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Joaquín Zabalza, Alberto Huarte, Enrique Abad, Kike Los Arcos e Iñaki Astondoa |
Este vídeo que vais a ver fue publicado
el 18 nov. 2015 por Navarra Televisión
Nos muestra cómo, desde 1956 hasta 1965,
Los Iruña’ko fueron un altavoz del sentir popular de Navarra. Llegaron a
ofrecer más de 2.500 conciertos en una gira que duró 3 años y que los llevó por
países como Canadá, Argentina, EE. UU o México. Conciertos en los que no
faltaban las estampas sanfermineras, las jotas o los zorcicos.
En “Una mirada atrás” hablamos de estos
embajadores musicales de Navarra con dos de ellos, Kike Los Arcos y Enrique
Abad; con el hijo de otro de ellos, Jokin Zabalza, hijo de Joaquín Zabalza; y
con su representante Jesús Garatea.
Es un vídeo magnífico en el que todo lo
que se cuenta merece ser contado. Pero, por señalar algo, yo destacaría:
- En México, cantan "Granada", nada menos que ante su autor: Agustín Lara. Éste aprecia la calidad del grupo y su impresionante interpretación. Emocionado, se quita la chaqueta y -como un torero el capote- la lanza a los pies de Los Iruña'ko
- Entre 2800 y 3000 actuaciones. Días
con 6 actuaciones. Aunque se lo pasaban de miedo, tenían que acabar
agotados, como muy bien señala Jesús Garatea, probablemente ésta fue la
causa más importante que los empujó a la retirada
- En escena no permanecían estáticos,
como Los Platters. Los Iruña'ko eran bulliciosos
- Guadalajara (méxico). Estampa
navarra para terminar, como siempre. Iñaki Astondoa y Alberto Huarte
bailan la jota dando más vueltas que un tiovivo. En una de estas, Alberto
cae, pero antes de tocar el suelo, ya se ha levantado y termina la jota.
El público aplaude entusiasta y pide otra actuación. "¿Cuál
queréis?" -pregunta Iñaki. "la que se cae el chaparrito"
-responde el público
- Cuando Sinatra les ofrece un
contrato para 5 años, suficientes para atrapar la gloria que ya rozaban
con sus dedos, aunque había discrepancias, todos a una -como los
Mosqueteros- deciden dejarlo y volver a España
- Si algo han hecho Los Iruñako
("los de Pamplona") es llevar el nombre vasco de Pamplona y el
nombre de Navarra por medio mundo. Fueron navarros que lloraban cada vez
que tenían que vivir los sanfermines fuera de Pamplona. Y lo que más
agradecen, el cariño que por las calles de Pamplona o de Cintruénigo la
gente les manifiesta
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