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martes, 25 de abril de 2017

La 'navarrica', ahora en Tudela

Gayarre desde arriba dirige la operación
Tras el creciente viraje nacionalista del Gobierno que preside Uxue Barkos, de Geroa Bai, con los apoyos de EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra, parte de la sociedad navarra ha decidido mostrar su rechazo de forma cívica y para ello han recurrido al símbolo oficial de la Comunidad Foral.
Un grupo de ciudadanos ha decidido reivindicar la bandera de Navarra luciendo un gran estandarte con el escudo foral por toda la capital ribera, enarbolando la gran bandera en algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad.
Muchos tudelanos se han sorprendido esta mañana de domingo al otear el horizonte y ver el skyline (línea del cielo, perfil), con la clásica silueta del Sagrado Corazón -elevado sobre el Ebro y la ciudad- teñido de rojo por una enorme bandera de Navarra colocada sobre la ladera.
Los promotores de la iniciativa, que han optado por desvincularse de cualquier iniciativa de índole política, han portado después el estandarte hasta el corazón de Tudela, la céntrica Plaza de los Fueros. Allí, a mediodía y con la zona repleta de familias aprovechando la mañana de domingo, han colocado la bandera en el quiosco ante los aplausos espontáneos de los tudelanos congregados alrededor.


Se trata de una propuesta que este grupo ciudadano que reivindica el foralismo de Navarra ante las injerencias nacionalistas ya ha llevado a cabo previamente. El pasado Día de Navarra colocaron igualmente una gran bandera foral en el icónico Castillo de Maya y este mismo mes de abril repitieron la iniciativa en el Castillo de Tiebas.



Los medios y las redes sociales han valorado muy positivamente esta hermosa iniciativa de exhibición de nuestra bandera, la 'navarrica', usada desde 1556, y la opinión general era de que ya era hora de que alguien se moviera, alguien hiciera algo ante el avasallamiento independentista.
Entre esos testimonios quiero destacar muy especialmente uno, el de Belén, una mujer que a comienzos de los 80 tuvo la osadía de llevar la bandera española -ella sola- al cohete de inicio de fiestas de Tudela.
En aquellos años era una heroicidad llevar una bandera española ¡en Tudela! Si hoy el chupinazo tudelano lo vemos así de bonito, es sin duda gracias a personas como ella

Testimonio de Belén
Hola de nuevo a todos. 
Lo primero de todo es dar las gracias a los que estuvisteis ayer.
Lo segundo, y para mi muy especial, es contaros un recuerdo que ayer tuve muy presente.
Yo tendría 15 ó 16 años, no recuerdo bien. Plaza nueva, 24 de julio, 12 de la mañana...la plaza llena de gente y petada de ikurriñas. En aquellos años (83, 84) parece ser que era lo normal. Para una gran mayoría, que no para mí. Unos días antes, mi cabeza trabajaba a todo gas. 
A todo esto, lo que por mi cabeza pasaba, no se lo podía contar a nadie, y mucho menos a mis padres, porque seguramente no me hubiesen dejado hacerlo, normal dadas las circunstancias. 
Tenía alguna pesetilla ahorrada, y fui a los Castillos a comprar un trozo de tela. Amarilla y roja. La bandera española. Me preguntó para que la quería, y no pude más y se lo conté. Me miró con cara de ohhhhh y me dijo: "toma, te la regalo". 
Yo más feliz que una perdiz. Con mi bandera y encima no había gastado nada.
Por fin llego el nombrado día 24. Como he dicho antes, la plaza petada de ikurriñas. Y en esto... aparezco yo. 
Ahora reconozco que fui una inconsciente, pero la ocasión lo requería. 
Yo con mi bandera pegada al palo de la escoba que le robé a mi madre. 
No os podéis imaginar lo que se siente. Ahora lo cuento, y estoy llorando, creedme. 
Conseguí llegar al centro de la plaza. Aún no sé ni como no me rompieron la cara. Bueno, ahora sí lo sé, me enteré después. Cuando me vieron entrar, y sin que yo lo supiese se me hizo un corro de protección. Nadie podía tocarme. Estaba muy, muy bien protegida. Miré hacia los balcones. La gente me señalaba y… ¡¡¡dios mío!!! ¡cuántos aplausos! ¡¡¡cuántos gritos de ‘valiente valiente’!!! 
Nadie, nadie se había atrevido a hacerlo antes. Fui yo la primera en enfrentarme a ello. 
De hecho, guardo con mucho cariño una carta (que sacaremos en su día) que publicaron en un diario. “A mi amiga desconocida”, ponía el titular.
A todo esto, a mi padre se lo habían contado ya, e iba buscándome por todo Tudela. Y me contaron que decía: “A ésta le voy a dar una de ostias que se va a enterar”. Evidentemente estaba asustado, tenía miedo por lo que podía haberme pasado. 
Al final, de ostias nada. Un abrazo muy, muy grande fue lo que me dio.

Vaya rollazo que os he metido, pero quería contároslo. Un abrazo a todos.

1 comentario:

Ispan dijo...


De rollazo nada ,Doña Belén. Un Viva Navarra , un Viva España y un Viva la madre que la trajo al mundo.