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martes, 2 de mayo de 2017

Morir -y resucitar- en Santo Domingo


Actualización: Me veo obligado a rectificar la información ofrecida hace dos días. Cuando publiqué esta entrada di por muerto al señor que veis en la imagen. Y ahora -para compensar- no tengo más remedio que resucitarlo. Espero no encontrármelo por Pamplona, porque me dará un buen tirón de orejas. Mis disculpas, señor Gregorio Zamora Irazábal.
He conseguido las imágenes de la Hemeroteca de DN, que aclaran perfectamente lo sucedido.
Os recomiendo que leáis estos enlaces de Face en los que comenta gente que conoció a Hilario Pardo:
Muro de Gaudencio Villafranca
Muro de Pachi Mendiburu
Quiero agradecer a Gaudencio Villafranca y a Felipe Tajafuerte la información y fotografías facilitadas.

12 de Julio de 1969. Toros de Guardiola
Cualquiera, viendo tan impresionante imagen, creerá que se trata de Hilario Pardo, el muerto en aquel fatídico encierro de Guardiola. Pues no, no es Hilario sino Gregorio, Gregorio Zamora. Y -aunque se me hace increíble- sobrevivió. Así que, para evitar confusiones - entre ellas la mía-, he incluido ese dato en las fotografías de él. 
Hilario Pardo, quien sí murió, quedó tendido bocabajo tres metros más adelante y también al lado de la pared derecha (en el sentido del encierro).
Veamos la secuencia:
(pincha para ver mejor)
Vemos el instante en el que Reprochado (flecha amarilla, en la imagen de la izda) se desmanda y va a barrer la pared. He señalado con flecha amarilla al señor de sombrero blanco para que nos hagamos la idea de por dónde está Gregorio Zamora, junto a la valla de cierre, que luego veremos
En ese instante, Hilario -unos metros adelante (estrella) parece retirarse hacia la baranda
Bajo el señor de sombrero (flecha), vemos la valla de cierre. Allí, el toro engancha a Gregorio, lo arrastra un tramo y lo deja aparentemente muerto.

Tres metros más adelante clava el asta en la zona clavicular, penetrando en el pulmón de Hilario Pardo, golpeándolo contra la pared y falleciendo inmediatamente. En la foto de la derecha vemos el panorama desolador que en unos segundos ha dejado Reprochado: Hilario Pardo muerto y Gregorio Zamora malherido.

1. Versión mía inicial, ya corregida
En el encierro del día 12, a la altura del Hospital Militar, bien cerca de donde se ponía (enfrente de la actual) la imagen del Santo, un toro de Guardiola, de nombre Reprochado (Reposado o Reprobado) y marcado con el número 113, empitonó a Gregorio Zamora (34 años, soltero, pintor, residente en Pamplona), quien, al parecer, contemplaba junto a la valla de cierre el paso de la manada. Reprochado hundió en su tórax el cuerno hasta la cepa, destrozándole la cavidad torácica, arrástrándolo unos metros y dejándolo aparentemente inerte y descalzo. Milagrosamente, Gregorio sobrevivió a esta terrible cogida. Eso sí: "Nunca más corrí".
Como ya hemos dicho, tres metros más adelante clava el asta en Hilario Pardo, golpeándolo contra la pared y falleciendo en el acto.
Las dos imágenes de Juanito Gómez y las de Zubieta en DN hablan por sí mismas.
Hilario Pardo Simón, de 45-46 años, era un industrial de vinos de Murchante, que había venido a pasar un día de San Fermín. 
Al haber venido Hilario solo y sin documentación, más de quinientas personas pasaron por el Hospital para su identificación, lo que se logró después de 15 horas.
Se da la circunstancia de que ese mismo toro empitonó, ya en Estafeta y de menos gravedad, a otro mozo más, Francisco Javier Belzunce (domiciliado en Conde de Rodezno).
Gregorio Zamora es empitonado por Reprochado
2. Relato de Ricardo Ollaquindia
Así lo cuenta Ricardo Ollaquindia en “Toros célebres en Navarra":
[«Reposado» (o «Reprobado»), n.° 113 de don Salvador Guardiola, en el encierro del día 12 de julio de 1969, mató a Hilario Pardo, de 45 años, industrial bodeguero de Murchante. Le corneó frente a la puerta del Hospital Militar. Los «guardiolas» de aquel año pusieron la nota trágica en el encierro de la mañana y sembraron el pánico en la corrida de la tarde. Según la crónica del «Diario de Navarra», «los toros mandaron en el ruedo en todo momento, estuvieron donde quisieron, desarmaron a maestros y peones, no abrieron la boca, y no permitieron que los toreros (José Fuentes, Paco Ceballos y El Macareno) hicieran las faenas de moda».
Fue una tarde de viento en la plaza; el viento de la tragedia y de la muerte.
Con el quinto, Ceballos no hizo más que matarlo, teniendo en cuenta que el toro tenía en los costillares el n.° 113, que se llamaba «Reprobado» y que había dejado por la mañana un muerto en la cuesta de Santo Domingo.]
 Hilario Pardo, muerto; a tres metros, Gregorio Zamora, que sobrevivió. Esta imagen 
ha sido clave para entender cómo se habían producido los hechos y quién era quién
3. Narración de Luis de Campo
Texto extraído del libro “Historia trágica del encierro de Pamplona” (1978), de Luis del Campo
“Encierro peligroso el de un toro adelantado, por lo que muchos mozos forzaron al máximo la marcha de sus pies, mientras otros optaban por quedarse pegados a la pared del Hospital Militar o, perdiendo el equilibrio, permanecían impotentes dentro de la acera. Un grupo numeroso de corredores se lanzó hacia la derecha, para buscar refugio en conocido recodo o desnivel con ángulo muerto, que forma la iniciación de la subida al Museo de Navarra.
“Reprochado”, al parecer querenciado hacia este sector, infirió tremenda cornada en el vientre a Gregorio Z.J. de la que posteriormente curaría y, seguidamente, cogió al protagonista de este luctuoso encierro… Cuando Hilario Pardo se hallaba caído, o se había arrojado voluntariamente al suelo, se dirigió hacia él “Reprochado”, que mete la cabeza junto al muro de piedra e intenta hacer presa con el pitón derecho… según expresión castiza taurómaca, es posible que fueran dos derrotes consecutivos, en zig-zag, imprimiendo el izquierdo la cornada mortal…
En breves segundos todo había terminado, una gran hemorragia externa ensangrentó la calle y empapó sus vestimentas. Quedó tendido boca abajo y, gráficamente, puede demostrarse que siendo el mismo toro el que corneó a las dos víctimas, contrariamente a lo que se dijo y propaló, el muerto fue el segundo de los cogidos”.
Los mozos introducen a Gregorio Zamora en el Hospital Militar
4. Narración de Gregorio Zamora, herido gravísimo
Ahora ya entiendo lo que en El País del 03.07.2005 cuenta Gregorio Zamora:
[Aquí también, en 1969, un mismo toro le sacó las tripas a Gregorio Zamora y unos metros más allá hirió de muerte a Hilario Pardo (navarro, 45 años). Ya cumplidos los 70 (ahora tendría 82), Gregorio muestra una cicatriz que va de lado a lado del pecho y avanza por los costados, casi 30 centímetros. Casi partido en dos. "Todos creían que el muerto era yo, porque la cornada era espectacular. Me sacó todo el paquete intestinal; en cambio, a Hilario Pardo no se le veía la herida". Pardo murió al día siguiente y Gregorio se salvó. "Me atendió el doctor Ramírez, y al toro lo lidió Paquito Ceballos". Es común a los corneados saberse de carrerilla el equipo médico que les operó y la biografía completa de la bestia. "De la ganadería Guardiola, Reprochado, número 113. Chiquitín. Nada del otro mundo. Yo había estado de juerga, pero es igual; cuando te toca, te toca. Nunca más corrí".]
Esta ampliación se distribuyó para identificar a Hilario Pardo

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