sábado, 7 de diciembre de 2019

Sancián (Fco. de Javier) por V.M. Arbeloa

Es una gozada ir leyendo el relato de V.M. Arbeloa, de cuando estuvo en 1999 en Sancián. y cada pocas líneas poder contemplar una imagen de lo que va contando.

Visita a Sancián de V.M. Arbeloa
"Llueve sobre un mar alborotado que parece alborotarse todavía más. Pedro, que ya ha visitado el lugar, nos avisa cuando avista en la lejanía la mota blanca de la iglesia levantada en honor del santo católico.
Tras media hora el viejo y oxidado barco arriba a la bahía de Samtong y se dirige primero a un pequeño muelle de atraque, al pie del templo católico.
Subimos desde el pequeño muelle por unas escaleras de cemento, adornadas en los descansillos por unos pináculos neo-góticos sobre los remates de la barandilla, rodeado todo de pitas, acacias, magnolios y otros árboles y arbustos. 
La pequeña iglesia neogótica, construida en 1869, levanta su airosa torrecilla en una redonda explanada semicircular, donde sobresalen, de una espesa vegetación tropical, palmeras, setos de pinos, adelfas rosadas y parterres con dondiegos, camelias, azaleas, junto a jardineras redondas con ficus. 
La réplica de Sancián (en medio) lleva la fecha de 3 diciembre 1999
En el flanco oriental de la explanada, mirando al mar, está colocada la audaz escultura aizcorbiana del santo, mirando a China, rasgado el pecho de amor misionero. 
La iglesia, desconchada y agrietada hasta ahora por dentro y por fuera, ha quedado compacta, limpia y reluciente tras la restauración impulsada por la Asociación Yamaguchi, con ayuda de las instituciones forales y del pueblo navarro. 
Preside el interior del templo un Crucificado de madera y una talla muy simple y colorida del santo predicador, con un pequeño crucifijo en la mano derecha. En el ara, también de madera, dos pequeños candelabros, un cestillo de flores de tela y una pequeña talla blanca y azul de la Milagrosa. 
En medio del templo, una tumba de piedra y cemento, que recuerda la sepultura provisional del misionero, rodeada por macetas con difembaquias de grandes hojas.
Por las paredes corre un vía-crucis con estampas tradicionales. En las repisas de los ventanales abiertos o ciegos y en los muros del presbisterio cuelgan cuadros sencillos sobre la vida y muerte del Padre Francisco, un popular icono bizantino de la Virgen con Niño y unos banderines de peregrinaciones católicas. Dejamos una placa conmemorativa. José María Recondo, jesuita y biógrafo de Francisco de Javier, dice y canta la misa, participada por los peregrinos de la Asociación. 

Al final escuchamos el relato de la muerte del santo, escrito por Antonio de Santa Fe ("Y un poco antes que amaneciese, yendo desfalleciendo, le puse la candela en la mano, y con el nombre de Jesús en la boca, dio su alma y espíritu en las manos de su Críador y Señor con gran reposo y quietud"), y nuestro presidente lee en castellano y en chino una glosa sobre la vida y la muerte del Patrono de Navarra.
Terminada la celebración, muy emotiva para todos e inolvidable, damos una vuelta por los alrededores. Una familia con varios niños –cosa insólita en China–, que vive en una cercana casa, nueva y fea, guarda el templo. 
Detrás de la iglesia, entre cipos que llevan inscripciones chinas en el lado occidental, sube una escalinata por la colina hasta donde se levanta una estatua del santo, de piedra blanca, la mano izquierda con el crucifijo sobre el pecho. Dicen que aquí estuvo tal vez la tumba del santo. Antonio, un mulato, un chino y un portugués, al ver que era imposible enterrarlo junto a la playa, porque salía agua en el fondo, igual que donde estaba la capilla, llevaron el cadáver en un bote a la otra banda de la ysla y luego lo subieron a un promontorio, enfrente de la nao que lo avía traído, y donde su gente se aposentaba. Metieron en un hoyo hondo la caja de madera con el cuerpo del Padre Francisco, revestido de sus prendas sacerdotales, dos sacos de cal debajo y otros dos encima. Echaron tierra y piedras sobre ella. 
A mediados de marzo siguiente el cuerpo fue trasladado a Malaca, camino del reposo definitivo en Goa, a donde un día llegaremos".
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Por supuesto, si quieres repasar algunas imágenes más, visita el álbum del Sancián de San Fco. de Javier

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