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martes, 18 de abril de 2017

'Serranillo', cuplé tragicómico


Hay muchas veces que uno no encuentra lo que busca. En compensación, alguna vez se encuentra por sorpresa lo que no buscas. Me pasó este domingo. 

Joaquín Díaz a tu alcance
(pincha)
No sé por qué -tal vez por eso de la Semana Santa- andaba detrás de una vieja canción religiosa -"Llora María, Madre de Amor"- y entré en la Fundación Joaquín Díaz. Allí estaba. Pero observé algo que no había visto antes: que tenía acceso a la grabación. Y a muchas otras grabaciones que antes me quedaba con las ganas de escuchar. 
Deseo subrayar, pues, la importancia de esta novedad, ya que todo lo que ha recopilado Joaquín Díaz es un trabajo de titanes. Y ahora lo tenemos a nuestra disposición.
Y por puro azar pinché sobre una titulada "La vida del soldado en campaña". En el enlace que os he puesto la podéis escuchar y ver también los datos sobre tan curiosa grabación. Por cierto, la música en la que se apoya tan deprimente poema no es "Agua que no has de beber" sino "Mala entraña. Serranillo", ambas del asturiano Martínez Abades. Y otro detalle: aunque en origen se refiere, sin duda, a la Guerra de África, luego -como veis a continuación- se aplicó también a la Guerra Civil:
Vida del Soldado en Campaña
(Música del Serranillo)
Hoy la vida del soldado en campaña
es muy triste y dolorosa comparada
con aquellos que en España se divierten
por los cines y teatros con su amada.
Con aquellos que en España se pasean
presumiendo de valientes españoles
y nosotros respetando a nuestros jefes
dando cara al enemigo todas veces.
Españoles, españoles,
acordaos de estos pobres.
Para saber lo que es sufrir
hay que venir aquí. 
No sabemos cuándo es fiesta ni domingo
pues la guerra no se ocupa de disfraces
por el día y por la noche vigilando
y evitando las tragedias de un ataque.
Y durmiendo a la intemperie por la noche
respetando nuestra madre la bandera
y teniendo por hogar sólo una tienda,
por vecinos los rojillos y las fieras.
Madre mía, madre mía,
reza por mí noche y día
para a tu lado poder volver,
muy pronto ha de ser


Mala pata, mala pata...
Pues bien, nada más escuchar las primeras notas caí inmediatamente en la cuenta de que la música era la de una canción que a veces cantaba mi padre en Dormitalería, pero con otra letra. Aunque mis hermana recuerdan alguna estrofa, yo sólo recordaba cuatro palabras ("a un dentista le encargué una dentadura", así, entre comillas) y con ellas fui a buscarlas a San Google. Y vaya que sí apareció.
Como esta publicación encontrada practica un "Buen Humor" satírico, la presenta de esta curiosa manera Néstor O. LOPE, seudónimo de Ernesto Polo López:

CANCIÓN DESESPERADA
(Este triste canto corre a cargo de un gachó con más mala suerte que Loreto Prado en amores, y el cual gachó, al entonarlo, se acuerda con demasiada frecuencia del pavoroso estilo de D.ª Raquel Meller.)
 «Serranillo..., serranillo...,
no me mates, gitanillo...
iQué mala entraña tienes pa mi!...
¿Cómo 'pues' ser así?...»

(Gloriosa y célebre canción que sirve de elegante norma para dar al viento las notas de ésta. ¡Pueden ustedes probar a cantarla, con la misma música y todo, y verán qué requetebién resulta!) 

Es mi vida una tragedia continuada...
Son pa mí todos los días martes trece...
Si me afeito, la navaja está mellada...
Si en mi huerta planto un rábano, no crece...
Cuando voy a los teatros, no hay butacas...
Cuando pido chocolate, me dan tila...
Si una carta escribo a Cuenca, va a Caracas..
¡Si me duermo, una murga me espabila!...
¡¡Mala pata!! ¡¡Mala pata!!
 ¡¡Lo que yo ato se desata!!
¡¡Y si una rosa pongo en mi ojal,
al punto huele mal!!
A un dentista le encargué una dentadura,
pues sin muelas y sin dientes me vi un día;
pero luego de pagarle la factura,
resultó que pa comer yo no tenía...
Suicidarme resolví inmediatamente,
y en el mar me sepulté en la blanca espuma...

Pero al punto me salvó un hombre valiente
¡¡y hoy, por culpa del baño, tengo reuma!!...
¡¡Mala pata!! ¡[Mala pata!!
¡¡Así dice el que me trata!!
¡¡El mismo día que yo nací,
la pata ya metí!!
Una suegra yo tenía que arañaba...,
pero un día la diñó del escorbuto...
Y mi suegro, el pobre hombre, a moco y baba
la lloró con desconsuelo (¡vaya un bruto!).
Mas, cansado de llorar amargamente,
de repente desechó la pena negra...,
¡y contrajo matrimonio nuevamente!...
¡¡¡De manera que he vuelto a tener suegra!!!...
¡¡Mala pata!! ¡¡Mala pata!!
¡¡Tengo un duro, y no es de plata!!
¡¡Hace dos días que me he casao,
y ya me la han pegao!!...
NÉSTOR O. LOPE





















Un homenaje a Martínez Abades
"Mala entraña. Serranillo"
Como veis, se nos dice claramente con la música de qué canción debemos hacerlo. Se trata de Serranillo o Mala entraña. del asturiano Martínez Abades.
Gran y agradable sorpresa la que me ha causado este asturiano de Gijón, que empezó siendo pintor, con marinas en el Museo del Prado, y del que he encontrado en la Biblioteca Nacional nada menos que 170 registros bibliográficos, con canciones asturianas como la deliciosa La Panderetera, que aún tocan los gaiteros, y títulos de cuplés y chotis como Flor de te, Ay, Cipriano, Mimosa, Los amoríos de Ana, Agua que no has de beber y, cómo no, Serranillo -o, lo que es lo mismo- Mala entraña, que es la que toca hoy. Y cantada por... 


Mala entraña (Serranillo)
Cuando triste quedo a solas en mi alcoba
le pregunto a la estampita de la Virgen:
¿Qué he hecho yo pa que tú así tan mal te portes?
que lo que haces tú conmigo es casi un crimen.
Mira Niño que la Virgen lo ve todo
y que sabe lo malito que tú eres
que queriéndote yo a ti con fatiguitas
el amor buscas tú de otras mujeres.
Serranillo, serranillo,
no me mates, gitanillo
Qué mala entraña tienes pa mí
¿cómo 'pues' ser así?

¡Cuántas veces en mi reja me sorprenden
los primeros resplandores de la aurora
esperando por si alguna vez te acuerdas
de esta pobre enamorada que te adora!
Pero tú quizá gozando otros quereres
ni un momento pensarás en que te espero,
y entre tanto que dichoso así me olvidas
de dolor esperándote me muero.










En resumen, Mala entraña (Serranillo), el cuplé de Martinez Abades que cantaba el mal de amores, sirvió -en su versión trágica- de altavoz para el grito de miedo e indignación del soldado en la Guerra de África y en la Guerra Civil. Y en su versión cómica nos hizo reír con las desventuras de un gafe.
Hoy, cien años después de su creación, he tenido el gusto de desolvidarlo.

3 comentarios:

olgamariaramos dijo...

Qué grato es comprobar que el cuplé es recordado.
Gracias por incluir mi poema a Martínez Abades al que considero, como intérprete y estudiosa del género, el mejor y más completo compositor de CUPLÉ
Olga MaríaRamos
Cupletista y cupletóloga

Patxi Mendiburu dijo...

Muchas gracias a ti por tu labor de dignificación del cuplé. A Martínez Abades no lo conocía, pero sí sus canciones. Ha sido para mí una bonita sorpresa y sus canciones siempre me han hecho sonreír por su desenfado.
Muchas gracias, Olga María

olgamariaramos dijo...

Mala entraña, Agua que no has de beber, Flor de te, Amor de muñecos, Los amoríos de Ana, Ay, Cipriano... Todos suyos.