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domingo, 30 de octubre de 2016

Clase de arqueología en Ujué (DN)

El arqueólogo Carlos Zuza toma notas durante el primer análisis, in situ, del hallazgo en la plaza Mayor de Ujué. El enterramiento estaba como a medio metro. En la imagen se puede apreciar el esqueleto tras haber levantado la piedra que cubría la cista
Le pusieron Lucy porque, cuando D. Johanson encontró el esqueleto de aquella hembra afarensis, sonaba la canción de los Beatles  "Lucy in the Sky with Diamonds". No sé qué musica estaría escuchando "Indy" Carlos Zuza, cuando destapó la cubierta de la cista y apareció el primer ujuetarro, pero a todos los niños de Ujué les tuvo que sonar a música celestial ver cómo Carlos iba extrayendo cada hueso y explicándoles características y dolencias que había tenido su antepasado. Señores y señoras del Gabinete Trama: enhorabuena por difundir el patrimonio arqueológico haciendo cantera.

Un hallazgo que suma historia a Ujué
El estudio preliminar de los restos y la tumba hallados en la plaza Mayor de Ujué apunta a la época tardo antigua, entre los siglos IV y V
Texto Sheyla Muñoz, Tafalla. Fotos Alberto Galdona
He subido a Facebook una secuencia de imágenes de las de crear afición
El hallazgo se produjo la pasada semana en la plaza Mayor de Ujué, durante el transcurso de las obras de renovación de redes y pavimentación. No obstante, no supondrá una paralización de los trabajos que se prolongarán hasta el mes de marzo
El teléfono de Carlos Zuza Astiz, arqueólogo del Gabinete Trama, sonó a última hora de la tarde del jueves 20 de octubre. Le llamaban desde Ujué. Allí, en la plaza Mayor de la localidad, en el centro del pueblo, los empleados de la empresa encargada de acometer las obras de renovación de redes y pavimento habían encontrado algo. “Me dijeron que parecía una canaleta. Lo que habían visto era la cubierta de un enterramiento en cista”, rememora. Así, el viernes a primera hora de la mañana Carlos Zuza ya estaba en Ujué con el mono de trabajo. Comenzó a examinar el hallazgo hasta que dio con una tumba que estaba intacta.
Esta imagen vale oro. Carlos Zuza mostrando a los chavales la cabeza de un fémur. 
Así se hace cantera! Enhorabuena! Gracias, Carlos
Empezaba así un minucioso proceso que se prolongará en el tiempo y que ya el mismo viernes permitió avanzar el buen estado en que se encontraba la cista – tumba-. Al ser víspera de fin de semana, los trabajos no prosiguieron hasta el pasado lunes, cuando las tareas de limpieza sacaron a la luz los restos óseos de un esqueleto que también estaba muy bien conservado.
La limpieza se prolongó a lo largo del lunes y el martes, atrayendo hasta la plaza de Ujué a numerosos vecinos intrigados por el hallazgo. “Vinieron incluso los niños de la escuela, que me hicieron una pequeña entrevista. Fue muy interesante”, asegura Zuza.

Allí, en la misma plaza, comenzó el proceso de estudio que en el lugar del hallazgo se concreta en la recopilación de datos que arrojan las propias circunstancias del enterramiento y que se completa con un registro gráfico a base de fotografías y planos que recogen la posición de los brazos, la cabeza, las piernas, la orientación, etc. “En este caso nos encontrábamos ante un enterramiento cristiano clásico, de este a oeste. Con la cabeza hacia el oeste para mirar al sol”, explica el arqueólogo. Concluida esta primera fase, llegó el momento de recoger los huesos, una tarea que requiere de un “cuidado especial”, y empaquetarlos para llevarlos al estudio.
Con riguroso cuidado, Mª Paz De Miguel Ibáñez, colaboradora de la Universidad de Alicante pero natural de Pamplona, colocaba ayer por la mañana sobre una mesa del estudio de Trama en Mutilva, uno a uno, los restos óseos hallados en Ujué. De Miguel, junto con el resto de personal de Trama, Mercedes Unzu Urmeneta, Nicolás Zuazúa Wegener y María García-Barberena Unzu, dedicarán los próximos días a examinar en profundidad los huesos hallados. No obstante, tras un análisis preliminar, ayer apuntaron algunos datos de especial relevancia como el hecho de que la tumba hallada pertenece a la época tardo antigua, por lo que estaría datada entre los siglos IV-V. “Hablamos de un análisis preliminar por lo que no es algo concreto y exacto”, insistieron.

Un varón robusto
No obstante, del esqueleto que reposaba sobre la mesa, se sabe ya que perteneció a un varón, que no era demasiado alto, podía medir entorno a 1,60 metros; y macizo, de complexión robusta. “Está muy bien conservado para lo que podía haber salido por las fechas de las que hablamos porque era un individuo robusto. En ocasiones, los niños suelen salir más alterados como sucede con personas de edad más avanzada. Esta persona era adulta, con una edad que rondará entre los 30 y los 45 años”, explicaba De Miguel.
A primera vista, según añadía, los huesos facilitaban otras informaciones relevantes a la par que curiosas como el hecho de que se apreciase que tuvo una caries en una muela inferior izquierda, un hecho éste que, en opinión de la experta, provocó también una mayor acumulación de sarro en la parte derecha de su dentadura. En cuanto al resto del esqueleto, De Miguel se refirió a una lesión en la cabeza del fémur, que le provocaría artrosis, y también constató una gran diferencia entre la robustez de las costillas del lado derecho y del izquierdo. “Esto a veces está relacionado con alguna patología o un desarrollo metabólico diferente”, añadía.

A las conclusiones de este primer análisis preliminar, que continuará en profundidad los próximos días, los expertos añaden la información obtenida de una hebilla que apareció junto al cuerpo, previsiblemente de un cinturón o algo que se le asemejase. “Esta hebilla tiene unas características que nos pueden dar algunas pistas para intentar ubicarlo mejor”, apuntaba Carlos Zuza. Todos estos asuntos y conclusiones quedarán reflejados en una memoria que Trama hará llegar con posterioridad a Príncipe de Viana. Además, existen otras pruebas que contribuirían a conocer con mayor exactitud la datación del hallazgo, una de ellas es la calibración por radiocarbono, pero para las cuales son necesarios unos recursos económicos que Trama quiere buscar. “Estamos ante un hallazgo singular que puede aportar mucha información. A ver si conseguimos los recursos que nos permitan seguir trabajando en él”, indicó Mercedes Unzu. Y es que los arqueólogos no dudan: “Es muy fácil que haya más enterramientos por el entorno, casi seguro, pero estarán mucho más dispersos”.
.La sepultura y la cubierta. Estas dos fotos son de Sara Berrade
 Una tumba muy bien construida
Igual de relevante que la información que se desprenda del estudio de los restos óseos lo será la que arroje el correspondiente a las piedras con que se construyó la cista donde estaba enterrado el cuerpo hallado en Ujué. “Hablamos de una estructura muy bien construida en la que se utilizaron piedras de algún edificio en ruinas que nos lleva a hablar de edificios más antiguos a la hebilla encontrada y que podría pertenecer como ya hemos dicho de forma preliminar a la época tardo antigua, siglo IV o V”, indicaba Carlos Zuza. La información que esconden dichas piedras será de gran valor para Ujué pues permitirá estudiar qué tipo de edificios había en época romana. “La importancia radica en que de aquella época en Ujué no se conserva nada más allá de unas aras que aparecieron en la iglesia y unos cuantos materiales. Este hallazgo ha permitido tener algo, aunque sea poco, de la arquitectura. Los estudiaremos y trataremos de indagar. Seguro que obtenemos información interesante”, sentenció Zuza.

Lo dicho: no os perdáis las imágenes, algunas comentadas, que he subido a Facebook

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