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martes, 2 de junio de 2020

30 Mayo Alfredo Aguirre Vecino del Casco Viejo

Alfredo Aguirre "Godo" 14 años vecino del Casco Viejo asesinado por ETA 30.05.85

30 de Mayo 1985, ETA asesina en la Bajada Javier al policía Francisco Miguel y al chaval de 14 años Alfredo Aguirre, que vivía en esa calle del Casco Viejo.
30 de Mayo 2020, "Día del Casco Viejo". Ningún recuerdo para ellos en su 35º Aniversario.
2010 Los padres, Luis Aguirre y Carmen Belascoáin.
Tras ella, Luis, el hermano, y a la dcha, Araceli, con sus hijas
Historia reciente, para jóvenes y desmemoriados       Por José Ignacio Palacios Zuasti 
El autor rememora el 35 aniversario del atentado ocurrido el 30 de mayo de 1985 en Pamplona en el que fueron asesinados el chaval Alfredo Aguirre y el policía Francisco Miguel
Jueves 30 de mayo de 1985, en el Ayuntamiento de Pamplona del que yo era concejal se celebraba un Pleno ordinario que había comenzado a las siete de la tarde con 25 puntos en el orden del día, entre otros el de la construcción de la ikastola de Iturrama o el de la constitución de la Gerencia de Urbanismo.
Cuando estábamos en plena sesión todos los allí presentes escuchamos una fuerte detonación que, por la forma como habían retumbado las sólidas paredes del edificio, nos percatamos de que la explosión se había producido no muy lejos de donde nos encontrábamos.
Los miembros de la corporación nos cruzamos miradas de asombro con las que nos interpelábamos sobre qué era lo que había pasado y, como si nada hubiera sucedido, el pleno continuó adelante.
El concejal delegado de Protección Ciudadana, Jorge Dallo, abandonó la sala y minutos después regresó y, al oído, le informó al alcalde y, después, vía boca a boca, nos fuimos enterando de los detalles de lo sucedido todos los demás.
Memorial Alfredo Aguirre de piragüismo
Al parecer, en la Comandancia de la Policía Nacional de Pamplona había sonado el teléfono a eso de las nueve de la noche y alguien comunicó que en el número 16 de calle de San Francisco Javier, la Bajada de Javier como es conocida popularmente, había un drogadicto que no dejaba de asustar a los vecinos y que portaba un cuchillo.
Inmediatamente enviaron para allá a dos coches patrulla y poco antes de que estos llegasen a su destino, una mujer "embarazada" (Mercedes Galdós) depositó una bolsa amarilla en la puerta del número 16, en el instante en que un niño de 14 años, Alfredo Aguirre Belascoain, alumno de séptimo de E.G.B. del Colegio de los Jesuitas, al que todo el mundo le conocía con el cariñoso apelativo de “Godo”, regresaba a su casa en el número 13 –a unos metros del portal 16- de su entrenamiento de piragüismo en el Club Natación, donde dejó su bicicleta y, a continuación, se dirigió al número 16, en donde estaban sus padres en casa de unos amigos.
En el momento en el que estaba tocando el timbre del telefonillo automático explosionaron los tres kilos de “goma 2” que contenía la bolsa y el cuerpo de Alfredo quedó suspendido en el aire para después desplomarse en el suelo desfigurado y cubierto de sangre. Cerca de él yacía, también, el policía nacional Francisco Miguel Sánchez. 
Mientras el Pleno seguía como si tal cosa, la concejal de UPN Maribel Beriáin se ausentó del salón porque tenía una llamada desde su domicilio, situado a escasos metros del lugar del atentado, en la esquina de esa bajada de Javier con la calle Compañía. Unos minutos después volvió demudada, recogió sus cosas y, tal y como consta en el acta de la sesión, “abandonó la sala con permiso de la presidencia”.
Pues bien, a pesar de que a pocos metros de donde se encontraba reunido el Ayuntamiento habían sido asesinadas dos personas, no sólo no se suspendió el pleno, sino que todavía se debatió un asunto fuera del orden del día (el estudio de Plan Especial e inicio de las conversaciones con los propietarios afectados del Grupo Urdánoz) y cuando concluyó su votación, “siendo las veintidós horas”, se levantó la sesión sin que en ella se hubiera aprobado ninguna declaración de condena por el atentado y, además, los corporativos se fueron juntos a cenar para celebrar el segundo aniversario de nuestra toma de posesión (que había sido el 23 de mayo de 1983).
Cuando nos pusimos en pie, me acerqué al alcalde y le pedí que suspendiera la cena en señal de luto, a lo que me respondió tajante: “No. La vida tiene que seguir”. Y mientras ellos se iban a Casa Marceliano yo emprendí el camino hacia mi domicilio. Me encaminé por la calle de la Estafeta y al llegar al cruce con la bajada Javier, la calle estaba cortada y al fondo se veía el espectáculo dantesco de humo y de luces de los coches de policía y sanitarios propio de esos sucesos.
Al día siguiente, al mediodía, asistí al funeral por el policía nacional Francisco Miguel Sánchez que se celebró en la parroquia de Santa Teresa en Orvina. Al llegar a la iglesia coincidí en la puerta con el general Juan Atarés y con él entré al templo y juntos estuvimos sentados en el mismo banco. Cuando acabó la ceremonia alguien despidió al ministro del Interior, José Barrionuevo, gritándole ¡Hasta el próximo muerto! Sin que yo pudiera imaginar que la que iba a ser la siguiente víctima mortal de ETA en Navarra la tenía tan cerca de mí, porque unos meses después, en la víspera de la Nochebuena de ese año, Juan Atarés caería abatido de tres tiros, por la espalda y a bocajarro, en la vuelta del Castillo de Pamplona, a escasos metros del portal de su casa.
Tampoco, entonces, el Ayuntamiento condenó su atentado, ni hubo minutos de silencio o plenos extraordinarios para debatir lo sucedido.
Como tampoco se había inmutado la Corporación cuando en la fría mañana del día 7 de ese mismo mes de mayo de 1985 explosionó un artefacto con kilo y medio de «goma 2» que estaba colocado en los bajos del coche del teniente de la Policía Nacional don José María Izquierdo cuando este lo puso en marcha en la pamplonesa calle Monasterio de Fitero, que le amputó las dos piernas y un brazo.
Entonces, el Pleno municipal fue tan mezquino que ni tan siquiera felicitó a un sargento de la Policía Municipal que, en un alarde de eficacia y con tres cinturones de otros tantos viandantes, consiguió cortarle en gran medida el flujo de sangre, con lo que le salvó la vida y hoy, 35 años después, a José María Izquierdo, a su esposa, hijas y nietos se le puede ver paseando por nuestra ciudad con una sonrisa en sus labios dando a todos una gran lección de discreción, de saber perdonar y de mirar hacia adelante en la vida.
Cualquiera que lea todo esto pensará que sucedió hace mucho tiempo, cuando tan sólo han pasado 35 años. Esto ocurría cuando en el Ayuntamiento de Pamplona se alardeaba de que la “mayoría natural” estaba formada por PSOE y Herri Batasuna (brazo político de ETA), que sumaban 15 votos y, aunque los concejales de UPN Y Coalición Popular (11 votos) presentábamos sistemáticamente en el primer pleno ordinario posterior al atentado una moción de condena, estas eran rechazadas por los votos de PSOE, HB y PNV (16 votos).
Ahora, cuando este 30 de mayo se cumple el trigésimo quinto aniversario del atentado de la bajada Javier, conviene refrescar estos hechos para que los más jóvenes conozcan lo que en nuestra ciudad ocurría no hace tanto tiempo y para que a algunos no tan jóvenes se les refresque la memoria.

lunes, 1 de junio de 2020

Con bula ante el virus, en Navarrería

"En esta Fase sólo se pueden servir consumiciones en las mesas, si las sirven en la barra
para sacar a la calle es evidente que no están cumpliendo las instrucciones de Sanidad."
El enlace de Facebook no dejaba lugar a dudas:
"Sábado 30 de mayo, Navarrería 14:30. Sin comentarios."
A media tarde de ayer, ya tenía 415 comentarios y se había compartido 225 veces.
La mayor parte de la gente: "No hemos aprendido nada", "Qué barbaridad", "De vergüenza", "A la noche, aún estaba peor", "Si llevaran banderas de España, serían Fascistas-Irresponsables-Contagiadores-Pandémicos"
Pero había excepciones:
Había que escudriñar para encontrar mascarillas
-Había quien, apresurada y tajantemente, afirmaba: "Esas fotos no son de ahora no se ve ninguna mascarilla colgando de la oreja,de gorro o calentando la garganta.y tampoco hay mesas".
-"seguir (sic) haciendo de policías", decían varios
-Pero has pedido permiso para publicar fotos de gente?
-Entre ellos había uno que... yo diría que sonaba a amenaza:
"Felicidades (aquí el nombre de quien subió las fotos),se podría decir que has tenido tu minuto de gloria. Curiosa tu retransmisión, aunque también dudosa. Parece que hayas estado toda la tarde recogiendo opiniones de vecinos y hosteleros, creado así tu propia versión, cual corresponsal de guerra... No sé si eres periodista, epidemiólogo, policía municipal o simplemente tienes tiempo para dirigir tu propia peli y juzgar a los demás. Cansado de gente que busca el titular, mientras tanto vecinos y vecinas seguiremos trabajando a pie de calle por un barrio más cuidado y en convivencia. Con un poco de suerte la semana que viene te quedas en tu barrio. Buenas noches y feliz desescalada".
Increiblemente tenía 10 "me gusta" (anónimos) y solo un "me enoja" (con nombre y apellidos), el mío.

¿Y qué se celebraba?

Pues no tengo ni idea (30 de Mayo, Día del Casco Viejo  ¿tenían permiso?). sólo sé que -como se ve en el cartel- convocaba Alde Zaharra (la Asociación de Vecinos del Casco Viejo), que no había ningún pañuelo rojo de fiestas, ningún recuerdo para Alfredo Aguirre, vecinico del barrio, de 14 años, en su 35º aniversario, y que sobre la foto de Beroiz (sacada desde el Hotel La Perla) se ha puesto el mensaje más contradictorio con la realidad que nos está tocando vivir.
Si sueñas un barrio, por respeto a todos los vecinos -especialmente a los mayores- de la sufrida Navarrería, quédate en casa o tómate lo que quieras, cumpliendo las instrucciones de Sanidad, pero no hagas esta convocatoria exhibicionista:
Pero, claro, había que demostrar quién manda en el Casco Viejo.

Actualización después de "Soñando un barrio... (sin vosotros ni vosotras)"
Domingo 31 de mayo. 6:15 horas
Después del Día del barrio.
Sin comentarios
Me llega este precioso comentario que quiero que forme parte directa de esta entrada:
buenas tardes mi querido amigo PACHI: Veo todo lo tuyo, esto te lo he dicho más de una vez. HOY TAMBIÉN, Y POR LO QUE HE VISTO, ALGUNOS SE EMPEÑAN EN FASTIDIAR LO QUE HEMOS CONSEGUIDO. Es bueno que la gente reaccione.....! Que ya está bien, de dolor, muertes, tristezas y de hacer ver la vida sin alegria, con miedo, con precaución, ya está bien¡ GRACIAS PACHI
Laderita

sábado, 30 de mayo de 2020

Tres reliquias del Barrio San Juan

No es fácil descubrir en el edificio actual al chalet del viejo San Juan
A pesar de que el actual Barrio San Juan tiene un precedente en el barrio extramural de San Juan de la Cadena, con cerca de mil años de antigüedad, hasta el día de hoy -que yo sepa- han llegado sólamente tres edificios ("para habitar o trabajar") de cierta antigüedad. El resto del barrio son edificaciones posteriores a 1930.

1. El chalet de Huerto (años 20)

Villa Muguiro y el del Huerto desde Casa Larrea
En agosto de 2019 descubrí que no todos los chalets, villas, bares, clínicas... del entorno del Campo San Juan (que solían verse en las fotos de los partidos) habían desaparecido. Quedaba uno, agazapado e integrado en el complejo (parroquia, residencia, colegio, patio...) del Huerto, que había sobrevivido. ¡Cuántas veces había pasado a su lado y no lo había visto!
No sé quién es su autor ni cuándo se construyó, pero  aparece en el SITNA de 1927-31 (vete pasando hasta hoy) y en todas las fotos anteriores
de los partidos de San Juan que apuntan a la zona (sudoeste).
Así pues, como mínimo, es de los años 20.
En este álbum que subí a Facebook podéis comparar el pasado y el presente de este, ahora escondido, edificio.
Y ese chalet no sólo ha sobrevivido, sino que -a mi juicio- inspiró al arquitecto cuando diseñó las torres de la parroquia del Huerto. Es como si la torre  del chalet hubiera tenido gemelos. Fijaos especialmente en la parte de arriba:

2. Instituto de La Granja (1908)
La Casita, junto a la rotonda del cementerio, hoy. Y en 1908 (A. García Deán)
Al IES Caro Baroja mucha gente le llama Instituto de la Granja, ya que en esos terrenos el arquitecto municipal, Florencio Ansoleaga, construyó en 1908 la granja-escuela agrícola de Navarra. De todos los edificios (que podéis ver en el SITNA) sólo ha llegado hasta hoy la "Casa de la Dirección", eso sí, con su terraza-observatorio. Está situado en la misma entrada, por el lado oeste.
Los chavales que ahí estudian le llaman "La Casita". El primer piso está dedicado a Aula de Informática y Biblioteca. En el 2ª tienen sus oficinas varios sindicatos de la enseñanza.
En este documento tenéis una bonita información sobre esta centenaria edificación.

3. Molino de la Biurdana (s. XIII-XIV)
Al salir de la Casita, vemos al oeste, muy cerca la rotonda del Cementerio y tomamos esa carretera, siempre misteriosa, que pronto se reduce, por la derecha, a la mitad para dar entrada a la finca del Molino y presa de la Biurdana.
Lo que vamos ahora a contemplar es el buque-insignia del barrio San Juan, que habrá sido contemplado por los atónitos ojos (¡tanta belleza!) de 30 generaciones de pamploneses y el único que ha sido fotografiado por cinco.
Este molino sí que es una reliquia. Aunque hay discrepancias sobre la fecha de su construcción (para unos se cita probablemente en el poema de Anelier (1276), mientras otros sitúan su construcción en 1340 ca.), una antigüedad de alrededor de siete siglos son ya palabras mayores.
Presa, finca y molino de la Biurdana, hoy
Estos tres son, a mi juicio, los únicos edificios que podemos calificar de antiguos en el Bº San Juan. Si alguien cae en la cuenta de algún otro, que me avise para que lo incluyamos en esta entrada.

viernes, 29 de mayo de 2020

Etimología, presa y molino de la Biurdana

Una pista para el origen de "Biurdana": Midi de Bigorre 2878 m.
La Biurdana. Origen del nombre (por Mikel Belasko)
Cuando ayer escribí esta entrada, dudaba si poner "Molino de Biurdana" o "de la Biurdana". Me costó decidirme, pero al final me decanté por esta última. Y creo que acerté.
Hasta hace poco, todos los que han escrito sobre este topónimo apuntaban hacia un origen vasco. Pero, como señala Mikel Belasko, "Biurdana" ha resultado ser un topónimo que nos ha engañado a todos.
***
Hoy me ha llegado un comentario de Mikel Belasko, al que agradezco enormemente su colaboración, que explica el origen del topónimo "la Biurdana" con pelos y señales.
Sólo, una corrección: La Bigorra (en occitano gascón Bigòrra, en francés Bigorre) no es una ciudad sino la denominación tradicional de un país del sudoeste de Francia. Es parte de Gascuña y en consecuencia, de Occitania.
Y una invitación a Mikel para que corrija en esta página de Wikipedia la divertida etimología que dan de "Bigorra".
Por cierto, cuando estuve trabajando en Tarbes (hace...), subí al Midi de Bigorre (foto de portada) con el amigo que me enseñó la bellísima canción Bèth cèu de Pau. Pinchad y echadle una ojeada.
Os dejo con Mikel:

Esto escribí en Zeberri! en febrero de 2009 sobre la etimología de Biurdana. 
"Nuestra sección dedicada a la toponimia presenta hoy una primicia a sus lectores: un nuevo significado e historia para el término pamplonés de la Biurdana. 
Además, Biurdana, nombre de un bonito parque y de un centro de enseñanza, se dispone a cumplir en el año 2012 sus primeros 700 años de existencia documentada.
Ciñéndonos al nombre, /Biurdana/ ha resultado ser un topónimo engañoso. Nadie ha dudado hasta ahora de su origen euskérico. 
Baleztena lo veía muy claro. Demasiado, quizá. /Biur/ era euskera /bihur/ 'torcido' y /dana/ 'todo' 'lo que es'. El nombre describía los meandros del río. 
Salaberri y Jimeno Jurío se mostraron más cautos y barajaron más de una hipótesis. Se inclinaron, eso sí, por ver en /Biurdana/, como Baleztena, el nombre de un meandro del Arga. /Biur/ sería ‘torcido’ y /dana/ provendría en última instancia de /arana, araina/ 'valle'.
Sin embargo, este retorcido nombre no guarda relación alguna con /bihur/. La clave, como casi siempre, estaba en las formas más antiguas documentadas /La Bigordana/ y /La Bigurdana/, que son retorcidamente transparentes. 
Decimos “retorcidamente transparentes” porque aunque en castellano no existe tal palabra, sí existen los bigordanos y las bigordanas de verdad. Esto es, personas nacidas en la ciudad (región, mejor) francesa de Bigorre. ¡Un nombre occitano vestido con galas vascas!
Que lo dicho es algo más que una ingeniosa ocurrencia nos lo muestra tanto la existencia actual del apellido Bigourdan en Francia, como la aparición en la documentación navarra de fray Bernard de Bigordan en 1324. 
Pero, sobre todo, resulta definitivo constatar que Estefanía Bigordán, vivió en Pamplona, en 1319. Bigordán fue una monja del convento de Santa Engracia que firmó en una carta de posesión de una viña en el término de Costera, ¡precisamente en lo que hoy llamamos la Biurdana! 
No sabemos si La Bigordana fue directamente nuestra Estefanía o bien si así se llamó a la viña o zona de viñas perteneciente a su familia. 
Los Bigordán no han dejado tantas huellas en la documentación de la ciudad como los Cruzat o Caritat, pero sí tuvieron la suficiente entidad como para ser citada por Anelier de Tolosa en su poema sobre la Guerra de Navarra (año 1276). Ahí figura Ramo Bigorda (Ramón Bigordán), valeroso defensor de la Tor Nova. 
La familia desapareció, y el exótico La Bigordana se transformó en algo más comprensible para los pamploneses que vivieron después: Biurdana. 
Hoy, casi setecientos años después, el nombre de los Bigordán vuelve a sonar entre nosotros".
Mikel Belasko
Galle 1932 Presa y molino de la Biurdana
Cuando, durante la cuarentena, vi en el Archivo abierto esta imagen de Galle, me dio un vuelco el corazón. Es mi paseo preferido y tenía ganas de que se acabaran las restricciones para volver allí. Comparando ambas fotos, parece mentira que hayan pasado casi 90 años.
"Todo fluye, nada permanece", decía el viejo Heráclito. Salvo la presa y molino de la Biurdana.
"Todo fluye, nada permanece". Salvo la presa y molino de la Biurdana
Javier Baleztena nos delimita la extensión del topónimo:
Biurdana: «Da principio a la salida de la puerta de la Taconera y comprende el terreno que se halla entre el camino del cementerio y el de la Biurdana, terminando en la plazoleta del cementerio».
Altadill 1895
El molino de la Biurdana se cita probablemente en el poema de Anelier (1276), que habla de combates habidos entre los de la Navarrería y los del Burgo en las proximidades del molino de este nombre. Era este molino propiedad de la ciudad. 
Otros  sitúan su construcción entre 1339 y 1341.
Carlos Amat 1920-29
Sea como fuere, el 22 de noviembre de 1570, Martín Echarren, arrendador de los molinos de la Biurdana, denunció al municipio de cómo el Molino Nuevo que estaba haciendo el escribano real en el Arga y la presa del mismo, causaban gran daño al molino de la Biurdana, propiedad de la ciudad.
Así pues, estamos hablando de un molino antiquísimo que puede rondar los 750 años.
Como molino harinero estuvo plenamente operativo hasta finales del siglo XIX. Luego, como la mayor parte de ellos, se reconvirtió en central hidroeléctrica. 
Gran imagen de E. García. Su logo me ha ayudado a colocarla en el sentido correcto
Cuando hoy, siguiendo por la margen derecha, llego a las inmediaciones de la presa -42 metros de larga y 2,5 de altura- los azulones me acompañaban. 
Una delicia de paseo que os recomiendo.

Presa, molino y etimología de la Biurdana

Galle 1932 Presa y molino de la Biurdana
Cuando, durante la cuarentena, vi en el Archivo abierto esta imagen de Galle, me dio un vuelco el corazón. Es mi paseo preferido y tenía ganas de que se acabaran las restricciones para volver allí. Comparando ambas fotos, parece mentira que hayan pasado casi 90 años.
"Todo fluye, nada permanece", decía el viejo Heráclito. Salvo la presa y molino de la Biurdana.
"Todo fluye, nada permanece". Salvo la presa y molino de la Biurdana
Javier Baleztena nos delimita la extensión del topónimo:
Biurdana: «Da principio a la salida de la puerta de la Taconera y comprende el terreno que se halla entre el camino del cementerio y el de la Biurdana, terminando en la plazoleta del cementerio».
Altadill 1895
El molino de la Biurdana se cita probablemente en el poema de Anelier (1276), que habla de combates habidos entre los de la Navarrería y los del Burgo en las proximidades del molino de este nombre. Era este molino propiedad de la ciudad. 
Otros  sitúan su construcción entre 1339 y 1341.
Carlos Amat 1920-29
Sea como fuere, el 22 de noviembre de 1570, Martín Echarren, arrendador de los molinos de la Biurdana, denunció al municipio de cómo el Molino Nuevo que estaba haciendo el escribano real en el Arga y la presa del mismo, causaban gran daño al molino de la Biurdana, propiedad de la ciudad.
Así pues, estamos hablando de un molino antiquísimo que puede rondar los 750 años.
Como molino harinero estuvo plenamente operativo hasta finales del siglo XIX. Luego, como la mayor parte de ellos, se reconvirtió en central hidroeléctrica. 
Gran imagen de E. García. Su logo me ha ayudado a colocarla en el sentido correcto
Cuando hoy, siguiendo por la margen derecha, llego a las inmediaciones de la presa -42 metros de larga y 2,5 de altura- los azulones me acompañaban. 
Una delicia de paseo que os recomiendo.

La Biurdana. Origen del nombre (por Mikel Belasko)
Cuando ayer escribí esta entrada, dudaba si poner "Biurdana" o "la Biurdana". Me costó decidirme pero al final me decanté por esta última. Y creo que acerté.
Hoy me ha llegado un comentario de Mikel Belasko, al que agradezco enormemente su colaboración, que explica el origen del topónimo "la Biurdana" con pelos y señales.
Sólo, una corrección: La Bigorra (en occitano gascón Bigòrra, en francés Bigorre) no es una ciudad sino la denominación tradicional de un país del sudoeste de Francia. Es parte de Gascuña y en consecuencia, de Occitania.
Y una invitación a Mikel para que corrija en la página de Wikipedia la divertida etimología que dan de "Bigorra".
Por cierto, cuando estuve trabajando en Tarbes, subí al Midi de Bigorre con el amigo que me enseñó la bellísima canción Bèth cèu de Pau.
Os dejo con Mikel:

Esto escribí en Zeberri! en febrero de 2009 sobre la etimología de Biurdana. 
"Nuestra sección dedicada a la toponimia presenta hoy una primicia a sus lectores: un nuevo significado e historia para el término pamplonés de la Biurdana. 
Además, Biurdana, nombre de un bonito parque y de un centro de enseñanza, se dispone a cumplir en el año 2012 sus primeros 700 años de existencia documentada.
Ciñéndonos al nombre, /Biurdana/ ha resultado ser un topónimo engañoso. Nadie ha dudado hasta ahora de su origen euskérico. 
Baleztena lo veía muy claro. Demasiado, quizá. /Biur/ era euskera /bihur/ 'torcido' y /dana/ 'todo' 'lo que es'. El nombre describía los meandros del río. 
Salaberri y Jimeno Jurío se mostraron más cautos y barajaron más de una hipótesis. Se inclinaron, eso sí, por ver en /Biurdana/, como Baleztena, el nombre de un meandro del Arga. /Biur/ sería ‘torcido’ y /dana/ provendría en última instancia de /arana, araina/ 'valle'.
Sin embargo, este retorcido nombre no guarda relación alguna con /bihur/. La clave, como casi siempre, estaba en las formas más antiguas documentadas /La Bigordana/ y /La Bigurdana/, que son retorcidamente transparentes. 
Decimos “retorcidamente transparentes” porque aunque en castellano no existe tal palabra, sí existen los bigordanos y las bigordanas de verdad. Esto es, personas nacidas en la ciudad francesa de Bigorre. ¡Un nombre occitano vestido con galas vascas!
Que lo dicho es algo más que una ingeniosa ocurrencia nos lo muestra tanto la existencia actual del apellido Bigourdan en Francia, como la aparición en la documentación navarra de fray Bernard de Bigordan en 1324. 
Pero, sobre todo, resulta definitivo constatar que Estefanía Bigordán, vivió en Pamplona, en 1319. Bigordán fue una monja del convento de Santa Engracia que firmó en una carta de posesión de una viña en el término de Costera, ¡precisamente en lo que hoy llamamos la Biurdana! 
No sabemos si La Bigordana fue directamente nuestra Estefanía o bien si así se llamó a la viña o zona de viñas perteneciente a su familia. 
Los Bigordán no han dejado tantas huellas en la documentación de la ciudad como los Cruzat o Caritat, pero sí tuvieron la suficiente entidad como para ser citada por Anelier de Tolosa en su poema sobre la Guerra de Navarra (año 1276). Ahí figura Ramo Bigorda (Ramón Bigordán), valeroso defensor de la Tor Nova. 
La familia desapareció, y el exótico La Bigordana se transformó en algo más comprensible para los pamploneses que vivieron después: Biurdana. 
Hoy, casi setecientos años después, el nombre de los Bigordán vuelve a sonar entre nosotros".
Mikel Belasko

jueves, 28 de mayo de 2020

Catástrofe Rochapea 2. La explosión

La parcela señalada, especialmente la marcada en rojo, frente al Centro de Salud de San Jorge, y donde estuvo el Frontón Lapoya, fue donde más se sintieron los efectos de la explosión que hace un siglo fue denominada como "la catástrofe de la Rochapea". Al menos, fue una explosión no intencionada.
DETALLES DE LA EXPLOSION
La explosión 
A las cinco de. la tarde de ayer (jueves, 28.04.1921), cuando todo el vecindario se encontraba dedicado a sus habituales y diarias tareas, fué sorprendido ingratamente. por un formidable estampido que fué percibido desde algunos kilómetros de distancia, cuanto más en nuestra ciudad, separada, en línea recta, del lugar de la catástrofe, poco más de un kilómetro. 
Cárcel 1908 Aquilino García Deán
Casi simultáneamente con la explosión se percibió muy distintamente en Pamplona una fuerte trepidación que puso en guardia y hasta sembró la alarma a quienes se dieron cuenta cuenta de ella, hasta el punto de que el teléfono empezó a funcionar sin interrupción en demanda de noticias sobre la causa de la explosión y de la trepidación. 
En nuestra Redacción pudimos observar un ligero y extraño estremecimiento de las paredes y no sabiendo a qué atribuirlo nos dimos a inquirir sobre la causa del mismo hasta que a los pocos minutos pudimos averiguarla. 
En la cárcel correccional, efecto de la trepidación y explosión, fueron hechos añicos una buena porción de cristales. 
FOT_OFICIALDEGUI Ibero (Cendea de Olza)
El cura Párroco de Olza, nuestro buen amigo don Juan Larraya alarmado por la formidable detonación, llamónos por teléfono para enterarse del origen y causa de la misma. Y muchas otras personas de la ciudad y sus inmediaciones hicieron lo propio. 
Estos pocos detalles servirán para que el lector pueda formarse una idea aproximada de la horrible catástrofe que a la hora mencionada ocurrió ayer en el llamado frontón de Lapoya, situado en el barrio extramural de la Rochapea. 

A la Rochapea 
La noticia circuló con toda rapidez, con la rapidez con que corren las noticias, sean buenas, sean malas y, actuando de imán, hizo que todos abandonaran sus labores, y se lanzaran a la calle, se dirigieran a la Rochapea, arrastrados por la sensación dolorosísima que producen las hecatombes. 
Primero se hablaba de heridos. Luego se rumoreaba de dos muchachas muertas. Después, el número de muertos se hacía ascender a cuatro. Y por último se afirmaba que los cadáveres eran siete y hasta ocho. 
La bola de nieve rodaba, y a medida que rodaba aumentaba su volumen. ¿Que habría, en todo ello, de cierto? 
Taconera Mirador 1924
La verdad es que la barandilla de la cuesta del Portal Nuevo y el balcón del Mirador estaban llenos de gente; y llenas de expectadores del lúgubre siniestro estaban la muralla de la Cuesta de la Reina y la pequeña explanada que se extiende en la parte norte del Matadero. 
Un enjambre de gente llenaba la carretera de la estación, y desde el puente de Cuatro Vientos era tal la aglomeración de seres humanos que era punto menos que imposible la circulación de los vehículos. 

El incendio 
Momentos después de la explosión (Roldán)
A medida que nos aproximábamos al lugar del siniestro se iba percibiendo el olor característico de todo incendio. Y como si esto no fuera bastante, un denso humo, que se disipaba a poca distancia, lo delataba. Y por si el humo no fuera suficiente a delatarlo, pavorosas llamas se alzaban en el interior del edificio amenazando siniestramente con derrumbar las esqueléticas paredes, que acaso no quedarían ni para servir de testigos mudos de la hecatombe. 
Las llamas se habían apoderado inmediatamente de le casa y de lo que fue frontón, y buscaban expansión por el boquete mayor; por todo el tejado, de cuajo arrancado y volado por la explosión ocurrida momentos antes. 

En el lugar del siniestro 
GC Rochapea Día del Pilar
En dicho lugar vimos al Gobernador civil interino, al Fiscal de S. M., al Alcalde, al Juez de Instrucción. al Médico forense, al Teniente Coronel, Comandante y Capitán de la guardia, varios Concejales, al Arquitecto municipal, al Cura párroco y varios sacerdotes de San Lorenzo, dos Padres Capuchinos, al Capellán de las Hermanitas de los Pobres, varios miembros de la Cruz Roja, algunos Médicos y Practicantes, todos los cuales marcharon presurosos para ofrecer y prestar los auxilios de su respectiva profesión. 
También bajaron muchos números de la guardia civil, de seguridad y vigilancia y de policía urbana, los cuales prestaron un servicio admirable conteniendo a la muchedumbre a respetable distancia, a fin de que los bomberos pudieran trabajar desembarazadamente y para evitar posibles y nuevas desgracias si, como se temía, aunque por fortuna no sucedió, ocurrían nuevas explosiones. 
Cruz Roja, años después
Todas las autoridades rivalizaron en celo dando las oportunas disposiciones para dominar el incendio, única cosa que podía hacerse, ya que las llamas se habían adueñado de la situación. 
Los bomberos trabajaron y maniobraron denodada, heroicamente, arrostrando el peligro de los derrumbamientos, de las llamas y de posibles y nuevas explosiones. Nada les arredró ni les contuvo. 
Otros, ayudados por algunos paisanos y varios sargentos de artillería cuyo auxilio fué requerido para que, por ser entendidos, procedieran a separar las cajas de cartuchería que pudieran, labor que no realizaron por ser imposible, se dedicaron a hacer funcionar la bomba que extrajo agua de un pozo situado en la heredad inmediata destinada hace años para construir una nueva Casa de Maternidad. 

La explosión.—Tres cadáveres 
Entre 1926-74 estuvo ahí Múgica, Arellano y Cía
No se sabe a punto cierto cómo ocurrió la explosión. Acerca de su causa oímos varias versiones; pero le más verosímil es la que dice que debió producirse por algún pistón que cayó en algún montón de pólvora que produjo la formidable explosión que ayer llenó de luto a Pamplona y especialmente al barrio de la Rochapea. 
Antes de proseguir en esta trágica narración, pondremos en antecedentes al lector. 
Lo que en tiempo fué frontón con el edificio habitable y habitado que le era contiguo, fué adquirido por la Sociedad Múgica, Arellano y Compañia que, en parte de él, instaló algo de maquinaria agrícola. 
Casa Puntos (Años 20)
El resto lo arrendó a don Juan Martínez de Goñi, sucesor e hijo político del señor Puntos, quien lo convirtió en depósito de cartuchería de caza, teniendo el de pólvora en una casa situada a un kilómetro de distancia, a campo raso y abierto. 
Para cargar la cartuchería debió de llevar cierta cantidad de pólvora, cuyo incendio debió de producir la explosión. 
La explosión fue espantosa, formidable, y debió producirse en la planta baja del edificio a juzgar por el trágico detalle siguiente: 
De la heredad contigua fueron recogidos tres cadáveres completamente carbonizados. 
Uno de la criada del encargado, que se dice es también sobrina de éste. 
Otros dos cadáveres eran de una criatura, de unos dos años que a la altura del pecho tenía fuertemente asida una mujer. 
Dijose que la criatura es hija del señor Martínez de Goñi. 
La mujer que lo tenía agarrado entre sus brazos se llama Vicenta Martínez de Goñi, es hermana de D. Juan y esposa del encargado del taller, llamado Fidel. 
HOSPITAL CIVIL DE Nª Sª DE LA MISERICOR-
DIA (HOY MUSEO DE NAVARRA). Hasta 1932
Este y un chico se salvaron milagrosamente de la catástrofe., porque cuando esta ocurrió marchaban al depósito de pólvora con un volquete con o por algunos utensilios. 
Estos tres cadáveres fueron trasladados inmediatamente en el carro-ambulancia de la Cruz Roja al Hospital civil provincial. 
Se afirmaba también que debía haber otros tres o cuatro cadáveres más, a juzgar por las personas que trabajaban en el taller de cartuchería; pero no podía concretarse nada ante la imposibilidad de penetrar en el interior del edificio, convertido todo él en ígneos escombros. 
Lo que estaba fuera de duda, porque la horrible realidad así lo atestiguaba, es que cuantas personas había en el interior cuando ocurrió la explosión murieron. Era imposible que ninguna pudiera escapar con vida. 
Hemos dicho que la explosión debió ocurrir en la planta baja, y ahora agregamos que las tres personas cuyos cadáveres fueron recogidos en la heredad inmediata debían hallarse en el piso primero y único del edificio, pues volados el pavimento del primer piso y la techumbre fueron lanzadas por la expansión de la explosión por el boquete abierto en el techo. Tan formidable, tan catastrófica fué la explosión. 

Heridos 
Les heridos y contusos debieron ser muchos, producidos por los trozos de piedra, ladrillo y madera desprendidos y lanzados a mucha distancia. 
Regimiento, quizás de la Constitución 1931
Entre ellos anotamos a un albañil que trabajaba en la parte exterior de la casa, llamado Francisco Huarte y conocido por «Tudela», por ser natural de esta ciudad, el cual fué conducido al Hospital en el carro militar del regimiento de la Constitución, cuya fuerza regresaba de las prácticas del tiro. 
Este herido cayó envuelto entre unos escombros y a sus ayes y quejidos fue extraído por unos beneméritos vecinos y obreros cuyos nombres nos complacemos en consignar, y son también los que recogieron los tres primeros cadáveres ya mencionados. 
Son: Indalecio Irisarri, Juan Echeverría, Isidro Ramos, Daniel Urrizalqui, Pedro Orbisu, Eugenio Ascunce, Tomás Arina, Luis Alsina y José Casi que trabajan en los talleres mecánicos que allí tiene instalados la Diputación. 
C/ Mayor 36 1º
Una pobre anciana, paralítica, que habitaba en una de las casas situadas enfrente al edificio incendiado fue trasladada a otra casa más lejana en previsión de que se produjeran nuevas explosiones. Se llama Anastasia Razquin Echenique. 
El apellidado Huarte fué curado en el Hospital de alguna herida y erosión, y después trasladado a su domicilio. 
Otro herido es un muchacho llamado Severiano Martinez, habitante en la calle Mayor 36 primer piso, el cual sufre ligeras heridas en el cráneo y en la pierna. Este subió a Pamplona por su pié. 
Otro herido es un muchacho, hijo de un obrero, llamado Marcelino, que murió hace algo de tiempo. 

Efectos de la explosión 
Atentado de ETA en Zaragoza
Los efectos de la explosión en el orden material fueron terribles. 
Además de los muchísimos cristales que, efecto de la trepidación, quedaron rotos en el casco de la Población, en el barrio de la Rochapea notaron los siguientes efectos, 
Las casas situadas al otro lado de la carretera, donde hace años estuvieron las cuadras de La Regeneración sufrieron desperfectos. 
Ellas y otras de la manzana contigua quedaron cuarteadas en sus paredes de la fachada. 
Los tabiques quedaron también. cuarteados y algunos agrietados y hasta derribados. 
Los cristales fueron hechos añicos. 
Y hasta la puerta de grandes dimensiones de una casa fué arrancas de sus goznes. 
Trozos de tejado fueron lanzados hasta una distancia de ciento cincuenta metros y en todo este trayecto se veían residuos carbonizados de madera, piedras y ladrillos. 
Aquello era horrible, pavoroso. 

Más cadáveres 
A todo esto, las llamas proseguían su obra demoledora. Los titánicos esfuerzos de los bomberos lograban dominar poco a poco el fuego en la parte oriental del edificio; pero seguía su acción sobre los escombros amontonados en la occidental, ya al descubierto por, haberse desplomado su correspondiente pared medianil. 
El aspecto que ofrecía era tristísimo. Aquello era un montón de ruinas ígneas que lentamente iban apagando los bomberos. 
A todo esto, loa vecinos de la Rochapea afirmaban que debía haber entre los escombros los cadáveres de tres muchachos y de un hombre que se hallaban trabajando en el interior cuando sobrevinieron la exploxión, la voladura y el derrumbamiento. 
El hombre se llama Jerónimo Elizondo que a la hora en que escribimos no ha aparecido vivo ni muerto. Se le supone sepultado entre los escombros. 
Las tres muchachas se llaman Juana Salinas, de 15 años, Jacinta Vaca de 13 y Elena Elizari, de 17, hijas de obreros residentes en aquellas cercanías y sobrina la última de don Joaquín Reta, celador de agentes municipales. 
Cuando los trabajos de extinción permitieron meterse entre los escombros, fueron descubiertos los cadáveres de dos muchachas que sin duda son de las tres mencionadas; pero que no pudieron ser identificados por estar totalmente carbonizados. El cráneo de uno de ellos estaba completamente acribillado a cartuchazos. 
Los dos cadáveres fueron trasladados al hospital civil en el coche-ambulancia de la Cruz Roja. 
Les cadáveres extraídos son cinco, y se cree que aún falta por extraer otros dos: el de una muchacha y el del carpintero Elizondo.