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viernes, 21 de julio de 2017

Del Sputnik a la Estación Espacial

La Tierra, desde el interior de la Estación Espacial (Google Maps)
Sello de conmemoración
Hace casi 60 años, en octubre de 1957 -tenía yo 7 añicos- vimos toda la familia el Sputnik, cruzando el cielo -ya oscuro- de Pamplona, desde los Jardines de la Taconera. Era el primer artefacto que el ser humano ponía en órbita. Ahora me he enterado de que lo que vimos no fue propiamente el satélite, sino el cohete auxiliar que también alcanzó la órbita terrestre y fue visible como un objeto de primera magnitud.
Recuerdo también, allá por el 61-62, el comentario de la madre de un compañero: "¿por qué se meten esos rusos en el Reino de Dios?", Fuerte, ¿verdad? Ya entonces me pareció una mentalidad aún más infantil que la mía: la de quienes confunden el cielo con el Cielo, de los que creían que el Cielo estaba arriba y el Infierno abajo y las nubes algodonosas servían de sofá a angelotes regordetes. Algo no muy extraño entonces.
Sesenta años después, aunque el progreso en este campo de la navegación espacial no cumple las expectativas que se tenían a finales de los años 60, ya podemos visitar la Estación Espacial Internacional sin movernos del sofá.

La Estación Espacial
La Estación Espacial Internacional (ISS) gira sobre nuestro planeta a 400 kilómetros de altura desde hace 16 años. Desde entonces, por un breve período de tiempo, se ha convertido en el hogar de las personas que componen su tripulación, permitiéndoles investigar aspectos tan diversos como la reacción del cuerpo humano ante la microgravedad, el estudio de los ciclones, o la monitorización de los desechos de nuestros océanos
Y, cada noventa minutos, completa una órbita sobre la Tierra a una velocidad de 7,7 kilómetros por segundo, lo que hace que recorra cerca de 27.000 kilómetros en una hora. Subir a bordo de ella no es tarea fácil.



Sin embargo, Google Street View ha conseguido lanzar un cohete con éxito hacia la ISS. Desde ayer, será posible visitar telemáticamente la Estación Espacial Internacional gracias al álbum interactivo que ofrece la Compañía.
Las imágenes fueron recopiladas por el astronauta y mecánico de a bordo Thomas Pesquet, que utilizó parte de los seis meses que pasó a bordo para fotografiar el interior de los 15 módulos que componen la estación, y de los dos vehículos que posee: el SpaceX Dragon y el Orbital Cygnus (pincha sucesivamente de izquierda a derecha y de arriba abajo):


Suspiros
¡Quién nos iba a decir que un día íbamos a viajar -aunque sea virtualmente- en aquel Sputnik que vimos de niños desde la Taconera! Además sin los miedos y peligros que pasan quienes viajan en las naves reales.
Sólo nos queda levantarnos del sofá y navegar hasta el mueble-bar en busca de la mejor copa para el mejor vino de nuestra tierra para celebrarlo.
Y suspirar, suspirar de felicidad y a pantalla completa

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