lunes, 7 de marzo de 2022

"Los gallos están cantando" vino de Argentina

Dar con el origen de una canción popular, que oíste de niño no sabes dónde, es a veces una misión imposible. Por eso ha supuesto para mí una gran satisfacción saber, con toda seguridad, que "Los gallos están cantando" ("Los gallos cantan al día") tiene su origen en una canción argentina de hace más de cien años.

Versión española
En la prensa histórica, las primeras fechas son para "Los gallos cantan al día" (1946-80, 7 registros, todos en Burgos); en fechas más tardías (1979-81) he encontrado que "Los gallos están cantando" era interpretada por coros en Burgos y Castellón de la Plana. 
La fundación Joaquín Díaz también la grabó en 1983, en Villoria (Salamanca)
Y en internet he dado con dos versiones, en cuanto a la letra. Os las pongo tal cual:
Los gallos están cantando 
¿Qué dirá Usted? (bis)
Anuncian el nuevo día que así ha de ser 
anuncian el nuevo día que así ha de ser . 
No te vayas, vida mía,
no te vayas de mañana, 
que viene anunciando el día, 
la madrugada, 
Los gallos cantan al día que dirá usted
Los gallos cantan al día que dirá usted. 
Anuncian el nuevo día Así a de ser 
Anuncian el nuevo día Así a de ser 
No te duermas vida mía 
No te duermas mi adorada 
Que viene llena de vida la madrugada. 
Dos muletillas
Son muy pequeñas las diferencias, pero hay un par de frases idénticas.
He destacado en negrita esas dos expresiones (-qué dirá usted- y -así ha de ser-) que, sin desentonar, no tienen gran sentido con el resto del texto. Son, a mi juicio, una especie de muletillas para reforzar la rima y, sobre todo, darle una personalidad común a estrofas distintas.
Y mi búsqueda se ha centrado precisamente en ellas. ¿Existe alguna otra canción donde aparezcan esas dos muletillas?

Cancionero rioplatense, 1880-1925
¡Vaya que sí existe! Y la he encontrado en Cancionero rioplatense, 1880-1925, pág 98, editado por Carla Rey de Guido, Walter Guido.
La original no habla de gallos, pero se titula La madrugada. Y tiene frases idénticas. Y, por supuesto, las dos muletillas, repetidas nada menos que doce veces.
Y por si esto fuera poco, la última estrofa hasta podría haber sido el origen de la conocidísima jota navarra "Que la nieve ardía", si esa letra no la hubiera encontrado en Las Provincias, diario de Valencia,  de ocho años antes (1904).
LA MADRUGADA (nota)
Modera tu corazón, que dice usted,
amada prenda querida, así ha de ser,
y verás que por tu amor, que dice usted,
estoy al perder la vida, así ha de ser,
no te duermas mi querida,
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día la madrugada.
Estoy al perder la vida, que dice usted,
en agonía muy fuerte, así ha de ser,
al ver que todos los días, que dice usted,
mis ojos lloran por verte, así ha de ser,
no te duermas mi querida,
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día la madrugada.

Soñé que el fuego se helaba, que dice usted,
y que la nieve (se) ardía, así ha de ser,
y por soñar "imposibles", que dice usted,
soñé que tú me querías, así ha de ser,
no te duermas mi querida,
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día la madrugada.












Nota: "Su texto pertenece a Saúl Salinas (El Víbora), autor de valses, canciones y tonadas. En la misma época del dúo Gardel-Razzano formó parte de los dúos Salinas-Raggi, Salinas-Sarcione, dúo Saúl Salinas y también formó cuarteto con Martino, Gardel y Razzano. (O. Sosa Cordero, Las varietés, p. 54). Esta composición la graban Gardel-Razzano en discos Odeón con el número 18006".

Saúl Salinas (1882-1921)
Como veis, en ese antiguo cancionero rioplatense nos dice quién es el autor: Saúl Salinas.
La Madrugada, compuesta por Salinas en 1912, fue popularizada por el inolvidable Carlos Gardel (1887ca.- 1935).
No me extraña que su eco llegara y se extendiera por toda España.
He encontrado en este muy buen trabajo de Ana Turón cómo fue el encuentro entre Gardel y Salinas, a través de Razzano, y la admiración que ambos sentían por Saúl. Basta fijarse en el título: "Saúl Salinas, el maestro cuyano de Gardel".
Salinas conoce a Gardel:
José Razzano declaró que: “El gran cantor y compositor sanjuanino Saúl Salinas, con quien me encontré en Buenos Aires, me propuso grabar conjuntamente con él y entonces yo recordé a Gardel y el ponderarlo Salinas se interesó en conocerlo". "De regreso de su gira con Martino, presenté a Gardel a Saúl Salinas (...) ¡Éste sí que sabía cantar! Nos enseñó una punta de canciones de tierra adentro (…)  y nos enseñó lo más importante, lo que ninguno de nosotros sabía: lo que era una segunda voz". Poco después en la misma casa de Salinas nos reunimos todos y tuvimos la satisfacción de escucharle la mayoría de las composiciones de que era autor, entre ellas ‘La Pastora’, ‘Mirala como se va’, ‘Mi negra se ha ausentado’, ‘Cañaveral’, ‘La Madrugada’ y otras. A nosotros,  esto que era una novedad, nos gustó mucho quedando así resuelto formar un cuarteto (…) que debutó en un beneficio realizado en la Casa Suiza. Después de esto emprendieron viaje y debutaron en Zárate. "El debut –continuó diciendo Razzano-  fue un éxito pero después de cantar Gardel y Salinas se disgustaron y éste se marchó en el primer tren para Buenos Aires dejándonos su repertorio y sus enseñanzas. Hoy como siempre debo reconocer que Salinas no solamente fue nuestro verdadero maestro sino también el autor de nuestros primeros éxitos.”  
Aquí tenéis a Gardel, haciéndose el dúo a sí mismo, en una grabación posiblemente de 1933, tras romper con Razzano.
Por las fechas de la muerte de Saúl Salinas (1921) y de Gardel (1935), posiblemente ni uno ni otro supieron jamás que La madrugada iba a tener una hija (Los gallos están cantando) en España.
Y exceptuando a quien hizo la primera adaptación y cuatro más (pero que no han dejado testimonio), ninguno de quienes la hemos aprendido, nunca hasta hoy, hemos sabido que Los gallos... tenían su madre en Argentina.
O que iba a ser interpretada por Los Trovadores de Castilla en 1982 en el programa de José María Íñigo:

domingo, 6 de marzo de 2022

El mito de los diez mil pasos

Adiós a los 10.000 pasos para llevar una vida saludable
Las últimas investigaciones apuntan a que la mayoría de los beneficios se obtiene antes de llegar a los 8.000 pasos y más allá de esta cifra la ganancia se estanca
ALBERTO QUERO (El País)
El ejercicio físico, por simple que sea, es indispensable para llevar una vida sana. No solo fortalece los músculos, sino que tiene múltiples beneficios, como reducir el estrés, regular la presión arterial o hacernos dormir mejor, entre otros. Cuando una persona sedentaria o con problemas de sobrepeso comienza a hacer ejercicio, se le recomienda que camine 10.000 pasos al día. Esta cantidad se ha establecido como el objetivo a batir, pero nunca ha tenido un respaldo científico. De hecho, las últimas investigaciones apuntan a que no es necesario llegar a esa cifra y que entre 7.000 y 8.000 pasos son suficientes para gozar de una buena salud. Más allá de ese número, los beneficios se estancan e incluso con niveles de ejercicio muy altos estos se reducen drásticamente.

La famosa cifra de los 10.000 pasos no tiene ninguna base científica. De hecho, según una investigación de 2004, nació en una campaña publicitaria de una empresa nipona en la década de 1960. La compañía lanzó al mercado un podómetro llamado Manpo-kei, cuyo nombre puede traducirse como “medidor de 10.000 pasos”. Además, la letra japonesa utilizada para representar este número se asemeja a un señor que camina. Al copiarse la campaña a otros países, la cifra se mantuvo.

Volviendo a la ciencia, el primer estudio reciente que aborda esta cuestión se publicó a mediados de septiembre en la revista JAMA Network Open. En él, los investigadores hicieron un seguimiento a 2.110 personas durante unos 10 años. Gracias a diferentes podómetros, los investigadores diferenciaron a aquellos que daban menos de 7.000 pasos, los que caminaban entre 7.000 y 9.999, y los que recorrían más de 10.000. Tras analizar los resultados, los expertos descubrieron que el segundo grupo tenía entre un 50% y un 70% menos de tasa de mortalidad. Cuanto más cerca de los 9.999 pasos estaban los participantes, más se reducía esta tasa. Sin embargo, a partir de los 10.000, los beneficios se estancaban.
Un segundo trabajo, publicado este verano en Mayo Clinic Proceedings, intentó calcular las horas de ejercicio necesarias para tener una vida más larga. Para ello, utilizaron los datos de un instituto danés que desde los años setenta pregunta a los ciudadanos de Copenhague cuántas horas a la semana practican deporte. De los 8.697 daneses que utilizaron como muestra, aquellos que hacían ejercicio entre 2,6 y 4,5 horas a la semana tenían un 40% menos de tasa de mortalidad. Aunque es complejo transformar las horas de actividad física en un número de pasos concreto, los investigadores estimaron que esas 2,6 horas se repartían en unos 30 minutos de ejercicio en cinco días a la semana. Sumado a las tareas cotidianas, estas personas caminarían entre 7.000 y 8.000 pasos. Entre aquellos que llegaban a las 4,5 horas de ejercicio semanales, la mayor parte rondaba los 10.000 pasos diarios.

Al igual que ocurrió con el primer estudio, a partir de ese punto los beneficios se estabilizaban. Sin embargo, los expertos descubrieron que en aquellas personas que realizaban más de 10 horas de ejercicio a la semana estos beneficios decrecían. Para Francisco Ortega, catedrático de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada y codirector del grupo de investigación Profith, hay que matizar esta investigación: “Cuando miramos la literatura científica previa, lo que se ve es que la mayor parte de los beneficios se obtienen haciendo un rango entre 150 y 300 minutos de actividad moderada a la semana. A partir de ahí, aunque hagas mucha actividad no vas teniendo muchos más beneficios, pero en ningún punto hacer mucha actividad física llega a ser perjudicial”.

Un tercer estudio, presentado en 2019 y realizado por la Escuela de Salud Pública de Oxford, se centró en mujeres de edad avanzada. Durante cuatro años se hizo un seguimiento a 15.000 mujeres de unos 72 años de media. Los investigadores comprobaron que las mujeres que caminaban más de 4.400 pasos de media tenían menos probabilidades de morir que aquellas que se quedaban por debajo de las 2.700 zancadas. A medida que aumentaban el número de pasos, también se reducía el riesgo de mortalidad. Pero al igual que reflejaron otros estudios, a partir de los 7.500 pasos los beneficios se estancaban. “En este grupo de edad los beneficios se encuentran a una cantidad de pasos mucho menor, porque esas personas tiene su capacidad funcional mucho más limitada”, explica Enrique García Artero, profesor de la Universidad de Almería y miembro del grupo de investigación Sport. El estudio sugiere que por encima de ese nivel no hay beneficios adicionales, aunque el investigador señala que las conclusiones deben limitarse a ese grupo de edad.

Para Amelia Carro, coordinadora del grupo de trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología, el número de pasos es importante, pero no es el único factor a tener en cuenta: “Creo que la receta no pasa solo por el número de pasos. Tendremos que definir no solo el mínimo de movimiento, también cuántas interrupciones hay que hacer, de cuánto tiempo, a qué velocidad, cuánto tiempo es el mínimo de movimiento”. Al igual que el resto de expertos consultados, coincide en que no es necesario alcanzar los 10.000 pasos. “Es cierto que a partir de 7.000 pasos ya obtienes beneficio, pero ese plato principal hay que condimentarlo. Es un buen mensaje que la gente se anime a caminar, pero no solo con eso vale”, comenta. “Hay que dar el mensaje de que es bueno en general y que el deporte no mata”, dice Carro.

García Artero señala a esa misma cantidad como la más apropiada. “Si tuviera que dar una cifra, hay varios estudios que coinciden en que desde 7.000 pasos empiezan a encontrar beneficios importantes para la salud en comparación con aquellos otros grupos de personas que caminan menos de 7.000″, explica. Ortega, por su parte, opta por una horquilla mayor: “Yo diría que entre los 7.500-8.000 y los 12.000 debería moverse la mayor parte de la población. Por debajo de 10.000 pasos empieza a haber grandes beneficios, pero entre los 8.000 y los 12.000 es el rango en el cual se van a obtener la mayor parte de los beneficios. Si eres más mayor, con que llegues a los 8.000 estarás mejor. Si eres más joven, a lo mejor tienes que intentar alcanzar los 10.000 o incluso los 12.000″, explica Ortega. “El mensaje es que algo de ejercicio es mejor que nada, y más es mejor que menos”, resume.

sábado, 5 de marzo de 2022

Adiós a los bancos de la Medialuna

La Medialuna, donde aún están los bancos blancos de Casa Sancena J.A. GOÑI
El mobiliario urbano de Casa Sancena se despide por las quejas de personas mayores que criticaban las dificultades que tenían para levantarse
No han sido desmontados, sino que les han serrado las patas
Diario de Noticias
MYRIAM MUNÁRRIZ DN 05/03/2022
El goteo de cambios de bancos en la ciudad ha pasado casi siempre desapercibido hasta que ha llegado al parque de la Media Luna, que aúna el mobiliario urbano más característico de la ciudad: las barandillas con el león del escudo de Pamplona, las fuentes verdes que repiten felino y los bancos blancos, todos de la empresa navarra ya desaparecida Casa Sancena.
Pero, la icónica imagen de los bancos topa con las críticas constantes que las personas mayores remiten al Ayuntamiento; “no nos podemos levantar”. Y es que su diseño reclinado y sin posabrazos dificulta un gesto tan sencillo en otros modelos de bancos. Y lo mismo ocurre con el conocido como “barcino” -por proceder de Barcelona, nada que ver con la que fuera alcaldesa de Pamplona y presidenta del Gobierno de Navarra- éstos pintados de verde.
En concreto se han quitado ochenta de este modelo en toda la ciudad, que han sido sustituidos por otros conocidos como “modo” o “brisa”, prácticamente iguales con un diseño en ángulo recto y reposabrazos; la única diferencia es que uno en la espalda tiene tres tablones (“modo”) y el otro dos. Este último, “brisa” fue el elegido para el Ensanche, por lo que serán esos los que sustituyan a los 14 bancos en aceras de la avenida de Navarra entre calle Olite y Seminario junto a otros 11 bancos en ese entorno, en la recién bautizada plaza Rosalía de Castro. En este caso, eran también bancos de Casa Sancena.
Diario de Noticias
Más de cien en el parque
En enero comenzaron las tareas para sustituir a los Sancena de la Media Luna: las previsiones apuntan a que será unos 117 los que se retiren para sustituirlos por el modelo “citizen”. Como los otros, también presenta la madera pintada en tonos marrones y tiene reposabrazos. La sutil diferencia es que no es de líneas tan rectas, sino que su respaldo presenta una leve inclinación.
“Yo entiendo que a la gente le dé pena que retiremos los blancos por el cariño que les tenemos ya que están ligados a nuestra imagen de Media Luna. Pero del parque también tienen que disfrutar las personas mayores por lo que todos los que conocemos como ‘bancos butaca’ se están sustituyendo, como ya se hizo en la Taconera en 2019 donde se colocaron los ‘citizen’ que están dando muy buen resultado”, explica el edil responsable del área de Proyectos Estratégicos, Sostenibilidad y Movilidad, Fermín Alonso (NA+).
En este caso, la inversión es de 25.000 euros para unos trabajos de sustitución que se iniciaron a mediados del pasado mes de enero. Pero no desaparecerán todos los bancos de Casa Sancena, como recuerdo quedarán unos cuantos junto al edificio del Colegio de Médicos.
Paseo Valencia 1900. Casi el mismo modelo de banco
El intento fallido de recuperar los moldes Sancena
A don Salvador Pinaqui Pamplona ARGAdecida
En 2006, cerraba sus puertas Casa Sancena que había iniciado su andadura en 1848 en el Molino de Caparroso para trasladarse después a las calles Mayor, Jarauta y Joaquín Beunza, junto a los corralillos del Gas, donde permaneció hasta 2004 cuando se mudó al polígono de Agustinos, en Orkoien. Fue Salvador Pinaquy Ducasse, llegado de Bayona a mediados del siglo XIX, quien junto a otros socio galo montó una herrería y fundición. A la muerte Pinaquy, ocurrida en diciembre de 1890, su cuñado Martín Sancena cogió las riendas de negocio y cambió su nombre. En 1924, la producción incorporó el saneamiento urbano por lo que muchas de las tapas de alcantarillas de la ciudad proceden de esta firma. Hace unos quince años, el Ayuntamiento intentó hacerse con el molde que la empresa navarra utilizaba para la fabricación de sus célebres bancos pero el mal estado en que se encontraba hizo que se tuviera que desistir de la idea.

viernes, 4 de marzo de 2022

Javierada "de choque" y un desolvido

 Idocin y la Higa, por Santa María del Villar. 1900 ca.
A los 20 años me entró una enfermedad mucho mala y con un nombre muy complicado: espondilitis anquilopoyética (¡atención, nietos!). Tuve que dejar el atletismo, mi pasión de los tres anteriores años. Empezaba el día cojeando y a la tarde ya andaba mejor. Pero a la noche, volvía a anquilosarse la columna y girarme en la cama era una odisea muy dolorosa. 
Pasaban los meses, pero aquello no se pasaba. Iba a peor.
Una Javierada, a principios de los 70, decidí hacer una locura. Me fui de Pamplona directamente a Javier sin comida ni agua... ni dinero.
Llegué a Javier. Estaban en misa, en la explanada ante el Castillo. Y, sin descansar ni tomar nada, empecé el camino de vuelta.
Cuando subía Loiti, rompió a nevar. Paró un coche, que me invitó a subir. Iba en él una hermana mía, que conocía mis intenciones. Les dije que estaba bien y que seguía andando hacia Pamplona.
Cerca de Monreal, paró de nevar. Hasta salió el sol. Pero empecé a notar que los chopos de la orilla de la carretera se inclinaban, todos a la vez, primero a un lado y luego al otro.
Enseguida caí en la cuenta de que no eran los chopos los que se inclinaban, sino yo. Asustado, llegué al pueblo y entré en el Hostal Unzué, que llevaban un par de chicas de mi edad a las que conocía. Su padre, según mi madre, había sido su pretendiente. Y hacíamos risas con el asunto.
Les debí de dar lástima porque se deshicieron en amabilidades conmigo. Tras algunos vasos de agua con azúcar, me invitaron a cenar con un joven, unos diez años mayor que yo al que me presentaron como "observador de buitres". Como éramos los únicos clientes, ellas también se sentaron, tras la cena, para la sobremesa. Aquel  hombre era como Félix Rodríguez de la Fuente y tenía una manera de contar las cosas que parecía que las estabas viendo.
Jesús Elósegui, en 2007
Se me quedó su apellido -Elósegui- porque bromeamos sobre la coincidencia de que el pueblo en el que estábamos, Monreal, en vasco, fuera "Elo" (pincha para velo).
La conversación, muy amena y muy interesante, duró hasta altas horas. Me dejaron una habitación para dormir. Al día siguiente, tras darme de desayunar, me trajeron en una furgoneta a Pamplona.
¡Vaya cara!-diréis. En mi descargo, tengo que decir que la primera comida a la que invité a mi numerosa familia (10 hermanos con sus parejas e hijos) se celebró en el Hostal Unzué.

Jesús Elósegui Aldasoro
Bueno, pues volviendo a mi encuentro con el "observador de buitres", siempre sospeché que aquel Elósegui tuvo que ser un pionero y alguien importante en los temas de naturaleza en Navarra, pero nunca investigué sobre él.
Hasta hoy, 50 años después. Y lo que he encontrado es para quitarse la boina. Os invito a que leáis la página que Auñamendi dedica a Jesús Elósegui  Aldasoro, para que veáis que no hay duda de quién fue ese Elósegui que me encontré en aquella Javierada y de su categoría.
Por cierto, acabo también de descubrir que yo he usado, sin caer en la cuenta, como compañero de mis paseos naturalísticos algunos libros de Elósegui, como el Atlas de aves nidificantes, que siempre llevaba en mi mochila en los años '90, cuando me dio por los pajaricos. Y que Jesús Elósegui, que fue coordinador en Navarra de los primeros censos de Buitreras y colaborador en todos los censos posteriores, algo tuvo que ver en esta noticia que aparece en el Diario de Navarra:
-02/07/1970 Jueves El domingo, inauguración de la reserva de buitres de Monreal. Sobre estas grandes rapaces dará el sábado una conferencia el Dr. Rodríguez de la Fuente.

Así que, aunque aquella Javierada "de choque" no me arregló mi espondilitis anquilopoyética, si que sirvió para fortalecer mis lazos afectivos con el Hostal Unzué (hoy, Casa Unzué Turismo Rural) y para disfrutar, en vivo y en directo, de la sabiduría de un pionero del estudio de la naturaleza en Navarra.

Nota tranquilizadora
Hacia los 40 años la espondilitis empezó a remitir gracias al tratamiento del Dr. Joaquín Gimeno. En su consulta de la Milagrosa me colgaba de los pies y me metió algunas inyecciones. Y, aunque ahí está, ya no volvió a darme guerra.

jueves, 3 de marzo de 2022

Vuelven las Javieradas

Un recuerdo para José María Aicua, organizador de tantas Javieradas
Las Javieradas de este 2022 vuelven a escena
Vuelven las Javieradas y ahora con la esperanza de haber superado la pandemia. Volveremos a cantar eso de A Javier van los caminos, para abrir la primavera.
La primera tiene lugar este fin de semana del 5-6 de marzo. Hay una misa de acogida del peregrino el sábado a las 17.00 horas, y el domingo sale el Vía Crucis de Sangüesa a las 8.00 y la misa mayor se va celebrar en la explanada del castillo a las 10.00. La segunda Javierada será el sábado 12, con Vía Crucis a las 15.00 y misa a las 17.00.
Este viernes, día 4, sale la Ribera.
Como ya se ha apuntado, se adoptarán todas las medidas de protección frente a la covid vigentes, especialmente el uso de la mascarilla al tratarse de un evento multitudinario, pese a celebrarse al aire libre. 
En la Mesa de los Tres Reyes
La Javierada (jota)
Fue para mí una grata sorpresa. Sabía que la letra de esta jota era de Valeriano Ordóñez, pero ni imaginaba que la música fuese del Maestro Bravo. Esta jota, de doble estrofa, me parece una de las más bellas y, sin duda, la que más puede animar a la Marcha a Javier. Y no te digo nada de la magistral interpretación que hicieron en 1965 Los Iruña'ko, y que podéis ahora escuchar:

La Javierada
(V. Ordóñez-G.Bravo)
Para sentirte navarro,
ven con nosotros a pie;
nada más grande en Navarra
 que el Castillo de Javier.
A Javier van los caminos,
 para abrir la primavera;
y en javieradas de gracia
florece Navarra entera.





Hasta mi hermanico Nacho, que se sabe unas cuantas canciones del Maestro Bravo, nos invita -a su manera, lanzando el cohete- a ir a Javier con el espíritu de siempre, incrementado por la esperanza de haber superado la pandemia:

miércoles, 2 de marzo de 2022

Colonias de Biurrun (Fundación Ondarra)

"Los grandes ventanales del dormitorio daban a una soleadísima e inmensa terraza"
En casa fuimos a las colonias de Fuenterrabía y Zudaire en los años 50 y 60 y, aunque habíamos oído hablar de las de Biurrun, apenas conocíamos su curiosa historia (con triste final). Agradezco, pues, a mi amiga Ana su testimonio y colaboración para sacar del olvido con su prodigiosa memoria estas colonias a las que asistieron cerca de 5000 niños.

Testimonio de Ana
"Éramos la tercera tanda desde que las inauguraron en el verano del 61. Yo fui en abril del 62 y nos trataron como a reinas. Yo fui muy feliz allí... 
La capilla no la recuerdo. El dormitorio si. Casi podría decir cuál era mi cama. Yo era la número 32 de sólo 60 niñas por cada tanda. Estábamos muy bien atendidas.
Los grandes ventanales del dormitorio daban a una soleadísima e inmensa terraza. Se aprecia en la foto del edificio.
Durante muchos años vi por Pamplona a mis queridas señoritas Lola y Pili, que siempre me saludaban con muchísimo cariño. Y recuerdo a unas cuantas compañeras y hasta sus nombres y apellidos. Una que se llamaba Mercedes Leza y era de Marcilla, nos tenía embelesadas a todas pues cantaba como los ángeles imitando a Marisol y con unos ojos tan azules que casi creíamos que era ella.
Todas las colonias tenían su canción y ésta también, que la recuerdo a la perfección:

Somos niñas de Navarra,
que a la colonia escolar,
venimos de nuestras casas,
para vivir y gozar.
En esta Fundación Ondarra,
brilla el sol con más fulgor,
ya contemplan, nuestros ojos,
llenos de satisfacción.
Marchaaad, marchaaad, 
sembrando amor y paz.
Marchaaad, marchaaad,
sembrando amor y paz.

]

Fundación Ondarra
Santiago Ondarra, por Ciga
Fue creada en 1941 por los herederos fiduciarios de D. Santiago Ondarra Goicoechea (1859-1932), con el objetivo de alcanzar fines benéfico-sociales. En memoria de este personaje, nacido en la localidad navarra de Iturmendi, le dieron el nombre de "Fundación Ondarra". 
La primera orientación de la fundación fue sanatoria, y en un principio se dedicó a combatir las enfermedades óseas infantiles, iniciativa que había emprendido el Patronato Nacional Antituberculoso entre los años 1925-1930. 
Con este fin fue construido en el municipio de Biurrun-Olcoz, el edificio que sería denominado "Sanatorio Ondarra". Estaba situado en la trasera de la Sierra del Perdón, cerca del pueblo de Biurrun, desde el que se accede por una estrecha carretera.. El edificio fue proyectado por Víctor Eusa y levantado por la empresa Erroz-San Martín. Se inauguró en 1944. Constaba de cien camas distribuidas en seis salas y una terraza de 100 m. por 8 m para que en ella tomaran el sol y el aire los enfermos. Los pacientes que acogieron eran principalmente niños tuberculosos o pacientes con enfermedades infecciosas.

Colonia Escolar "Fundación Ondarra"
Hacia el año 1958, gracias a los tratamientos mediante hidracidas, la tuberculosis ósea se consideró erradicada. Es entonces cuando la fundación reorienta su actividad y se acuerda destinar el edificio del sanatorio a colonias escolares para niños de familias humildes, necesitados de descanso y de una buena alimentación.
El edificio fue reformado para acondicionarlo como residencia de verano y a partir del verano de 1961, con la Caja de Ahorros de Navarra al frente, el proyecto pasó a denominarse Colonia Escolar "Fundación Ondarra". 
El edificio, destinado a partir de entonces a colonias, tenía capacidad para albergar un centenar de niños. Por cada año se alojaron alrededor de unos 480 niños en cuatro tandas de tres meses y, hasta septiembre del año 1972, al menos unos 5.000 niños llegaron a pasar en él un trimestre.

Ruina y pillaje. Viñes al rescate (1972-81)
A los pocos años el edificio estaba sin uso y empezó a ser objeto de pillaje. Alrededor del año 1981 el Dr. José Javier Viñes, que era Director General de Sanidad y Bienestar Social de Navarra, recuperó la biblioteca del benefactor Santiago Ondarra. Estos libros médicos, que se encontraban en el antiguo despacho de dirección del edificio, fueron incorporados al fondo de la Biblioteca General de Navarra. Además de los libros, Viñes recuperó el cuadro de Ondarra pintado por Ciga, que fue entregado al Museo de Navarra. Fue precisamente la procedencia del cuadro lo que permitió identificar al retratado.

"Subnormales profundos" (1981)
Tras nueve años sin uso el 28/10/1981, leemos en la hemeroteca de DN que "La colonia escolar de la Fundación Ondarra, situada en Biurrun, nuevo centro de subnormales profundos". Y enseguida arreglan la carretera de acceso desde el pueblo.

El Patriarca, toxicómanos (1984)
Sin embargo, tres años más tarde, leemos que el Gobierno de Navarra, en un acuerdo a principios de noviembre del 84, ha cedido las instalaciones de la Fundación en Biurrun, por un período de cinco años, prorrogable, a Lucien Engelmayer, el Patrirca, que cuenta con sesenta centros de rehabilitación en Europa (Francia, Bélgica, Italia, Suiza y España), y trata a 4.000 jóvenes drogadictos. Sobre el Patriarca, os invito a echar una ojeada a este demoledor informe de Wikipedia.

La información del SITNA (1927-2021)
El SITNA nos facilita una información que no he encontrado en ningún otro sitio. Ni en hemerotecas ni en internet. A más de uno que estuvo allí, de colonias, que tomó el sol en aquella hermosa terraza... le hará soltar alguna lágrima
Las imágenes hablan por sí solas. Aunque las obras fueron recibidas en diciembre de 1940 y el edificio se inauguró el 26 de julio de 1944, las primeras imágenes del SITNA son de 1945-46. En los años 60 -coincidiendo con el periodo de Colonias- vemos que al norte del edificio sale del camino un ramal que termina en una plazoleta desde la que se accede a una finca cuadrada.
En los años sucesivos el edificio parece mantenerse sin mayores problemas (aunque ya hemos visto lo del pillaje de los años 70). Y en 2006 vemos que ha desaparecido, de repente, el edificio y sólo queda el solar que, a fecha de hoy, va siendo reconquistado por la naturaleza.
Triste final para un proyecto tan altruista.
"Si, la verdad, no esperaba que se hubiese demolido. O sea, ha desaparecido, ya no existe"-me dice Ana.
Para quitar las penas -y aumentar la chirrinta- nada mejor que un paseo por la carretera desde la salida de Biurrun hasta la entrada de la Colonia.

Fuentes
Hemeroteca Diario de Navarra
SITNA y Google Maps

martes, 1 de marzo de 2022

Dadle a Mikel Antza el Nacional de Literatura

Junto al quiosco del Boulevard donostiarra
¡Si ya no ordena matar! ¡Dejadle escribir en paz, que también lo hace muy bien!

Dadle a Mikel Antza el Nacional de Literatura                  por Ignacio Vidal-Folch
«Con Mikel Antza como jefe de ETA se impuso la ponencia Oldartzen, que postulaba la famosa ‘socialización del sufrimiento’»

El jefe de ETA Mikel Albisu, alias ‘Mikel Antza‘, cayó en una redada que se saldó con la detención de 28 personas y el desmantelamiento de cinco depósitos de armas, con más de 1.100 kilos de explosivo y dos misiles tierra-aire; su pareja, Soledad Iparragirre, alias ‘Anboto’, también fue arrestada en aquella operación y, tras cumplir condena en Francia, permanece en prisión en España.
Tras pasar diez de los veinte años de cárcel a los que había sido condenado en Francia por asociación de malhechores, Antza fue entregado a España en 2019, donde no se esgrimió una causa pendiente, de manera que se le dejó en libertad. Desde entonces ha vivido en el País Vasco, dedicado a sus cosas, notoriamente a la escritura, en la que destaca su relato de la historia de la banda armada «tal como él la vivió y la sintió», titulada Arroz Urez.
Tal como la vivió: fue jefe de la banda desde 1993 hasta 2004. Si no la redactó él, como es lo más probable ya que era el jefe político, fue bajo su mandato cuando se impuso la «ponencia Oldartzen» que postulaba la famosa «socialización del sufrimiento», por la que había que asesinar no ya sólo, como hasta entonces, a miembros de las fuerzas policiales o del Ejército y a altos representantes del Estado, que para entonces ya solían ser presas difíciles, pues solían estar advertidas y alerta o protegidas por guardaespaldas, sino a cualquier profesional incómodo para la causa: políticos, intelectuales, jueces, periodistas, escritores…
Aunque este movimiento estratégico de la banda era consecuencia de su propia crisis, de su creciente debilidad, la ponencia Oldartzen extendió el sufrimiento y el terror a todas las capas de la sociedad durante diez años. La primera víctima de la ponencia fue el teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián Gregorio Ordóñez, y en la lista siguieron Fernando Múgica, Francisco Tomás y Valiente, Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa, Ernest Lluch, el vendedor de caramelos Manuel Indiano, el cocinero del cuartel de Loyola Ramón Díaz, etcétera, así hasta 112.
Antza y Amboto (dcha.), familia de terror
Hubo un alto el fuego cuando las negociaciones del Gobierno Aznar en Zúrich entre ETA, representada entre otros por Mikel Antza, y los enviados del Estado Javier Zarzalejos, Ricardo Martí Fluxá y Pedro Arriola. Las negociaciones fracasaron y el sufrimiento se volvió a «socializar». Arriola acaba de fallecer, pero a lo mejor Zarzalejos y Martí Fluxá podrán testificar, si conviene y procede, en la causa que por fin se ha abierto contra ‘Antza’, gracias, entre otras instancias, a la tenacidad de la viuda y el hijo de Ordóñez.
Los asesinos materiales de Ordóñez fueron Juan Ramón Karasatorre alias ‘Zapata’, Javier García Gaztelu ‘Txapote’ y Valentín Lasarte. En una organización criminal rígidamente estructurada como ETA los sicarios son, naturalmente, el elemento más bruto y tonto, la carne de cañón. El responsable, el que más manchadas de sangre tiene las manos, es el ‘cerebro’ que dispone de la capacidad intelectual -se requiera poca o mucha- y el poder para organizar y encargar o dar el ‘visto bueno’ a los asesinatos (recuerdo el miedo controlado con el que Lluch, que sabía que iban a por él, me habló una vez de «esa ‘Anboto’, que es una fiera implacable, un monstruo». Sí, la mujer de Antza y su camarada en la cúspide de la banda).
A José Luis le "dieron la paz" por escribir
Es llamativo –y muy significativo de qué concepto de la justicia, de la paz, de la reparación, de la responsabilidad y de la solidaridad alienta en ciertos colectivos bajo la égida del nacionalismo- que no sólo la llamada «izquierda abertzale», o sea los cómplices políticos de ETA, respalden ahora a Antza; sino que 124 escritores vascos hayan firmado ese breve manifiesto titulado ‘Dar la paz’, a cuya presentación ha acudido el mismo jefe etarra, donde piden que se le deje en paz y critican que «ahora España quiere volver a castigarle sin ninguna prueba material y por causas parecidas a las que le han mantenido en prisión en Francia».
Almas sensibles. «Hace casi tres años -agregan- que Mikel está entre nosotros, se dedica a la creación literaria, ofreciendo libremente su creación. Los que subscribimos queremos que siga entre nosotros. En Euskal Herria necesitamos libertad y paz».
Hombre… libertad y paz se necesita en todas partes. Lo que más me fascina es la babita kitsch del «entre nosotros», esa simpatía, discreta, pudorosamente manifestada, por «uno de los nuestros» que ya ha dejado de encargar asesinatos que más vale olvidar -¡pelillos a la mar!— y ahora está «ofreciendo libremente su creación».
Teniendo en cuenta que varios de los firmantes, por mediocres que sean, tienen premios nacionales de literatura, obtenidos gracias a las vergonzantes y paternalistas cuotas lingüísticas en los jurados que conceden esos premios, se impone una de dos medidas:
  • O tomarse con rigor, de una vez, los premios, cambiando la organización de los jurados…
  • O concederle un Premio Nacional de ensayo, o de novela, o de poesía, al mismo Mikel Antza. Para que siga «ofreciendo libremente su creación». Y que ya que no sus víctimas (a las que ya Antza mismo les ‘dio la paz’ del cementerio), él sí pueda seguir «entre nosotros».