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viernes, 24 de abril de 2015

Parque "Del Orfeón Pamplonés"


Dice Joaquín Jabat, presidente del  Orfeón, refiriéndose a que tenga que cambiarse la placa, recién colocada, del nuevo parque dedicado al Orfeón Pamplonés: "No creo que nadie haya actuado  de mala fe”.
Pues, lo siento Joaquín, pero yo veo que sí ha habido una mano negra (leed, leed un poquito). Y veo también una mano torpe, muy torpe. Y veo muchas manos que han pecado de buenismo.
Pero leamos primero la noticia:
El Ayuntamiento  cambiará la placa  del nuevo parque Del  Orfeón Pamplonés
Añadirá la denominación  en euskera que la  formación coral aprobó en  asamblea extraordinaria  el 3 de marzo 
El Ayuntamiento de Pamplona  cambiará en breve la placa colocada  la pasada semana en el nuevo  parque dedicado al Orfeón  Pamplonés, en Arrosadía, para  añadirle la denominación en  euskera de la formación coral:  Iruñeko Orfeoia.
Se da la circunstancia de que  fue el pasado día 3 de marzo, en  una asamblea extraordinaria,  cuando el Orfeón Pamplonés decidió  modificar su denominación  social para añadirle, de una  forma oficial, su nombre en  euskera. La decisión se adoptó  sin embargo después de que el  Ayuntamiento de Pamplona se  interesara por si existía esa denominación  en euskera, y después  por lo tanto de encargar la  placa con el nombre del Orfeón  Pamplonés para el nuevo parque.  De hecho, el comunicado  oficial del Orfeón dando a conocer  el nuevo nombre oficial llegó  al consistorio el pasado lunes día  20, cuando la placa ya estaba colocada  y el propio orfeón había  actuado ante cientos de personas  en una fiesta en la que tomaron  parte sus cuatro formaciones  corales.
Joaquín Jabat, presidente del  Orfeón, señalaba ayer que la denominación  en euskera la venían  utilizando en algunas de sus  actuaciones. “Nos faltaba oficializarlo,  y ahora sí que puede figurar.  No creo que nadie haya actuado  de mala fe”, señaló ayer.
La mano torpe (y quiero pensar que no es también negra) es la de quien mandó poner en el letrero Parque "Del Orfeón Pamplonés". Su nefasta decisión ha puesto a huevo la exigencia de cambiar la placa. Ruego al Ayuntamiento, a la Comisión de Urbanismo, que investigue cómo se ha podido producir un error tan básico, y en manos de quién se dejan temas tan sensibles. Ese "Del" sobra en el nombre del parque. Bastaba con que hubiera dejado la placa así (ver izda.):


O, si quería gastar en letras, haber puesto "del" en minúsculas y en la misma línea que "Parque". Pero entonces convenía poner su traducción en vasco (ver dcha.)

La mano negra fue quien movió los hilos para que (hace poco más de un mes, y cuando la placa ya estaba encargada), se celebrara esa asamblea extraordinaria con el fin de modificar la denominación oficial del Orfeón, añadiéndole "Iruñeko Orfeoia". ¡Qué casualidad que, desde que en 1865 once socios crearan en Pamplona una sociedad coral titulada "Orfeón Pamplonés", haya tenido que ser ahora que se le iba a dedicar un parque, cuando se cambie la denominación vigente durante 150 años.

Y las manos que han pecado de buenismo han sido las que han votado "sí" al cambio de denominación. Con su mejor voluntad, con su afán de promocionar la lengua vasca,  han caído en la trampa por miedo a ser tachados de antivascos.


Antivascos y vascorros son los que están promoviendo una lengua y una cultura vasca artificial y parasitaria de la lengua española, en vez de promover una cultura vasca autónoma, propia.
El penúltimo gol que nos han metido estos parásitos (en sentido etimológico: "junto al alimento", para mangonear del éxito ajeno) es el del "A San Fermín pedimos" previo al encierro. Canción con éxito, televisiones emitiendo por todo el mundo... hay que parasitar a toda costa la canción de Joaquín Zabalza, traduciéndola a la lengua vasca.
El Orfeón Pamplonés no tiene por qué cambiar su nombre, como la Real Sociedad o el Osasuna tampoco tienen por qué cambiar el suyo. Los nombres propios de personas, entidades, sociedades, por supuesto que se pueden cambiar, pero resulta ridículo hacerlo sin ninguna necesidad. ¿Cambiaríamos, sin más ni más, nuestro nombre propio, nuestro apellido? Más vale que Julio Iglesias no es navarro, que si no, ya le habían bautizado nuestros euskaltxarrak (vascorros) como "Uztaila Elizak". Y más vale que el Opus Dei ha sabido librarse de ellos y usa con toda normalidad "La Obra", en vez de "Jaungoikoaren Ekintza". Todo esto sería ridículo, ¿no?
Si alguno de esos miembros de Orfeón son, a la vez, socios del Oberena, del Irrintzi, Aldapa, Anaitasuna, Muthiko.., ¿propondrían en sus Peñas una denominación bilingüe?


¿O si viven en Mendebaldea, Buztintxuri, Ripagaña, Ermitagaña... exigirán normalizar la denominación de sus barrios?

En Navarra todo lo exitoso que está sólo en castellano, se traduce al vasco. Pero lo que está en vasco, ni se toca. Te tacharían de antivasco y de fatxa (o aún peor, ¡de UPN!).
Y aquí se han hecho cosas tan absurdas como inventarse un nombre vasco para Peralta y que ahora ya sea cooficial. O lo que quisieron hacerle a mi querida Higa de Monreal, rebautizándola (Higa, Iga ya era vasca) como Elomendi. Y no te digo nada de Chiquito de Arruiz. Ése era el auténtico apodo del último gran korrikalari navarro. Los de la Legua de Lekunberri, priorizando la grafía vasca al respeto a la persona, me lo han transformado en "txikito", un vasico pequeño de vino.
Los casos más tristes son los de aquellas denominaciones que empezaron siendo sólo en castellano, pasaron (o no) a bilingües, y acabaron sólo en vasco. Por ejemplo, el de la Peña San Juan. Franco (que, dicho sea para información de tanto vascorro ignorante, tenía profesor de euskera) fue más respetuoso con la denominación original de las Peñas que quienes en el 85 la cambiaron por DonibaneEjemplos hay muchos, pero voy a poner unos pocos a botipronto:  Fuenterrabía (aunque es Guipúzcoa, es un nombre que está en las entrañas de muchos navarros), Vera de Bidasoa, Cinco Villas, Aranaz, Huarte-Araquil...

En fin que, o espabilamos, o nos la seguirán metiendo doblada.

Nota: de momento lo dejo así, pero en cuanto confirme algunos datos, expondré más claramente mis sospechas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Patxi,

histpria surrealista donde las haya, pero que el buenismo se encarga de hacernos tragar y asi en unos años será una tradición milenaria llamar Iruñeko Orfeoia al Orfeón de toda la vida.

Lo del cántico en euskera en el encierro con "subtitulos" es un esperpento. No creo ni que un euskadun pueda entender una sola palabra del batiburrillo que se escucha.

Saludos

Anónimo dijo...

Hola Patxi. Normalmente estoy de acuerdo con tus opiniones, pero no siempre. (por eso lo leo, para estar de acuerdo en todo me leería a mí).
Muchos de los que no somos vascoparlantes en navarra tenemos una sensación de pérdida, en mi caso directa pues mis padres, que lo eran, no pudieron enseñarmelo porque fallecieron.
Es esa sensación de perdida, (para mí desolvidar sería poder hablarlo), lo que lleva a agradecer que los rótulos sean en bilingue español-vascuence.
Es posible que poco a poco se llege a ese equilibrio i que sea un punto de confluencia para todos.

Javi dijo...

Verdades como puños, Patxi.

No es nada nuevo, pero está bien que se siga poniendo sobre la mesa, porque todavía queda mucho incauto suelto que se piensa que se va a ganar a los nacionalistas imponiendo un bilingüísmo inexistente social y legalmente (en Pamplona el euskera NO es lengua oficial; la Zona Mixta -donde la única lengua oficial es el español) se creo para reconocer ciertos derechos en razón de ser la capital de Navarra -de los vascoparlantes del noroeste y de los castellanoparlantes del resto-).

El nacionalismo se basa SIEMPRE en la ley del embudo.

Donde ellos son mayoría ni rastro de bilingüismo.

Donde ellos son minoría, "exigen" el bilingüísmo (como paso previo a cuando ellos sean mayoría, claro).

Los nacionalistas en Tudela no llegan al 5%, pero pueden sacar sus cuatro ikurriñas sin que nadie les diga nada.

En Alsasua, los no nacionalistas son casi el 40%, pero nadie puede sacar una bandera de Navarra o de España por miedo a ser agredido verbal o fisícamente.

La estrategia del contentamiento con los nacionalistas es completamente errónea, todo lo que se les dé va a ser utilizado para avanzar en su estrategia de uniformismo cultural, identitario, lingÜístico e ideológico.

Al margen del lamentable y horroroso ejemplo del cántico del encierro, o lo de "Azkoyen" (en Álava hay cosas peores como el "Gaubea" para Valedogovía; el "Eskuernaga" para Villabuena) otro caso vergonzoso fue cuando hace unos años consiguieron que el TAN de Miguel Izu hiciera cambiar al Ayuntamiento de Pamplona la placa de la Avenida de Guipúzcoa (que era bilingüe: "Avenida de Guipúzcoa <> Gipuzkoa Etorbidea") bajo el peregrino argumento de que las juntas de Guipúzcoa habían decidido en su momento que la denominación de esa provincia fuera únicamente en euskera y que las administraciones públicas de Navarra tenían que respetarlo. De que ahora es "Avenida Gipuzkoa Etorbidea".

¿Por qué no se aplica el mismo razonamiento y la Calle de La Rioja deja de ser "Calle de La Rioja <> Errioxa Kalea"?
¿No se han enterado de que el Parlamento de La Rioja también decidió en su momento que la única denominación de esa comunidad fuera en español?

Pura ley del embudo...

Anónimo dijo...

Participo de tu sorpresa, por no decir perplejidad, ante la noticia de que el tan cacareado cambio de denominación, o mejor la incorporación de su traducción a la lengua vasca, cosa que desde hace años se viene haciendo en Pamplona con normalidad y sin mayor problema, en esta ocasión se haya producido casual y milagrosamente en el momento preciso y más adecuado para montar otra reivindicación a la que no se debía haber dado lugar. En fin, de aquí al 24 de mayo, cosas veredes, amigo Sancho, como decía el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

J. J. M.

Anónimo dijo...

Por todo lo que decis es conveniente que en los rótulos coincidan en total igualdad español y vascuence.
Los rótulos como punto de encuentro de las dos lenguas.

Patxi Mendiburu dijo...

Me parece, Anónimo, que no has entendido nada de lo que aquí se dice. Peña Irrintzi / Peña Relincho

Anónimo dijo...

Se entiende muy bien lo que quieres decir. Todo, todo, todo. El princicpal problema no es que defiendas lo que defiendes, sino que parece que te lo crees. Y algunos te ríen las gracias.

Patxi Mendiburu dijo...

Acaso tú no crees en aquello que defiendes, y por eso te refugias en el anonimato? Es que acaso aquello por lo que luchas no merece que des la cara? Te da vergüenza?
A mí ninguna. Y con mi nombre y mis dos apellidos (podría poner unos cuantos más) lo defiendo. A ver tú!

Anónimo dijo...

Solamente Navarra y muchos de sus Navarros y Navarras son tan sumamente insensatos de atacar y tratar de eliminar su propio idioma. El euskera es la mayor de las riquezas del pueblo Navarro, su nombre, euskeriko también así lo atestigua. Una tierra llana rodeada de montañas. Señor Mendiburu, desde el mayor de los respetos le digo, que su articulo es un verdadero insulto a la inteligencia. Le veo criticar a las personas anónimas, sinceramente yo no pongo mi imagen y mis datos personales cuando me da miedo que la otra persona pueda utilizar la violencia contra mi persona. Creo que una persona con planteamiento tan radicales puede ser peligrosa para la verdadera libertad de expresión.

Patxi Mendiburu dijo...

Hemos topado con una víctima: alguien que teme poner su nombre y apellidos porque teme ser atacado por mí. En fin, me parece que no sabes quién soy.
Atacar yo a la lengua vasca? dime dónde ves que la ataque. Atacar a los euskaltxarras? Por supuesto. Porque son los mayores enemigos de una (no la única ni la más importante)de las lenguas de Navarra. En cuanto al significado de la palabra "Navarra", date una vuelta por mi blog: http://patximendiburu.blogspot.com.es/2012/01/navarzal.html
Y tranquilo, que no te voy a pegar, valiente anonimo

Patxi Gerriko dijo...

Respecto al anonimato en foros como este, a mí no me molesta nada. No sé ni tengo tiempo para comprobar quién es cada uno, si su nombre o foto son auténticos o falsos. Me gusta concentrarme en el contenido que aportan. Y, desde luego, no me considero más ni menos valiente.

Respecto a los nombres, una breve reflexión. Si nos fijamos en los topónimos, apellidos y otros nombres propios, los estudiosos muestran que han cambiado mucho a lo largo del tiempo, tanto en su grafía como en su pronunciación. Como ningún nombre viene "de fábrica", creo que es legítimo recrear los nombres. Es cierto que en unos casos con más acierto que en otros.

Cuando se afirma "nos la seguirán metiendo doblada", me suena a que no se ha sabido defender otras opciones en el momento y lugar en que se debían tomar las decisiones. Supongo que cuando la Peña San Juan pasó a denominarse de la manera en que sus socios han decidido, nadie les obligó. Incluso hoy se podría proponer volver al nombre previo. A mí me gusta que se adopten los nombres que se quieren adoptar. Y los nombres no son para siempre. Vendrán otros tiempos con otras inquietudes, y las generaciones correspondientes decidirán lo que crean conveniente.

Un saludo