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martes, 2 de julio de 2019

1915 Derribo murallas (acto inaugural)

0. Puente (rojo) Portal San Nicolás; 1. Plaza Vieja; 2. Tribuna oficial baluarte 
Reina (amarillo);3. Garita a derribar; 4. Acueducto (verde) aguas Subiza (Gª Deán)
Hace algo más de un siglo, los pamploneses vivieron el derribo de parte de sus murallas como una auténtica liberación. Más del 60% de ellos asistieron con "júbilo extraordinario" al acto inaugural, al que acudió la Comparsa y la banda del Regimiento América. 
Hoy, por el contrario, enseñamos, orgullosos, lo que queda de nuestras murallas a los visitantes.

¡Viva Pamplona! 
El derribo de las murallas 25 de julio de 1915, día de júbilo extraordinario
Portada de Diario de Navarra
"El día de ayer fue para Pamplona día de júbilo, día de satisfacción, día de grandes esperanzas. Fue un día el de ayer que jamás se olvidará en Pamplona. Después de tantos años de trabajos, de lucha por conseguir la realización de una de nuestras aspiraciones, la desaparición de los obstáculos que se oponían al engrandecimiento de nuestra ciudad querida, ayer vimos por fin realizados nuestros sueños. ¡Ya no son las murallas una barrera infranqueable; ya son nuestras esas murallas que tanto se opusieron a la expansión de Pamplona!
Autoridades en la tribuna
¡Con qué inefable placer asistíamos ayer al acto de posesionarse la ciudad de esos terrenos que fueron siempre nuestra pesadilla!"
Así abría Diario de Navarra el día 26 de julio de 1915, un día después del derribo de las primeras piedras del baluarte de la Reina ubicado en el frente sur de las murallas de Pamplona. Unos sentimientos comunes a los de gran cantidad de ciudades que a partir de la segunda mitad del siglo XIX veían en sus murallas el origen de todos sus problemas: hacinamiento, enfermedades, infravivienda, delincuencia,... Una vez que perdieron su función defensiva, como consecuencia de los avances de la artillería, el derribo de las murallas se convirtió en un símbolo de modernidad para todas aquellas ciudades cuyo tejido urbano no había podido crecer. En 1854 comenzaba el derribo de las murallas de Barcelona; posteriormente fue en San Sebastián [1863], Valencia 118651, Madrid, Córdoba y Sevilla [1868], Palma de Mallorca [19021, Cádiz [1906],... hasta que en 1915 llegó el momento de Pamplona y Jaca.
Azul: calle Tudela; Rojo: Puente Portal San Nicolás;
Amarillo: Baluarte Reina; Verde: Acueducto aguas Subiza
Solemne acto del derribo de las murallas de Pamplona (La Avalancha)
En virtud de la Ley del 7 de Enero de 1915 se autorizó al Ayuntamiento de Pamplona para el derribo de las murallas de la fortificación en el frente sureste, desde la prolongación de las calles de Yanguas y Miranda hasta la carretera de Madrid (hoy, Baja Navarra) y Ripa de Beloso, quedando propiedad de la corporación, para el ensanche de la ciudad, los terrenos de los glacis, fosos, fortificaciones y caminos de ronda.
Gª Deán 1. Monte Miravalles; 2. Límite seguridad;
3. Braulia y Toko-toko (carcaj flechas) 4. Explosión y caída piedras
Y el día 25 de Julio de 1915 fue el señalado para el solemne acto del comienzo del derribo de las murallas, cuya ceremonia tuvo lugar a las seis de la tarde, a presencia de todas las autoridades de la capital. He aquí cómo reseñaba el acto un periódico de la localidad:
Restos de la garita sobre la conducción de aguas de Subiza
Arriba: Caballero del Baluarte de la Reina;
Fondo derecha: caserón blanco esquina Estafeta -Tejería;
 cruz Torre San Agustín; Chimenea Tejería; Torres Catedral
"El derribo de murallas.—Cuando llegó la comitiva oficial, con las autoridades a la cabeza, a la tribuna engalanada, levantada al efecto en el ángulo de murallas, a la salida de la puerta de San Nicolás, entre ésta y el flanco del baluarte de la Reina, aparecían los fosos y murallas colindantes, así como el puente de dicha puerta y un gran trozo de los glacis de la Media luna, abarrotados de una muchedumbre imponente.
No bajarían seguramente de 20.000 (Pamplona tendría unos 32.000 habitantes) las personas que vieron caer, al impulso de la dinamita, las primeras piedras de las viejas murallas que han contenido a Pamplona, en su recinto estrecho, años y años.
Aquellos chupinazos, las músicas, los vítores, cuantas manifestaciones, tan sinceramente elocuentes, se expresaron, eran el reflejo fidelísimo del sentir de Pamplona.
Fue, en efecto, la caída de las piedras de un ángulo del baluarte de la Reina, algo sublime que al mismo tiempo entristecía.
Sublime, por su significado, por la iniciación de una nueva era de progreso y de engrandecimiento para Pamplona; y triste, por el abatimiento humilde, generoso e indefenso de unas piedras que fueron en día muy lejano ta salvaguardia fuerte de esta población que en ellas confiaba.

Hermoso acto
1915. Destaca la Plaza Vieja, encima de la muralla
Ante la muchedumbre, ansiosa del acontecimiento, apareció el alcalde Sr. Gaztelu en el balconcillo de la tribuna oficial. Fue un discurso breve y hermoso el del señor Gaztelu. Proclamó el esfuerzo de todos los que en este importante asunto han trabajado con constancia y entusiasmo, y cantó en sentidas palabras un himno de esperanza al Pamplona nuevo que veía resurgir entre los escombros del trozo de muralla que se derribaba.
Se asoció a las palabras del alcalde, con otro discurso breve y patriótico, el gobernador militar, general D, Mariano Salcedo. Con su mano en el primer tiempo del saludo, dio varios vivas que el pueblo contestó entusiasmado.
Gª Deán 1915, más derribos ¿dónde?
Seguidamente el Alcalde prendió la mecha de estampidos, en forma de traca, que ponía en comunicación con los cartuchos de dinamita, y al propio tiempo que los chupinazos, que incesantemente cruzaban el espacio, casi ahogaban el clamor de entusiasmo de la muchedumbre, la banda del regimiento de América dejaba oir los solemnes acordes de la marcha real.
¡Viva Pamplona! Y así cayeron, impelidas por la dinamita, las primeras piedras de las viejas murallas que han de dar paso a la nueva ciudad, resurgimiento hermoso de la prosperidad que nuestro pueblo se merece. Con dinamita se deshizo un ángulo del baluarte de la Reina, y con piquetas y por apalancamiento, para evitar desgracias, cayó deshecha la garita del ángulo flanqueado del mismo.
Puso fin al acto celebrado el Prelado de la diócesis, que en un elocuente discurso cantó las glorias de nuestro pueblo, del antiguo Reino de Navarra, y enalteció el esfuerzo de cuantos hombres han laborado por el bien de Pamplona, ansiosos de proporcionarle la higiene y expansión de que tan necesitado se hallaba. Fué muy aplandido.

El regreso
Seis años después, en 1921, continuaba el
derribo en la calle Tudela (color azul en plano)
La entrada en la población de cuantas personas presenciaron el fausto acontecimiento fue algo imponente y soberbio que en forma de manifestación popular hablaba muy alto del regocijo y satisfacción que a todos nos embargaba. Mezclada con el buen pueblo, que incesantemente la vitoreaba, iba la comisión oficial, compuesta de todas las autoridades civiles, militares y elesiásticas, representantes en Cortes, y brillantes y nutridas comisiones de los cuerpos de la guarnición. Seguía la banda de música del regimiento de América, ejecutando alegre pasacalle, y a continuación iba la típica comparsa de gigantes y cabezudos con las dulzainas del país. En esta forma se trasladaron las autoridades a la Casa Consistorial, en cuyo balcón principal tuvieron necesidad de aparecer aquellas, y especialmente el alcalde Sr. Gaztelu, para recoger los aplausos y vítores del pueblo que abajo, entusiasmado, difícilmente se revolvía en la anchurosa plaza.»
Reproduce nuestra fotografía el aspecto que ofrecía el puente de la puerta de San Nicolás en el acto del derribo de murallas, en el que se ve parte de la comparsa de gigantes. Al fondo del grabado, coronando un ángulo de murallas, aparece la engalanada tribuna que ocuparon las autoridades.

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