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sábado, 21 de octubre de 2017

1968, David Brugos, despeñado en San Donato

"San Donato mira las estrellas" Autor: Amadeo Urdiain Navas
El 30 de septiembre nos comunicaba Jesús Brugos el fallecimiento de un hermano que vivía en Las Palmas. Inmediatamente me acordé de lo impactante que nos resultó la muerte de otro hermano suyo, David, en el monte San Donato, allá por 1968, cuando hacíamos el primer curso de Filosofía y Letras en la Universidad de Navarra. Busqué esa noticia en la hemeroteca de DN y me encontré este emocionante relato que puse enseguida en manos de Jesús:

Juan Martinena 21.10.17 13:05 
Era un gran amigo mío. En 1º de carrera formamos una pareja cómico-cachondeística, el Dúo Cascajo, con el que en plan goliardo, con chistes e imitaciones, hacíamos las delicias de las numerosas mozas que en proporción no sé si doble o triple respecto a los chicos, formaban aquel curso. El nefasto día de la excursión, yo no me animé a ir con el grupo, pero nada más conocerse la noticia me sumé a todo lo que hubo que hacer al respecto. La casa de Conde Oliveto estaba entonces en obras para elevarle tres pisos más y creo recordar que hubo problemas para bajar la caja. Tengo unas cuantas fotos con él, casi todas en plan un poco gamberro, y ni que decir tiene que sentí profundamente su muerte, mayormente al haberse producido de una forma tan trágica. Tu evocación me ha hecho recordar aquellos momentos de hace ya medio siglo
Martes, 23 de Abril de 1968
DIARIO DE NAVARRA
Pamplonés, 21 años y estudiante de Filosofía
DAVID BRUGOS LARUMBE perdió la vida en las rocas de San Donato
«» Su cuerpo no fue encontrado hasta las 6 de la mañana del lunes
«» Durante toda la noche estuvieron buscando por el monte al joven fallecido

Ayer lunes, hacia las seis de la mañana, aparecía en la falda del monte San Donato el cadáver destrozado de David Brugos Larumbe. Dieciocho horas transcurrieron desde que David se separó del grupo de amigos montañeros, a las doce del mediodía del domingo, hasta que fue encontrado sobre unos matorrales.
David, pamplonés de veintiún años y estudiante de primer curso de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, que hacía el número quinto entre ocho hermanos, había planeado el sábado, con otros seis compañeros más de curso la excursión del domingo a San Donato.


—Íbamos siete amigos de Filosofía. A Huarte llegamos, en tren, A las diez de la mañana comenzamos a subir monte. Tres cuartos de hora más tarde almorzamos todos juntos en la falda del monte. Allí pensamos separarnos en dos grupos: David y otro amigo, Miguel Ángel Sorauren, tomarian una dirección, más corta y también más difícil, y nosotros un camino más largo. Mantuvimos contacto con ellos durante media hora. Unas veces les observábamos de lejos, otra, nos gritábamos. Después de esto ya no los vimos más.
  
David quería algo más difícil
Hacia las doce, Miguel Ángel Sorauren se desvió de la ruta que había trazado David. La pierna de Miguel Ángel se resentía y el camino era demasiado peligroso. Pero David quería algo más difícil y eligió el peor itinerario para conseguir la cumbre. El suelo era roca desnuda y resbaladiza. Sin más elementos de ayuda para el ascenso que botas, continuar por aquel lado, suponía una temeridad.

—Cuarenta minutos más tarde a la una menos veinte dominamos la cima. David, siguiendo por un camino que acortaba, no había llegado. Esperamos poco rato y comenzamos a descender. Nuestro descenso fue búsqueda. Tentamos la esperanza de que quizás hubiese vuelto a Huarte-Araquil antes que nosotros. Preguntamos a la gente, pero allí nadie sabía nada. Nos alarmamos. Habían dado las cinco de la tarde y continuaba el silencio sobre nuestro compañero. De nuevo subimos por el monte a buscarlo, con cinco vecinos del pueblo. El médico y la Guardia Civil no tenían tampoco noticia de él.

D. Inocencio Ayerbe, el sacerdote del Santuario (de San Miguel), a las diez de la noche. telefoneó a Pamplona. A su casa no habla llegado. Quedaba una última probabilidad: que, andando por el monte, hubiese continuado perdido hasta llegar a cualquier pueblo cercano. Se comunicó a las estaciones próximas y a Pamplona. El último tren de Huarte-Araquil, a las 11 y cuarto de la noche, trajo a los seis compañeros. La familia de David Brugos estaba allí (en Pamplona) esperando al tren de Huarte, por si entre los viajeros, rezagado, se encontraba David.
Los seis compañeros descendieron de los vagones, Ahora no había ningún género de dudas: David Brugos seguía en el monte.

Noche con lluvia y angustia
—A las doce y media de la noche salimos en dos coches, sus padres, dos hermanos y nosotros, con varios amigos, —dice Elena Oses, compañera de Curso de David y prima suya—. Vino también Miguel Ángel Sorauren. Sólo él nos podía dar la pista exacta para encontrarlo. Teníamos que buscar a partir del punto donde se habían separado.
—Llegamos al bar de Huarte. Todavía continuaba la gente reunida, disfrutando del domingo. En diez minutos desaparecieron para llegar, poco después, todo el mundo equipado para escalar el monte y descubrir a mi primo. En media hora estaban con cuerdas linternas, plásticos, trapos mojados con alcohol -por si hacía falta encender hogueras- y con alimentos, por si alguno los necesitaba.
Un grupo de dieciocho se lanzó a las dos de la madrugada a recorrer los caminos de San Donato. Llovía. La noche estaba muy oscura. Corría el peligro de que cualquier pastor, muchacho de Huarte o quizás cualquier miembro de la familia, se convirtiese en una segunda víctima.

Un pastor de Huarte-Araquil lo ha descubierto
Para el pueblo de Huarte-Araquil, San Donato no tiene secretos. Y los pastores de Huarte lo conocen mejor casi que a su ganado. Precisamente, uno de ellos, ha descubierto el cuerpo de David.
—Ha sido de seis a seis y media de la mañana. Anoche habíamos pasado cerca, muy cerca. Pero la culpa fue de la oscuridad y la lluvia.
El cuerpo de David presentaba los síntomas de roturas producidas por el golpe, con fuerte hendidura en la frente. Debió ser una caída de unos 200 metros de altura.

Conmoción en la Universidad
Bar Universidad Navarra Julio Garcia de la Peña Oller
A media mañana las clases de primero de Filosofía se suspendieron. La noticia conmovió a los doscientos compañeros de curso. Por los pasillos, por las aulas y el bar los universitarios se congregaban en grupos. Cuando se supo que David Brugos había sido hallado se fletaron, inmediatamente autobuses y turismos para que profesores y estudiantes se desplazasen a Huarte-Araquil para acompañar al traslado del cadáver a Pamplona.
Y, a continuación, se anunció que todos los actos que se habían programado para el 5 de Abril, para conmemorar la fiesta de S. Isidro de la Facultad de Filosofía y Letras, se habían suspendido. Precisamente, David Brugos, delegado de curso en el primer trimestre, había sido el organizador de los festejos que se iban a celebrar dentro de unos días.
MARIA JOSE VIDAL
Ver algunos comentarios de Face
Tras cerrar esta entrada, he recibido algunas fotografías de David Brugos que podéis ver, si pincháis en el enlace en rojo

2 comentarios:

Maite Ibañez dijo...

He leído la muerte del montañero y compañero de clase, me ha parecido muy trágica. Fue hace casi 50 años. D.E.P.

Anónimo dijo...

Juan Martinena 21.10.17 13:05
Era un gran amigo mío. En 1º de carrera formamos una pareja cómico-cachondeística, el Dúo Cascajo, con el que en plan goliardo, con chistes e imitaciones, hacíamos las delicias de las numerosas mozas que en proporción no sé si doble o triple respecto a los chicos, formaban aquel curso. El nefasto día de la excursión, yo no me animé a ir con el grupo, pero nada más conocerse la noticia me sumé a todo lo que hubo que hacer al respecto. La casa de Conde Oliveto estaba entonces en obras para elevarle tres pisos más y creo recordar que hubo problemas para bajar la caja. Tengo unas cuantas fotos con él, casi todas en plan un poco gamberro, y ni que decir tiene que sentí profundamente su muerte, mayormente al haberse producido de una forma tan trágica. Tu evocación me ha hecho recordar aquellos momentos de hace ya medio siglo
Martes, 23 de Abril de 1968