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jueves, 9 de mayo de 2019

El pedante autor del cartel de Bildu

El Octavo, abajo a la derecha. recuadrado en rojo: el cartel de Bildu
Pedante, a secas, y -como veréis- mentirosillo. Y mucho afán de protagonismo: que se hable de uno, aunque sea bien.
Él se autodenomina "pedante ilustrado", pero su ilustración -en el tema de los carteles- le viene únicamente de la página del Hotel la Perla y de la hemeroteca del DN.
Yendo al grano: Daniel Burgui no quiere enterarse de que no es normal presentar en su cartel, a las puertas de unas elecciones, a una candidata por Bildu al Congreso, mujer de Aritz Romeo, portavoz de Asirón, concejal de Bildu en el Ayuntamiento de Pamplona (organizador del concurso), siendo también de Bildu, la Beloqui, la que nombra el jurado...
Y le extraña que se le llame "el cartel de Bildu". Y que la gente no se lo acepte sin rechistar.
Si lo hubiera hecho, en sus tiempos, Yolanda Barcina... dejarían corta a la Chula Potra (ver letra).
***
El 19 de abril le saqué la cara a un cartel impresionante de Pío Guerendiáin. Un cartel a partir de una foto única en toda la Historia del Encierro. Jamás nadie ha conseguido una imagen como ésa.
"Yo he participado con éste y la inestimable colaboración de Manolo
Sagastume en la rotulación y Fernando Mauleón, en la edición." (Pío G.)
Que ese cartel no haya quedado, al menos, entre los ocho finalistas, muestra a las claras las directrices políticas que ha recibido el jurado de la Beloqui.
Pero ese cartel -ya se lo dije a Pío- tiene dos defectos:
1. aparece un toro. ¡A quién se le ocurre usar a un toro para anunciar los Sanfermines!
2. la chica de la coleta no va vestida de casera y no es pareja del portavoz de Asirón ni se presenta al Congreso por Bildu.

Por supuesto, esa crítica no fue muy bien aceptada en algunas páginas (Navarricos, Pamplona Iruña y su gente...) del Facebook del Régimen y -me imagino- que tampoco por nuestro pedante ilustrado.

Pero, dejémosle sus minutos -largos- de gloria...


Soy yo, el del dichoso cartel                                                                                     por Daniel Burgui
Me descubro ante ustedes sin ánimo de hacer más ruido. Ustedes, los 166.000 lectores y lectoras de Diario de Navarra, que se asoman a estas páginas cada día, al igual que yo, con cierto afán de novedades y la curiosidad de comprender y entender qué pasa en el mundo. Y encontrar aquí razones, argumentos y detalles honestos que lo expliquen. Aunque hay días, la verdad, que es una tarea difícil. Lo sé bien porque también soy periodista. Y hoy soy protagonista de una historia que hasta a mí me ha dejado perplejo. Sí, soy yo, uno de los autores del número ocho, que ha sido un cartel dichoso: literalmente, rebosante de suerte y de fortunio. Un cartel dicharachero. ‘Txist-Jazz, yeah’ es un collage digital que gozó de la chamba venturera de ser seleccionado de forma objetiva e imparcial, entre más de 270 obras, para anunciar las fiestas de San Fermín. Finalmente la obra de Edurne Tainta, una preciosa ilustración, ha sido la imagen ganadora. A la que felicitamos y celebramos. 
Edurne Tainta, la vencedora
De nuestra obra se han dicho muchos dicharachos y disparates. Por eso, quizás ustedes la conozcan mejor como el cartel “en el que aparece la mujer del concejal Aritz Romeo” o, al menos, así ha sido referenciado durante estos días en este Diario de Navarra. Hay 27 ediles en el ayuntamiento pamplonés, personalmente desconozco el desempeño profesional de las parejas de la mayoría de ellos y ellas. Pero, por lo visto, este es nuestro hecho diferenciador: nos lo dejó claro la extraordinaria capacidad de síntesis y embriagadora mesura que concita el escritor o escritora que bajo el pseudónimo de Dulanz escribe en la contraportada de este diario. Tituló nuestra obra como “el cartel de Bildu” seleccionado por un jurado al que llamó “estrábico”. ¡También éramos el único cartel amarillo! No pasa nada, será que este autor padece ambliopía. Una amiga mía es ciega de nacimiento y a ella el cartel habitualmente se la trae sin cuidado. Aunque nos dijo que el nuestro este año le gustó muchísimo. Quién sabe. Así ha sido nuestra participación en este concurso: rocambolesca y surrealista. Y con cierta vergüenza, propia y ajena, ya que este asunto llegó a secuestrar inmerecidamente hace unos días más de una hora de debate en el pleno municipal.
La candidata de Bildu, con el resto de candidatos (Navarra.com)
Por eso mismo, esta es una carta de agradecimiento: a ustedes por su gran paciencia y comprensión y a los más de 10.600 pamploneses/as que con abrumadora sensatez han hecho valer su criterio por encima de otras consideraciones para elegir con sus votos el cartel de San Fermín en 2019. Pero, sin duda, estas letras son para dar las gracias infinitas a nuestras dos modelos, Fátima y Verónica, por su generosidad y valentía al aceptar nuestra proposición de ser la imagen de nuestro cartel y prestarse de forma desinteresada, sin ningún beneficio personal. Solo por diversión, a pesar de la gran exposición pública que implica. 
La que nombra el jurado y el ínclito Abaurrea
Asumimos que quizás fue audaz y atrevido incluir en el cartel a una mujer con gran trayectoria de militancia política, que lleva años de activismo en esta ciudad: Fátima Djarra, vecina de Pamplona que sufrió la mutilación genital con cuatro años, mediadora de Médicos del Mundo Navarra, especialista en integración social. Por eso, a su lado, le acompaña una profesora de San Jorge, una chavala de Iruñea que toca el txistu en la comparsa y en su barrio desde los 15 años, Verónica. Este año 2019, cumple un cuarto de siglo acompañando musicalmente a la giganta Braulia. Junto a ella, también tocan Itsaso, Ainara, Amaia, Marian y Reyes. Que Verónica y Fátima fuesen nuestras protagonistas fue una decisión meditada que asumimos con responsabilidad, nosotros, los autores. Y nadie más. Nunca lo ocultamos. Les podrá gustar más o menos, les podrá parecer hortera o una exquisita experiencia visual. Aceptamos todas las críticas. 
¿Cómo podéis defraudar al pedante?
Pueden juzgar ustedes los hechos. También las intenciones. Nuestro afiche siempre tuvo un afán lúdico y colorista, socarrón, divertido y carnavalesco. Precisamente, en tiempos de creciente discordia y división, nuestro cartel pretendía ser una invitación abierta, universal y multicultural a participar en unas fiestas sin igual. Por eso, como autor, me siento profundamente defraudado por aquellas personas que aspiran a gobernar esta ciudad y, pese a lo que cantan sus lemas electorales, restan más que suman. Una lástima. Son estas personas las que han manoseado, estropeado y pervertido el sentido original de nuestra obra. Rebuscando en sus obsesiones particulares hasta hallar finalmente lo que nos divide y no lo que nos une. Se puso en entredicho la labor profesional del jurado, el prestigio del concurso y las representantes de algunas formaciones políticas lanzaron la gratuita insinuación de que estaba amañado. Desconozco de qué forma esto podría beneficiar a nadie.
La inspiración de nuestro ilustrado
No obstante, hay asuntos que me reconfortan y alegran. Como al señor José Mª Muruzabal del Solar, que es profesor e historiador del arte, y escribió en este periódico añorando los motivos tradicionales y obras cartelísticas de ataño: estamos de acuerdo. Nuestra obra también es muy pretenciosa. Somos unos pedantes ilustrados y nuestra inspiración son los carteles sanfermineros de los años 1927 de Salvador Bartolozzi o 1930 de Gerardo Lizarraga. Pero en especial el cartel de fiestas del año 1923, que aparece un txistulari en el póster, sobre un fondo azul y amarillo, obra de Ángel Cerezo Vallejo. Aquel año el jurado consideró que “ninguno de los bocetos presentados eleva a las aspiraciones del cartel de fiestas de Pamplona”. Así Javier Ciga, Enrique Zubiri y Félix González fueron el jurado que escogió la obra menos purriosa, la menos mala. Ese año también se descalificó a un boceto titulado ‘Rojo’ porque llevaba “como asunto principal un desnudo académico de hombre”, algo “impropio de un cartel de esta índole”. Ya ven, ni santos, ni toros… ¡Un hombre con la picha al aire! Pueden leer todo esto en la portada de Diario de Navarra del día 6 de abril de 1923. 
“la típica boina vasca azulada de Navarra”
Finalmente, un txistulari fue el reclamo que se usó para anunciar los festejos aquel año, un joven reportero estadounidense que estaba en Madrid vio aquel anuncio sanferminero (2º y 3º párrafo; no estaba en Madrid, sino en París; tampoco se dice que viera el cartel) y se acercó por vez primera a nuestra ciudad. Meses más tarde publicó en el Toronto Star Weekly un reportaje que se titulaba ‘Pamplona en julio’. El periodista era Ernest Hemingway y describe una ciudad rebosante, en la que en una misma mesa se arrejuntan hombres con sombreros andaluces, gorros de paja al estilo madrileño y otros con “la típica boina vasca azulada de Navarra”. Bellas muchachas con chales y mantillas se entremezclan con “danzas vascas” que se cruzan con “los trombones de las bandas militares”. La música está presente día y noche. A mi, este relato de las fiestas me sigue emocionando. La convivencia y compadreo entre diferentes, este festejo sin complejos ni prejuicios, es lo que catapultó nuestras fiestas a la fama mundial y el motivo que cada año seduce a miles de personas en todo el planeta. Y que así siga siendo por muchos años. Disculpen esta osadía y el convencimiento de que esta ciudad se merece unas fiestas y unos carteles a la talla de sus vecinas. Verónica, Fátima y Edurne son buen ejemplo. Nuestro cartel es un txistu, es un jazz, es un “¡ouh yeah!” pero también es un olé-olé, un lolailo, un chundatachunda, una jota, un zortziko, es azúcar y sabrosura, es el rap, es el trap, es la cumbia y el pasodoble. Disfruten y bailen. Un año más. Sean dichosos.
Daniel Burgui Iguzkiza Coautor del cartel 'TxistJazz, yeah'

10 comentarios:

dburgui dijo...

Estimado Patxi,

Me parece muy respetable tu opinión y muy interesante tu reflexión.

Tuve oportunidad de comentar con varios compañeros fotógrafos que el cartel con la foto de Pio Gerendiáin me parece extraordinario. Es una gran fotografía, una entrada al callejón limpia y muy plástica. Bella. Y me recuerda toda la serie de carteles de los años 70 y 60 que usaban la foto como reclamo. No obstante, ni soy yo, ni tu el jurado, ni conozco los criterios o los gustos del mismo. Una lástima. Estoy convencido de que entre las 277 obras presentadas este año había propuestas de cartel magníficas. Todos los años anteriores cuando se exponían hasta 100 ejemplares seleccionados tanto en la Ciudadela como en la Sala Conde Rodezno, me he pasado siempre a verlos con curiosidad y avidez.

Te agradezco la difusión de mi carta.

Para mi esta selección, que me hacía ilusión, no ha sido un trance agradable. Nunca he militado en ninguna sigla política y mi afán siempre fue la concordia y como bien he explicado una invitación a la fiesta, abierta, colorista y carnavalesca. Creo que ya he dado las explicaciones suficientes. No hay más.

Te admito tu reproche de pedante, e insisto, me parece muy respetable tu opinión y juicios sobre mi persona. Pero lo que no admito ni en público ni en privado que pongas en duda mi honestidad y me califiques de mentiroso o mentirosillo. Lo único que me avala son mis palabras y los hechos.

Sobre la inspiración del cartel, quedó meridianamente claro y expuesto en el dossier que se adjuntó como documento al concurso, que se publicó en la web del ayuntamiento y reprodujeron también los medios de comunicación. Usted lo puede ver aquí, en Diario de Navarra. No sé si el cuestionamiento de mi veracidad va por ahí. Todo está claro, hasta la identidad de las protagonistas.

https://www.diariodenavarra.es/uploads/documentos/2019/04/16/carteles.pdf
Nada más que decir.

Y sí, una copia del cartel original de 1923 está en el zaguán del Hotel La Perla, la conozco bien. También puede encontrar una copia y un manuscrito del artículo de Ernest Hemingway al que hago referencia en la quinta planta de la biblioteca presidencial John F. Kennedy de Boston, Massachusetts, si tiene a bien de pasar por allí, se lo recomiendo. También encontrará otras fotografías, documentos y materiales de la vida del escritor. Están expuestos los papeles originales del articulo que se publicó en octubre de 1923 sobre Pamplona en una vitrina de alta seguridad. A mi me pareció entrañable. Y por supuesto, la hemeroteca de Diario de Navarra me parece extraordinaria. Paso bastantes horas investigando y leyendo. No sé dónde ve usted aquí mentira alguna. O falta.

Y, como digo, acepto su opinión.

Yo ya he explicado también que escogí y pedí a una persona para ilustrar mi cartel por su significancia musical, por su trayectoria y ser la txistulari que más tiempo lleva acompañando a la giganta Braulia en la comparsa. Le podrá parecer a usted una razón majadera. Podrá ser a su juicio una decisión artística o creativa acertada o desacertada. Pero está absolutamente alejado de la política. Posteriormente esa persona decidió presentarse a unas listas al Congreso. Una decisión que yo también respeto. No sé, tengo en alta estima a todas las personas y sus decisiones. La Junta Electoral, la ley y el concurso no ven problema en esto. Yo, en una democracia sana, tampoco. Y también valoro el desempeño de una persona, al margen de lo que haga su madre, su padre, su marido o su esposa. Confío a priori en la honestidad de nuestros vecinos y vecinas. Tampoco soy futurólogo, ni advino, desconozco qué habría pasado en la hipótesis de otro gobierno, otro ayuntamiento u otras siglas. Solo sé lo que ha ocurrido en estas circunstancias y a ellas me remito. Yo tampoco pedí nunca que la gente acepte el cartel, ni si quiera que lo voten, tampoco escogí ser finalista. Y mi alegría duró menos de seis horas. Solo tengo palabras de agradecimiento por el feliz desenlace del asunto. Y a las dos mujeres que aparecen en mi cartel.

dburgui dijo...

Por último y creo que es bastante importante, decir que un jurado profesional recibe "directrices políticas" me parece una acusación gravísima y además gratuita sin ninguna base fehaciente en ningún hecho contrastable ni dato ni si quiera sospecha, más el de su propio gusto o disgusto. Lo cual me parece infantil y mezquino.

En cualquier caso, Patxi, te agradezco también que hayas seguido este tema con interés. Por mi parte, solo quería puntualizar que pongas en duda mi honestidad. Una lástima.

Por lo demás, quedo a tu disposición.
Saludos,

Dani

dburgui dijo...

Ah, por cierto, Patxi, sobre el artículo del Toronto Star Weekly de Ernest Hemingway envías a tus lectores/as a un enlace a un blog de La Perla creo, que contiene información errónea. Quizás mezcla la novela con el reportaje.

El caso es que en 1923 Hemingway vivía con su primera esposa en París, sí. Pero en julio y ese verano de 1923 estaba en Madrid.

Mira, puedes comprobarlo en la hemeroteca y en el especial web que el propio periódico Toronto Star Weekly dedica a estos al que fue su joven corresponsal en Europa.

http://ehto.thestar.com/marks/how-hemingway-came-of-age-at-the-toronto-star

Es bueno acudir a la fuente original. Los pedantes, lo sabemos bien. Por eso, también tengo una copia en PDF del reportaje original de Hemingway que te puedo enviar por mail. En inglés, claro. De los sombreros andaluces, las gorras madrileñas y las boinas vascas azuladas de Navarra habla en la quinta línea del segundo párrafo.

Gracias de nuevo por tu paciencia.
Saludos,

Dani

desolvidar dijo...

Lo de "mentirosillo", que tanto te mosquea, se refiere a este párrafo tuyo:
"un joven reportero estadounidense que estaba en Madrid VIO AQUEL ANUNCIO sanferminero".
Das a entender que la visión del cartel del Chistulari en Madrid fue el detonante de que viniera a Sanfermines de 1923.
Sin embargo, la Enciclopedia Navarra (http://www.enciclopedianavarra.com/?page_id=11045) señala:
"En París, su residencia principal, encontró a los miembros de la “Generación perdida”; de ellos, Gertrude Stein fue la que más le influyó y orientó...
Fue también G. Stein quien le señaló España y la fiesta de los toros...
Dos años más tarde, en 1923, vio la primera corrida de toros, en la feria de San Isidro de Madrid. Regresó a París y quiso recoger más material taurino. Stein -admiradora de Joselito y amiga entonces de Belmonte- le recomendó los Sanfermines."
Así pues, no fue el cartel del chistulari en Madrid (¡con lo bien que te había quedado el invento!) sino la recomendación de Stein en París lo que le hizo venir a los SF.
Espero haberte aclarado lo de "mentirosillo"

dburgui dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
dburgui dijo...

Respecto, al cartel, mi única licencia literaria era comentar que precisamente el año en el que nuestras fiestas fueron catapultadas y expuestas al público mundial y que más tarde causarían fascinación, el motivo principal del cartel de ese año de los Sanfermines era precisamente un txistulari. Nada más. Y que sí, que es mi fuente de inspiración. Creo que no es discutible dónde me inspiro, ¿no? Y sí, Ernest Hemingway lo vio. O al menos, eso podemos extraer del reportaje y las cartas. También expliqué que ese año los carteles debían ser muy malos a juicio del jurado. Y que desestimó uno de ellos por llevar a un modelo desnudo. También había otros bastante horteras, como uno titulado 'BOmbay'.

En cualquier caso, Patxi, es un placer discutir estos temas apasionantes.

Sin ánimo de ahondar más en este tema: Me han gustado tus últimas entradas del blog, sobre la playa de Oricain, a la que yo recuerdo ir de pequeño a lavar el coche con mi padre y efectivamente era casi un vertedero. A pesar de que algunas familias iban allí a pasar la tarde. Y en especial, la última sobre los heridos y olvidados. Conozco personalmente a los autores / autora del libro y a algunas de las personas que aparecen en él y han colaborado, y me parece una labor muy necesaria recuperar la memoria no solo de los que están ausentes sino de todas las personas en las que en su vida han sobrevivido y han sufrido y han padecido la violencia, el horror de ETA. Y que hasta hace poco (y aun hoy) seguimos viviendo en una sociedad podrida por este mal. No obstante, como expliqué en mi carta, aun sin el afán exclusivista que gastan o gastáis algunos en esta tierra, ojalá todo esto sirva para que vivamos a una sociedad más inclusiva, más sana, más amable, que recuerde todo y que construya un hogar mejor para nuestros hijos/as.

Un abrazo. Hasta la próxima.

desolvidar dijo...

En resumen, no sólo era falso que el cartel del chistulari fuera el detonante de su venida a los SF (como en tu escrito insinuabas), sino que habría sido ridículo creerlo. ¡Vaya lío!
Gracias por la aclaración jejeje

dburgui dijo...

Ah, Patxi, que era eso lo que poner en duda y no todo lo demás. De acuerdo, sí aclarado.
No, no me mosquea, simplemente como te digo no me gustan las afirmaciones que ponen en duda mi honestidad sin acompañarla de argumentos.

Las fuentes de la Enciclopedia Navarra (que suelen ser muy buenas) son no obstante una biografía del escritor y un libro de J.M. Iribarren. Si haces click en el enlace que te envíe al propio Toronto Star Weekly se citan las circunstancias en las que Ernest Hemingway estaba ese verano en Madrid y efectivamente ve las corridas de San Isidro pero a su editor no le convencen. Y le dice que quiere ir a Pamplona.

Tanto en ese texto, como en los archivos de la biblioteca J-F. Kennedy puedes acceder a la correspondencia personal y profesional que mantiene tanto con sus amigos editores Greg Clark, J. H. Cranston así como con su primera esposa, Elizabeth Hadley, Gertrude Stein y su madre.

Puedes husmear en estos papeles y en la correspondencia en este enlace:
https://www.jfklibrary.org/archives/ernest-hemingway-collection
En este fondo online se encuentran el 99% de los textos originales de Hemingway donados por su última viuda, lo que lo convierten en el principal centro de documentación sobre el autor.

En esas cartas del verano de 1923 Hemingway explica a sus editores los prolegómenos de las fiestas en Madrid. Y sí, les dice que hay unas fiestas famosas en Pamplona y desea ir a cubrirlas. En asunto también era económico, Hemingway andaba peleando los estipendios que le pagaban por los viajes con lo que lograba mejor sueldo y los céntimos que cobraba por palabra. Acababa de subir su caché: 75 dólares a la semana.

En cualquier caso, obviamente no fue un cartel de un "chistulari" lo que le llevó a Pamplona a Ernest Hemingway, no seamos ridículos, pero sí que sabemos por esas mismas cartas que vio el programa y el cartel de fiestas porque en esas misivas a su editor J. Herbert Cranston les detalla los toreros que van a participar en la corridas y demás espectáculos en la ciudad, que como bien sabes, ese año se suspendieron dos días las corridas por las inundaciones. También escribe en ese reportaje Hemingway sobre el barrizal en el que se convierte la plaza de Toros, las inundaciones en el Ebro y los tres terremotos que hubo esos días.

Varias cosas más:
- Finalmente el artículo sobre Pamplona se publicó en octubre de 1923, fue en portada. Y fue la primera vez que Hemingway logró llevar su texto a la portada en el Toronto Star Weekly de ahí la relevancia de ese artículo. Originariamente en primera plana llevó el título de "El toreo no es un deporte, es una tragedia!" (Bullfight is not a sport, it's a tragedy!") porque se trataba de una serie de reportajes sobre deportes exóticos alrededor del mundo. En posteriores recopilaciones y en páginas interiores iba titulado como 'Pamplona en Julio' y como ya expliqué las primeras páginas y párrafos nos descubren una ciudad de un ambiente musical, carnavalesco y en el que el autor siente fascinación por el compadreo entre extraños, propios y foráneos. Por otro lado, el grueso del reportaje es la primera vez que Ernest Hemingway describe una corrida de toros y también es apasionante. Yo, que soy bastante inculto e ignorante en esta materia de la tauromaquia, descubro y leo con comparaciones y detalles ricos, descripciones vivas y explicaciones certeras sobre muchos asuntos que aun a día de hoy, siendo pamplonés y habiendo ido a los toros, desconozco. Y no sabría muy bien cómo explicar. Es extraordinario.

- Regresando al asunto de las cartas y su mujer. Aquel verano Elizabeth Hadley estaba embarazada de su primer hijo y desde hacia meses había regresado a Toronto. Ernest Hemingway se queda en Europa hasta septiembre. Elizabeth Hadley da a luz casi a la vez de la publicación de este articulo, el 10 de octubre de 1923, cuando nace John Hadley Nicanor. Mientras el reportero estaba volviendo en tren de hacer un reportaje en Nueva York.

dburgui dijo...

NOTA: Patxi, he vuelto a poner aquí mi comentario, fallaba el enlace que había puesto a la biblioteca JFK y una errata. Disculpa las molestias.

En resumen: creo que lo he explicado bastante bien, tu interpretación de los hechos queda bajo tu criterio.
Para cualquier otra aclaración quedo a tu disposición. Ahí tienes todos los detalles del asunto.

desolvidar dijo...

Vuelvo a poner mi conclusión aquí
En resumen, no sólo era falso que el cartel del chistulari fuera el detonante de su venida a los SF (como en tu escrito insinuabas), sino que habría sido ridículo creerlo. Si era ridículo creerlo, ¿para qué lo insinúas?
Gracias por la aclaración tan poco clara y farragosa