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sábado, 26 de mayo de 2018

La vida del caracol (Tesis Campus Tudela)

Los nuevos doctores, elegantes y satisfechos, tras recoger el título
En la "Escuela de Jotas, Canción popular y Simpatía", del Campus Universitario de Tudela se ha leído (perdón, cantado, y a dos voces) una tesis de título "La vida del caracol", calificada como "Sobresaliente cum laude". Los nuevos doctores son Jesús María Iturre, "Puchero", y Felipe Andía, "el Maño". Ha dirigido la tesis Camino Martínez, Catedrática de la Escuela.
El tribunal ha destacado la complicidad entre Puchero y el Maño, las simpática interpretación, acompañada -con sobriedad- de gestos en momentos muy concretos, provocando la hilaridad del público; y muy especialmente lo que disfrutan -y hacen disfrutar- leyendo una tesis que, por el título, parecería una tesis más.
"Es la primera vez, en nuestra larga vida profesional, que nos lo hemos pasado pipa ejerciendo de tribunal", así se han sincerado los miembros del mismo.
Los nuevos doctores, por su parte, han agradecido la preparación que han recibido de Camino Martínez y el buen ambiente, como se ve, que reina en la Escuela de Jotas del Campus tudelano.
Tras la lectura, todos juntos han ido a celebrarlo al Pichorradicas (Casa Ignacio), donde -como os podéis imaginar- han degustado unas suculentas raciones de caracoles.

Éste es el resumen de su tesis, titulada
"La  vida del caracol"
 La vida del caracol
es una vida mortal,
si me prestáis atención,
señores, voy a contar.

Se cría en el campo
como las patatas,
no tiene narices,
ni orejas, ni patas.

Les gusta la calabaza
y también el tomatico,
Y, si son de mala raza,
les suele entrar el “colico”.
Es pariente de los toros,
no le debe de extrañar,
porque cuernos en la frente
tiene plantados un par.
Con la diferencia
que, si tienen roce,
los del caracol
se estira y se encogen.

Si algún día cuando llueve,
salen los rayos del sol,
sale a pacer muy alegre
nuestro amigo el caracol.

Eso que lo saben
jóvenes y viejos,
salen y los cogen
y los meten presos.

Los echan en una cesta,
en un cajón, un puchero,
 y allí se echará la siesta
hasta su día postrero.

Si alguno se escapa
de dentro de sus redes,
se jode y se seca,
pegao en las paredes.

Los echan a la sartén,
los caracoles se fríen,
mientras los pobres llorando,
los que los comen se ríen.
Y esta es la historia, señores,
de este pobre caracol
que lleva la casa encima,
¡tened de ellos compasión!

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