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domingo, 30 de septiembre de 2018

El crimen del cura de Unciti (1950)

Iglesia abandonada de Unciti. El cura fue asesinado al salir por esa puerta, tras los primeros toques para
el rosario (02.06.50). A la dcha, la parroquia en 1929
Prolegómenos
En los últimos años de vida de mi madre, cuando iba a pasar con ella la tarde de los martes, aprovechaba para sonsacarle anécdotas, recuerdos suyos... que no podían quedar en el olvido. Uno de los que más me impactó fue el caso de Toribio Eguía, quien en 1884 mató al cura de Atondo y a su ama. Su ejecución fue a garrote vil en la Vuelta del Castillo y Pío Baroja, niño, fue testigo de ella.
Y yo le reñía a mi madre: "me estás venga contar lo del crimen del estanco de la calle del Coso, el crimen del cura de Atondo... y no me cuentas nada del asesinato del cura de Unciti, bien reciente (1950) y a un kilómetro de Cemboráin, de donde sois el papá y tú". Y mi madre se hacía la loca o, quizás, no supiera (cosa extraña), pero jamás me contó nada.
Muerta ya mi madre en 2010, empecé a publicar la triste historia de Toribio y cinco años después -en 2016- me llega al blog este comentario:
Anónimo dijo...
Estupendo, Patxi, tu relato de El crimen de Atondo: Toribio Eguía".
Lamento, no obstante, que no amplíes el asunto del párroco de Unciti, Don Juan Iribarren Martínez, asesinado el viernes 2 de junio de 1950. Sólo he podido encontrar dos referencias en el Diario de Navarra. Un amigo de Aoiz recuerda algunos ecos que circularon por la zona tras el asesinato del párroco. Al parecer, ambos competían por el amor de la misma mujer, o bien el párroco desaconsejó a la chica que se casara con cierto mozo del pueblo. Éste, despechado, se vengó del presbítero quitándole la vida de un hachazo. La noticia sólo fue recogida, brevemente, por el Diario de Navarra: una esquela el domingo 4 de junio de 1950, y, un año después, un breve artículo in memoriam.
Es posible que no se quisiera publicitar un episodio tan truculento, que debió parecerles, en aquellos tiempos, escandaloso.
Antigua parroquia, cementerio y Paña Izaga
Como veis, cuando se esconde la información, se disparan los rumores; cuanto más silencio guarde la Iglesia y la prensa, más duros y retorcidos los rumores contra las víctimas [: el cura ("algo habrá hecho"), la chica ("la mala de la película")],  
Es incomprensible que nadie haya publicado nada en 68 años. Ese silencio no ha hecho sino sembrar dudas y sospechas precisamente contra las dos víctimas, Don Juan Iribarren Martínez y Mª Luisa.
Así pues, por acabar con esta larga e injusta situación, quiero agradecer a mi tía Mª Jesús (Sor Marina, en la vida religiosa) que me haya contado lo que ella conoce sobre este triste suceso.

Mª Jesús en el Congo belga
Las fuentes
En 1950, Mª Jesús, mi informante, a punto de cumplir 23 años, estaba en el noviciado de las Dominicas, en el barrio de San Juan, y el hortelano del convento (que había trabajado antes para una casa de Cemboráin y, por tanto, la conocía mucho) fue quien le dio la noticia del asesinato del cura de Unciti. Y después (en el tiempo, que no en importancia), las visitas (muy especialmente su hermana Isidra, a la que le tocó el tema bien de cerca, como veréis) le fueron aportando los detalles, el móvil del crimen...
Quiero destacar la oportunidad del testimonio de Mª Jesús (nacida en el 27) la más pequeña y única superviviente de los 15 hermanos que fueron, entre ellos, mi padre.

El relato de Mª Jesús
Mª Luisa y XX (quien luego mató al cura) eran novios. Ella era de Sengáriz y él de casa XY de Unciti (a poco más de 10 km en línea recta). Ya habían intercambiado los regalos previos a la boda, pero aún no se habían leído las amonestaciones en las respectivas parroquias, cuando la madre de él le dijo: "no te cases con ésa". Y él dejó a Maria Luisa.
Pero, al tiempo, quiso que volviera. Ella, quizás porque se sintió despreciada, ya no quería volver. Entonces él le pidió al párroco, Don Juan, que intercediera, ya que a él Mª Luisa no le hacía caso. A pesar de los intentos del cura, Mª Luisa se mantuvo firme en su negativa y a XX empezó a darle la impresión de que el cura no hacía todo lo posible.
El primer síntoma de que XX estaba perdiendo la cabeza fue que empezó a decir por Unciti que iba a matar al cura. La gente, como os podéis imaginar, no se lo tomaba en serio.
La línea roja  marca  la distancia (208 m) de la parroquia (abajo) a la 1º casa de Unciti
La parroquia de Unciti estaba entonces alejada más de 200 metros de las primeras casas del pueblo (caso -que yo sepa- poco habitual, que habrá que investigar) y era el propio cura quien daba los toques (la una, un cuarto, media y entrada) para misas, rosarios...
Se encontraba, con una cruz, donde cayó muerto Juan
El viernes, 2 de junio de ese año 50, el cura dio alguno de los primeros toques anunciando el Rosario, "pero luego no tocaba, no tocaba y el pueblo se alarmó". El cura no aparecía por ninguna parte y llamaron a la Guardia Civil.
Cuando llegó la Guardia Civil, lo encontraron muerto junto a la iglesia, semiescondido en una ezpuenda.
Nadie sabía, a ciencia cierta, qué le había podido pasar, pero XX sí. Había esperado a que el cura saliera de la iglesia, tras alguno de los primeros toques, y en el mismo atrio, por la espalda, le dio un azadazo (no hachazo) en la nuca, en sitio seguro. A continuación lo arrastró para ocultarlo en la ezpuenda. Para disimular, volvió a casa como si nada y puso la radio a tope (como queriendo decir: "a mí que me registren, que yo estaba en casa oyendo música").
La Guardia Civil, tras recabar información y recoger pruebas, enseguida detuvo a XX. Él mismo ("voy a matar al cura") ya se había delatado.
XX pasó el resto de su vida entre la cárcel y el manicomio, donde -cree mi tía Mª Jesús- murió.
Actualización 20/04/1978
Preguntando en el cementerio me dicen que falleció en Pamplona, el día 19 de abril de 1978, a los 62 años de edad. No hay lápida. Estuvo enterrado en una fosa y luego fue al osario común.
Pinchad en el enlace para ver la Venta de Óriz ("el cenáculo" de mi hermano Carlos) en la actualidad
Maria Luisa
1. Tía Isidra  2. Mª Luisa  3. Tía Felisa, dominica misionera
Imaginaos la situación en que quedaba Mª Luisa tras el asesinato. Especialmente quienes se hicieron eco de los rumores más malintencionados ("Al parecer, ambos -cura y novio- competían por el amor de la misma mujer"), la verían como "la mala de la película".
Y en ese terrible momento juega un papel fundamental otra tía mía, Isidra, amiga de Mª Luisa. [En la foto de la derecha las veis en la despedida de las 4, de pie, que se van monjas. Con el nº 3, mi tía Felisa, que murió en 1945 con 28 años. Fue sustituida en la misión por Mª Jesús, nuestra informante]
Mi tía Isidra tenía en la Venta de Óriz todo un arsenal de primos solteros (once, leo en la lápida; cada vez que, por los años 60, pasábamos con el coche por la Venta, mi hermano Carlos, con su ironía habitual, solia decir: "a la izquierda, el cenáculo").
Entre ellos, había uno, Pablo, cuya familia quería que se casara con una chica, pero a él no le llenaba. Isidra, que conocía los sentimientos de Pablo, no muchos meses después de los terribles hechos, un día le habló así: "supongo, Pablo, que en Óriz habéis oído hablar del caso del cura de Unciti. La chica, que se vio envuelta en la tragedia, es una amiga mía de Sengáriz, Mª Luisa. Imagínate en qué situación queda. Yo, que quiero lo mejor para ti, te garantizo que es buena, sacrificada, trabajadora..."
El éxito de esa relación fue total. Pablo y Mª Luisa se casaron y tuvieron un hijo, José Luis. Yo los recuerdo, cuando venían por los Jardines de la Taconera, en los años 50, como una pareja muy agradable. Una hermana mía les pone el calificativo de "buenazos" y añade un detalle que me ha dejado impresionado: Mª Luisa debía de estar bastante delicada y cuando volvían a casa (un piso sin ascensor) el bueno de Pablo se la echaba a las costillas y la subía hasta casa. Y de José Luis, el hijo, quien lo ha conocido sabe que fue una persona solidaria, un buen profesional y honrado a carta cabal.
En fin, tía Isidra, que como casamentera no tuviste precio.
Aquí descansan Maria Luisa y Pablo, su hijo José Luis y los Mendiburu Ayanz
Juan Iribarren Martínez
Gracias a la esquela y a la hemeroteca de DN, he conseguido saber era originario de Alzórriz; durante la Guerra Civil fue destinado como capellán castrense en el Tercio de San Ignacio; fue también párroco de Najurieta; El Cabildo y Arciprestazgo de Ibargoiti organizó un funeral en el Seminario de Pamplona; hubo misas de aniversario, también, en Alzórriz y Lesaca y que murió con 40 años y está enterrado en el cementerio de Unciti.

DN Hemeroteca 03/06/1951
Lápida de Juan Iribarren en el cementerio de Unciti
...Iribarren Martínez. Un año ha pasado desde aquella noche nefasta, y durante él, en nada ha disminuido el recuerdo a su pastor de almas, como a la hora en que la mano homicida causó la muerte al Sacerdote. El tiempo, factor principal, que borre las huellas de lo pasado, no puede hacer, que ese caso se olvide. y como homenaje a su memoria y recuerdo, este pueblo, ha sabido, con verdadera resignación cristiana sobrellevar tan tremenda desgracia y las consecuencias que de ella se han derivado. Ayer, festividad del Sagrado Corazón de Jesús; después del acto...

En conclusión
Cuando oía hablar del crimen del cura de Unciti, para rato sospechaba yo que mi familia, por parte de padre, hubiera jugado un papel tan importante y, sobre todo, tan positivo:
  • mi tía Mª Jesús (sor Marina) como informante, evitando rumores malintencionados
  • mi tía Isidra, ejerciendo providencialmente de 'casamentera' para Mª Luisa, evitando su estigmatización social
  • mi tío Pablo, haciéndola feliz (y subiéndola a casa a rechinchín)
  • mi primo José Luis, haciendo que sus padres, Pablo y Mª Luisa, estuvieran orgullosos de él y dándoles dos nietas.
¡Para estar muy orgulloso!
Pero me quedo con la rabia de no haber publicado esto hace unos años, cuando alguno de los afectados vivía.
Continúa en 

Crimen de Unciti, otras versiones y valoraciones

viernes, 28 de septiembre de 2018

La familia Kelly en España (1966-82)

La Familia Kelly en Ejea (1975), un año antes de venir a Navarra
Nota: En el año 1981, la Familia Kelly regresó a su casa de Belascoáin para grabar el vídeo  The Kelly Family Searching For The Magic Golden Harp , en el que recreaban su paso por Navarra.
De él  están extraídos todos los trocitos que vais a ver, salvo el primero.

Los comienzos
1ª casa en Gamonal
  • 1966 Gamonal (Wikipedia dice mayo del 65). Dan, el patriarca, llega a la conclusión de que el estilo de vida consumista en los Estados Unidos no es bueno para sus hijos, por lo que "tira el televisor por la ventana" (eso exactamente dice la página no oficial) y decide venirse con su familia a España. Daniel Jerome Kelly y su primera mujer Janice, con sus hijos Danny, Caroline, Kathy y Paul recalaron en Gamonal, municipio de Talavera de la Reina, (Toledo, España), donde Daniel abrió una tienda de antigüedades. Dan y Janice se separaron y ésta regresó a los Estados Unidos. Dan pronto se enamoró de Barbara Ann Suoko, la niñera de sus hijos.
  • 1973 Museo del Prado. En una visita a dicho museo, Dan Kelly conoce al estudiante de medicina Fernando Sanz Posa. Fernando vivía solo en la capital, estaba en su último año de carrera y sólo le quedaban dos asignaturas -que tenía 'atragantadas'- para acabarla, especialmente Pediatría. Daniel Kelly, gracias a sus conocimientos pedagógicos, decidió ayudar a Fernando invitándole a vivir con ellos en Gamonal. Fernando, con la ayuda de Dan, consiguió aprobar y finalizar la carrera en la promoción de 1973.
  • 1974 Plaza Mayor de Madrid.  Es el lugar donde la familia Kelly actúa por primera vez como músicos callejeros y reciben dinero de los transeúntes.
  • 1975, mayo. Ejea. El negocio de Dan flaqueaba y los Kelly tenían bastantes deudas. Y aquí es cuando Fernando Sanz Posa decidió devolverles la ayuda prestada, acogiéndolos en su propia casa  de Ejea de los Caballeros. Fue allí, en la capital cincovillesa, donde empezaron las primeras actuaciones profesionales de los Kelly Kids, llegando a grabar para televisión en Madrid y Zaragoza. Daniel Kelly y Fernando Posa continúan consiguiendo actuaciones para los ya conocidos como Kelly Kids y también como tuna (sobre todo en restaurantes), en Ejea y alrededores, en pueblos de Navarra y del Pirineo aragonés. Nos lo cuenta John:
  • 1976, marzo, a Navarra Fue en una de esas actuaciones, en el mesón Caballo Blanco de Pamplona, donde les ofrecieron alojamiento en Belascoain, y los Kelly, tras meditarlo y comprobar que realmente podían vivir de su música, decidieron -con mucho pesar- mudarse. Era marzo de 1976 y la familia -que puso color a la vida de tantos cincovilleses- abandonó Ejea sin saber que se convertirían en estrellas mundiales de la música.

Antes de terminar este apartado de los prolegómenos, quiero recalcar lo bien trabajada que está la página dedicada a la estancia de los Kelly en Ejea. Mi mayor agradecimiento a  Nuria Arilla por tan magnífico reportaje y por la precisión en el tema de las fechas (que me han vuelto loco).


Pasamos ahora a la entrevista que, recientemente, le hizo el Noticias a John Kelly, nacido en el 67 en Talavera de la Reina. El primer hijo de Dan y Barbara. Vive actualmente en Pamplona con Maite Itoiz. John se centra en la estancia de la familia en Pamplona. Tened en cuenta que John, cuando llega a Pamplona, tiene 8-9 años. Por tanto, lo que nos cuenta no es propiamente un recuerdo, sino una reconstrucción.

El Mesón del Caballo Blanco
The Kelly Family se instaló en Belascoáin en el año 1976, en una casa a la que regresaron en varias ocasiones
A finales de 1975, asentados en Ejea de los Caballeros, la Kelly Family, rememora John, ya contaba con dos formatos para sus actuaciones: el grupo, propiamente dicho, y otro más 'tipo tuna'. Este formato lo utilizábamos principalmente para actuar en restaurantes. Así, a finales de ese año, ofrecimos nuestra primera actuación en Pamplona (sin contar una previa que ofrecieron en el Anaitasuna, junto a otros grupos, pero bajo el nombre de Kelly Kids), en el Mesón del Caballo Blanco, en el restaurante, que estaba lleno.


Tras actuar nosotros, de una de las mesas se levantó una persona, Andoni Esparza, que estaba acompañado por Jorge Oteiza. Emocionado, les pidió a las personas que estaban comiendo en otra de las largas mesas que nos cantaran... y es que se trataba de los integrantes de la Coral de Cámara de Pamplona. Y nos cantaron el Agur Jaunak. Tras escucharles, mi padre se emocionó tanto que se preguntó "¿a dónde hemos llegado? ¿qué es esta canción?”. A partir de ese momento, y principalmente debido a la amistad que el padre de la familia trabó con Andoni Esparza, el patriarca decidió que tenían que vivir en Navarra.
El Viana (Laboa, Lertxundi, Itoiz...)
“En aquel tiempo, Andoni Esparza era gerente de Aguas de Belascoáin, y le dijo a mi padre que conocía una casa que estaba en venta. La compramos y nos trasladamos a vivir en 1976. Una vez instalados, mi padre decidió abrir el bar Viana, que regentamos durante, más o menos ochos meses”.
Rápidamente, apunta John, “el local se convirtió en un sitio mítico, en el que siempre había música, y al que venía muchos artistas, músicos como Mikel Laboa o Benito Lertxundi, pintores... Es que mi padre era como un magneto, atraía a las personas y hacía que estuvieran a gusto.
Ahí conocimos también al padre de Maite, Carlos Itoiz, que venía todas las noches... Era un bar en el que se podían escuchar casi todos los estilos de música, desde el rock hasta el folk o el flamenco. Ahí conocimos también al grupo Ortzadar, con los que mi hermana Kathy llegó a tocar el violín.
Hace poco, con motivo del rodaje de un documental sobre el grupo para una televisión alemana, lo visité de nuevo y ¡está prácticamente igual!”, apunta John, al que su prodigiosa memoria le transporta al pasado una y otra vez, mientras una vidriosa mirada ejemplifica la auténtica devoción que sentía por su padre.
“Yo solo tenía ocho años, pero también recuerdo que fue la primera vez que vi a Maite (su mujer), cuando su madre (Tere Solchaga) la traía en brazos, con apenas un año”.
Tocando en el Viana, en 1976
El Viana tocó a su fin en manos de los Kelly, tras darse cuenta el progenitor de la familia de lo sacrificado que es regentar un negocio de hostelería. “Significaba estar día y noche pendiente del bar. Además, el camarero que teníamos, no dejaba de echarle la bronca a mi padre porque invitaba a todo el mundo y no llegaba dinero a la caja. Hacíamos música pero nos quitaba mucho tiempo, así que dejamos el bar”, explica John.
De esta época, John recuerda especialmente una actuación en Salesianos “a la que no acudió nadie, pero, cuando ya nos íbamos, apareció uno corriendo, diciendo que lo sentía, que llegaba tarde. Y mi padre decidió actuar sólo para él. A algo así, en su momento, no le di importancia, pero ahora sí lo valoro mucho porque, para mí, es lo que definió nuestro éxito posterior. Esa es la filosofía que aprendimos de nuestro padre, la que nos abrió los ojos y la que ahora me hace tener los pies en la tierra”.
En el año 1981, The Kelly Family regresó a su casa de Belascoáin para grabar el documental The Kelly Family Searching For The Magic Golden Harp (del que están extraídos los trocitos anteriores), en el que recreaban su paso por Navarra.
En 1982 la familia volvió de nuevo a Belascoáin debido al cáncer que sufrió Barbara, la madre, que falleció en la localidad navarra ese mismo año . - F.F.G.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La plaza del pedestal vacío

La escultura de Marino Amaya en 2008 (Foto CALLEJA). El pedestal hoy (Foto J.M.Muruzábal)
"Marino Amaya (Astorga, 1927) realizó sus primeras esculturas en el campo, mientras cuidaba las ovejas...". Perros y gatos abandonados, recogidos por el escultor, formaron parte importante de su vida y de su obra. Pero son las esculturas de la mujer y de los niños las que adorna(ba)n dos plazas de Pamplona: Ezcaba y Primero de Mayo.
Desgraciadamente, a esta última acabaremos llamándola....

La plaza del pedestal vacío 
Llevo tiempo queriendo escribir estas líneas a ver si nuestro Ayuntamiento es capaz de solucionar un pequeño “desaguisado” de esos que a veces suceden. En la plaza Primero de mayo, del barrio de la Chantrea, denominación que se otorgó a ese espacio para recordar “el carácter obrero del barrio” (según la prensa del momento), existe un pedestal vacío que lleva así mucho tiempo ya.
Uno, que lleva muchos años dedicado a la historia del arte navarro y al estudio de la escultura pública de nuestra Comunidad, recuerda que ese pedestal tuvo en su día una escultura. Aún puede verse encima del pedestal vacío el arranque de dicha escultura. Dicha plaza llevó el nombre, anteriormente, de Plaza Elberdín (busca Elberdín) y en su inauguración se ubicó, encima de dicho pedestal hoy vacío, una escultura del autor Marino Amaya representando unos niños.
En el pedestal, sobre el que está la base de la escultura, aún puede leerse el nombre del citado escultor. Guardo un recorte del Diario de Navarra, de hace bastantes años, en que aparece fotografiada la escultura en su pedestal.
Me permito solicitar de nuestro Ayuntamiento que recupere dicha escultura (espero que la hayan guardado arrinconada en cualquier almacén municipal) y la reubiquen en su pedestal. Entiendo que dicha labor costaría poco dinero y contribuiría, sin duda, a embellecer y servir de ornato a ese agradable rincón, ubicado detrás del antiguo colegio de la Salesianas y junto al centro escolar Bernat Etxepare. Si además de la escultura se logra adecentar un poco el pequeño jardín en que se localiza el pedestal, aún mejor.
Sé que nuestro Ayuntamiento tiene cosas mucho más importantes en que ocuparse, pero estos pequeños detalles, buenos para la cultura, cuestan poco y los amantes del arte y de la escultura seguro que lo agradecerán.
Se ha hablado muchas veces de cuidar el patrimonio escultórico de nuestra ciudad, que es muy rico. Pamplona tiene la suerte de contar con un número de obras muy importante. Son mucho más escasas las obras situadas en los barrios periféricos, como es el caso de esta escultura de que hablamos. Por ese mismo motivo deberíamos cuidar más dichas obras. Tener un pedestal vacío, sin la escultura, y descuidado, acaba dando sensación de abandono; lleva así muchos años. Además, entiendo que es obligación de dicha entidad velar por el patrimonio cultural y estético de la ciudad. ¡A ver si hay suerte!
JOSÉ Mª MURUZÁBAL DEL SOLAR, HISTORIADOR DEL ARTE NAVARRO

lunes, 24 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (3)

El Redín, Caballo Blanco. Recreación, hacia 1980, de la estancia de los Kelly en 1976
Imágenes de la Familia Kelly -cantando ante el Caballo Blanco, cruzando en su autobús el puente de Belascoáin, tocando en el Viana o asustados (el pequeño) ante el kiliki- acompañan el final de la entrevista a la simpática Patricia.
Y es que en el año 1981 (yo creo que en el 80), The Kelly Family regresó a su casa de Belascoáin y a Pamplona para grabar un documental en el que recreaban su paso por Navarra. En 1982 la familia volvió de nuevo a Belascoáin debido al cáncer que sufrió Barbara, la madre, que falleció en la localidad navarra ese mismo año.
La familia tuna (Recordad que esta entrevista a Patricia Kelly transcurre a finales del 95)
P.: También) hicieron música de tunas.
Recreación. El padre, bailando en Belascoáin. 1980 ca.
R.: De tunas, sí. Fuimos de villancicos a tunas (se ríe). Lo que pasó es que en España, al principio, toda la música era un hobby para casa y para las fiestas. Y luego la gente nos quería en sus bodas, en restaurantes, y poco a poco, sin saber, pues nos gustaba. Nuestro padre era anticuario y le preguntamos si dejaría su trabajo para venir con nosotros. Y él, que le encantaba con pasión su oficio, lo dejó todo porque vio que estábamos muy contentos con lo que hacíamos. Dejó de hacer viajes laborales por América y España, para recorrer restaurantes como la "familia tuna", y así nos ganábamos la vida.
P.: Quienes conocieron en Navarra a tu padre le recuerdan como un hombre grandullón, muy animoso. Tenemos entendido que ha estado muy enfermo.
R.: Ahora está muy bien. Hace cinco años ya tuvo un ataque cerebral y se quedó paralizado en el lado derecho de su cuerpo. Ahora hace terapia con los músculos y está muy bien. Estuvo en un programa de televisión que hicimos hace dos semanas y anda, hace de todo. Está muy bien. [A ver a quién no se le empañan los ojos]:

La familia
 Trasera del caserón propiedad de la familia Kelly. Foto Sesma
P.: Algunos hermanos no cantan en el grupo.
R.: Cierto. Pablo, el mayor de los varones, era el "joven hombre" de la casa. Está casado, tiene tres hijos, vive en Francia y hace música por su cuenta, aunque siempre está aquí en casa, viene a vernos. El se encarga de los papeleos de la casa de Belascoáin y va a ir pronto a Navarra a hacer arreglos al... (no encuentra la palabra y la pregunta al otro lado del teléfono)... tejado.
P.: Y Carol y Daniel, al que querían mucho en el pueblo.
R.: Carolina, sí, bueno Carol. Ella está en Estados Unidos y trabaja de enfermera, porque siempre le gustó mucho la medicina. Fue su camino y está contenta con ello. Ella vive con Daniel, que es deficiente, sabes. Eran muy majos con él las gentes. Le encantaba pasear y las galletas y siempre le daban. ¡Jo, la de galletas que comió!
Maite y John, imagen de estudio
P.: ¿Mantienen relación con gente de Pamplona?
R.: Mi hermano Pablo guarda la mayoría de los contactos en el pueblo, nosotros quizá estamos un poco lejos. Pero en Pamplona tenemos un par de buenos amigos con los que hablamos a menudo. [Recordemos que  John Kelly (1967), primer hijo de Daniel y Bárbara y primer Kelly nacido en España, actualmente vive en Pamplona. Su pasión por la música hace que siga dedicándose a ello junto a su mujer Maite Itoiz, con la que desde 2006 forma el grupo Elfenthal].
P.: The Kelly Family ha vendido 2,5 millones de discos en Alemania. Sin embargo, no se comporta usted como una estrella. Llama por teléfono para atender la entrevista, todo son facilidades... ¿El grupo conserva el espíritu del músico anónimo ambulante de los inicios?
Tocando el el Viana, en el 76
R.: Mira, lo intentamos y es muy importante porque cuando cantamos por las calles vimos tantas cosas que ¡jo!, te impresionan para el resto de la vida. Ves tanta pobreza, sufrimiento, de todo en las calles. Y no puedes olvidar a esa gente, sus lágrimas o sus sonrisas. No importa a cuanta gente cantas sino no olvidar que cada persona es una persona distinta y única. Cantas para 15.000 o 30.000 personas, que es una masa pero también son personas individuales; y es duro a veces, se olvida fácilmente, pero hay que tratar que no pase. Eso intentamos cada día.

"Pasar el montecito"
El grupo tiene previsto actuar en España en 1996
Patricia Kelly, la entrevistada
Pregunta: ¿En cuántos idiomas cantan?
Respuesta: Podemos cantar en, no sé, unos cinco o seis. Pero la mayor parte del tiempo cantamos en inglés, que es nuestro idioma paternal. En el disco Over the Hump hay un par de canciones en español. Hemos repetido los dos últimos temas, An Angel y Santa Maria; pero hay algunos temas que incluyen palabras españolas, como en Father's Nose o en Ares Qui, porque cinco de nosotros nacimos en España y es como nuestro segundo país para nosotros.
P.: ¿Cómo se puede traducir el título del disco?
R.: Over the Hump significa "Sobre un montecito". Es una expresión en inglés que nos decía nuestro padre muy a menudo, para explicar cuando has pasado por una experiencia dura, digamos, pasas el montecito. Claro, en la vida siempre hay un montecito tras del otro, pero es una expresión muy bonita que nos repetía: "Venga chicos, hemos pasado el over the hump" ¿no?
P.: La imagen de The Kelly Family tiene un aire "hippie", pero ustedes no se definen como tales.
Kelly Family cruzando el puente de Belascoáin
R.: En verdad nunca hemos hecho una imagen para ser así o así. Pasó poco a poco; hace unos veinte años mi padre tenía pelo corto, se afeitaba y llevaba corbata. ¿Normal, no? Pero el mundo del artista es diferente y sin darte cuenta más o menos te dejas crecer el pelo o empiezas a vestirte de otra manera. En España nos dicen los "hippies ricos", pero no sé, en verdad creo que también es muy celta también. Siempre fueron de imagen más salvaje; los latinos son más finos, de buena figura, que es muy bonito, pero nos gusta la libertad en el vestir.
P.: ¿Para cuando una gira española que os permitiera venir a cantar a Navarra?
R.: Espero que pronto. Lo que pasa es que estamos viajando por otros países de momento. Pero hemos dicho a Chrysalis España que esperamos venir en marzo o abril. Una vez que la promoción esté en marcha y la gente sepa quién somos podremos montar conciertos, porque si no nos conocen no acudirán. Queremos en verdad hacer giras completas en España.

El sentido musical de los Kelly
SANTI ECHEVERRIA
No hay que rasgarse las vestiduras ante el rotundo éxito que ha conseguido en algunos países europeos el Over the hump de The Kelly Family. Más aún si tenemos en cuenta que los secretos de su triunfo saltan a la vista. Variedad de estilos que cala en el oyente. Sencillez que no simpleza— en las formas compositivas. Voces contundentes alejadas de juegos polifónicos. Esta fórmula no hace sino acentuar esos estilos y el instinto para acertar con el intérprete (uno de los nueve) que hará suyo el tema adaptándolo a sus posibilidades vocales.
Como cualquier niño de Pamplona
Las letras, que combinan el inglés con versos en castellano, son tan diáfanas como la música a la que acompañan. Buscan con premeditación melodías que en pocas notas se muestren irresistiblemente pegadizas. Las construyen con instrumentaciones sencillas en las que la sección rítmica lleva el peso y es apoyada por arreglos de piano, teclados y otros que complementan a la fuerza de las voces. Cantan a esos asuntos que tanto preocupan a una familia. Y es que los Kelly son fieles a su propia esencia de progenie numerosa.
Nadie podrá negar el sentido de la musicalidad que posee esta familia. Sus cauces de comunicación trasmiten con facilidad... Es posible que aquí tengan éxito porque está demostrado que al gran público le gusta el sentimiento y lo que apela directamente al corazón... Es en los directos, más que con el trabajo de estudio, como realmente se puede disfrutar de la música de los Kelly. En ese terreno poseen carisma suficiente como para gustar a cualquiera.

Vecino de Cáseda: "Rogué e imploré"

Desde el Gobierno foral se ha negado que exista directriz alguna en un sentido excluyente, pero los hechos no le avalan.
Cuando el asesinato ocurrido en el barrio pamplonés de San Jorge, sindicatos policiales ya denunciaron que desde el 112 se excluye sistemáticamente a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de los avisos.
Esta anomalía había sido mencionada previamente por la ex delegada del Gobierno, Carmen Alba, al dejar el cargo.
Y ahora, un vecino de Cáseda -con nombre, dos apellidos y dirección- ha presentado una denuncia por la negativa del 112 a avisar a la Guardia Civil de la localidad del tiroteo que se estaba produciendo. La operadora dedicó 2'44” (ver transcripción, al final) para convencerle de que no procedía llamar a la GC.
Mientras tanto, “a Jose (su vecino) se le fue la vida esperando, y había un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros”
¡Mil gracias, Félix!
Cáseda (Navarra). 1970. Fot. Bernardo Estornés Lasa
“Rogué e imploré”
Como he expuesto, el pasado 18 de septiembre llamé al 112 para pedir ayuda tras los sucesos que acabaron con la muerte de tres personas en la calle a la altura del nº 12 de la calle Nueva, en Cáseda.
Yo vivo en la calle Nueva, nº 15. Escuché los disparos e inmediatamente vi a mi mujer bajar corriendo las escaleras de casa. “Llama, llama a la policía”, me decía. “Han disparado al padre de Julio y sus hermanos. Están los tres tendidos, creo que se mueven”.
De forma inmediata, alejé a mi familia de la fachada de la casa donde se producían los disparos y nos metimos en una habitación al otro lado de la casa y llamamos al 112. Según mi teléfono eran las 18.54 horas.
Hice una llamada explicándome lo mejor que pude, de 2 minutos y 44 segundos de duración. Expliqué a la persona que me atendía al otro lado del teléfono que en la calle había alguien disparando y que habían dejado tres cuerpos en el suelo. Rogué de forma insistente que avisaran al cuartel de la Guardia Civil que está a 100 metros (literalmente, a 100 metros) del lugar de los hechos. La persona que me atendía me explicó que pasarían aviso, pero no a Guardia Civil, pues no era procedente.
Yo, que estaba muy nervioso ante lo que acababa de pasar, rogué, imploré, expuse los argumentos que tenía. Expliqué de nuevo que había alguien en la calle matando gente y otras personas muriendo, que por favor avisaran a la Guardia Civil, que está a 100 metros.
La persona que estaba al otro lado del teléfono me explicó que no debía, porque pudiera ser que en el cuartel no desearan recibir la llamada, pues lo mismo no quedaba nadie de servicio o de guardia a esas horas. Vamos, que no procedía molestar.
En este punto se me ocurrió que pudiera no creerme, así que pregunté si estaba recibiendo más llamadas. Me confirmó que sí, que tenían constancia, pero aún así no conseguí que avisaran en primera instancia a la Guardia Civil de mi localidad. En este punto se terminó la llamada y yo decidí salir a la calle.
Me encontré la escena. Jose, mi vecino de arriba, y su hermano pequeño, se encontraban tendidos en el suelo. Su padre estaba un poco más abajo, aparentemente ya muerto. Esperé nervioso e impaciente unos minutos, a ver si finalmente se habían decidido a avisar a la Guardia Civil del pueblo. Al ver que no llegaban, decidí acercarme yo al cuartel.
Grité y grité durante un rato hasta que un guardia civil se asomó a la ventana y me confirmó que ya estaban al corriente y que ya acudían.
Volví a subir al lugar del suceso y allí me quedé viendo cómo se les iba la vida sin saber qué hacer o cómo ayudar, al igual que las otras personas que allí se encontraban. Unos minutos después, sobre las 19.14 horas, llegaban la Policía Foral y la Guardia Civil, casi al mismo tiempo. Supongo que los primeros venían de Sangüesa. La ambulancia llegó un par de minutos después. Los tres estaban ya fallecidos.
A mí me quedan varias preguntas: 
  • ¿Por qué no se puede pasar aviso a Guardia Civil ante un suceso de este calado? 
  • ¿Por qué se regalan 15 minutos de tiempo a alguien que está asesinando, para desplazar ayuda desde Sangüesa, cuando hay un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros? 
  • ¿Por qué se desatiende la llamada de auxilio de alguien que pasa miedo por él y por su familia? Pido expresamente al 112 la ayuda de la Guardia Civil de la localidad porque no sé si el que mata ya ha terminado o desea seguir haciéndolo y se me explica que no, la Guardia Civil no procede, que espere lo que sea necesario que alguien llegará. 
  • ¿Por qué se le niega a Jose la posibilidad de recibir ayuda antes de un agente de la Guardia Civil que tal vez esté preparado (o no, no lo sé) para atender una herida de un arma de fuego? Desde luego, nadie de los que estábamos allí supimos qué hacer.

A Jose se le fue la vida esperando y había un cuartel de la Guardia Civil a 100 metros. A mí no me queda más que una reflexión: ¿forma esto parte de eso que se conoce como hacer política?
Félix Juez Marina, vecino de la calle Nueva, 15


domingo, 23 de septiembre de 2018

112 de Beaumont, Cáseda y Gallipienzo

Calle Nueva 12. Aquí ocurrió el tiroteo
Cuando he leído la conversación entre el vecino de la Calle Nueva de Cáseda, encerrado a cal y canto, suplicando, implorando angustiosamente a la operadora de SOS Navarra que llamara a la Guardia Civil (“Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil, que están a un minuto”), me he dado cuenta de que si estoy vivo es porque hace unos 20 años no era consejera de interior la Beaumont.

Gallipienzo, hace unos 20 años
Calle Medios, Gallipienzo
Habíamos llegado la tarde-noche del viernes a fiestas de Gallipienzo y, al entrar en el bar, nos llamó la atención que estuviera casi vacío.
Un individuo de unos 25 años, sentado en la barra, exigía al camarero que le diese una botella de pacharán. Éste -18 años- se la negaba porque había recibido la orden del dueño del bar de que no se la diera, ya que el joven estaba muy pasado.
Frustrado, se mostraba cada vez más agresivo e insultaba gravemente al camarero.
Vi desde el bar, a través de cristal de la puerta, que había gente en la terraza y, cuando abrí la puerta, aluciné de que hubiera tanta (10-15 personas). Les propuse que echáramos entre varios a ese impresentable del bar. Y me respondieron: “Atrévete tú. Ayer andaba con un machete”.
Volví al local y ahí seguía, más chulo que un ocho, sentado en la barra e insultando.
Nadie se atrevía a entrar ni a salir, pero, bastante rato después, entró un hombre mayor, hijo del pueblo, y extrañado de la actitud del joven desconocido, le preguntó:
-¿Qué haces sentado ahí? ¿De dónde eres tú?
Bar Los Buitres, Gallipienzo Antiguo
El chulo, todo orgulloso, le dijo:
-¡De Donostia!
Y el hombre mayor:
-¿De Donostia? ¡Pues vete a hacer hostias de aquí!
Como una fiera, el impresentable saltó de la barra y fue a atizarle a la persona mayor, a quien yo conocía y apreciaba.
No me quedaba otra. No me preguntéis cómo (le doblaría la edad y él era más corpulento), pero le paré el golpe y lo inmovilicé en el suelo.
El impresentable, a pesar de sus intentos, no lograba soltarse de la presa que yo, con mucho esfuerzo, le hacía. Pero le decía a un chavalico (enseguida vi que era su hijo): “vete a casa y trae la carmela”. Y el mocete, todo asustado: “papá, la carmela no, la carmela no”. Por lo visto, no era la primera vez que la usaba.
Cuando ya, agotado, no podía sujetarlo por más tiempo, le dije “te voy a soltar, pero no vuelvas por aquí”.
Y por fin se fue.
Dejé el vino que me había estado tomando y me pedí una caña porque, como podéis imaginar, tenía la boca seca y una excitación inmensa. Empezamos a comentar la jugada y...
No me había tomado un par de tragos cuando unos gritos, golpes de metal contra piedra.., y unas voces: “¿dónde está ése de blanco?”, me hicieron sospechar, sin ninguna duda, que el impresentable volvía a por mí.
Agarré un taburete, de madera maciza, para protegerme, y salí a la puerta esperando lo peor.

"La carmela"
Y justo, justo en ese mismo instante [aún me emociono cuando lo estoy escribiendo], dos ángeles verdes entraron en escena. Y uno de ellos le dijo al impresentable: “¡tira eso al suelo!”.
Ya podéis imaginar qué era “eso”. Sí, “la carmela”: un hacha de doble filo, con la que tenía toda la intención de hacerme un peinado con una raya bien señalada en la cabeza... o donde me pillara.
¿De qué cuartel eran esos dos angelitos verdes? ¡De dónde iban a ser, pues de Cáseda, a un tiro piedra de Gallipienzo!

Nunca supe quién les llamó -y aprovecho esta primera vez que lo cuento públicamente para agradecérselo-, pero aquel 'alertante', si en vez de llamar directamente a la Guardia Civil de Cáseda, llega a llamar al 112 de la Beaumont y la operadora le entretiene con la misma maniobra de distracción que vais a comprobar a continuación, haría más de 20 años que el Pachicu estaría criando malvas:

Alertante: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle. Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil que están a un minuto, que suban inmediatamente.
Operadora: Ahhh... cuántas... O sea, ¿hay dos personas en el suelo?
A: Dice que hay tres personas tiradas en la calle
O: ¿Tres?
A: Tres, sí, ensangrentadas
O: ¿Con sangre? [Si no fuera por la angustia, esto sería lo más cómico]
A: Sí, le ruego que avise a la Guardia Civil inmediatamente que suban, que suban.

256,42 metros separan, en línea recta, el puesto de la GC del nº 12 de la Calle Nueva (pincha)
Cáseda, martes 18.09.18 18.54.36 horas
Fue la segunda llamada que recibió Sos Navarra el martes 18, alertando de que alguien estaba disparando en la calle
G. GONZÁLEZ / C. REMÍREZ Pamplona
La llamada de la discordia fue la segunda que recibió Sos Navarra alertando del triple crimen de Cáseda. Según la transcripción literal de las comunicaciones a las que ha tenido acceso este periódico, la primera se dio a las 18.53.02 horas del martes. Un hombre avisaba de una fuerte pelea en la calle cuando, en mitad de la conversación, se escuchan cuatro detonaciones. La operadora de Sos Navarra pasó entonces al alertante con el Centro de Mando y Coordinación de Policía Foral. Desde allí, tras recibir los primeros datos, se le informó de que enviaban a agentes para allí.
La segunda llamada a Sos Navarra fue la del vecino que denunció la respuesta que recibió por parte de la operadora del 112. Telefoneó a las 18.54.36 horas y duró 2 minutos y 44 segundos. La transcripción literal es la siguiente:
Operadora: ¿Tres?
Alertante: Tres, sí, ensangrentadas
Operadora: ¿Con sangre? 
La transcripción literal de la llamada
Operadora: Sos Navarra, buenas tardes.
Alertante: Hola, buenas tardes. Mira, te llamo porque ha habido un tiroteo aquí en Cáseda, no sé si tenéis noticias.
O: Han llamado, sí, ¿qué es lo que ocurre? ¿Puede facilitarme algo de información?
A: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle.
O: ¿Qué?
A: Mis vecinos de enfrente, dice mi mujer que están tirados en la calle. Avisen por favor al cuartel de la Guardia Civil que están a un minuto, que suban inmediatamente.
O: Ahhh... cuántas... O sea, ¿hay dos personas en el suelo?
A: Dice que hay tres personas tiradas en la calle
O: ¿Tres?
A: Tres, sí, ensangrentadas
O: ¿Con sangre?
A: Sí, le ruego que avise a la Guardia Civil inmediatamente que suban, que suban.
O: A ver, mis compañeros están avisando. El cuartel de la Guardia Civil, que vivan ahí no quiere decir que vayan desde ahí.
A: Están a un minuto, que suban inmediatamente que hay un tiroteo, que una persona pegando tiros, que suban que tienen autoridad para pararlos, por favor.
O: A ver, estamos pasando el aviso a policía para que vaya a evaluar, ¿vale?
A: Pues yo creo que deberían pasar el aviso al cuartel de la Guardia Civil más cercano, que está a un minuto, a un minuto, que pueden venir andando. Que vienen armados y pueden hacerse cargo, no entiendo, no lo puedo entender.
O: A ver, vale, la Guardia Civil si no está de servicio el personal que está en el cuartel no acude.
Yo porsiaca...
A: Yo flipo... Te juro que flipo, es una urgencia.
O: Ya, pero si no están trabajando
A: Están matando gente y no están trabajando y no acuden.
O: A ver, que si no están de Servicio no acuden, o sea, se le pasa el aviso tanto a Policía o a...
A: Hagan ustedes lo que consideren... Me he puesto nervioso pero ha sido...
O: Vale, vale, una cosa, ¿esas personas se mueven del suelo?
A: Estoy en mi casa encerrado y no salgo a la calle porque hay una persona pegando tiros, le estoy diciendo.
O: Vale, ¿puede ver esa persona quién es?
A: ¡No, no me puedo asomar!
O: Vale
A: ¡No me puedo asomar! ¡Usted lo entiende! ¿Usted me entiende lo que le estoy diciendo?
O: Le estoy entendiendo, están llamando varias personas y estamos intentando recabar información que le estamos facilitando a la Policía y también al Servicio Médico.
A: Es a la altura del número 12 de la calle Nueva.
O: Vale, donde la residencia, ¿verdad?
A: En la calle de más arriba, en la que sube...
O: Vale, tres personas en el suelo y hay una que está pegando tiros
A: Entiendo que hay alguien que les mata, coño, que no se mueren solos ni se desmayan. Joder, no lo he visto, no lo he visto. He escuchado disparos y estamos encerrados en casa, punto.
O: Vale, pues continúen encerrados, ¿vale?
A: Por supuesto.
O: Vale, hasta luego.

¡¡¡VERGONZOSO!!! 

sábado, 22 de septiembre de 2018

Si vas a San Benitiño (NO-DO, 1944)

San Salvador de Lérez, donde se aloja San Benitiño "el milagreiro". Años 40
Siempre he dicho que la calidad, como imagen, del NO-DO, es impresionante para su época. Pero en el caso del vídeo que hoy os presento, a la calidad se añade la poesía.
Como se decía en la radio:
"dedicada a quien ella sabe"
Es un ejemplo del interés por el folclore que demostró, especialmente, la Sección Femenina, extendiendo por toda España las manifestaciones musicales, danzas... de cada una de las, entonces, regiones españolas.
Hoy nos vamos a Galicia, concretamente a Pontevedra. Por cierto, quiero felicitar a la Coral Polifónica de Pontevedra, citada en este NO-DO de 1944, por su continuidad desde su fundación en 1925. Hay allí dos localidades -Lérez y Paredes- con sus correspondientes santuarios, dedicados a San Benito, que se mentan en la letra de esta antiquísima coplilla, en la que se muestra la devoción de las gentes de la zona hacia el santo. Pero, como se lee claramente, se trata de una devoción un tanto práctica e interesada. 
Estas palabras son las que creo que dijeron en el NO-DO, hace 74 años. Si alguien detecta algún error (que seguro que lo hay), por favor que me ayude a corregirlo.

Si vas a San Benitiño (popular)
Si vas a San Benitiño
non vaias a de Paredes,
que é moito máis milagreiro
San Benitiño de Lérez.
Polo mar abaixo vai unha troita de pé,
polo mar abaixo vai, quen a puidera coller,
quen a puidera coller (bis),
polo mar abaixo vai unha troita de pé.
Si vas a San Benitiño
no vayas al de Paredes,
que es mucho más milagrero
San Benitiño de Lérez.
Por el mar abajo va una trucha de pie,
por el mar abajo va, quién la pudiera coger;
quién la pudiera coger (bis)
por el mar abajo va una trucha de pie.


Como intuyo que os habéis quedado con las ganas de conocer en 'persona' a San Benitiño de Lérez, el santo de los billetes, otra vez recurrimos al NO-DO -ahora de 1977- para que nos cuente las ancestrales costumbres de esa comarca pontevedresa:

Aunque no guarda mucha relación con San Benitiño, en Face se ha desarrollado un debate sobre las lenguas vernáculas y el franquismo que por su interés os lo enlazo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en el Arga (2)


Esta entrada viene de 1916, Alemanes en Pamplona (1)
Caminito de Alemanes
Saliendo de Pamplona, cruzamos el puente de la Magdalena y seguimos el curso del río. Enseguida dejamos atrás la presa y Molino de Ciganda, con el 'Río de los Quintos', y, en la bifurcación, pegados al Arga, tomamos el 'Camino de Alemanes' (hoy 'Padre Adoáin'). En ese momento nos giramos para contemplar una de las imágenes más bellas de Pamplona, la que recoge esta postal de 1901-03, a partir de un cliché de Julio Altadill, con las torres de la Catedral reflejadas en la mansa corriente del río.
Siguiendo el 'Camino de Alemanes', enseguida vemos el lugar en el que los que vinieron de Camerún en 1916 acostumbraban a bañarse, hacer gimnasia.., el Río de los Alemanes.

Estamos en 1910 y 200 metros río abajo de la pasarela de Alemanes. Saludamos a la lavandera (tan mimetizada que cuesta verla), contemplamos el convento de Capuchinos extramuros, con el fondo de San Cristóbal, y nos fijamos en una curiosa edificación en la península fluvial de Aranzadi que parece un hórreo, pero que, lógicamente, no es el que en la segunda mitad del siglo XX Eugenio Arraiza ("Seguro que muchas y muchos...", en fin, lo políticamente... gilipollas) regaló a su esposa en su cumpleaños. En el recuadro se ve que no tiene techumbre rectangular, sino octogonal.
El osasunista Íñigo Pérez pasó aquí su infancia, en la huerta de su familia
Río Alemanes (por Carlos Font)
(pincha)
Los alemanes en Pamplona pronto se adaptaron a la vida en la pequeña ciudad y fue tal su huella que bautizaron lo que hoy se conoce como Pasarela de Alemanes: el puente peatonal actual sobre el río Arga para facilitar el paso de los peatones. Algunos de estos alemanes tenían la costumbre de bajar a bañarse al río Arga, incluso en invierno, y llegaban a romper el hielo de la superficie para poder bañarse. Tal era su afición, que Karelius A. Arnisan, internado alemán, recibió licencia municipal del Ayuntamiento en 1919 para construir una caseta de baños en este paraje de la Magdalena. Esa zona se empezó a denominar como "Río de los Alemanes”, siendo el primer lugar (1) que existió para bañarse con caseta, trampolín, cuerda que atravesaba el río para proteger a los que no sabían nadar y corchos que se alquilaban para poder nadar. El Ayuntamiento de Pamplona recogió en sus Actas Municipales el otorgamiento de la licencia municipal a Karelius en las siguientes líneas: ”Se dio lectura a otro informe de la Comisión de Fomento, proponiendo se autorice al súbdito alemán Don Karelius A. para establecer en el barrio de la Magdalena y orillas del Río Arga, una barraca para baños y se acordó aprobar dicho informe”.
Pero, como decimos, no sólo era bañarse lo que hacían, sino que también realizaban ejercicios gimnásticos que llamarían muchísimo la atención de los pamploneses que se acaban curiosos.

(1) Siento llevar la contraría a Carlos Font pero, para cuando llegaron los alemanes, ya existía la Huerta del Mochorro, que se hizo célebre en las tres primeras décadas de nuestro siglo por haberse instalado en ella los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.

Foto EDUARDO BUXENS
En busca del pasado
Casi un siglo después, he ido con mi cámara a ver si encontraba algún recuerdo de la estancia de los alemanes en el río. Me habían dicho que hace unos 20 años se podía ver, todavía, la plancha de cemento de aquella caseta y unas escaleras que bajaban al Arga.
Cruzo la pasarela de izquierda (Aranzadi) a la derecha (Padre Adoáin, 'camino Alemanes') y sigo el paseo a la derecha, río arriba, hacia el fotógrafo. Camino 30 ó 40 metros y aparece una rampa que lleva al cauce del río. En la bifurcación, cojo las losas de mi derecha y contemplo esta increíble escalera:
Desde la margen derecha y desde la orilla de enfrente
Aunque ya no encontré nada más, con esta maravilla me quedé más que satisfecho. Un falso plátano (foto de la derecha) aprovechó que los alemanes se fueron para crecer a sus anchas en el centro mismo de la entrada a la escalera.
Como tengo algo más de material visual, voy a ir subiendo unas fotos a Face con sus comentarios.

Toponimia Oficial de Navarra
No quiero terminar sin señalar una carencia muy importante. "Alemanes", "Camino de Alemanes", "Río de los Alemanes"... no están considerados como topónimos en Pamplona.
Sin embargo, entro en esa página (TON) y pregunto por "Alemanes" y me sale Larraona, Tulebras.., pero no Pamplona.
¿Alguien tiene alguna explicación?
02.10.18
No hay tal carencia. No he sabido buscarlo. Tenía que haber buscado por "contiene ALEMANES". Mikel Belasko me manda, unas semanas después, un enlace a Toponimia