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domingo, 4 de diciembre de 2016

Amaiur... te suena?

Observando -entre incrédulos y aterrorizados-  a los dinamiteros guipuzcoanos
Amaiur... te suena? 
Txapote, Txeroki.., hasta tres sanguinarios comandos de ETA llevaron ese nombre.
En las Generales del 20N de 2011 así se llamaba la coalición que presentaron. De ésta ya me acuerdo yo bien ("Sr. de Amaiur: ¿dónde está Petilla?)
Y ahora nos han plantao a Asirón como "Héroe de la Resistencia de Amaiur" (“algo habré hecho por Nabarra”, dixit) en el tenderete que -con 50.000 euracos nuestros- se han montao en el Condestable...
Estoy pensando en sugerirle a Barcos que vaya organizando otra manifestación para limpiar el buen nombre de Maya...
El autor del cuadro, Xabier Morrás, es marido de Miren Aranoa, portavoz de Bildu, en el Parlamento, y padre de Asier Morrás, mano derecha del Consejero Mendoza. Mucho morro, ¿no?
Es significativo el intento de reescribir la historia por parte del nacionalismo vasco: en el monumento que se ha levantado en aquel lugar figuran los escudos de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, como si ninguno de ellos (ver imagen de Badostáin) hubiera estado invadiendo Navarra con las tropas castellanas. 
Para desmontar todo este montaje que se traen con Amaiur, fueron ayer hasta allí unos jóvenes navarros (ni agramonteses ni beamonteses, navarros) que plantaron allí la bandera de Navarra


Y Jaime Ignacio del Burgo nos aporta este gran artículo que, ya desde el título, desmonta el negocio político y económico que se traen entre manos.

¿Héroes o bandoleros?
J. I. del Burgo
En la muestra “Amaiur, el último castillo”, que se exhibe estos días en el Palacio del Condestable, hay un cuadro de Xabier Morrás. Viene a ser como una foto de familia de los defensores del castillo de Maya, considerados por los organizadores de la exposición como los últimos héroes de la independencia de Navarra. Lo llamativo de este cuadro -de una exposición por la que el Ayuntamiento ha pagado 50.000 euros- es que su autor, ante la imposibilidad de contar con los retratos de los protagonistas de aquel episodio histórico ocurrido en el verano de 1522, optó por pintar las caras de personajes de la Navarra de hoy, entre ellos el alcalde Asirón.
Paradójicamente, el Palacio que cobija la exposición fue construido en 1548 por Luis de Beaumont, Condestable de Navarra, III Conde de Lerín, que junto al Conde de Miranda, entonces virrey de Navarra por designación de Carlos IV de Navarra, I de Castilla y de Aragón, primer rey de las Españas desde 1516 y emperador del Sacro Imperio Romano-Germano desde 1519, sitiaron y rindieron el 19 de julio de 1522 a los pretendidos héroes representados en el cuadro de Morrás.
Este episodio bélico sucedió siete años después de la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla (1515) mediante “unión eqüeprincipal” (de igual a igual), sobre la que se han escrito ríos de tinta. Dicha incorporación a la Monarquía más poderosa de Europa, fue el lógico desenlace de la condición hispana de Navarra, que se expresa con rotunda claridad en el Fuero General de Navarra, nuestra primera constitución histórica, escrito en 1238 en idioma romance o “idiomate terre navarre”, utilizado ya en tiempos de Sancho VI el Sabio, el mismo monarca bajo cuyo reinado, en un documento notarial, se insertaron unas palabras en “lingua navarrorum” -en referencia a la primitiva población de origen vascón-, hablada sobre todo en la zona norte de Navarra.
Badostáin, 2012 (500 años de la Conquista). El Duque de Alba con 6.000
guipuzcoanos, vizcaínos y alaveses (desaparecidos como por "Anselmo")
A principios del siglo XVI, Navarra se hallaba inmersa en una larga y cruenta guerra civil provocada por el enfrentamiento de dos bandos nobiliarios, agramonteses y beamonteses (el pueblo llano sólo era el sufridor de los desmanes de ambas facciones). Eran reyes de Navarra, Juan de Albret y Catalina de Foix. Ambos miraban más por los intereses de sus extensos dominios en Francia que por los de un reino empobrecido como era Navarra. En 1512 se aliaron con Luis XII en la contienda europea que enfrentó al rey francés con el Papa Julio II. En este contexto, se produjo la ocupación de Navarra por Fernando el Católico, legitimada por sendas bulas papales, que excomulgaban a los reyes navarros y, conforme al derecho de la época, les privaba de su reino por su alineamiento con el monarca francés. En 1513, las Cortes navarras reconocieron al aragonés como rey y señor natural. En 1515 éste decidió que a su muerte sucedieran en el trono navarro, quienes fueran sus herederos en Castilla. Todo ello sin mengua de su condición de reino.
Los reyes destronados trataron inútilmente de recuperar su corona. El último intento tuvo lugar en 1521, en que los franceses invadieron Navarra, pero sin ninguna intención de restaurar a Enrique II, hijo de Juan y Catalina. El 30 de junio las armas francesas, junto a soldados navarros del bando agramontés –que poco antes habían rendido al castillo de Pamplona, en cuya defensa cayó herido Iñigo de Loyola y que junto a Francisco de Javier fundaría más tarde la Compañía de Jesús-, sufrieron una humillante derrota en Noáin a manos de las tropas castellano-beamontesas del emperador Carlos y en la que jugaron un papel decisivo las milicias vascongadas.

En el monte Gaztelu del Baztán se alzaba el pequeño castillo de Mayer. En las proximidades se hallaba la pequeña población de Maya. Tales eran los nombres que figuran en los documentos oficiales desde comienzos del siglo XII. La fortaleza, conquistada por los franceses en octubre de 1521, después de la derrota de Noáin fue encomendaba a unos doscientos caballeros agramonteses, leales a Enrique II, a la espera de que los franceses volvieran a intentar la toma de Navarra.
Maya se encontraba completamente aislada. Mientras alimentaban la esperanza de recibir ayuda de Francia o de Enrique II, señor del Bearn, los ocupantes de la fortaleza acabaron por convertirse en bandoleros, saqueando a los lugareños. Los baztaneses, hartos de soportar tales desmanes, recurrieron al virrey. Miranda decidió poner fin a la situación. Organizó una expedición militar. La mayoría eran soldados navarros reclutados por el Condestable. También acudieron dinamiteros guipuzcoanos. Llegaron a Maya el 15 de julio de 1522. El 16 se inició el asedio. El 17 bombardeó la artillería y comenzó el minado de la fortaleza. El 18 varios intentos de tomarla al asalto fueron rechazados. Y el 19, una mina derribó parte de los cubos del castillo y los sitiados se rindieron. No se conoce el número de muertos, pero no consta que ninguno de los miembros de la nobleza agramontesa pereciera. Muchos, entre ellos dos hermanos de San Francisco Javier, se refugiaron en Fuenterrabía, en poder de los franceses desde octubre del año anterior. En 1523 se rindieron al emperador, que al año siguiente les concedió una amnistía total.
La defensa del castillo distó mucho de ser numantina. El noble agramontés representado por Asirón tiene poco de héroe. Su lealtad a la dinastía francesa de Navarra le convirtió en bandolero. Disfrazarse de héroe con fondos públicos da que pensar.
Jaime Ignacio del Burgo es académico C. de las Reales Academias de la
 Historia, de Ciencias Morales y Políticas, y de Jurisprudencia y Legislación

3 comentarios:

Ispán dijo...

La verdad que el francés se las jugó, pese a tener en Bayona numerosas tropas, y en Tolosa fuerzas considerables de mercenarios suizos , no movieron un soldado ni siquiera para hacerle llegar alimentos a los de Maya. Quedan para aterrorizar a campesinos baztaneses y convertirse en cuatreros.
Su defensa en Maya fue digna de mejor causa, el francés no llegó si lo hicieron las tropas catellanas ( entre ellas guipuzcoanas , alaveses y vizcaínos ) y principalmente numerosos navarros , mayoría de ellos, levantados por el Virrey. En concreto una zona tan propiamente de lengua vasca ,sus habitantes mayoria beamontesa como el Baztán no les debió ser muy propicia a los Vélaz, los Jaso, o Mauleón, si no no se explica ni el abigeato de los defensores de la fortaleza y no tener ayuda alguna de los locales a los que debían de maltraer por los robos y depredaciones.
En practicamente tres dias tuvieron que capitular y huir, si hicieron resistencia obviamente como dijo el navarro Conde de Lerin al Virrey que mostro su extrañeza por la misma " Son navarros,Señor". Los planes del francés eran otros.

kilker dijo...

La historia determina la realidad política, heredera de aquélla. Pero, esas referencias a la historia para justificar realidades carecen todas de fundamento, tanto la de quienes acuden a la historia para demostrar la españolidad de Navarra, como la de quienes lo hacen para reivindicar un pasado de independencia. Porque ni lo uno ni lo otro corresponde por naturaleza a ningún pueblo o, si se prefiere, a ninguna comunidad.

Ispán dijo...

Contando con su magnanimidad, sr.Kilker, le pido se explique, pues no le comprendo mucho. Mis saludos.Ispán.