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viernes, 3 de marzo de 2017

¿Hazte oír? ¡Mejor, escucha el clamor!


A principio de Enero de este año vimos las marquesinas de nuestra ciudad con una publicidad que a muchos escandalizó. De hecho, algunos acabaron con ella a pedradas.
Sin embargo el mensaje era, quizás chocante, pero evidente:
Hay niñas con pene y niños con vagina. Y sufren por nuestro desconocimiento

Cuando a uno le toca de cerca, se da cuenta de que ese desconocimiento es hiriente. En el colegio la crueldad puede llegar a situaciones muy dolorosas:
“Tú serás siempre tío porque tienes polla”

Justo lo que dice la propaganda –más hiriente aún, porque no viene de críos, sino de adultos- del autobús de HazteOír. Lo dicen un poco más fino...
Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si naces mujer, seguirás siéndolo.
... Pero igual de hiriente.

Cuando tu “hijo” te dice:
“¡Ama, ‘apo’ no, ‘apa’!”
Con una edad tan temprana que aún no pronuncia bien la palabra ‘guapo’. Pero a los dos años ya tiene claro que es una chica.

Por eso la campaña de ese autobús es miserable, porque afecta a los más vulnerables: a esos críos y a esos padres desorientados.


Tenemos la suerte de vivir en un país, España, un país que salió de la caverna del franquismo y hoy es puntero, uno de los primeros países del mundo en legislar sobre los derechos de estos niños.
¿Quién se acuerda de aquellas campañas contra las diferentes legislaciones sobre el divorcio, el aborto, el matrimonio homosexual…? Quienes en su día se opusieron, cuando llegaron al poder, pensaron que era mejor no “meneallo” y hoy bailan divertidos en las bodas gays de los dirigentes del partido.
Hemos visto en el Parlamento de Navarra a dirigentes de Geroa Bai, coaligado con el PNV, hacer pública su homosexualidad. ¡Si Sabino Arana levantara la cabeza!
¿A quién representa HazteOir? A una España que, afortunadamente, ya no existe. 
Por eso, no les permitamos que hieran a los más vulnerables.
Y en vez de recitar sus casposas letanías, que escuchen el clamor de todos los ciudadanos, la indignación de todos los partidos del arco parlamentario.
Y sobre todo, que piensen en el día a día de esos niños transexuales. Y de sus padres.
***
Hace un par de meses, escribí estas líneas apoyando a esta organización a favor de los transexuales, pero  pidiendo, exigiendo, su autonomía navarra, como trampeé en el logotipo:
Hay niñas con pene y niños con vagina. Y sufren por nuestro desconocimento
No seré yo quien se escandalice por esta imagen en las marquesinas pamplonesas ni quien afirme -como he leído por ahí- que esta campaña "promueve el trasexualismo infantil". 
Es un tema muy delicado del que uno no es consciente del todo hasta que te toca. Y cuando toca, la mayor fuente de sufrimiento para el niño y su familia es la actitud, a veces cruel, de los compañeros de clase o de los adultos que creen que "eso con dos ostias a tiempo" se arregla.
La transexualidad es un asunto que se debe tratar conjuntamente entre padres, colegio (orientador, compañeros de clase, claustro de profesores...), sicólogos, sexólogos. 
Y esa responsabilidad recae, en última instancia, en la política educativa de cada Comunidad. En nuestro caso, en el Departamento de Educación de Navarra.
Así pues, no es en absoluto de recibo que esta campaña nos venga, desde ya, con la etiqueta de "Chrysallis Euskal Herria". Es inconcebible e indignante que, hasta en este asunto tan doloroso, y por enésima vez, se quiera meter a unos padres desesperados en un ente que no tiene ningún correlato político con el que conjuntar esfuerzos para sacar adelante a estos niños. 
Yo por tanto sugiero a los padres navarros afectados que -si quieren ser autónomos- creen su "Chrysallis Navarra" (como se ve en la foto de portada) para que se coordinen con el Departamento de Educación, a fin de lograr la mayor eficacia y los mejores resultados para sus hijos.
Y un aviso a los partidos"navarros": Los padres de estos niños están tan desesperados que se agarran a un clavo ardiendo. Como dichos partidos vayan de estrechos, discutiendo si es pecado o enfermedad, pasará lo que ya está pasando, que nos las darán todas en el mismo carrillo: el de Euskal Herria.

5 comentarios:

Echenique dijo...

¿ Desde cuando decir una verdad biológica elemental, no negada por nadie en su sano juicio, es una letanía casposa ? No será que el pensamiento único y su dogmática laicista nos quieren imponer la dictadura del gender, que, como choca con la realidad de los hechos, acude al célebre ¡ pues peor para los hechos !? ¡ Qué pocos se atreven a salir del armario del guión preestablecido y a razonar por libre ! No obliguemos a los niños a cambiar de mera apariencia sexual, haciendoles daños irreversibles,cuando el 90% de los casos se reajusta en la adolescencia y la juventud.

Patxi Mendiburu dijo...

Desde cuando? Desde 2007, aprox.:
Boletín Oficial del Estado: "La transexualidad, considerada como un cambio de la
identidad de género, ha sido ampliamente estudiada ya
por la medicina y por la psicología. Se trata de una realidad
social que requiere una respuesta del legislador, para
que la inicial asignación registral del sexo y del nombre
propio puedan ser modificadas, con la finalidad de garantizar
el libre desarrollo de la personalidad y la dignidad de
las personas cuya identidad de género no se corresponde
con el sexo con el que inicialmente fueron inscritas"

Echenique dijo...

Por cierto Patxi, esta vez coincides 100% con el Mentiticias. No te preocupa ? Es curioso que no se pueda decir la verdad biológica, pero si la mentira. la primera por no ofender a quienes padecen disforia de género, que se solventa sin especiales tratamientos con el tiempo. La segunda sí, aunque nos fastidie al 99% de la humanidad porque es pura y podrida mentira. El rey está desnudo, pero no se puede decir. Que no cuenten conmigo.

Echenique dijo...

El BOE nunca ha sido un dogma y esperemos que siga sin serlo.

Echenique dijo...

Fernando Savater no ve odio en el bus naranja: ve desacuerdo, pero «estar en desacuerdo no es odiar» Tribuna del País Vasco. Está en juego nada menos que la libertad de expresión, que el pensamiento único y su armamentario dogmático pretende acallar. Bravo por Savater. Ha dado en la diana.