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sábado, 1 de julio de 2017

Ortega Lara, 20º aniversario

Ortega Lara en la presentación del libro de Salvador Ulayar en Pamplona (14.03.14)
1-7-1997 06:55 AM
Según dicen las imágenes del vídeo que vais a ver, fue a las 06:55 del 1 de Julio de 1997 -hace ahora 20 años- cuando Ortega Lara fue liberado por la Guardia Civil del zulo en el que permaneció durante 532 días.
La respuesta desesperada de ETA ya la conocéis: el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fue el 13 de julio, penúltimo día de Sanfermines.
Si el 1 de Julio perdió ETA la vitola de invencible, el día 13 perdió la calle.

Por un beso... ¡yo no sé qué te diera por un beso!
Nacionalismo y ética: un oxímoron
Desolvidar no puede olvidar la terrible tortura que sufrió Ortega Lara sin que sus torturadores hayan mostrado jamás el más mínimo arrepentimiento.
Y tampoco puede olvidar que quienes no condenan estas salvajadas hoy ostenten alcaldías y formen parte del Gobierno de Navarra sin que  la Presidenta Barcos se lo exija.
Una vergüenza para nuestra tierra.

Reconocimiento a la Guardia Civil
Esta entrada quiere ser un homenaje y un reconocimiento a los hombres y mujeres de la Guardia Civil por ser quienes más han sufrido el zarpazo de ETA, los que han estado en la vanguardia en la lucha contra el terror y quienes, como decía en una entrada anterior, han tenido que vivir en durísimas condiciones en muchos pueblos de Navarra y Euskadi soportando el desprecio (txakurrak, perros) generalizado del mundo nacionalista, las agresiones (pero como no son sexistas...) de los Fan y Ospa hemendik, y la incomprensión de muchos izquierdistas.
La liberación, el 1 de julio de 1997, de Ortega Lara que había pasado 18 meses cautivo en un zulo escondido bajo la cooperativa Jalgi de Mondragón, es una de las actuaciones más admiradas de la Guardia Civil.  Sirva, pues, esta entrada para mostrar nuestra admiración y nuestro agradecimiento a tantos héroes anónimos.
Fotografía de la misma exposición (pincha)
La liberación de Ortega Lara
"¡Matadme de una puta vez!", le gritó Ortega Lara al hombre que, encapuchado y pistola en mano, descendía al zulo. Bajaron más hombres y con un hilillo de voz, pero desafiante les volvió a repetir: "¡Matadme de una puta vez!".
Al joven teniente de la UEI (Unidad Especial de Intervención) le costó trabajo convencerlo de que no era un etarra, sino un oficial de la Guardia Civil, y que estaba allí para sacarle del agujero en el que había pasado 532 días "como un perro".
Y Ortega le dijo: "Siempre he confiado en que la Guardia Civil me rescataría".
Pero antes habían tenido que ser detenidos los cuatro etarras encargados de la custodia del rehén, y 40 agentes -75 kilos por barba- habían tenido que levantar a pulso una máquina de tres toneladas bajo la que se ocultaba el zulo donde estaba Ortega, al negarse uno de los etarras a revelar ese escondite.
(pincha para leer mejor)
Las condiciones de su secuestro fueron penosas: el zulo en el que se hallaba, muy húmedo (pues se encontraba a pocos metros del río Deva), sin ventanas y situado bajo el suelo de una nave industrial, tenía unas dimensiones de 3 metros de largo por 2,5 de ancho. Ortega Lara sólo podía dar tres pasos en él. Disponía de la luz de una pequeña bombilla y sólo fue alimentado con frutas y verduras. No podía salir del habitáculo y sus necesidades las hacía en un orinal, en el que recibía también el agua para asearse. En el momento de su rescate, Ortega Lara había perdido 24 kilos, masa muscular y densidad ósea. Sufría de trastornos del sueño, estrés postraumático, ansiedad y depresión.
Había intentado suicidarse. Atando, una con otra, varias bolsas de plástico lo había incluso ensayado. Sus profundas convicciones morales y religiosas se lo impidieron.
Nunca vio la cara de sus secuestradores, sino sólo sus brazos, cuando le metían por un agujero la comida y los periódicos censurados.

Miguel Ángel Blanco
La reacción de ETA ante la liberación de Ortega no se hizo esperar. Unos días más tarde, el 10 de julio, secuestra al concejal de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco y lanza un ultimátum al gobierno con la misma reivindicación que les sirvió para justificar el secuestro de Ortega: el traslado de 502 presos a cárceles vascas. Vencido el plazo de 48 horas, Blanco es asesinado de un tiro en la nuca el 13 de julio.
Comparemos las secuelas devastadoras de una cárcel española de exterminio...
...y las de  18 meses en una "cárcel del pueblo".
En el juicio, quienes ordenaron su secuestro se reían, mientras Ortega Lara, oculto tras un biombo, hacía su declaración.
* * *
Las imágenes que vais a ver las obtuve en la exposición "La Guardia Civil, escudo de la democracia frente al terrorismo", que en enero de 2012 se celebró en Pamplona. 
Gracias, amigos. Como vosotros, chocamos las manos y damos saltos de alegría. 


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