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martes, 16 de mayo de 2017

El enigma del Bar El Espejo (calle Ciudadela)

Antes de ser El Espejo, se llamó "Sucursal de Aldaz Hermanos". Foto de 1912
Hoy vamos a revelar el enigma de un bar, en el que de niño (¡!) me tomé más de un vermú, eso sí, mojadico y con su correspondiente banderilla: El Espejo.
Me gustan los rincones de Pamplona que recorrí allá por los años 50. especialmente si, de paso, nos guardan alguna sorpresa.


Recuerdos de finales de los años 50
Al Labrit
A mi padre le gustaba llevarme, desde muy niño, a la pelota. Íbamos al Labrit, al torneo de federaciones, un torneo que se llamaba GRAVN (Guipúzcoa, Rioja, Álava, Vizcaya y Navarra). Había primero un partido de pala y luego de pelota a mano, individual y por parejas, no sé en qué orden.
Yo ya era monaguillo (con 5 ó 6 años) y me resultaba familiar que, a las 12, lo mismo que en el campo y en la escuela, se parara el partido y se rezara el ángelus. El cura solía empezar en latín, pero a menudo decía algunas palabras en vasco. Solía salir a acompañar al cura mi maestro, D. Luis Armendáriz, que me dio clase dos cursos (56-57 y 58-59), a mis 7 y 9 años .

De vermú
Y después del frontón, solíamos recorrer algunos bares con los amigos de mi padre.
Hoy veo que el bueno de Prisci -así le llamaba todo el mundo- era un poco inconsciente:
-         -----   Cuatro vermús y pal chaval uno mojadico
Tenía yo 6, 7, 8, 9 años… Más vale que era sólo los domingos y que yo era monaguillo experimentado en catar vino de misa.
En aquella época aún no había triunfado el ‘Martini”.
El ‘mojadico’ era un chorro de sifón (¿qué le dijo el sifón al camarero? No me aprietes que me meo) que se echaba encima del vermú.
Y también me sacaba una banderilla (aún no se llamaba pincho y menos pintxo). Me encantaba una que era medio huevo duro con un par de anchoas, cruzadas sobre él, y una aceituna para rematar. Me la comía de un bocado. Y luego, más despacio, saboreaba el dulzor del vermú.
A veces solíamos llegar hasta El Espejo. Quizás, porque para entonces ya habíamos recorrido unas cuantas ‘parroquias’, mis recuerdos son muy desvaídos. Tengo la imagen de un lugar elegante, grato y oscuro, con algún espejo, yendo hacia el retrete.

Imagen actual del Restaurante El Espejo (Maps), en la Calle Ciudadela
60 años después...
Lo que he descubierto, no hace mucho, ha sido para mí toda una sorpresa y me ha planteado un bonito enigma.
No sé dónde leí (ahora ya lo sé) que el dueño de "Sucursal Aldaz Hermanos" fue uno de los pioneros del esperanto en Pamplona.
Letrero en esperanto
Pues bien, el pasado martes, 9 de mayo, cuando celebramos la reposición de la bandera europea en el Parlamento, tras casi 14 meses de ausencia, al terminar, continuamos la celebración en El Espejo.
Y le comenté al dueño lo del esperanto, que -ahora ya sé- lo había leído -¡cómo no!- en José Joaquín Arazuri. El dueño conocía el asunto y me enseñó la foto que veis al principio y me indicó el curioso letrero que se ve -a medias- en la parte baja de la fachada.
El propio Arazuri nos facilita la frase completa:
«COÑAC TERRY, JI ESTA LA PLI BONA EL CIUJ ONI BENDAS TIE CI»
Aunque la frase se entiende ("el coñac Terry es el mejor y esta en venta aquí"), le he encargado a mi buen amigo Miguelo la traducción exacta.
[Ver, abajo, comentario de Miguelo y esta foto que me ha mandado:]
Junta directiva del grupo esperantista de Pamplona en abril del año 1912
Para que valoremos en su justa medida esta anécdota, tengamos en cuenta (ver enlace de Wikipedia) que:
  • Aldaz fue un pionero del esperanto en Pamplona tan solo 25 años después del nacimiento de este idioma.
  • Debido a los periodos históricos favorables a ideas de paz y acercamiento de pueblos, y gracias a sus características, el esperanto experimentó en sus comienzos una difusión relativamente elevada, conociéndose como «el latín de los obreros». Sin embargo, las épocas de guerras mundiales, dictaduras totalitarias y represiones políticas frenaron su expansión.
  • Que es una pena que un idioma tan sencillo y que podía servir como 2ª lengua para entenderse toda la humanidad, haya resultado, al final, un fracaso colectivo y una frustración.
Creo que me invitarán a un vino. 'Navarra', por supuesto
Valoremos
Amigo lector, cuando vayas a tomarte algo en la terraza del bar El Espejo, ten en cuenta que hace ya más de cien años, en la fachada de ese bar, se promocionaba una lengua para toda la humanidad: el Esperanto. Gracias, Aldaz Hermanos!
¡Ah, se me olvidaba! Espejo, esperanto. ¿Sólo casualidad? ¿O hay algo más?

4 comentarios:

Manolo BORREGO ORTIGOSA dijo...

A mi tambien me lo daban mojadico, pero un zuba (mosto), gracias es una delicia el leerte.

Anónimo dijo...

Querido amigo Patxi: Tenía el esperanto abandonado en el rincón de los olvidos. Una ilusión de la que oigo hablar a los 12 años y que sigo manteniendo.Efectivamente, el Bar Espejo es muy importante en los inicios del Esperanto en Pamplona.Después de la Guerra Civil Española, desaparece la actividad y hacia el año 1983 un grupo de personas nos reunimos e iniciamos su segunda andadura y aprendizaje.Desde el 83, Jesús Cedazo es la persona de referencia del Esperanto en Pamplona.Por si puede ser de interés, Jesús y yo podríamos ampliar algo más el tema del Esperanto
Miguelo Miranda

Patxi Mendiburu dijo...

Manolo: he encontrado esta información sobre el zuva (zumo de uva): ya me dirás.
Gracias, amigo.
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1941/09/10/004.html

Francisco A dijo...

Efectivamente, el Zuva, que era nombre propio, era bebida de críos. L banderilla de huevo duro y anchoas aspadas era frecuente y quizá más el pequeño taco de bonito en escabeche. Al vermú con sifón se le solían añadir una goticas de "vente conmigo" que eran de ginebra, administrada con un frasco de boca alargada, como los de las barberías para echar el Ron Quina o las lociones tipo Flöid. Y recuerdo que el mostrador me resutaba altísimo; ahora que sigo siendo peuqeñete, también lo sería.