es una canción que ha servido para decir adiós a miles de misioneros. De hecho, muchos la subtitulan como "Despedida del Misionero". 
En Navarra -os podéis imaginar-  la influencia  de  Francisco de Xabier (así era su firma), el navarro más universal,  ha sido tan inmensa que hemos tenido muchos centenares de jóvenes que -desde su fe cristiana- han entregado su vida, su esfuerzo, a gentes desconocidas de países lejanos. Sin ir más lejos, varios tíos míos estuvieron en China, Formosa, India, Congo belga...
En esta canción destacaba una de las estrofas (la 2ª) -hoy políticamente incorrecta- pero que hace algunas décadas se veía con toda naturalidad.
Yo creo que esta nostálgica y antigua canción, a partir de los años 60, tras el Concilio Vaticano II, dejó ya de cantarse, al menos como parte del ritual de la despedida del misionero.


(Pincha para leer aún mejor)

He encontrado (gracias a ambos) una página, la de Josefina Lecea, y este antiquísimo documento que me han ayudado a completar la canción, cuya letra queda así:

"Mañana en un frágil barco"
(Despedida del Misionero)
1. Mañana en un frágil barco
me he de engolfar en la mar.
Daré un adiós a mi patria
el último adiós, quizás.
Por si Dios quisiera
que no vuelva más,
el corazón te dejo,
¡oh Madre celestial!

2. Al indio pobre y salvaje, 
de aspecto y rostro feroz,
iré a enseñarle gustoso
la hermosa ley de mi Dios.
Peligros de muerte
me esperan allí;
¡oh Madre, en mi agonía
ten compasión de mí!

3. No temo las muchas aguas
ni el indomable huracán,
que es dulce a quien busca el cielo
hallar su tumba en el mar.
Mi vida no es mía,
a Dios se la di;
en donde Dios quiera
me place (bien) morir.

4. Y cuando en tierras lejanas
tome puerto mi bajel,
al pisar mi nueva patria,
diré a María con fe:
“¡Ay madre del huérfano,
hermosa sin par,
Tú eres mi único amparo,
oh madre celestial!”

5. Mi premio ha de ser, oh Madre,
al pie de un árbol morir,
de todos abandonado,
de todos menos de Ti.
¡Bendita mil veces
-diré al expirar-
la hora en que me enviaste
la fe a propagar!
























Ya me perdonaréis la voz, pero ando con un buen resfriado. Eso sí, me comprometo a volver a grabarla en cuanto mejore.

Finalmente (no, penúltimamente), aquí tenéis una versión por parte del Coro Manín, del pueblo marinero de Lastres (Asturias), dedicada, en este caso, a la Virgen del Carmen:



El amigo Jesús Mari Astráin me acaba de recordar que en Marcilla hacen, con esta misma melodía de "Mañana en un frágil barco", su versión dedicada a la Virgen del Plu. Aquí la tenéis, sacada de las fiertas de agosto de 2016:


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