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martes, 23 de abril de 2019

Primeros años de la Escalada en Navarra

Cabecera del reportaje DN Miércoles 12.11.58 página 3ª
Lo que he encontrado en la hemeroteca de DN es nada menos que el acta de nacimiento de la Sección de Escalada del "Club Deportívo Navarra". Escaladores como Daniel Bidaurreta (ver foto del Huso) se van a emocionar rememorando sus hazañas de hace... 60 (sí, sesenta) años.

En 1958 fueron nombrados los dos primeros instructores de la E.N.A.M. (Escuela Nacional de Alta Montaña) para Navarra: Ángel Asiáin y Roberto Carballeda, que junto con Miguel Ángel Albero, Alejandro Tapia y José Antonio Vidaurreta formaron un grupo, denominado “el equipo italiano”, que realizó muchas escaladas, las hoy clásicas de Echauri. Carballeda y Tapia escalaron por primera vez la Chimenea Norte del Cantero. Poco después aparecieron Daniel Bidaurreta y Marcos Feliú, que fueron sus continuadores y el enlace entre el período precedente y una nueva generación surgida a partir de 1960.
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Artículo del Diario de Navarra
El "Club Deportívo Navarra" cuenta con un excelente grupo de Escalada Se han realizado este año numerosas ascensiones, entre las que destacan la Travesía de «Las Crestas del Diablo» (Pirineo Central), Aguja de Ansabére (Pirineo roncalés), Monolito de Leyre y Dos Hermanas de Irurzun.
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Dentro de las facetas del montañismo, existe una modalidad que muy pocos dominan, hasta el punto de que, aun entre los grupos más numerosos, y países que cuentan con organizaciones importantes de montaña y aficionados en gran cantidad, su porcentaje es insignificante. Nos referimos a la escalada que, con el esquí y simple montañismo, completan el deporte de montaña.
Escalada y descenso 1. Pegado a la pared 
vertical y sin apoyo alguno a su alcance, el 
escalador se dispone a colocar uno de los 
estribos que lleva colgados a la cintura. 
2. Lo que cuesta horas en subir, se 
desciende en muy poco tiempo, de la 
manera que puede apreciarse en la fotografía
(Fotos E. VIZCAY.)
Y al hablar así nos referimos, claro está, no a los que en su recorrido por nuestros montes o alta montaña tienen que superar un paso difícil para el que hace falta serenidad y cierta idea de lo que es la roca, sino a grupos que se han dedicado por completo a la práctica de esta especialidad dominando su técnica y ejercitándola, aunque sea en las épocas del año más propicias para ello.
Es natural esta minoria de que hablamos al principio, pues para llegar a alcanzar suficiente maestría en su práctica, es necesario, además de estar dotado de facultades, superar el sacrificio que supone un largo aprendizaje, tener corazón y una gran compenetración entre todos los componentes de las cordadas, pues sin ello no valdría para nada los valores individuales de cada uno. Es este un deporte en que la única compensación, aparte de alcanzar la meta, deseada por todo deportista, es la gran emoción de su práctica. emoción que en grado sumo comienza en cuanto se eleva unos metros del suelo y no decae un ápice mientras no se vuelve a pisar otra vez sobre firme. Es necesario además una gran constancia pues, sobre todo en los primeros tiempos, hay que ir contando paso por paso los progresos y ha de pasar imprescindiblemente mucho tiempo hasta conseguir alguna realización notable.
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Grupo de escaladores del C. D. Navarra:
Tapia, Carballeda, Albero y Vidaurreta.
Sentado, Angel Asiain, director del Grupo.
(Foto E. VIZCAY.)
Desde estos últimos años salimos formando grupo José Antonio Vidaurreta, Miguel Angel Albero, Alejandro Tapia, Roberto Carballeda y yo. Practicamos con cuerdas y clavijas siempre que tenemos ocasión y hemos seguido dos cursos de escalada organizados por la Escuela de Alta Montaña de la Federación de Montañismo. Este año, el mes pasado, junto con el Profesor Nacional de Escalada Lusarreta, hemos dado en Echauri unos cursos de escalada a un numeroso grupo (unos veinte) de aficionados, del Club Irrintzi.
Después de paciente espera hasta dominar algo la técnica y estar bien compenetrados, este año nos hemos lanzado al asalto de algunas paredes y monolitos y tenemos la satisfacción de que, sin el menor tropiezo, no nos ha fallado ninguno de nuestros proyectos.
Parte del material nos ha faci Litado el C. D. Navarra y el resto lo conseguimos con nuestros propios medios. Como ocurre siempre en el deporte amateur, no contamos con lo que desearíamos.
Lo más importante de lo realizado este año es lo siguiente:
1. En Echauri se ha ascendido varias veces El Huso, piedra de toque de todos los escaladores. Dificultad cuarto Grado. Tiene 35 metros de altura y es la piedra más visitada. Han subido cordadas de militares, de Bilbao, San Sebastián, Tolosa y Cataluña. Duración hora y media. También en este sector hemos ascendido a la Peña de El Cantero, con dos subidas por la cara Norte de 70 a 80 metros de altura. En la cima existía una Cruz de hierro, de cuyos extremos pendían dos cencerros que sonaban al moverse con el aire. Parece que fué puesta hace muchos años en que subieron los del pueblo con ayuda de un gran andamiaje para talar madera existente en una planicie. Por habérsenos pedido así, la bajamos a Echauri para repararla pues los cencerros estaban completamente oxidados. También ascendimos «El Quiriaco» y «El Pirulo» y otras piedras. en plan de enseñanza y entrenamiento.
«El Huso» Una vez fija la cuerda que 
asegura al compañero, Bidaurreta se 
asoma examinando la pared por la que 
ha de efectuar el descenso. 
Sept 1958 (Foto E.VIZCAY.)
2. En la carretera de Aoiz a Burguete hicimos «La Buena Moza», cuarto grado. En su cima encontramos un buzón colocado hace ocho o diez años.
3. Entre Carrascal y Unzué «Putrenaiza» de 60 metros. Cuarto grado.
4. En Osquía, primera escalada a la «Aguja de Osquialde», de 115 metros, por la Arista S-E. Más que dificultad encontramos peligro pues la roca se halla muy descompuesta. Duración tres horas.
5. En Leyre, «El Monolito», de 60 metros, Dificultad quinto grado. nos costó cinco horas, a doble cuerda. El 18 de agosto de 1946 lo hablan escalado dos catalanes. Colocamos en la cima un pequeño buzón de zinc.
6. «Hermana Mayor de Irurzun» (la de la izquierda, yendo hacia San Sebastián). De trágica historia pues cuenta dos muertos en intentos de escalarla. Siete horas y media. Altura 220 metros desde la iniciación.
7. Petrechema ( Pirineo navarro) «Aguja de Ansabére», 50 metros altura por la chimenea y 300 por la cara N-E. Dificultad quinto grado. Como su base está a dos mil metros altura aumenta su dureza el frío reinante puesto que la subimos en octubre. Las grietas estaban con hielo.
8. Pirineo Central—Cresta de1 Diablo». Una fuerte travesía de crestas sobre precipicios que oscilan entre 150 y 500 metros en caída vertical. Recorrido total diez horas de escalada. Efectuada en un día por Carballeda y Vidaurreta. Altura de la base media 2.700 metros.
Como te he dicho antes, la cosa, gracias a Dios, ha ido con la mayor normalidad. Únicamente cabe señalar durante nuestra ascensión en las Dos Hermanas de Irurzun, muy dura por su gran duración de más de siete horas pegados a la roca, cómo desde la carretera nos gritaban y nos ofrecían comida. Fíjate que no llevábamos más que una pequeña bota con gaseosa, una manzana y algo de glucosa.
Y la mayor contrariedad la sufrimos en el Pirineo navarro, al subir la Aguja de Ansabére. Hubimos de ir el día anterior para dormir al pie de Petrechema y dormimos con una temperatura en el exterior de la chabola de pastores en que estábamos, de siete grados bajo cero. Al iniciar la ascensión el fuerte viento arrancó la gorra a mi compañero elevándola a gran altura y al descender el mismo viento nos enredó la cuerda en la cima de la roca y no pudimos recuperarla perdiendo unos 35 metros. Para colmo, al regreso nos quedamos sin gasolina, teniendo que hacer noche en el camino, tras empujar el coche después de la paliza.

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